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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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ARMAS


La colección de armas de Vincencio Juan de Lastanosa era, hasta hace poco tiempo, uno de los aspectos menos estudiados del museo lastanosino. Dicha carencia, sin embargo, ha quedado superada gracias al artículo de Álvaro SOLER DEL CAMPO, “La armería de Vincencio Juan de Lastanosa”, en Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 117-123 (ver pdf del artículo).

Las armas en las colecciones lastanosinas

La armería reunida por Lastanosa resulta ser, a la luz de sus investigaciones, pequeña pero completa, “compuesta por armaduras y elementos defensivos, armas blancas, de fuego, arreos de caballería, ballestería y otros útiles y accesorios de caza”.

A ello había que sumar armas de procedencia oriental y objetos exóticos, como dos catanas asiáticas, una tártara (regalo del Duque de Villahermosa a Lastanosa) y otra “de los chinas”, y una bocina de marfil, de procedencia africana (aunque Vincencio Juan de Lastanosa la creía también venida de Asia).

Y por último, armas de valor histórico, como unas supuestas botas del rey Enrique IV de Francia (1553-1610) o el puñal con el que Pedro IV de Aragón (1336-1387) habría rasgado los privilegios de la Unión aragonesa.

La sala en que se guardaban

En cuanto a la Armería propiamente dicha, es decir la sala donde se encontraba expuesta su colección de armas, era una amplia estancia situada en la planta superior del palacio, a la que se accedía desde la Biblioteca. No disponía, sin embargo, de ventanas o balcones propios. La única iluminación natural la recibía gracias a una pequeña ventana y una puerta celosía situadas en la pared norte de la Biblioteca. Junto a esta sala había un “retrete” o habitación más pequeña, destinado a los arreos de caballería, sobre cuya entrada estaba pintado el emblema de la calavera con ramos de laurel, utilizado como es sabido por Vincencio Juan de Lastanosa junto al del Ave Fénix.

En la Armería, de todas formas, las armas compartían espacio con gran número de esculturas, en su mayoría clásicas, y toda clase de huesos, fósiles y prodigios de la Naturaleza.

Las fuentes

Las fuentes para el conocimiento de la armería lastanosina, que se reproducen a continuación, son las siguientes:

Las descripciones en verso y prosa que Juan Francisco Andrés de Uztarroz hizo de las colecciones de Vincencio Juan de Lastanosa en 1647 y hacia 1650.

La Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave.

Los dos retratos de Vincencio Juan de Lastanosa (una pintura de 1667 y una escultura de 1668), en los que este aparece representado como capitán, llevando armadura.

Existe además otra descripción, mucho más extensa pero considerada una falsificación en la actualidad, que presenta, en palabras de Álvaro Soler del Campo, “una armería fabulosa por el número, procedencia y categorías de sus objetos. Se trata de Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639.



Las fuentes auténticas:


1. Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa (Hispanic Society of America, B-2424, f. 46-47):

“A esta alacena se sigue otra del mismo tamaño, y es depósito de armas ofensivas y defensivas, que en lo grabado de los petos, en lo dorado, esculpido y esmaltado de los frenos, cabezadas, estribos, acicates, pistolas, espadines y puñales se equivoca lo rico con lo primoroso. Hay unas botas que fueron de Enrique IIII, Rey de Francia, y en vez de cuero son de castor o vicuña, pues teniendo el pelo por la parte interior parece seda.

Hay en esta misma pieza tres estantes de arcabuces y mosquetes con todos sus aderezos, algunos raros por la forma de los caños y cajas. Variedad de pistolas de exquisitas hechuras. Dos estantes de alabardas. Cerbatanas para hablar de lejos.

En toda una estera se ve colgada y vestida de armas de mucha antigüedad, instrumentos bélicos, ballestas de caza, carcajes con madrazos, ballestas de guerra con carcajes con flechas y dardos con lancillas, y casquillos de acero. Arcos de caza y pelea, los primeros con turquesas para hacer los bodoques, los de guerra con aljabas y flechas. Anillos de marfil. Una bocina de bronce. Otra de marfil de casi una vara de largo, de un Rey del Japón, los dos tercios estriados y el último escamado; remata en una cabeza de caimán, tiene asida con la boca la cabeza de un rey. Una estorica, arma de la Reina de las Amazonas, de la cual hace memoria el padre Acuña en la relación referida. Dos catanas, una del Rey de los Tártaros, guarnecida de caray y bronce dorado, con primorosísimas labores de relieve; diosela a don Vincencio Juan de Lastanosa el excelentísimo señor don Fernando de Gurrea Aragón y Borja, Duque de Villahermosa. La otra catana es de los chinas, la cuchilla como rayo, toda grabada de aguas, remata esta y tiene y sirve de empuñadura un diablillo.

Un puñal del Rey don Pedro el IIII de Aragón, con que se cortó los dedos cuando cortó los Privilegios de la Unión. Hay otra copiosa variedad de armas antiquísimas, como son petos, corazas, rodela de acero de Milán, de madera de Salamanca, otras muchas piezas así de las que se platican en la guerra como en las justas y torneos.

Hay otro retrete con sillas y caparazones, paramentos y otros aderezos de caballos. Sobre la entrada de esta pieza, en cuadro, está pintada la empresa de la Muerte coronada de laurel, de que ya se ha hecho memoria en otro lugar, y por esta causa se pasa en silencio”.

2. Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripcion de las Antiguedades i Jardines de don Vincencio Iuan de Lastanosa, hijo i ciudadano de Huesca, ciudad en el Reino de Aragon, Zaragoza, Diego Dormer, 1647, pág. 12-13:

“Permitiendo la entrada a la Armeria,
la que tambien es puerta i zelosia,
admirasse en su estancia
tanta diversidad i estravagancia
de cotas, de lorigas i de arneses,
de espadas, de rodelas i paveses,
de ballestas, pistolas, coseletes,
de javalinas, dardos i mosquetes,
otros ornatos i otras armas callo,
porque siguen velozes al cavallo.
Con rara compostura
tienen una alacena por clausura
diversos esqueletos
de aves, de pescados i animales,
cristal de roca, candidos corales,
i otros prodigios, que por imperfetos
merecen alabanças i concetos,
porque siempre lo raro
dio causas relevantes al reparo”.

3. Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, B-2424, f. 57, 74 y 75-76):

Libros sobre armas y milicia:

“Arquitectura Militar: Adam Fritach, Nicolas Goldman, Simon Starovolscio, sin faltar para lo militar el caballero Melzo, Vegecio, De re militari, el Capitán Augustin Rameli, y otra multitud de antiguos y modernos impresos y manuscritos.

De la Destreza de las armas: Achilles Marozzo, en 4º, impreso en Mutina 1536. Rodolfo Capoferro Capitelli, 1632. Don Luis Pacheco de Narvaez, Compendio de la filosofia de las armas, Madrid año 1626. Gerardo Thibault, libro en folio de papel imperial, con grande aparato de estampas de admirables perspectivas. De formar esquadrones: Don Miguel Perez de Exea, en 4º, Madrid 1632. Don Miguel Lorente Bravo, en 4º, Zaragoza año 1644. Fray Lelio Brancacho, en 4º, Barcelona año 1639. Bernardino de Escalante, en 4º, Bruselas año ƒËen blancoƒÍ, y otros muchos impressos y manuscritos.

De Adestrar caballos: Pedro de la Nove, en Leon año 1621.

A las dichas materias se siguen los libros de Enfrenar cavallos. De Monteria, como Gonzalo Argote de Molina, en folio, impreso en Sevilla 1582. De Cetreria, Juan de Franchieres, en su Fauconeria, en 4º, en Paris 1585”.

La Armería:

“A esta pieza se sigue otra casi de la misma grandeza, en que se ve cantidad de armas antiguas y modernas, aderezos de caballos, esqueletos de aves y animales, cuernos monstruosos...”

“Entre las armas es preciosa una catana guarnecida de oro y caray del Rey de los Tártaros, regalome con ella el excelentísimo Señor Duque de Villahermosa, en quien porfían la nobleza y opulencia por quien sobresaldrá más. Otra catana de los Chinas, la cuchilla en forma de rayo y el puño un demonio o alguno de sus ídolos. Una bocina de marfil de casi una vara de larga de un Rey del Japón. Un puñal con que se cortó los dedos el Rey Pedro el 4º de Aragón al romper el privilegio de la Unión”.

4. Los retratos de Vincencio Juan de Lastanosa (ver los retratos)



La descripción falsificada:

Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639 (Biblioteca Nacional, manuscrito 18-727-45)
:

(En palabras de Álvaro Soler del Campo, este texto “presenta una armería fabulosa por el número, procedencia y categorías de sus objetos … Ocupaba seis salas, donde se distribuían dos mil arcabuces, cien mosquetes, seiscientas picas, doscientas alabardas, cien partesanas, doscientas ballestas, cien arcos, cien armaduras completas, entre las que se encontraban algunos arneses o piezas de procedencia real, más de cincuenta banderas turcas y moras, doscientas tiendas de campaña, cien morrales para forraje y dos mil quinientas mochila para soldados, junto a armas de valor histórico”).

“Armería

1ª Pieza.

Tiene veinte estantes a veinticinco arcabuces, que todos son mil. Debajo los estantes, tendidas en el suelo, cuatrocientas picas, cien partesanas. Sobre los estantes hay dos leones acecinados, dos tigres, un leopardo, tres panteras, todo animales fierísimos, también acecinados, que ni aún las pieles no han perdido nada. Envíome dos panteras el señor duque de Orleans. Colgadas en el techo hay diez banderas de moros con dos cabezas con sus tocas, y en medio de las dos en arábigo dice: Para siempre, sobre lo escrito una salamandra. Son todas de una telilla muy delgada, y no es lino, seda ni lana. Hay entre ellas colgado un puercoespín. Los demás arcabuces están bajo los estantes.

/[f. 124 (149r.)]

2ª Pieza

Tiene los mismos estantes, los mismos arcabuces, doscientas picas, cien alabardas. Sobre los estantes un león, un tigre, dos osos, dos jabalíes y dos cabezas de elefantes. Colgadas en el techo veinte banderas de moros y turcos, las catorce unas con medias lunas y otras con animales, y seis un turco pintado dándole con el pie a un mundo.

3ª Pieza

Tiene doscientas ballestas con sus aljabas llenas de flechas, cien mosquetes con sus frascos y horquillas, cincuenta armaduras enteras de los pies a la cabeza muy bien labradas, puestas en la pared como si fueran hombres vestidos, de modo que dan miedo, pues tienen todos levantadas las viseras y puestas dentro caras de cartón. Tiene cada uno su escudo muy lustroso labrado, y una rosa en medio con una punta de un palmo, doradas rosa y punta al fuego, y cada uno la espada colgada en la manopla. Hay dos cabezas de rinocerontes, tan grandes como las mayores tinajas, en medio una de elefante mayor que las dichas, dos cocodrilos enviados por el señor duque de Orleans, doce banderas colgadas en el techo como las dichas, y ocho galápagos, una vara anchas las conchas y la que menos no le faltan tres dedos, y cinco palmos por lo largo, las cabezas son como melones grandes, los trajeron de Indias, pesa la más pequeña tres arrobas ocho libras.

4ª Pieza

Tiene cincuenta hombres armados como los dichos. Hay cien alabardas, cien arcos, sus arpones llenos de flechas, muchas armas antiguas y raras, pero lo mejor que hay es una alacena en que se guardan las armas y armaduras siguientes: del Rey don Jaime de Aragón, llamado el Conquistador, grabado en el peto con oro lo siguiente: Jacobus Rex Aragonis /[f 125 (149v.)], está toda entera sino la manopla izquierda, en el escudo está sobre el acero pintada con esmalte una cruz roja.

Hay otra que el señor emperador Carlos V llevaba el día que entró en Túnez y la dio a Juan Lastanosa, mi tercer abuelo, es entera, está primorosamente trabajada, y grabada con oro todos los remates de las piezas, sin quitar de ella sino una corona que llevaba por remate la celada.

Hay otra del señor Rey don Pedro llamado el Cruel en Castilla, es muy pesada, no tiene más grabazón que en el peto: Petrus Rex Castele. Tiene escudo y espada, grabado en la hoja su nombre.

Hay otra del conde de Trastamara, hermano del dicho Rey don Pedro, y que después le sucedió. Esta está más bien trabajada, más ligera y más grabada, porque en el peto dice: Enrique Conde de Trastamara, y todos los filetes de oro. La espada dice lo mismo, y el trágico puñal que lo hizo Rey está en la hoja su nombre como en lo demás, su escudo lleva grabado de oro el rayo de Júpiter.

Hay otra más curiosa que todas, dice en ella: Enrique de Valois. Tiene grabazones de oro y esmalte. El escudo tiene una orla en medio y dentro dice: Valois, y vio con ella el señor emperador Carlos V a Juan Lastanosa y dijo: Juan, las armas de Francia tienen paces con el Turco, y así no podéis pelear con ellas, os pondréis las que ayer traje a Túnez.

Está en una cajilla de plata, como un cañoncito, la saeta con que los Moros mataron al Rey don Sancho en esta ciudad, entrándosela por la escotadura bajo el brazo derecho, suceso que aún ahora puede llorarlo Huesca.

/[f. 126 (150r.)]

Está el puñal del Rey don Pedro de Aragón con el cual se cortó los dedos, porque estando enojado quiso romper con él el libro de los fueros de este Reino de Aragón. Está su nombre grabado en él, es de marfil, el puño labrado de oro, la hoja es dos palmos larga, ancha dos dedos, muy grabada, con oro rebutido en el acero y en medio dice: Soy de don Pedro Rey de Aragón.

Del señor don Felipe 3º

Hay un alfanje guarnecido de oro y muchos diamantes que su Majestad dio a mi padre Juan Agustín Lastanosa, General de sus Galeras. Es alhaja de mucho precio.

De Francisco 1º de Francia

Hay dos espadas de mucho valor, el puño guarnecido de oro y para guardar la mano dos conchas de pescado delgadas muy claras y fortísimas. Diolas su Majestad en París a Juan Lastanosa, mi tercero abuelo, estando enviado del señor emperador Carlos V.

De Solimán, Emperador de los Turcos.

Hay dos alfanjes primorosísimos y ricos, porque los puños son de oro y varias piedras preciosas y medicinales, tanto que tomándolos en la mano instantáneamente se siente en el brazo mucha más que doblada fuerza. Una ropa talar con mangas de padre agustino de exquisitas plumas y perlas, con una red de oro por brazos y cuerpo por aforro, es armadura harto fuerte. Un aderezo de caballo con mucho correaje, cubierto de madre de la perla engastada en oro. Un turbante primorosísimo con faja de red de oro y pedrería con una media luna muy resplandeciente, pero no conocen los plateros de que metal es ni de las piedras conocen más que las esmeraldas y rubís, las que hay de estos dos géneros dicen que valdrán cien doblones, y doscientos la redecilla que guarda la /[f. 127 (150v.)] cabeza. Esto dio Maomet Solimán a Pedro Lastanosa estando en Constantinopla por embajador del Rey de Bohemia y Hungría, el señor don Fernando de Austria, que fue emperador después de su hermano el gran Carlos V, al que sirvió hasta que en una batalla murió muy lleno de honores, pues lo hizo conde, general, embajador y le dio el Toisón. Dicho Pedro Lastanosa fue natural de Monzón y hermano de mi tercer abuelo.

Reyes Moros de España

Hay tres alfanjes de tres Reyes de Granada, grabados en las hojas con oro sus nombres. Hay dos de Reyes de Toledo, dos de Reyes de Córdoba, tres de Reyes de Sevilla, uno de un Rey de Jaén, otro de un Rey de Almería. Hay de estos muy buenos pero no muy ricos, algunos tienen en las vainas algunas planchitas de oro, todos muy curiosos, y más fuertes que ricos.

Lo que corresponde a caballos

Hay en esta alacena veinte aderezos de caballos, los correspondientes a las armaduras dichas. Son muy ricos, porque todo el correaje está cubierto de bronces dorados y esmaltados con admiración. Los otros aderezos están también cubiertos de metal dorado, pero con menos esmalte. Hay estribos correspondientes dorados y esmaltados sumamente ricos, en especial los del señor emperador Carlos V y los del gran Turco.

En esta pieza hay variedad de animales fierísimos, pues es justo que la mayor soberbia rinda vasallaje a cosa que llevó nuestro gran emperador. Hay dos leones muy grandes, tres tigres, dos panteras, dos leopardos, dos galápagos tan grandes como más que medianas mesas, en el techo hay veinticuatro /[f. 128 (151r.)] banderas de Turcos y Moros de delgadas y exquisitas telas con cabezas de Moros, algunos animales pintados y en arábigo escrito: Para siempre. De estas, las ocho tienen pintadas en ellas una cola de caballo, y estas son muy apreciadas entre los Turcos, porque siempre que el gran Turco nombra un gran visir le da una de ellas.

5ª Pieza

Tiene esta cien sillas de caballos con todo lo que necesitan, sin faltar la más mínima correa, estribos, espuelas. Tres mil y doscientos frascos para los mosquetes y arcabuces. Otras muchas armas antiguas, ballestas, partesanas, mazas y otras.

6ª Pieza

Esta es en la que se guardan las cosas que sirven en la campaña, como son doscientas tiendas, cien morrales para comer los caballos, dos mil y quinientas mochilas para los soldados, camas muy buenas y muy cómodas, seis de veinte que hay es el colchón de cada una dos grandes baquetas que bien cosida una y otra se llenan de aire, que es el que sirve de mullido, y bien hinchadas queda una baqueta tres palmos apartada de la otra, que es cierto que aunque se duerme en el aire, se duerme mejor que en la más mullida pluma.

Aquí acaba la Armería, que así esta como la Librería ha pasmado a cuantos naturales y extranjeros las han visto, y aunque muchos extranjeros en los palacios de algunos príncipes han visto mucho, pero todos convienen en que han visto en algunos muchas de las cosas que hay aquí pero que en ninguno tantas juntas, de forma que ha merecido la fama de ellas que muchos poderosos príncipes de remotas tierras hayan venido a verlas, y entre ellos basta por ejemplo un señor /[f. 129 (151v.)] duque de Orleans, a quien debí la honra de venir desconocido, con condición que solo yo lo había de saber. Me honró su Alteza mes y medio, y para honrarme más me permitió fuera sirviéndole hasta París, y me alegré de ver las grandezas de su palacio, y me hizo ver los del Rey y las grandezas de aquella gran Corte. De otro más poderoso príncipe hablaremos en otro lugar”.

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