.. realizar la busqueda ..
 
Inicio  > Vincencio Juan de Lastanosa > Museo > Alquimia           
 
  Enlaces de Interés
Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
imprimir
ALQUIMIA


En los Elogios que Diego Vincencio Vidania dedicó a Lastanosa en los prolegómenos del Tratado de la moneda jaquesa, el segundo libro de numismática del mecenas oscense (publicado el mismo año de su muerte -1681-) lo califica como “Erudito en la alquimia y otras artes” (p. 15). Y en una Carta, escrita igualmente por Vidania pero que figura únicamente en algunos ejemplares de dicho libro, se refiere a “los milagros de la química espagírica y hermética” que se verificaban en el palacio lastanosino (p. 25).

El interés, muy considerable, que Vincencio Juan de Lastanosa sintió en efecto por la alquimia se puede resumir en estos cuatro aspectos:

1. La estancia en Huesca entre 1658 y 1661 de Nadal Baronio, un sacerdote y alquimista italiano, tiempo en el que preparó para Lastanosa oro potable y otros remedios alquímicos.

2. La presencia de libros de alquimia en la biblioteca lastanosina, los “más raros” de los cuales le fueron enviados por Camilo Locarni, un noble veneciano.

3. La traducción del francés al español, realizada por el propio Vincencio Juan de Lastanosa, de un libro de alquimia, Los elementos de química de Jean Béguin.

4. El palacio lastanosino, foco de enseñanzas alquímicas incluso tras la muerte de Vincencio Juan de Lastanosa (la estancia de fray Diego Bercebal). 



1. La estancia de Nadal Baronio en Huesca (1658-1661):
Las noticias de la presencia en la ciudad de Nadal Baronio, un sacerdote y alquimista napolitano del que por el momento se conocen pocas cosas más, son las siguientes:

Relación de las fiestas que la ciudad de Huesca del reino de Aragón ha hecho al nacimiento del príncipe nuestro Señor don Felipe Próspero (hay ejemplares de la relación impresa, en 40 páginas, de estas fiestas, celebradas en 1658, la Biblioteca Nacional y la Real Academia de la Historia –véanse las p. 7-8):

“Sea por todos célebre testimonio el doctor don Natal Baronio, sacerdote napolitano de ilustre familia, vicario general del obispado de Policarpo, varón insigne en teología, cánones, astrología y medicina, y sobre todo en los milagrosos efectos de la química, el cual, después de haber gozado largo tiempo las grandezas y comunicación de varones eminentes y de los mayores señores de Venecia, Florencia Roma y toda Italia, habiendo pasado a ver a España, llegó a esta ciudad movido solamente de la fama de don Vincencio Lastanosa, de quien honroso huésped, para dejar compuesto su más íntimo camarín de lo más estimable de la vida, está ahora sacando varios extractos de minerales, plantas y licores, haciendo la preciosa confección de perlas, formando la única y singular medicina de los reyes del oro potable, que entre otras grandezas de nuestro gran monarca se muestra en la Real Botica del Escorial, de que se han visto ya aquí milagrosos efectos en necesidades extremas”.

Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 78-79):

“Aunque mal razonado, yo le he hecho a vuestra paternidad un breve rasguño de lo que apetece ver, con que me parece se puede dar por satisfecho en cosa de tan poca importancia.

A que replicó: Sucédeme muy al revés de lo que vuestra merced imagina, pues lo que llama sucinta relación ocasiona nuevos incentivos para ver y admirar tantos prodigios. Y hago reparo al no haber hecho vuestra merced mención alguna de cosas químicas, cuando he oído asegurar que las que vuestra merced tiene las puede envidiar el más poderoso, y que con algunas que han salido de su casa se han obrado prodigios que casi son increíbles.

Ingenuamente responderé, padre, que habiendo tenido grandes ocasiones de saber de esa prodigiosa arte, creyendo que el fin de ella era enriquecer el hombre, siempre lo dejé despreciando ese modo de tesoros. Hasta que llegando habrá como cuatro años a mi casa el doctor don Nadal Baronio le di de mano, como he hecho con muchos otros, y él viéndose despreciado habiendo llegado a esta ciudad solo por verme y comunicarme, me dijo:

Ah señor, que yo no soy burlador ni tramposo, que soy sacerdote y doctor teólogo y medico, y mi química se encamina toda a la salud del hombre, a alargarle la vida y a moderar sus accidentes, y esto lo obro con el oro potable, plata potable, el espíritu, quinta esencia, sal, extractos, y magisterios de las perlas, coral, ámbar, carabes, etc. Y yo si os he de hacer oro potable no os pediré oro (que eso podía hacerme sospechoso), porque yo de esta tierra que pisamos saco el oro.

Pareciome consolarle con oírle y traerle por huésped a mi casa, donde en espacio de tres años obró cosas prodigiosísimas, no siendo lo más a algunos hombres tenidos por muertos, recibida la extrema unción, privados de todos los sentidos, con cuatro gotas de oro potable restaurarlos, y dejarlos hábiles para hablar, discurrir, recibir los sacramentos y hacer su testamento, sino que a algunos de estos los restauró hasta darles la salud y convalecer perfectamente. De estas cosas enriqueció mi casa, que las estimo más que cuanto tengo, pues con ellas muy frecuentemente estoy socorriendo y mejorando la salud de mis amigos. Y de ello anda por ahí un cuadernillo, que podrá ser Vuestra Merced encuentre con él”.

Tras su marcha de Huesca, el recuerdo de la estancia de Baronio quedó perpetuado en el palacio lastanosino por:

Un retrato suyo, que se exhibía en la Biblioteca: “cinco testas de platrejo, yeso, una de ellas retrato muy parecido de mi amigo el doctor don Nadal Baronio, napolitano de la ciudad de Policastro, doctor teólogo, médico y químico célebre” (Narración de 1662, f. 74 –Lastanosa, como vemos, llama “amigo” al sacerdote y alquimista italiano-).

Sus preparaciones alquímicas y las recetas de las mismas, como el “disolvente del oro” o el “laudano opiato”, que se guardaban en el palacio del Coso incluso tras la muerte de Vincencio Juan de Lastanosa. 


2. Libros de alquimia que poseyó Vincencio Juan de Lastanosa:

Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 60v.-61r.):

Cinco tomos del Teatro.

Diez tomos de Fabro.

Basílica química de Crolio.

Biblioteca química de Nathan Albineo.

Los elementos químicos del Beguino.

Caelum Philosophorum, de Philipe Ulstadio.

De Mercurio philosophorum.

Aureum vellus

Juan Baptista Nazari. De la transmutación metálica. 4º. Brescia, 1599.

Cesar de la Riviera. El magicomondo. 4º. Montoba, 1603.

Museum hermeticum. 4º. Francofurti, 1625. Formado por nueve tratados:

Tractatus aureus de lapide philosophico.
Aureum seculum Henrici Madathani.
Hydrolitus sophicus seu aquarium sapientum.
Demonstratio naturae Joannis de Mahung
Via veritatis.
Gloria mundi sive tabula Paradisi.
Tractatus de generatione metallorum.
Autor libri cuius nomen Alze
Lambspringii nobilis germani de lapide philosophorum figurae et emblemata.

Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa (Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 11r., 41v., 58r. 60v., 67r.-v., 84r.-v., 85v. –nº 149, 150, 470, 747, 771, 837 a 846, 950 a 952, 977 de la edición del Catálogo por Karl Ludwig Selir, The library of Vincencio Juan de Lastanosa, patron of Gracian, Ginebra, 1960):

Osvaldi Croli. Basilica química. 8º. Geneve, 1620.

Nathanis Alvinei. Bibliotheca química. 8º. Geneva, 1653.

Juan Beguin. Los elementos de la química. 8º. Roben, 1647.

Petro Ioani Fabro. Las siguientes diez obras, publicadas en Toulouse entre 1632 y 1654:

Alquimista christianus. 8º. Tolosa, 1632.
Hercules Pio Chimicus. 8º. Tolosa, 1634.
Chirurgia spagirica. 8º. Tolosa 1638.
Paladium spagiricum. 8º. Tolosa, 1638.
Hidrographum spagiricum. 8º. Tolosa, 1639.
Propugnaculum Alquimiae. 8º. Tolosa, 1645.
Insignes Curaciones. 8º. Tolosa, 1646.
Mirotequium spagiricum. 8º. Tolosa, 1646.
Cursus Triumphalis Antimonii. 8º. Tolosa, 1646.
Hunibersalis Sapientia. 8º. Tolosa, 1654.

Theatrum Chimicum. 8º. Tomos primero, cuarto y quinto. Impressos en Ursellis, 160 y en 1613 y 1622.

Tratados manuscritos de química y secretos, sin especificar títulos ni autores.

Estos libros de alquimia se guardaban, en el año 1662, en uno de los escritorios de la Biblioteca. Según el propio Lastanosa, los “más raros” de ellos los había recibido del noble veneciano Camilo Locarni:

“Cuarto escritorio. Es de libros químicos, debense los más raros a la liberalidad del illustre señor don Camilo Locarni, noble veneciano” (Narración de 1662, f. 72r.)

Además de estas obras, calificados específicamente como de “química”, en los catálogos de la Biblioteca lastanosina figuran también las siguientes:

Hadriano Minsicht. Tesaurus et armentarium medicum chimicum. 8º. Lyon, 1640 (aparece reseñado entre los libros de medicina: Narración de 1662, f. 60r y Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa, f. 38v. y 84v. –nº 465 y 953 de la edición de Karl Ludwig Selig-).

“De Secretos: Alberto; Uvecherio; Porta; Cardano; Alexos Piamontés; Fiorabanto; Fallopio; Lunomio; Filatro” (Narración de 1662, f. 59v.-60r.; en el Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa la obra de Piamontés figura como: “Alexio Piamontés. Secretos. Madrid, 1624. 8º” (f. 1v. -nº 17 de la edición de Selig-).

En cuanto a los libros de piedras preciosas y minerales, pueden consultarse en el apartado Piedras preciosas. Entre ellos se encuentra, por ejemplo: “M. Juannis Ysati. Opera mineralia sive de lapide philosophico. En 8º. Midelurg. 1600” (Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa, f. 47v. y 60v. –nº 605 y 772 de la edición de Selig-). 


3. La traducción de Los elementos de química de Jean Béguin:

Como acabamos de ver, uno de los libros de alquimia que poseía Lastanosa era:

“Iuan Beguin. Los elementos de la química. En 8º. Roben, 1647” (Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa, f. 41v. –nº 470 de la edición de Selig-).

Según Vicente Antonio de Lastanosa, el hijo y heredero de Vincencio Juan, este habría traducido la obra del francés al español. Es la única noticia sobre traducciones realizadas por Lastanosa, lo que constituye una prueba más del interés que sintió por la alquimia:

“Ha traducido de francés en nuestro vulgar los Elementos químicos del Beguino”. (Vicente Antonio Lastanosa, Habitación de las musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos -Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 3r.-). 


4. El palacio lastanosino, foco de enseñanzas alquímicas incluso tras la muerte de Vincencio Juan de Lastanosa (la estancia de fray Diego Bercebal):

El propio Vicente Antonio Lastanosa parece haber sentido, como su padre, un notable interés por la alquimia, sobre todo en lo relacionado con la obtención de remedios medicinales. Lo prueba la estancia en el palacio lastanosino, para aprender dichas materias, de fray Diego Bercebal, que llegó a ser enfermero mayor del convento franciscano de Zaragoza. Bercebal, antes de regresar a España y hacerse fraile, fue soldado en durante las guerras del Imperio austriaco con la Turquía otomana, iniciadas tras el segundo y fracasado asedio turco a Viena en 1683. Esta fecha prueba que la estancia de Bercebal en Huesca tuvo que ser posterior a la muerte de Vincencio Juan de Lastanosa. Y que por tanto, su casa-palacio siguió siendo un foco de enseñanzas alquímicas, conocido incluso fuera de la ciudad, tras la desaparición del mecenas y coleccionista oscense.

Las referencias al aprendizaje por Bercebal en la casa-palacio lastanosina de la alquimia, sobre todo con carácter medicinal, figuran en su obra póstuma Recetario medicinal espagírico, Zaragoza, 1713 (prolegómenos y p. 64-65). En ella, además, volvemos a encontrar noticias del paso por Huesca, algunas décadas atrás, de Nadal Baronio:

“Tomó [fray Diego Bercebal] su primer principio en la ciudad de Huesca, en la casa de los señores Lastanosas, donde se introdujo por este fin por ser tan notoria la afición de aquellos señores a secretos y remedios exquisitos, que alcanzaron con la experiencia y comunicación de los primeros hombres en la química y medicina, así extranjeros como naturales. Allí le revelaron el espíritu que pone en las ocho secciones del capítulo primero de este Recetario, bien que aquellas noticias las amplió después mucho más, como luego diré”.


Laudano opiato, hecho por la adición de muchas especies.

De un don Nadal Baronio, veneciano [era en realidad napolitano, tal y como hemos visto], que fue quien dejó el disolvente del oro a don Vicencio Lastanosa, tengo la preparación siguiente:

Opio tebaico, zumo de beleño cogido en tiempo y espesado al sol, polvos de diambra y confección de amusco disponjados, mumia transmarina, sal de perlas y corales, licor de succino blanco, hueso de corazón de ciervo, piedra bezoar, unicornio animal o mineral, almizcle y ambar, oro potable, aceite anacardino y de naranjas, cidras, clavillos, canela y nuez moscada, y tierra sellada.

Fuera del hueso del corazón de ciervo, unicornio, bezoar, almizcle, ambar, oro y tierra sellada, lo demás todo lo juntarás, digerirás y evaporarás lentamente, y estando en buena consistencia o mediocre, añadirás las demás cosas y proseguirás para extraerlo.

En casa de Lastanosa he alcanzado algo de este laudano, hecho por mano de dicho don Nadal, y le vi obrar bien”.


Bibliografía: Miguel LÓPEZ PÉREZ, “Lastanosa, la alquimia y algunos helmoncianos aragoneses”, Revista digital Panacea, nº 6, Diciembre-2002 y “La alquimia y Vincencio Juan de Lastanosa”, Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 177-183.

imprimir

volver   
  Instituto de Estudios Altoaragoneses                               Tel: 974 294 120                               lastanosa@iea.es