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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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PLANTA PRINCIPAL

 

La Planta principal estaba formada por:

Recibidor. Situado al final de la escalera principal. Tenía forma cuadrada, con cuatro puertas que daban entrada a diferentes cuartos y dependencias. Dos de ellas eran el Salón de retratos y el cuarto en el que se encontraba el Oratorio o Capilla.

Salón de retratos.

Cuarto al norte del Salón de retratos. Formado por:

• Primera pieza. Se accedía desde el Salón de retratos. Decorada con pinturas, tapices (“paños de raz”), bufetes y sillas de Moscovia. En ella había una chimenea con representaciones de los dioses Baco, Ceres y Venus.

• Segunda pieza. Adornada con pinturas, escritorios y sillas negras. En uno de sus extremos se encontraba una alcoba con una cama, y una tribuna que daba a la capilla.

• Tercera pieza. Con tapices.

• Habitación en “lo más interior” del cuarto, destinada a las mujeres.

Cuarto al sur del Salón de retratos. Formado por:

• Primera pieza, con acceso desde el Salón de retratos. Tenía una ventana-balcón que daba al Coso. Decorada con una colgadura de terciopelo y seda, pinturas, bufetes, sillas de Moscovia y un escritorio.

• Segunda pieza. Con dos ventanas que daban al sur. En ella había un hermoso tapiz con los Encantos de Celidonia; pinturas de Santa Teresa de Jesús, Lucrecia, Cleopatra y la Vizcondesa de Torresecas; un escritorio y un brasero de plata; sillas de terciopelo carmesí; un espejo grande; una lámina del Martirio de San Esteban; y dos bufetes de piedra blanca sobre los que había un escritorio de Alemania y un escaparate en forma de coliseo (éste último, descrito de forma minuciosa).

• Tercera pieza. Con una ventana que daba también al sur. Estaba adornada con tapices de la Historia de Celidonia; dos láminas del Nacimiento de Jesús; sillas decoradas con hermosos tarjones; una cama dorada; y dos bufetes sobre los que había un escritorio y un contador. Por esta pieza se entraba a la galeria de pinturas.

Galería de pinturas.

Galería sin terminar. En uno de los extremos de la galería de pinturas se hallaba una puerta por la que se entraba a una segunda galería, inacabada, que corría de este a oeste sobre el jardín que había junto a la fachada posterior del palacio.

Cuarto que daba al Recibidor y a la Galería de pinturas. Lo formaban:

• Primera pieza (en la que estaba el Oratorio o Capilla). En ella había pinturas y bustos de los “doce Emperadores”, una lámina grande de la Anunciación, fábulas e historias, mapas, un espejo, un escritorio y una alcoba con una cama.

• Segunda pieza. Con reposteros con los escudos de los Lastanosa y los Cortés, un cuadro en el que aparecían la Sagrada Familia y San Juan Bautista, bufetes, un escritorio y una cama de carrasca.

 

Descripciones de la Planta principal (salvo las del Salón de retratos, Galería de pinturas y Oratorio o Capilla, que se encuentran en los apartados correspondientes)

Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 31v.-35v., 38r. y 39r.-v.):


Cuarto al norte del Salón de retratos:

“De este salón se entra en una pieza adornada de varios lienzos y paños de raz con verduras y boscajes. Aquí se descubre una chimenea que se sustenta sobre dos termas de estuco. En el frontispicio de aquella utilísima fábrica están Baco y Ceres, uno coronado de pámpanos y racimos y otra de espigas, asiéndose de las manos huyendo del parecer de Venus por fría, necesitando por su hielo acercarse a las ascuas, con esta letra que descifra lo misterioso de la pintura: Sine Cerere et Bacco friget Venus.

Coronan esta pieza sillas de Moscovia con clavazón dorada y algunos bufetes. De esta se pasa a otra adornada de pinturas, escritorios y sillas negras con clavazón pavonada, y en el extremo hay una alcoba con una cama y tribuna a una capilla. Luego se sigue otra pieza colgada de races, y en lo más interior de este cuarto hay habitación para las mujeres”.


Cuarto al sur del Salón de retratos:

“Del salón de los retratos se entra a otra cuadra ennoblecida con una colgadura de terciopelos carmesíes y brocateles de seda, con pinturas con marcos de oro, bufetes y sillas de baqueta de Moscovia con clavos dorados. Hay aquí un escritorio fingido de ébano y marfil, y sobre él dos floreros dorados, y en medio una estatua de mármol blanco con sago y paludamento sobre urna de la misma materia. Abiertas las puertas del escritorio se descubre un traslado amenísimo de la Primavera, con flores vistosísimas, mosquitos y mariposas, multiplicándose todo en los espejos que hay acomodados en los ángulos. Recibe luz esta pieza por una ventana balcón que cae al Coso, adornada con vidrieras.

De esta pieza se pasa a otra que tiene al mediodía dos ventanas con vidrieras. Hacela hermosa y digna de admiración una tapicería de lo mas primoroso que se tejió en Flandes en estofa, dibujo y colorido, tanto que muchos la han juzgado por pintura. Lo que contienen estos races son los Encantos de Celidonia. Las cenefas de estos paños son pavonadas o moradas. Están adornadas de tulipanes, rosas, frutas, y en ellas se ha visto verificada la contienda de Ceusis y [en blanco], pues en un mismo día llegó un pavo real a picar unas uvas /[f. 32v.] y lloró un niño porque no se las daban.

Hay asimismo en esta pieza algunas pinturas sagradas y profanas. Sobre la puerta por donde se entra en otra cuadra hay un cuadro de la Santa Madre Teresa de Jesús, con marco dorado, donde se ve aquella esclarecida doctora desmayada en los brazos de un ángel, hiriéndola un serafín con una flecha de fuego. Entre dos ventanas hay una Lucrecia que con un puñal se hiere el pecho y venga la injuria hecha a Colatino. Debajo de estas ventanas hay un lienzo grande con una cenefa a imitación de las que tiene la tapicería de la misma pieza, y está pintado en él Cleopatra, que temerosa de no ser triunfo de César alimenta dos áspides en sus pechos. Sobre otra puerta hay un retrato de doña Juana Navarra y Rocafull, Vizcondesa de Torresecas.

Las sillas que allí hay son de terciopelo carmesí con clavos dorados, y entre tantos adornos brilla un escritorio de plata sobre un bufetillo de la materia misma, con dos urnas doradas de flores y una arquilla de caray con relieves de plata, y sobre esta se ve un cofrecillo de iminatura con diversas flores muy naturales y de porcelana de oro. Descubrese un brasero grande de plata.

Y no menos embellecen aquella sala dos bufetes /[f. 33r.] de piedra blanca con manchas azules, muy transparente y lustrosa y semejante a la ágata. Sobre el primer bufete hay un escritorio de Alemania cubierto de terciopelo carmesí, cerrajas y extremos de bronce dorado, y sobre él floreros y dos niños de mármol tan transparente que puede juzgarse por cristal. Representan a Baco, el cual tiene unas uvas, y a Cupido, el cual con mucha ansia solicita gustarlas, sin embargo del retiro de su contendor.

Sobre el segundo bufete hay un escaparate que hace correspondencia con el otro escritorio. Está dispuesto en forma de coliseo, levantándose sobre un pedestal trepado con balaustes dorados y el cornijamento azul, sobre que carga una orden de termas de bronce dorado en que el dibujo y el buril corrieron parejas.

Formanse entre terma y terma unos nichos. En el primero se ofrece un Cupido labrado de sedas diferentes representando una acción muy cansada, pues en lugar de flechar el arco se firma sobre él, sirviéndole de báculo. Esta figura es de perfectísima escultura. En otro nicho hay una ninfa de marfil jugando con un perrillo que tiene en las manos. En otra división hay una estatua pequeña de Neptuno, que fluctuando sobre una concha le socorre una /[f. 33v.] ninfa que se abraza estrechamente con él. En otros tres nichos opuestos a los referidos, en el primero hay un Cupido de seda, que olvidando el arco y aljaba, llevado de la pasión de niño hurtó unos cachorrillos, y la perra le sigue airada para morderle, y temeroso de perderlos llora. En el segundo nicho hay una ninfa de marfil. En el tercero se ve un Baco de la materia misma enlazado con Ceres, y la brinda con una copa de vino. Los demás nichos están adornados con diferentes piezas de plata, unas tejidas de sutiles hilos, otras relevadas con diversas fábulas y piedras preciosas.

Este primer cuerpo remata en una cornisa azul, y sobre ella corre un balaustado de oro, y sobre él se forman muchas columnas de mármol blanco, que hacen otros tantos nichos como los que forman las perlas. Corona este cuerpo un balcón de oro y azul.

Todo este escaparate es depósito de varias joyas, y se duda a quien se debe dar el primer lugar, a la obra artificiosa o a la materia. En los cuatro ángulos hay cuatro espejos de superficie convexa, mostrando en perspectiva cuanto contiene, que es una vista de /[f. 34r.] grande hermosura y admiración. En el espacio principal que forma este vistoso panteón hay una imagen de Nuestra Señora del Pilar de coral sobre una urna de cristal, y debajo de la urna hay pendiente una joya de diamantes, esmeraldas, rubíes y perlas, labrada en ella la Fortaleza a caballo en un león, cuyo pecho es de un diamante. Hay muchas piezas de porcelana sobre oro. Entre otras de maravillosa pintura hay una caja para un retrato, en la una parte está Cupido llorando porque lo riñe Venus, en otra está Venus cariñosa acariciando y besándole. Hay asimismo diversas urnas, frasquillos y otros vasos de piedras guarnecidos de oro, de plata, guarnecidos de piedras, marfil, plata blanca y dorada, muchas otras piezas de oro adornadas de piedras preciosas.

Los fondos de todos los nichos que forman las columnas y pilastras están adornados en la parte interior de mascarones de bronce dorado, y en la parte de afuera hay espejos adornados con retratos y con fábulas, hecho de porcelana.

En el espacio que por causa del semicírculo queda desembarazado lo ocupa un cofrecillo de caray guarnecido de plata, vaciada la cerraja /[f. 34v.] y aldabones. A los lados hay dos escribanías de marfil en forma de pirámides, tan perfectamente acabadas que son el hipérbole de lo que puede obrar el torno.

Sobre este escaparate hay dos castillos dorados y un niño de mármol blanco de harta grandeza. Está durmiendo y recostado sobre una calavera, y por el hueco de uno de los ojos sale una culebra que se enrosca en este fúnebre trofeo de la Muerte.

En el intermedio de ambos escritorios hay pendiente un espejo grande guarnecido de caray con adornos de talla, niños y mascarones de plata, y una lámina del martirio de san Esteban de admirable pincel, con moldura de plata, con friso, pulseras, remate, colgantes y mascarones de bronce dorado.

La cuarta pieza de este cuarto está adornada de races de la Historia de Celidonia. Tiene una ventana con vidriera a la parte de Mediodía, de donde se descubre un dilatado y hermoso horizonte. En la primera distancia, huertas y jardines, en la mas apartada frondosísimas arboledas, rematando en montes que por su mucha distancia /[f. 35r.] hermosean sin hacer estorbo a la vista.

Adornase esta pieza con sillas bordadas de tarjones muy pintorescos, adornados con vichas, niños, hojas y volutas. En la mitad de ellos fábulas y emblemas bien dibujadas y coloridas; el campo, del color de las cenefas de los paños, guarnecidas de galón de oro y clavos dorados. Cama dorada con goteras de aguja del mismo primor y gusto que las sillas. Hay a la cabecera de la cama una lámina del Nacimiento de Cristo Nuestro Redentor pintado en ágata, siendo parte de la pintura lo natural de la piedra, con guarnición de ébano.

Bufetes de baqueta de Moscovia, con hierros y clavazón dorada. Sobre uno hay un escritorio de terciopelo negro con extremos dorados. Sobre él, un Niño Jesús desnudo sobre un globo, y todo carga sobre urna dorada. Tiene cabellos naturales, su colorido es perfecto, a imitación de los que traen de Nápoles, y es del tamaño del natural.

Sobre otro bufete, contador fingido de ébano y marfil, pintadas en él varias fábulas de las que cuenta Ovidio en sus Metamorfoseos, y dos floreros. En medio hay una arquilla de rebutidos de ballena y huesos teñidos, que /[f. 35v.] forman varios lazos y labores. Esta da fin con una hechura de San Miguel de marfil, sirviéndole de trono un espíritu maligno sobre un pedestal con cuatro columnas. La imagen del Santo Ángel tiene en la mano derecha una espada y en la siniestra un sol que le sirve de escudo, y en el centro de él dice: Quis sicut Deus. Sobre este escritorio hay una lámina del Nacimiento de Cristo Redentor Nuestro, de la grandeza de una vara, guarnecida de ébano y granadillo”.


Cuarto que daba al Recibidor y a la Galería de pinturas (del que formaba parte el Oratorio o Capilla):

“Del primer recibidor se entra en otro cuarto, cuya primera pieza está adornada de pinceles y testas de los doce Emperadores, mapas y diversas fábulas e historias de estuco dorado. En esta hay un escritorio de blanco y negro adornado con vidros, una lámina grande de la Anunciación pintada en ágata, guarnecida en ébano, y un espejo con marco de oro, una alcoba adornada de races, cama de verde y oro con paramento verde”.

“La segunda pieza de este cuarto está adornada de reposteros con las armas de Lastanosas y Corteses, cama de carrasca con paramento de grana y /[f. 39v.] terciopelo carmesí con franjones y alamares de oro, bufetes y escritorio de nogal con rebutidos de hueso y un cuadro grande de la Virgen con el Niño Jesús, san José y san Juan, con marco de oro".

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