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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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PIEDRAS PRECIOSAS


Uno de los aspectos menos estudiados de sus colecciones, pero al que Vincencio Juan de Lastanosa prestó un gran interés, son sus camafeos y piedras preciosas, en su doble aspecto de testimonios de la antigüedad y elementos naturales a los que se atribuían, en muchos casos, propiedades curativas y medicinales, si no mágicas.

Según Diego Vincencio Vidania, Lastanosa llegó a poseer, al menos, dos mil piedras preciosas (“dos mil camafeos y piedras antiguas anulares” -Carta de Vidania a Lastanosa en los preliminares de algunos ejemplares del Tratado de la moneda jaquesa -Zaragoza, 1681-, p. 25).

El mecenas oscense escribió además, sobre estos temas, una extensa Dactiloteca, hoy perdida, que en algún momento pensó incluso publicar.


La Dactiloteca perdida

Se conocen cuatro menciones a la Dactiloteca que escribió Vincencio Juan de Lastanosa:

1. Discurso de Juan Francisco Andrés de Uztarroz en el Museo de las medallas desconocidas españolas de Vincencio Juan de Lastanosa -Huesca, Juan Nogués, 1645, p. 141-:

“Ni debe Vuestra Merced poner en olvido la publicación de su Museo, antes bien abreviarla, pues además de interesar todos en ella juzgo que será utilidad pública y beneficio común, y así allane Vuestra Merced los estorbos que pueden impedirla para que desahogado de este erudito afán pueda fácilmente sacar a luz su Dactylotheca, donde habrá mucho que admirar por la copia de anillos que contiene de piedras preciosas”.

2. Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa, compuesta por el propio Vincencio Juan de Lastanosa -1651-1652- (Biblioteca Nacional de España, manuscrito 22.609, f. 270):

“Escribe una Diactiloteca que será la más numerosa y preciosa que hasta hoy habrá llegado a la prensa”.

3. Vicente Antonio de Lastanosa, Habitación de las musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos –entre 1669 y 1681- (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 2v.-3r. –al hablar de las obras que escribió Vincencio Juan de Lastanosa-):

“La Diactiloteca, libro que contiene una gran multitud de anillos romanos esculpidos en piedras preciosas, y a vueltas de ellas muchas que sirvieron de talismanes y otras de adornos, como son los camafeos. Y todo ello con mucha erudición, así de los nombres, calidades y virtudes de las piedras como de la explicación de los dioses, retratos de príncipes, alma de las empresas, tocando lo natural, histórico y fabuloso”.

4. Tratado de la moneda jaquesa –Zaragoza, 1681-:

Carta de Vidania a Lastanosa en los preliminares de algunos ejemplares (p. 25):

“Dos mil camafeos y piedras antiguas anulares, de que ha formado Vuestra Merced su eruditísima Dactyliotheca, que esperamos este año ver eternizada en los bronces que animarán sus copias en la prensa, aunque deje envidiosas otras obras de diversos asuntos que su modestia de Vuestra Merced niega a la veneración de la república literaria”.

Referencia a Vincencio Juan de Lastanosa, cuyo autor es también Vidania, que figura en todos los ejemplares del Tratado de la moneda jaquesa:

“Celebrado por las medallas / y monedas desconocidas que publicó, / y por las que con anillos antiguos, / piedras y camafeos darán luz a las sombras / de la prensa”.

 

Comentario sobre el carbúnculo

Desaparecida, al menos por ahora, esta Dactiloteca, conservamos, si bien todavía inédito, este curioso texto: “Habiendo preguntado el señor Conde Guimerá a Vincencio Lastanosa le diga lo que siente de la piedra llamada carbúnculo, responde lo siguiente a 23 de julio del año 1636” (manuscrito propiedad de Francisco J. Asín Remírez de Esparza).

 

Su colección de camafeos y piedras preciosas

Memoria de las monedas y piedras preciosas de Vincencio Juan de Lastanosa, realizada según parece tras su muerte para propiciar su venta (manuscrito de 14 páginas propiedad de Francisco J. Asín Remírez de Esparza). Este manuscrito fundamental, que permanece inédito, incluye con mucho la descripción más detallada de la colección de camafeos y piedras preciosas que poseyó Lastanosa.

Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa (Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 101):

“En cornerinas, onis, plasma de esmeralda, lapizlazuli, crisolicas, pórfido y jaspe, veintinueve sellos de romanos de excelente escultura.

Un camafeo muy grande con la figura de Palas y un olivo y Neptuno hablando con ella, y es la contienda del nombre que se había de poner Atenas.

Un camafeo con dos caballos marinos, o tritones, o prestices.

Un pórfido ovado esculpido por las dos partes, en la una inscripción griega y en el otro lado unos renglones latinos.

Una piedra capina o serpentina, esculpido en ella de relieve entero un sapo, maravillosa cosa”.

Vincencio Juan de Lastanosa se refiere a varias piezas que le remitió Baltasar Gracián en su Museo de las medallas desconocidas españolas -Huesca, Juan Nogués, 1645, p. 77-78 y 116-:

"El padre Baltasar Gracián, de la Compañía de Jesús, rector que fue del Colegio de Tarragona, celebrado por sus artificiosos escritos, como lo publican el Héroe, impreso seis veces en diferentes Reinos, el Político Fernando, el Arte de Ingenio y Agudeza, y otros que tiene prevenidos para dar a la prensa, me remitió de la ciudad de Valencia el año mil seiscientos cuarenta y cuatro la moneda treinta y una, con otras romanas que se hallaron en Tarragona, por cuya diligencia se aumentan cada día nuestra antigüedades, pues cuando escribimos estas advertencias llegan muchos sellos anulares en piedras preciosas, y entre ellos en una cornerina el retrato de Ovidio con esta inscripción, OVIDIUS NASO” [sigue una cita de Góngora].

“Gozamos un nicle en nuestra Dactiloteca por el cuidado erudito del padre Baltasar Gracián de la Compañía de Jesús, hallado en Valencia, cuya figura ecuestre no poco ilustra la caballería española y el uso de los sellos anulares” [este nicle está reproducido, en forma de en grabado, en el Museo de las medallas desconocidas españolas].

 

Escritorios que contenían los camafeos y piedras preciosas

Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa –hacia 1650- (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 27, 28 y 33-34):

“En el pavimento del anfiteatro que dejan los libros [en el escritorio mayor del que este formaba parte, ubicado entonces en el Camarín de la escalera principal] hay un escritorio pequeño de ébano y plata con muchos secretos, sus gavetas divididas en loculos ocupados con retratos de dioses, emperadores y emperatrices en piedras preciosas” [en 1662 este escritorio doble se encontraba en la Biblioteca].

“En otro escritorio de /[f. 28r.] ébano y marfil [también en el Camarín de la escalera principal] se depositan muchas piedras preciosas, esculpidas unas de relieve y otras en fondo, muchas sin labrar muy exquisitas, de que se valen los indios para el remedio de sus enfermedades. Hay en él muchas cosas, así naturales como mecánicas, labradas en oro y otras materias, y porque se hará mención en otra parte de ellas no se refieren aquí” [en 1662 este escritorio se encontraba en la Biblioteca].

“Todo este escaparate [situado en una habitación que daba a la fachada sur] es depósito de varias joyas, y se duda a quien se debe dar el primer lugar, a la obra artificiosa o a la materia. En los cuatro ángulos hay cuatro espejos de superficie convexa, mostrando en perspectiva cuanto contiene, que es una vista de /[f. 34r.] grande hermosura y admiración. En el espacio principal que forma este vistoso panteón hay una imagen de Nuestra Señora del Pilar de coral sobre una urna de cristal, y debajo de la urna hay pendiente una joya de diamantes, esmeraldas, rubíes y perlas, labrada en ella la Fortaleza a caballo en un león, cuyo pecho es de un diamante. Hay muchas piezas de porcelana sobre oro. Entre otras de maravillosa pintura hay una caja para un retrato, en la una parte está Cupido llorando porque lo riñe Venus, en otra está Venus cariñosa acariciando y besándole. Hay asimismo diversas urnas, frasquillos y otros vasos de piedras guarnecidos de oro, de plata, guarnecidos de piedras, marfil, plata blanca y dorada, muchas otras piezas de oro adornadas de piedras preciosas.

Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 68-69 y 72-73):

“El intervalo que hay entre balcón y balcón [en la Biblioteca] está adornado con ocho escritorios. El primero de poniente está por adentro en forma de anfiteatro, cuyos altos son divisiones o estantes para libros pequeños uniformemente encuadernados. La 1ª orden, que carga en el pavimento, Poetas, Filósofos y Oradores. La 2ª, Repúblicas. La 3ª y 4ª, varia erudición, donde apenas se puede apetecer asunto que no se halle. En medio de este escritorio hay otros dos pequeños, que /[f. 69r.] representan la mitad que solía haber en los circos. El 1º, de marfil historiado de más de medio relieve, una dilatadísima historia con grandísima perfección. El segundo es de ébano y plata, dividido en loculos con retratos de dioses, emperadores y emperatrices de relieve de perfectísima escultura en piedras preciosas” [hacia 1650 este escritorio se encontraba en el Camarín de la escalera principal].

“Quinto escritorio. Por la parte de adentro está en forma de anfiteatro, colocado en él varios ídolos de los egipcios, romanos e indios y amazonas en varias materias, en piedras preciosas, bronce, piedras comunes y barro cocido. A vueltas de esto hay muchas curiosidades de escultura de bajos relieves y de relieve entero de las mismas materias”.

“Octavo escritorio [hacia 1650 este escritorio se encontraba en el Camarín de la escalera principal]. Sirve de custodia a la porción más preciosa de la antigüedad, que son retratos de emperadores y emperatrices en piedras preciosas, como son nicles, esmeraldas, ónice, cornerinas y ágatas, y casi cuantas piedras se conocen en la naturaleza y tienen nombre, donde se equivoca lo precioso con lo raro del arte por la sutileza con que están esculpidas. A estas se sigue otro grande numero en que se ven retratados la categoría toda de los dioses fabulosos.

Acompañan a estas otras en que se ven esculpidas /[f. 73r.] varias cosas, como animales, frutas e instrumentos. Estas sirvieron algunas para los sellos anulares, y otras son de escritura talismanica, de que hacen mención Torrellas, De imaginibus astrologicis, Valencia, 1496, y Gafarriel. Otras sirvieron no más de para explicar algún concepto del ánimo, como el que esculpió a Cupido sacándose una espina de rosal. Las otras son relevadas en alto las figuras, en las piedras llamadas camafeos, donde hay cosas tan singulares que exceden a los mayores primores que refiere Plinio. A estos prodigios del arte se les ha llegado los de la naturaleza, habiendo en ágatas y otras piedras preciosas retratados los astros como el sol, estrellas, constelaciones, etc.

Aquí se admira la piedra que por una parte atrae el hierro y por otra le despide, la que recoge las pajas, la que anda en el vinagre, la que representa el iris, la que detiene la sangre, la que recoge la madre, la que quita el /[f. 73v.] dolor de ijadas, y para decirlo de una vez, ni Plinio ni Camillo hicieron mención de más piedras que las que atesora esta Diactiloteca. Ilústrala la que escribió de este mismo asunto Abraham Gorlaeo, Scalpturae 1598” [en el Catálogo de la biblioteca lastanosina conservado en Estocolmo la fecha de esta obra, como veremos enseguida, es 1599].

   

Poemas de Juan Francisco Andrés de Uztarroz sobre piedras preciosas de las colecciones lastanosinas

Juan Francisco Andrés de Uztarroz escribió tres poemas sobre piedras preciosas (uno dedicado expresamente a Lastanosa y los otros dos sobre una ágata de su museo):

Matraca de la piedra imán a las piedras preciosas.

En una ágata que tiene don Vincencio Juan de Lastanosa en su Dactilotheca se ve grabado un Cupidillo con alas, hiriendo un corazón con una flecha, y regando una palma con su sangre.

A un Cupidillo grabado en una ágata que tiene don Vincencio Juan de Lastanosa en su Dactilotheca. Está arrodillado hiriendo con una flecha un corazón que está ardiendo sobre un ara y sobre la cabeza del ciego dios una estrella.

Estos tres poemas de Andrés de Uztarroz se han conservado en dos copias manuscritas: en las Obras poeticas originales del Coronista del Reyno de Aragon Iuan Francisco Andres Ustaroz (Biblioteca del Wellesley Collage –Estados Unidos-, f. 137, 223 y 225) y en el manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America (f. 126-130, 131-132 y 134-136). La primera y la última de estas composiciones se publicaron, a partir del manuscrito existente hoy en la Hispanic Society, en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos -en 1876-1877-.

  

Libros sobre piedras preciosas y minerales

Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 59v.):

“De Minerales: Jorge Agricula, en folio, impreso en Basilea 1556. Juan de Arphe Villafañe, El quilatador, en 8º, Madrid 1558. El licenciado Alvaro Alonso Barba, en 4º, Madrid 1640.

De Piedras: Camillo Leonardo, Speculum lapidum, en 4º, impreso en Venecia 1502. Gaspar de Morales, De las virtudes y propiedades de las piedras, en 8º, Madrid 1605”.

Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa (Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 5, 10, 21, 28, 31, 46, 47, 60, 66, 67, 81, 82 y 105 –números 104, 128, 229 328, 369, 370, 373, 583, 605, 772, 810, 830, 906 y 913 de la edición del Catálogo de Karl Ludwig SELIG, The library of Vincencio Juan de Lastanosa, patron of Gracian, Ginebra, 1960-):

Abrahami Gorlei. Dactilotechia. En 4º. Lugduni Batabor. Año 1599 [esta obra aparece una segunda vez en el Catálogo, como “Dactilotheca Abrahami Gorlei. En 4º. Lugduni Batabor año 1599”].

Bernardo Pérez de Vargas. De re metalica. Madrid 1569. 8º.

Filosophia magnetica. Autore Nicolao Cabeo. Ferrarie año 1629. En folio.

Geronimo de Huerta. Traducción de Cayo Plinio segundo. En folio. 1ª parte. Madrid 1624. Del mismo. Segunda parte. Madrid 1629.

Plinio 2º. Sus obras, traducidas en italiano Venecia año 1534. 4º.

Georgii Agricolae. De re metalica. Basileae año 1556. En folio.

Joan de Arfe y Villafañe. El Quilatador. En 8º. Madrid 1558.

M. Juannis Ysati. Opera mineralia sive de lapide philosophico. En 8º. Midelurg. 1600 [aparece una segunda vez: “Opera mineralia sive de lapide philosophico. M. Juanis Ysati. En 8º. Middelurgi 1600”].

D. Petri Arlensis. Speculum lapidum. En 8º. Paris 1610.

Speculum lapidum. Camilli Leonarlldi. En 8º. Paris 1610.

Speculum lapidum, clarissime Artium et Medicine Doctoris Camili Leonardi Pisaurensis. Impresso en Venecia el año 1502. En 4º. Tiene dos tratados. El uno Regimen sanitatis. El otro Ad evitandum ac expeliendum morbum galicum .

Un libro [se trata de un manuscrito] de la naturaleza de las piedras, traducido de griego por un obispo de Rodas, y muchos otros secretos. En 4º.

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