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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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EDAD MODERNA
 
EDAD MODERNA
 
UNIVERSIDAD E IMPRENTA
 
 
Siglos XV a XIX. Huesca, ciudad sin rey. Los monarcas no visitaron la ciudad en todo este tiempo. Ello demuestra la pérdida de peso que la unión de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos supuso para Aragón y la propia Huesca. Los Reyes Católicos no estuvieron nunca en la ciudad. Y lo mismo ocurrió con los reyes de la Casa de Austria y de Borbón hasta Alfonso XII, en 1882. Las supuestas visitas de Felipe IV en el siglo XVII para conocer el museo de Lastanosa han resultado ser producto de una falsificación.
 
1497-1515. Terminación de la Catedral, durante el largo obispado de Juan de Aragón y Navarra, un obispo de sangre real (era hijo ilegítimo del Príncipe de Viana y sobrino de Fernando el Católico). Se cubren con bóvedas de piedra, tras elevarlas, la nave central y el crucero -hasta entonces la Catedral, más baja, tenía techumbre de madera-. Se construye también el cuerpo superior de la fachada, en un gótico más ornamentado.
 
1520-1534. El escultor valenciano Damián Forment esculpe, junto a los miembros de su taller, el retablo mayor de la Catedral. La estructura del retablo es todavía gótica. En las escenas principales, ya plenamente renacentistas, está representada la Pasión de Cristo. El alabastro procedía del pueblo de Gelsa, a orillas del Ebro.
 
Siglo XVI. Consolidación definitiva de la Universidad de Huesca: logra una sede permanente (acuerdo de 1513 para que la Universidad se instale en el antiguo palacio real, donde permanecerá hasta su cierre en 1845); fundación de los primeros colegios, entre los que destacan los de Santiago y San Vicente; llegada de la imprenta en 1575, traída por la propia Universidad.
 
1526. Conversión forzosa de los últimos musulmanes de Huesca (los mudéjares), conocidos tras su bautismo como moriscos o cristianos nuevos. Con ello dejó de haber, después de ocho siglos de existencia continuada, mezquitas en la ciudad. En las décadas siguientes la Inquisición se cebará en las principales familias de moriscos oscenses.
 
Siglo XVI. Busto de plata de San Lorenzo, llevado todavía hoy en procesión la mañana del 10 de agosto. Se desconocen su autor y fecha concretos, aunque  probablemente data de la primera mitad de siglo.
 
1554. Construcción de la ermita de San Jorge, en el cerro de igual nombre (existía una iglesia anterior, al menos desde el siglo XIII). Al excavar los cimientos aparecieron huesos fósiles de mamíferos extinguidos.
 
Siglo XVI. Tiempo de bandidos y brujas. El Concejo oscense, que tenía un verdugo a sueldo, ajusticia a unos y a otras.
 
1564-1565. Una terrible peste afecta a la ciudad. Las graves perdidas demográficas no impedirán, sin embargo, que continúe la tendencia alcista de la población, común a todo el siglo XVI.
 
1571. Nacen, con el rey Felipe II, los obispados de Jaca y Barbastro, desgajados de la antigua diócesis de Huesca-Jaca. La desmembración del obispado fue vista en la ciudad como un duro revés.
 
1575. Llegada de la imprenta, gracias a la Universidad. El primer impresor establecido en la ciudad fue Juan Pérez de Valdivielso, natural de la localidad altoaragonesa de Lanaja. La Universidad mantendrá, hasta su desaparición en el siglo XIX, una imprenta permanente en Huesca. 
 
1576. Primer libro impreso en la ciudad. Son unos Comentarios en latín a la lógica y la dialéctica de Aristóteles. Su autor es Juan Gascón, uno de los profesores de la Facultad de Artes de la Universidad.
 
1583. Fundación por Pedro Cerbuna de la Universidad de Zaragoza. Huesca se opondrá, sin éxito, ante el rey Felipe II y las Cortes de Monzón (1585) y Tarazona (1592), alegando que ello contravenía el privilegio fundacional de la Universidad oscense, otorgado en 1354 por Pedro IV el Ceremonioso, que estipulaba que Huesca debía ser la única Universidad de Aragón.
 
1587-1594. Creación del escudo actual de la ciudad, que sustituyó al nacido en el siglo XIII. Lo forman tres elementos: un jinete lancero y el lema del municipio romano (Urbs Victrix Osca: Huesca, Ciudad Vencedora o Victoriosa), abreviado como “V.V. Osca”, tal y como aparecían en las monedas que la ciudad acuñó con los emperadores Augusto, Tiberio y Calígula; y la muesca, la pequeña figura geométrica que ya formaba parte del escudo medieval.
 
1596. El obispo Diego de Monreal otorga 40 días de indulgencias a quienes llamen plaza de San Lorenzo a la plaza de la Alquibla y calle de San Martín a la calle de los Moros o de la Morería. Se quería borrar, incluso del paisaje urbano, toda huella del pasado musulmán de la ciudad.
 
1578-1612. Construcción de las partes monumentales del Ayuntamiento. El Concejo tiene su sede en la zona alta de la ciudad, frente a la Catedral, desde 1461. En torno a 1578 se construyeron el patio de entrada, la escalera principal y el Salón del Justicia (donde se expone actualmente el cuadro La Campana de Huesca de Casado del Alisal). En 1610-12 se levantó la fachada de ladrillo, con sus dos torres y la galería de columnas con un gran alero de madera. El Ayuntamiento posee un patrimonio municipal sin parangón en Aragón (sitial o consistorio del Justicia de Huesca, de 1578; archivo de la ciudad, un espléndido armario de 1592; mesa de las águilas de 1655; juratorias de plata de 1657; arca de los oficios de 1668; y mazas de plata de 1797 y 1875).
 
1607-1624. Construcción de la iglesia de San Lorenzo, el patrón de la ciudad. Con anterioridad hubo dos iglesias medievales, conservándose de la gótica el atrio de entrada. La fachada exterior es sin embargo posterior, de fines de siglo XVII y comienzos del XVIII. En 1609, mientras se construía el templo, hubo grandes fiestas en Huesca al recibirse, desde la ciudad francesa de Auch, reliquias de San Orencio, a quien las tradiciones oscenses hacían hermano gemelo de San Lorenzo.
 
1610. Expulsión de los moriscos oscenses. Fueron expulsados, como en el resto de España, a pesar de ser cristianos desde su conversión forzosa en 1526. En 1612 se publicó en Huesca un libro que defendía tan terrible medida, titulado Expulsión justificada de los moriscos españoles.
 
1614-15. El hambre provocada por una severa sequía y las epidemias causan una elevada mortandad en la ciudad.
 
1619. Se publica la primera historia de Huesca: Fundación, excelencias, grandezas y cosas memorables de la antiquísima ciudad de Huesca. Su autor es el oscense Francisco Diego de Aínsa, que publicó también el relato de las fiestas celebradas en 1609 a la llegada de las reliquias de San Orencio y el Ceremonial de la ciudad en 1620.
 
1624. Cierra sus puertas el burdel municipal (la Casa del público), que llevaba funcionando casi un siglo. Estaba situado en la entrada principal de la ciudad, la de Zaragoza. En las décadas siguientes se fundaran en esta zona dos conventos de carmelitas descalzos, uno masculino y otro femenino.
 
Siglo XVII. Huesca, ciudad de conventos. Hasta entonces la ciudad contaba con siete conventos: hospitalarios, franciscanos, dominicos, carmelitas calzados, mercedarios, agustinos calzados y uno femenino de monjas franciscanas (Santa Clara). En el siglo XVII se fundaron otros nueve: capuchinos, jesuitas, cistercienses, agustinos descalzos, carmelitas descalzos y cuatro conventos de monjas (dos de carmelitas calzadas, uno de carmelitas descalzas y uno de capuchinas). El clero oscense, tanto regular como secular, llegó a sumar unas 500 personas –aproximadamente el 10% de la población de la ciudad-.
 
Años 30 del siglo XVII. La Universidad construye su Teatro o Paraninfo, aprovechando los gruesos muros románicos del antiguo palacio real (actual Salón del Trono del Museo de Huesca).
 
1607-1681. Vincencio Juan de Lastanosa, coleccionista y mecenas. Reunió en torno suyo un amplio círculo de escritores y artistas entre los que sobresale Baltasar Gracián, que publicó en Huesca varias de sus obras gracias a su mecenazgo. Su biblioteca y museo fueron uno de los ejemplos españoles más destacados del fenómeno europeo de los Gabinetes de Curiosidades o Cámaras de Maravillas. En los jardines había un gran estanque navegable y un laberinto vegetal. Su capilla y cripta-panteón de la catedral constituyen por último uno de los conjuntos de arte barroco más importantes de Aragón.
 
1636-1639 y 1646-1650. Estancias en Huesca de Baltasar Gracián. Residió en el Colegio de los jesuitas en el Coso, justo enfrente del palacio de Lastanosa. Gracián publicó en la ciudad las siguientes obras: El Héroe (1637), El Discreto y El Político (ambas en 1646), Oráculo manual y arte de prudencia (1647) y Agudeza y arte de ingenio (en 1648 y 1649). En 1653 apareció, con pie de imprenta de Huesca, la segunda parte de El Criticón, con un capítulo dedicado a “Los prodigios de Salastano” (anagrama de Lastanosa).
 
1651-52. Una terrible epidemia de peste mata a 1.400 personas, una cuarta parte de la población de la ciudad. En las excavaciones realizadas en la pequeña iglesia de Santa María in Foris se descubrieron más de 700 esqueletos, enterrados en cal viva, pertenecientes a víctimas de esta peste. Es la última epidemia de carácter catastrófico que Huesca sufrirá a lo largo de su historia.
 
1663. Nacimiento de la comparsa de gigantes y cabezudos.
 
Siglos XVII-XVIII. Primeras menciones de los Danzantes de Huesca. En el siglo XVII las autoridades municipales miraban con recelo los “bailes” de los labradores oscenses en las fiestas (noticias de 1663 y 1686). En el siglo siguiente, sin embargo, participan ya plenamente, con danzas de espadas, en las grandes festividades de la ciudad (proclamación de los reyes Fernando VI en 1746 y Carlos IV en 1789). A finales del siglo XVIII están documentados, por primera vez, su participación en la procesión de San Lorenzo y el nombre Danzantes de San Lorenzo.
 
1645-1711. Francisco de Artiga, una figura polifacética. Fue pintor y grabador y escribió sobre las más diversas materias, aunque la mayoría de sus obras quedaron manuscritas y han desaparecido (solo publicó tres: Espejo astronómico, del que no se conservan ejemplares, un breve tratado sobre el cometa de 1680 y el Epítome de la elocuencia española, un manual de retórica en verso que tuvo un considerable éxito en la España del siglo XVIII). Y es autor, sobre todo, de dos proyectos fundamentales para Huesca: el pantano de Arguis y el edificio octogonal de la Universidad.
 
1686-87. Comienza la construcción, en la cabecera del río Isuela, del pantano de Arguis, según proyecto de Francisco de Artiga. El pantano, finalizado en el siglo XVIII, es la obra cumbre de los regadíos históricos del Isuela, de los que forman parte la acequia mayor, los azudes de Nueno (siglo XV) y Arascués (siglo XVI), las albercas de Cortés o Mayor y de Loreto (principios del siglo XVI) y los trasvases de las fuentes de la Barza (1585) y Bonés (1657). La presa antigua fue recrecida en la década de los 20 del siglo XX.
 
1687-1695. Construcción de la iglesia de Santo Domingo, la tercera que los dominicos tuvieron en Huesca (las anteriores eran del siglo XIII y del XIV). En las décadas siguientes la iglesia será decorada con un fabuloso conjunto de pintura y escultura barrocas (la de la capilla del Santo Rosario, una de las más destacadas, lleva fecha de 1744).
 
Año 1690. Se inicia la construcción del singular edificio octogonal diseñado por Francisco de Artiga como nueva sede de la Universidad de Huesca. En la segunda década del siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, se terminó la fachada y se construyó la capilla de la Universidad.
 
1705-1711. La Guerra de Sucesión, punto de inflexión decisivo en la historia de Huesca. En apenas cinco años la ciudad cambia cuatro veces de rey. Felipe V suprime el antiguo Concejo, nacido en la Edad Media, y lo sustituye por un Ayuntamiento similar a los castellanos, presidido por el corregidor, que por lo general era militar, y doce regidores oscenses de carácter vitalicio. Nace una nueva Huesca, en la que se acuartelan tropas de forma regular y se recaudan impuestos más severos.
 
1732-1746. Construcción por los jesuitas de la iglesia de San Vicente, conocida también como la Compañía. En este lugar existió con anterioridad una iglesia medieval, llamada San Vicente el Bajo o del Sepulcro (por haber pertenecido a la orden del Santo Sepulcro hasta que pasó a los jesuitas a comienzos del siglo XVII).
 
Siglo XVIII. Tras el cierre por Felipe V, en la Guerra de Sucesión, de todas las Universidades de Cataluña salvo la de Cervera, cientos de catalanes cursan estudios en la Universidad de Huesca, sobre todo de Derecho Civil y Medicina.
 
A partir de 1768. La Universidad de Huesca decora su Teatro o Paraninfo con un magnífico conjunto de pinturas, entre los que destacan dos retratos pintados por Francisco de Goya (los de Antonio Veyán y José Cistué), el mejor retrato conservado del Conde de Aranda, obra de Ramón Bayeu, y una alegoría del general romano Quinto Sertorio como fundador de la Universidad de Huesca, de Juan Andrés Merklein.
 
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