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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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CAMARÍN

 

Situado en el primer descanso de la escalera principal. Recibía luz por una reja balcón en la fachada posterior del palacio. Estaba decorado con pinturas de grandes artistas, espejos y siete escritorios, de los que Juan Francisco Andrés de Uztarroz habla en detalle en su Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, escrita hacia 1650. En dichos escritorios se guardaban una parte importante de las colecciones de Lastanosa: libros de pequeño formato, prodigios de la Naturaleza, medallones, piedras preciosas...

Más tarde, tal y como pone de manifiesto la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, varios de estos escritorios fueron trasladados a la Biblioteca.

 

Descripciones del Camarín

Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 25r.-28r.):

“En el primer descanso de la escalera principal está un camarín cuadrado que recibe luz por una reja balcón, adornado el ventanaje de vidrieras pintadas con excelente gusto. Ilustrase esta pieza con superiores pinturas de Lucas de Landa, de Micer Pablo, del Espaderino, de Collantes, de Rafael Pertús, de Vestart mallorquín, de Vargas sevillano, Pedro Urzanqui y de otros muchos antiguos y modernos.

Asimismo se adorna esta pieza de muchos espejos, cuyos ornatos son de maderas preciosas y plata y algunos de bigniatura, que es un hermoso /[f. 25v.] colorido de flores sobre campo blanco, a imitación de la porcelana de oro. Otros espejos hay redondos, y siendo la superficie convexa se representa en perspectiva todo lo que hay en el camarín. En otro espejo de frente, sin embargo, que es de superficie cóncava, arroja fuera de sí y representa en el aire el objeto que se le acerca. Con este mismo se obran todos los maravillosos efectos que podrá ver el curioso en el libro de las Recreaciones matemáticas, escrito en lengua francesa, en donde habla de la Captotria. Los intermedios de los espejos se adornan de pinturas al óleo sobre láminas de bronce y tablas, de otras al temple sobre vitelas, y algunos estucos de yeso y cartón, y algunas historias de bajo relieve de plomo.

Hermosean esta misma pieza tres escritorios grandes y cuatro pequeños. Sobre el primero se levanta un obelisco triangulado, donde se ve la mayor gala de obrar con el torno. El segundo se adorna con una caja cuadrada primorosamente trabajada. Representase dentro de ella, en perspectiva, un escuadrón de infantería de figuras labradas tan excelentemente, con armas y trajes diversos, que multiplicándose por la oposición de los espejos se aumentan sin número, y marchando con pasos concertados /[f. 26r.] al son de un clarín imitado con una espineta, se van encontrando los unos escuadrones con los otros, representando con toda perfección lo que se ve en un campo en ocasión de darse batalla. Tiene por remate esta caja una urna cuadrada que sirve de fundamento y ornato a una estatua de marfil de Lucrecia abriéndose el pecho con un puñal, y a un lado y otro hay dos caracoles de nácar, el uno de la forma de los caracoles ordinarios que se crían en el campo, pero de mucha grandeza y hermosura. El otro es de los que llaman Madre Perla, semejante en la disposición a una navecilla, está descubierto por la parte que representa la popa formando otro caracol mas pequeño, y le sirven de ornato y belleza los ribetes que en el dejaron formados las conchas que le quitaron; en lo demás de su corteza hay grabados hombres, aves y plantas de la China.

Otro escritorio hay adornado con dos caracoles de la misma calidad y con dos urnas pequeñas de mármol blanco para flores, una cabeza de un negro de azabache de excelente escultura, la cual se sustenta sobre un balauste que remata en un sello de plata con las armas de la casa de Lastanosa. Enriquecen este mismo /[f. 26v.] puesto dos arquillas de marfil con figuras relevadas. En la una de ellas hay tantos personajes que sin contar los espíritus angélicos, aves y brutos se compone de [en blanco] figuras. En la cerraja de plata están gravados los blasones de Lastanosa.

A poca distancia se ven dos escritorios pequeños con dos perspectivas. Formase la una sobre un pavimento de ladrillos blancos y negros, con las columnas de mármol multiplicando infinitos ángulos, y en cada uno de ellos se representa una montería con diversidad de figuras humanas y animales. En la otra perspectiva se representa un dance con una numerosa multiplicación de las máscaras que la componen. Y ambas dan fin en dos globos crecidos verdes, llenos de agua, que parecen dos esferas de esmeraldas transparentes.

El ornato del último escritorio son dos pirámides de jaspe de Tortosa (que en Italia, por lo precioso y vario de sus colores, llaman "brocatelo de España"), que rematan en dos bolas. En medio de estas agujas hay una grande urna de barro, labrada en la ciudad de Urbino y pintada en la oficina del famoso Rafael de Urbino. Están pintados en ella los ríos que /[f. 27r.] fertilizan a Italia rodeados de espadañas, reclinándose sobre las urnas por donde vierten sus aguas. Forman las asas de esta hermosa vasija cuatro culebras enroscadas, tan primorosamente perfectas y naturales que motivaron las plumas de grandes ingenios para que celebrasen esta obra.

De los escritorios que se han referido, el primero es de nogal, de artificiosa talla de boj, cortada en ella retratos de emperadores, niños, tarjetas, vichas, grifos, termas, pájaros y otros adornos asentados sobre raso de nácar. En el cual se hallan diversas curiosidades, así de obras mecánicas como de cosas admirables de la naturaleza, que se pudiera hacer de ellas un tratado muy digno de la atención de los curiosos investigadores de los prodigios que encierra en sus entrañas capaces la tierra.

El segundo escritorio lo fingió la destreza del pincel tan ingeniosamente que parece todo él de ébano y marfil. En los tarjones y compartimientos hay fábulas, ruinas, perspectivas y marítimas. Abriendo las puertas se descubre una división de estantes en forma de anfiteatro. Sustentanse las tablas con unas columnas balaustradas coloridas de azul y oro. Ocupan la primera orden baja muchos tomos /[f. 27v.] pequeños, uniformemente encuadernados en vitelas doradas, de Historiadores, Filósofos, Oradores y Poetas. En la segunda orden hay tomos del mismo tamaño, que describen lo más célebre y digno de memoria de las Repúblicas más insignes del orbe, y otros de Política. En la tercera orden hay libros de Matemáticas, de Astrología, Cosmografía, del arte de la espada, de la Química y de plantas. En la cuarta orden hay libros en diversos idiomas, y en ellos Historias, Poesías, Fábulas, Emblemas, Empresas, Antigüedades, Medallas. Asimismo hay en este escritorio dos volúmenes, el uno en Arábigo que contiene la Cábala o el Arte de Adivinar, en papel de caña arrollado en una caja de marfil. El otro es un Pronóstico; está en una caja de plata, el modo de plegarlo y desplegarlo es muy curioso.

En el pavimento del anfiteatro que dejan los libros hay un escritorio pequeño de ébano y plata con muchos secretos, sus gavetas divididas en loculos ocupados con retratos de dioses, emperadores y emperatrices en piedras preciosas.

Otro escritorio está lleno de varios prodigios de la naturaleza, tan raros y exquisitos que merecen grandes admiraciones.

En otro escritorio que se divide en ciento y noventa y tres loculos hay retratos de Pontífices, Emperadores modernos, Electores y de otros Príncipes, en plata, en bronce dorado, en bronce y en plomo, y algunos medallones.

En otro escritorio de /[f. 28r.] ébano y marfil se depositan muchas piedras preciosas, esculpidas unas de relieve y otras en fondo, muchas sin labrar muy exquisitas, de que se valen los indios para el remedio de sus enfermedades. Hay en él muchas cosas, así naturales como mecánicas, labradas en oro y otras materias, y porque se hará mención en otra parte de ellas no se refieren aquí.

En otro escritorio fingido de ébano y marfil, y pintados en él muchos cuerpos geométricos regulares, trepados unos y relevados otros por medio de la perspectiva, se depositan algunos libros curiosos de que se hará memoria en el índice de la librería. Hay sobre este escritorio dos lagartos de bronce, tales que puestos al lado de los animados se pudiera dudar mucho si estuvieran coloridos, tanta es la sutileza y primor que mostró en ellos el artífice”.

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