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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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1607-1632

 

Familia y educación

Juan Agustín Lastanosa y Esperanza Baraiz tuvieron dos hijos y tres hijas. De ellos, tres entraron en religión. Juan Orencio, nacido en 1609, fue canónigo de la catedral y Josefa y Esperanza monjas carmelitas calzadas. Engracia fue casada con Alejandro Cleriguet y Fort, miembro de otra destacada familia de la ciudad. El otro hijo del matrimonio es, por supuesto, Vincencio Juan, nacido en Huesca el 25 de febrero de 1607. En la ciudad, de 5000 ó 6000 habitantes por entonces, comenzaban en ese momento las obras de la actual iglesia de San Lorenzo, el patrón de la ciudad. Tres años después fueron expulsados los moriscos oscenses, al tiempo que se acometía la construcción de la fachada del Ayuntamiento (1610-12).

En 1619 murió en Barcelona Juan Agustín Lastanosa, dejando huérfano a Vincencio Juan con 12 años; a partir de entonces las figuras de su abuelo materno, Juan Baraiz y Vera, y el hermano de este, el canónigo Galacián Baraiz y Vera, se hicieron aún más importantes. En 1622 Juan Baraiz y Vera casó a su hija viuda, Esperanza, con el también viudo Juan Martín Gastón, un infanzón natural del pueblo altoaragonés de Loscertales que había regresado de Sevilla, donde había hecho fortuna.

En los años siguientes las dos familias acordaron el casamiento de los hijos habidos por ambos esposos en su primer matrimonio. Así, a fines de 1625 Vincencio Juan de Lastanosa, que tenía 18 años, casó con Catalina Gastón, de tan solo 13. Juan Martín Gastón se convirtió de este modo en suegro y padrastro de Lastanosa; estamos como cabe imaginar ante un matrimonio de conveniencia, en el que el amor no debió jugar un papel importante, al menos en un primer momento.

Hacia la época en que se concertó la boda de Lastanosa quedaba concluida la iglesia de San Lorenzo, cuya construcción se había iniciado con su nacimiento. En 1625 terminaron también las obras de otra capilla emblemática: la del Santo Cristo de los Milagros, en la Catedral. Poco antes, en 1624, había cerrado sus puertas el burdel municipal, la Casa del público, que existía desde hacía casi un siglo, y al mismo tiempo se firmaba el contrato para la construcción de la Casa de Comedias, que se mantendría en funcionamiento hasta el siglo XIX.

A diferencia de su hermano Juan Orencio, que sí estudió en la Universidad de Huesca (llegó incluso a ser Rector en 1631-32), Vincencio Juan no parece haber pasado por las aulas universitarias. Ello no significa, sin embargo, que el joven no recibiera una educación esmerada. Lastanosa se benefició del favorable ambiente cultural que existió en su familia durante generaciones. Su abuelo Juan, cuyo inventario postmortem menciona numerosos libros, tuvo que ver en la publicación de la Historia de Fernando el Católico de Jerónimo Zurita, mientras era diputado aragonés. El hermano de éste, el canónigo Pedro Lastanosa, que poseía asimismo pinturas, libros e instrumentos musicales, fue rector y catedrático en la Universidad de Huesca, y premió a los poetas que participaron en un certamen celebrado en honor de San Lorenzo en 1585. Su padre, Juan Agustín Lastanosa, formó parte, con el seudónimo de “El Modesto”, de una Academia literaria existente en Huesca entre 1610 y 1612. Finalmente, de Juan Baraiz y Vera es un cancionero poético de 1604, titulado Jardín divino, que se conserva en la Biblioteca Nacional .

Vincencio Juan de Lastanosa tuvo como preceptor a Francisco Antonio Fuser, quien había desempeñado ya tareas similares con su padre Juan Agustín. Vincencio Juan pasó buena parte de los años 1624 y 1625, antes de casarse con Catalina Gastón, en compañía de Fuser en Barbastro, donde este era canónigo de la catedral . En 1627 y 1628 se redactaron, además, dos tratados manuscritos, cuyo objeto era la educación del joven Lastanosa. Uno de ellos, escrito por el jesuita Jaime Alberto, versaba sobre relojes solares; el segundo, debido a José Santolaria, estaba dedicado a los alfabetos que habían existido a lo largo de la historia . Dos temas singulares, que prefiguran algunas de las materias en las que serían ricos el museo y la biblioteca lastanosinos, como su interés por la naturaleza y la ciencia.

En 1626-27 Vincencio Juan de Lastanosa regresó a Barbastro para acudir a las Cortes de Aragón convocadas por Felipe IV. Tras su asistencia a las Cortes, Lastanosa tuvo que probar su condición de infanzón. Estos son años, justamente, en los que los temas familiares están muy presentes. En 1627 Vincencio Juan visita las ruinas de Calavera, el solar originario de la familia. En 1628 ve reconocida su infanzonía en la Audiencia Real de Aragón. Al año siguiente nace su primer hijo, María, cuya muerte con doce años tan dolidos dejó a sus padres; también en 1629 son traídos a Huesca, desde Barcelona, los restos mortales de Juan Agustín Lastanosa. Como colofón de todo ello, Vincencio Juan de Lastanosa compone en 1631 una genealogía de su familia, desgraciadamente perdida, que Félix Latassa todavía vio a fines del siglo XVIII.

En el año 1632 se encadenaron tres muertes que dejarán a Vincencio Juan, que tenía veinte y cinco años, como único dueño de sus destinos: las de su madre Esperanza, la de su abuelo Juan Baraiz y Vera y la del canónigo Galacián Baraiz y Vera. De Juan Baraiz y Vera, el joven Lastanosa hereda ahora el señorío de Figueruelas, un pequeño lugar cercano a Huesca, aunque su posesión solo duraría trece años.

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