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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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MONEDAS Y MEDALLAS


El coleccionismo y estudio de las monedas antiguas fue una de las grandes pasiones de Vincencio Juan de Lastanosa. No en vano los dos libros que publicó a lo largo de su vida (Museo de las medallas desconocidas españolas –Huesca, 1645- y Tratado de la moneda jaquesa –Zaragoza, 1681-) eran de tema numismático. Lastanosa poseía además una colección muy notable de libros dedicados a las monedas.

El museo lastanosino llegó a contar con unas 10.000 monedas y medallas, de las que la mayoría –más de 8.000- eran griegas y romanas; el resto se trataba, sobre todo, de monedas aragonesas y españolas de la Edad Media y los siglos XVI y XVII. Dichas monedas y medallas se guardaban en bellos escritorios, dispuestos en las paredes de la gran biblioteca situada en la planta superior del palacio.

Las vías por las que Lastanosa consiguió hacerse con una colección tan notable fueron varias: adquisiciones realizadas por el propio mecenas oscense; donaciones y regalos, en ocasiones de personajes tan conocidos como Baltasar Gracián o Juan José de Austria (Lastanosa escribió en 1675 un manuscrito, Medallas romanas explicadas, en el que comenta y dibuja las monedas que le había entregado el hijo de Felipe IV); o hallazgos de tesoros, como los de Tamarite y Monzón.


Número de monedas y medallas en las colecciones lastanosinas

Una primera estimación es la que figura en el Catálogo de los libros y memoria de los mapas, instrumentos científicos, monedas, antigüedades y manuscritos de Vincencio Juan de Lastanosa, compuesto originalmente hacia 1640, que se conserva en la Biblioteca Real de Estocolmo (ms. U-379). En el folio 101 se puede leer la relación de las monedas y medallas que poseía entonces el mecenas oscenses:

“Setecientas y cuarenta y cuatro monedas de cobre divididas de este modo: de emperadores; de emperatrices; de colonias; de edificios; de familias.

Cuarenta y cuatro medallones de bronce y plomo, todos de valiente escultura, griegos y latinos, y cuatro sellos grandes de bronce antiguos.

Ciento y setenta y una monedas de plata, todas del tiempo de los romanos.

Dos monedas de oro, la una de Nerón y la otra de Faustina”.

La siguiente referencia, ya bastante superior en número –más de dos mil monedas-, la proporciona el jesuita aragonés Jerónimo García (según Félix Latassa, nació en Ariza en 1580 y murió en el colegio de los jesuitas de Calatayud hacia 1654), en su obra manuscrita España citerior antigua con sus siete conventos o audiencias, ilustrada con inscripciones, medallas o monedas de colonias y municipios de aquellos tiempos (Real Academia de la Historia, ms. 9-5126, p. 260):

“Don Vincencio Juan Lastanosa, caballero de la ciudad de Huesca, gran mecenas de los anticuarios de este siglo y benemérito de la venerable antigüedad y buenas letras, el cual desde los primeros años de su juventud, cuando abren otros los ojos para darse a entretenimientos de mozos, como son juegos, caza, galas y vestidos superfluos y otros gustos y gastos ajenos de la luz de Dios, de la hacienda y estado, el los abrió para recoger con sumo estudio y cuidado cosas antiguas, especialmente medallas de oro, plata y cobre de romanos (de las cuales sin duda tiene el día que esto escribo pasadas de dos mil, y todas han pasado por mis manos), no para tenerlas solamente guardadas en escritorios y escondidas, que ese fuera tesoro sin fruto ni provecho, sino para comunicarlas y dejarlas ver a otros que se quisieren valer de ellas para puntos de historia y otras curiosidades”.

El oscense Diego Vincencio Vidania nos ofrece una última información, verdaderamente preciosa, ya que corresponde al año mismo de la muerte de Lastanosa. Justo al final de su vida, en sus colecciones había alrededor de 10.000 monedas y medallas, la mayoría de ellas griegas y romanas:

“En mas de ocho mil monedas y medallas de emperadores griegos y romanos que tiene Vuestra merced recogidas se verá el estudio de la antigüedad, pues nuestro ilustrísimo don Antonio Agustín, Ursino, Goltzio y otros no pudieron juntar tantas” (Carta de Diego Vincencio Vidania a Lastanosa que figura en algunos ejemplares del Tratado de la moneda jaquesa –Zaragoza, 1681-, p. 25).

El resto, hasta completar las 10.000, eran monedas medievales y de los siglos XVI y XVII, en su mayoría aragonesas. Dichas monedas -1.100 en total- fueron donadas por Vincencio Juan de Lastanosa en 1681, el año de su muerte y de la publicación de su segundo libro de numismática (el Tratado de la moneda jaquesa), al Archivo del Reino, en Zaragoza. Las menciona de nuevo Vidania, en los Elogios a Lastanosa impresos en la mayoría de los ejemplares del Tratado:

“Mil y cien monedas, las más de Jaca, y las otras de diferentes reinos y señoríos de España”.

El propio Vincencio Juan de Lastanosa escribe otro tanto en su carta a los Diputados aragoneses de 14 de febrero de 1681, publicada también en el Tratado de la moneda jaquesa:

“Mucha cantidad de monedas de oro, plata y cobre ligado tocantes a este Reino y su Corona, y a los demás Reinos de España”.

Las monedas y medallas griegas y romanas, que a diferencia de éstas permanecieron en poder de Lastanosa, fueron reseñadas con detalle, finalmente, en una Memoria de las monedas y piedras preciosas de las colecciones lastanosinas. Este manuscrito inédito, cuyo propietario es Francisco Asín Remírez de Esparza, se redactó según parece tras la muerte de Vincencio Juan de Lastanosa, con el propósito, justamente, de propiciar su venta.


Vías de entrada en el museo de Lastanosa de las monedas y medallas


Adquisiciones

A lo largo de su vida, Vincencio Juan de Lastanosa debió adquirir una cantidad muy importante de monedas y medallas. Todavía en 1676, cuando estaba próximo a cumplir los setenta años, el mecenas oscense continuaba coleccionándolas. En la carta que escribió al Conde de San Clemente relatándole su estancia en Madrid durante el verano de 1676, Lastanosa afirma, en efecto: “he recogido un buen número de medallas antiguas” (Carlos Garcés Manau, “Un Lastanosa poco conocido (1665-1679). Las relaciones con Juan José de Austria”, Argensola, nº 115, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragonesese, p. 84-85).

Donaciones y regalos

Otra vía fundamental para la formación de las colecciones numismáticas de Vincencio Juan de Lastanosa fueron, por supuesto, las donaciones. Entre los personajes, numerosos, que le regalaron monedas antiguas se encuentran figuras tan destacadas como Baltasar Gracián, Juan José de Austria, el Condestable de Castilla y León o el almirante aragonés Pedro Porter y Casanate.

Gracián dio al mecenas oscense varias monedas romanas halladas en Tarragona, que aparecen representadas en el Museo de las medallas desconocidas españolas, el libro de numismática publicado por Lastanosa en 1645:

“El padre Baltasar Gracián, de la Compañía de Jesús, rector que fue del Colegio de Tarragona, celebrado por sus artificiosos escritos, como lo publican el Héroe, impreso seis veces en diferentes Reinos, el Político Fernando, el Arte de Ingenio y Agudeza, y otros que tiene prevenidos para dar a la prensa, me remitió de la ciudad de Valencia el año mil seiscientos cuarenta y cuatro la moneda treinta y una, con otras romanas que se hallaron en Tarragona, por cuya diligencia se aumentan cada día nuestra antigüedades” (p. 77-78).

“No ilustra poco nuestra Librería la medalla treinta y siete, que me remitió de Tarragona con otras curiosidades nuestro amigo el padre Baltasar Gracián, de la Compañía de Jesús” (p. 82).

“Yo tengo cuatro [Lastanosa se refiere a monedas de la antigua Sagunto] con delfines y conchas que me envió el padre Baltasar Gracián, de la Compañía de Jesús, halladas en la ciudad de Tarragona” (p. 106).

Juan José de Austria, por su parte, donó a Lastanosa una veintena de monedas romanas, que el mecenas oscense hizo dibujar y comentar en la obra manuscrita, de la que hablamos luego, Medallas romanas explicadas que ofrece y dedica al Serenísimo Señor Don Juan de Austria Vincencio Juan de Lastanosa. En dicho manuscrito, fechado en abril de 1675, se dice expresamente que las monedas habían sido un regalo del hijo de Felipe IV: “esas medallas de emperadores romanos que Vuestra Alteza mandó me entregara su bibliotecario”.

Otro tanto había hecho, varias décadas antes, don Bernardino Fernández de Velasco y Tovar, Condestable de Castilla y León. En la Dedicatoria que Lastanosa escribió, el 12 de marzo de 1645, para el Museo de las medallas desconocidas españolas se puede leer, en efecto: “el tesoro inestimable de monedas romanas que Vuestra Excelencia ha ofrecido para ilustrar y engrandecer con ellas las que tengo en mi librería” (lo que resulta difícil saber, en todo caso, es si el generoso ofrecimiento del Condestable se hizo finalmente realidad).

El descubridor aragonés Pedro Porter y Casanate, por último, había dado una moenda ibérica a Lastanosa. Porter realizó expediciones de descubrimiento en California, de la que se pensaba entonces que era una isla:

“Gloriarse puede nuestro Museo, pues se halla enriquecido con esta medalla por la generosidad del Almirante don Pedro Porter y Casanate, caballero de la orden de Santiago, conocido por sus escritos y hazañas en ambos mares, Océano y Mediterráneo, el cual está ahora gloriosamente ocupado en el descubrimiento de la California, isla en el Mar del Sur, muy abundante en perlas” (p. 84).

Hallazgos de tesoros numismáticos

Las colecciones lastanosinas se vieron enriquecidas con monedas procedentes de tesoros descubiertos en tierras altoaragonesas en los años inmediatamente anteriores a la publicación del Museo de las medallas desconocidas españolas. Se trata, en concreto, de monedas ibéricas encontradas en Altorricón y Tamarite de Litera en 1630 y de monedas de oro del rey Alfonso VIII de Castilla, con inscripciones árabes, aparecidas en el castillo de Monzón en 1644.

El tesoro de 1630:

“En la villa de Tamarid, por los años de MDCXXX, se halló gran número de medallas de plata con caracteres españoles, y por el contorno de Huesca en muchos lugares se encuentran algunas del mismo metal y de cobre” (p. 17).

“La tercera medalla es de plata y la debemos a la diligencia del doctor Gaspar de Lastanosa. Hállose el año mil seiscientos y treinta en Altorricón, aldea de la villa de Tamarid de Litera, y sucedió así, que repastando un pastor su ganado por los términos de aquel lugar, encontró algunas medallas españolas con caracteres desconocidos de peso de un real poco más, y divulgándose el tesoro y frecuentando el puesto diferentes personas, hallaron en diversas ocasiones más de quinientas medallas de plata con poca diferencia en la forma y cuños, y antes de este descubrimiento en las zanjass que abría un labrador en su cortijo por los años de mil seiscientos, halló mucha cantidad de monedas de cobre españolas, y después de estos hallazgos no fue menos abundante y copioso el que enriqueció a muchos moradores de Tamarid, porque se hallaron tantas de lata de la misma forma i caracteres que las referidas que causaba no pequeñas admiraciones. En la platería de Zaragoza se fundieron muchas, porque los haces y los reversos eran unos mismos y así tuvieron poco que escoger los inquiridores de la Antigüedad” (p. 61).

En Tamarid de Litera, villa muy principal de este Reino, y una de las que tienen voto en Cortes, se halló esta moneda de plata, año mil seiscientos y treinta, con el caballo pegaso en el reverso, cuya señal es muy diversa de las otras que allí se hallaron” (p. 98-99)

El tesoro de 1644:

“En el castillo de Monzón este año mil seiscientos cuarenta y cuatro, entrando un soldado a una concavidad de los peñascos sobre que está fundada la fortaleza, le cayó a sus pies una moneda de oro, y alzando los ojos vio un resquicio entre la tierra, y pareciéndole que de allí se habría despeñado abrió camino con la espada, e hizo caer de tropel más de trescientas monedas de oro de veinte y cuatro quilates, todas de un cuño y peso, es a saber dos adarmes y ocho granos, de las cuales tengo algunas” (p. 114).

Se conserva asimismo un curioso manuscrito, ilustrado con dibujos de monedas y medallas, titulado Medallas halladas en el territorio de la ciudad de Huesca. Recogidas por Vincencio Lastanosa, caballero infanzón ciudadano de dicha ciudad y sacadas de entre sus antigüedades. Declaradas por el padre Jerónimo García de la Compañía de Jesús, Rector del Colegio de Calatayud. (se encuentra al comienzo de un texto mucho más extenso, De ponderibus et mensuris del padre Jerónimo García -Real Academia de la Historia, 9-5794-). En el mismo están dibujadas dos medallas especialmente notables:

Una medalla griega con el retrato de Príamo y la caída de Troya, que aparece mencionada también en las descripciones escritas del museo lastanosino.

Un “medallón griego hallado en Huesca el marzo de 1632”, del que se conserva otro dibujo en el Borrador de la declaración del medallón de Baco, un manuscrito de tema numismático que perteneció a Lastanosa y cuyo propietario actual es Francisco J. Asín Remírez de Esparza (véase Francisco J. Asín Remírez de Esparza, “Borrador de la Declaración del Medallón de Baco”, Signos II, Huesca, 1994, p. 360 y Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, IEA, 2007, p. 306-307).


Disposición de las monedas y las medallas en el museo. Los escritorios


Las descripciones del museo lastanosino (la de Juan Francisco Andrés de Uztarroz, escrita hacia 1650, y la Narración de 1662) se refieren a tres escritorios en los que el mecenas oscense tenía dispuestas sus monedas y medallas. Uno de ellos, con 193 lóculos, era para las medallas. Los dos restantes, para las monedas: en el primero había 90 gavetas con 18 lóculos en cada una de ellas (1.628 lóculos en total), mientras el segundo estaba formado por 30 gavetas con 32 lóculos (que sumaban otros 960 lóculos).

En 1650, el escritorio con las medallas se encontraba, junto con otra parte importante de las colecciones de Lastanosa, en el camarín situado en el descansillo de la escalera principal; mientras que los dos escritorios de monedas estaban en la biblioteca, ubicada en la planta superior del palacio del Coso. En el año 1662, sin embargo, los tres escritorios habían sido colocados en la biblioteca.

Los escritorios de monedas y medallas en la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa escrita por Juan Francisco Andrés de Uztarroz hacia 1650 (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 27v. y 40v.-41v.):

“En otro escritorio [se está describiendo el camarín], que se divide en ciento y noventa y tres lóbulos, hay retratos de Pontífices, Emperadores modernos, Electores y de otros Príncipes, en plata, en bronce dorado, en bronce y en plomo, y algunos medallones”.

“En otro escritorio [estos párrafos corresponden a la descripción de la biblioteca], de noventa gavetas, que todas se abren con su llave, distribuidas en [en blanco] lóculos hay medallas romanas, griegas, púnicas, hebreas y españolas. La primera división es de emperadores romanos, y en esta hay medallas con virtudes, triunfos, consulados, provincias, ciudades, puertos, ríos, edificios y dioses. La segunda división es de emperatrices. La tercera de españolas antiguas. La cuarta de colonias y municipios. La quinta de griegas, y en esta división a lo precioso del metal y primoroso de la escultura se añade lo más venerable de la antigüedad, pues en estas medallas se conservan los retratos de aquellos famosos héroes, y testimonios de la grandeza de su ánimo.

En una de plata de peso [en blanco] se ve la cabeza del Magno Alejandro, en lugar de celada la piel de león. Por reverso la clava de Hércules, el trisulco de Júpiter, el águila, y lituo o vírgula divina, preciándose sin duda de sacerdote de Júpiter, de quien imaginaba que traía su origen.

En el reverso de la medalla de Príamo, su rostro grave y barba larga parece que infunde respeto, se ve la ciudad de Troya, el muro aportillado y aquel monstruo de madera abortando griegos, el piadoso Eneas con Anquises su padre en los hombros, el Paladión y Ascanio su hijo en las manos y su esposa Creusa que se queda al salir de la puerta, representándose en la brevedad de una medalla con toda distinción mucho más de lo referido.

En el rostro de la medalla de Homero [siguen tres líneas y medio en blanco].

Una medalla de plata de Atenas, que se ve en la haz la cabeza de Minerva, y en el reverso una lechuza sobre una vasija de aceite.

En medalla de plata de Sicilia se ve la cabeza de la diosa Ceres, y por reverso una cabeza de caballo, tres piernas unidas por los muslos, denotando los tres promontorios que la hacen celebre a Trinacria.
No es menor la doctrina y erudición que se puede referir de las medallas romanas. Dejase por no ser el intento sino contar por mayor lo que hay en este escritorio, sobre el cual hay otro que en treinta cajones hay [en blanco] lóculos ocupados de medallas de plata, oro y aletro. Es la primera división de Cónsules, en que hay casi todas las familias que llegaron en Roma a esa dignidad. La división segunda es de Emperadores y Emperatrices. La tercera de españolas antiguas. Las medallas de oro se dividen en griegas, romanas, godas y algunas modernas”.

Los escritorios de monedas y medallas en la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, manuscrito B-2424, f. 69r.v. y 72r.):

“Los dos escritorios que se siguen a la parte del mediodía, el primero de medallas dividido en noventa gavetas, y cada una en dieciocho lóculos distintos. En ellos, distribuidas medallas de emperadores y emperatrices y otras de griegos, hebreos, púnicas y españolas antiguas, empezando las romanas en Julio César y prosiguiendo toda la sucesión del Imperio.

El tercer escritorio, que está sobre este, tiene treinta gavetas y cada una treinta y dos lóculos. Las medallas de este escritorio son todas de oro y de plata. La primera división empieza con los cónsules y familias, desde la Aburia hasta la Volteia. La segunda orden es de emperadores y emperatrices. La tercera de españolas antiguas, en caracteres e idioma español usado antes que introdujeran los romanos su lengua, de donde emanó la que hoy hablamos y llámase romance, de las cuales he ofrecido a la posteridad el Museo de las medallas desconocidas”.

“Sobre este escritorio ay otro de medallas de Pontífices, Príncipes modernos y hombres insignes”.

 
Libros y manuscritos de numismática que escribió Vincencio Juan de Lastanosa

Los dos libros que Vincencio Juan de Lastanosa llegó a publicar fueron, precisamente, de tema numismático: el Museo de las medallas desconocidas españolas, Huesca, Juan Nogués, 1645 y el Tratado de la moneda jaquesa y de otras de oro y plata del Reino de Aragón, Zaragoza, 1681.

1. Museo de las medallas desconocidas españolas, Huesca, 1645. En el libro se estudian, sobre todo, las monedas acuñadas en la Península Ibérica bajo dominio romano, pero con inscripciones en alfabeto ibérico. Entre ellas figuran, por ejemplo, las primeras monedas acuñadas por la Huesca romana, con el nombre Bolskan (y en algunos casos, Olskan) en caracteres ibéricos); Lastanosa, sin embargo, no podía reconocer aún dichas monedas como propias de su ciudad, ya que la inscripciones ibéricas no se leyeron hasta el siglo XX). La obra incluye tres “Discursos”, obra del jesuita Paulo Albiniano de Rajas, Juan Francisco Andrés de Uztarroz y Francisco Ximénez de Urrea, Cronista del Reino de Aragón. Los grabados del libro son del grabador oscense Lorenzo Aguesca.

De este libro se quiso hacer una segunda edición en los años finales de vida de Lastanosa, que finalmente no llegó a ver a luz. De ello da fe el manuscrito que lleva por título: Museo de las medallas desconocidas de España que publicó don Vincencio Juan de Lastanosa en Huesca el año [1645]. Varia erudición para ilustrar la segunda impresión del Museo de las medallas desconocidas de España que publicó don Vincencio Juan de Lastanosa (Biblioteca Nacional, nº 6.334). En dicho manuscrito figuran “discursos” escritos por Francisco Fabro Bremundan, el secretario de Juan José de Austria, y el jesuita Bartolomé Alcazar (sobre el texto de Fabro, véase Eulogio Varela Hervías, “Disertacion sobre las medallas antiguas españolas del Museo de don Vincencio Juan de Lastanosa, a cuia peticion la escrivió don Francisco Fabro (Bibl. Nac. Madrid. Secc. Mss. 6334, fols. 4r.-14r.)”, Numerario Hispánico, IX, Madrid, 1960, pág. 199-212).

2. Tratado de la moneda jaquesa y de otras de oro y plata del Reino de Aragón, Zaragoza, 1681. Como indica su título, la obra está dedicada a la moneda aragonesa, desde su origen en la Edad Media. Se publicó en 1681, el año de la muerte de Lastanosa, en el que el mecenas oscense donó al Archivo del Reino -en Zaragoza- 1.100 monedas, en su mayoría aragonesas, junto a documentos, manuscritos e impresos relacionados asimismo con Aragón.

En los preliminares del Tratado de la moneda jaquesa figuran, en la mayoría de los ejemplares, unos Elogios de Diego Vincencio Vidania al autor. En alguno de ellos, sin embargo, el texto que aparece es una Carta, escrita también por Vidania a Lastanosa, con informaciones mucho más relevantes (sobre la donación hecha al Archivo del Reino o los corresponsales de Vincencio Juan de Lastanosa en España y Europa, por ejemplo). Los grabados del libro pertenecen a Francisco de Artiga, miembro destacado, como el propio Vidania, del círculo lastanosino.

La obra está basada en un manuscrito anterior, del año 1661, titulado Piedra de toque de la moneda jaquesa. Del mismo se conservan tres copias, dos en la Biblioteca Nacional de España (manuscritos nº 18.727-38 y ) y una en el Museo Arqueológico Nacional (sobre esta última, Felipe Mateu y Llopis, “Un manuscrito referente a moneda aragonesa conservado en el Museo Arqueológico Nacional (Notas sobre la historia monetaria de Aragón)”, Hispania, CSIC. Instituto Jerónimo Zurita, Madrid, nº XIII, 1943, pág. 580-597).

3. Medallas romanas explicadas que ofrece y dedica al serenísimo señor don Juan de Austria Vincencio Juan de Lastanosa. Además de estos dos libros, conservamos, escrito también por Lastanosa, este notable manuscrito, fechado en Huesca el 5 de Abril de 1675. Del mismo se conservan dos copias (en el Museo de la Casa de la Moneda –signatura BH-119- y en Biblioteca Nacional -manuscrito nº 9771-; véase J. Enrique del Río Herrmann, “Un manuscrito de Vincencio Juan de Lastanosa sobre numismática romana”, Numisma, 241, 1998, pág. 131-160-). En las Medallas romanas explicadas, Vincencio Juan de Lastanosa comenta y dibuja una veintena de monedas imperiales romanas que le había regalado Juan José de Austria. En un momento dado, además, Lastanosa se declara “hechura” de Juan José, en lo que constituye un claro testimonio de las relaciones, al parcer políticas, mantenidas por ambos (sobre este tema, Carlos Garcés Manau, “Un Lastanosa poco conocido (1665-1679). Las relaciones con Juan José de Austria”, Argensola, nº 115, Huesca, IEA, 2005, p. 41-93)


Libros de numismática que poseyó Vincencio Juan de Lastanosa

El mecenas oscense nos proporciona un listado de sus libros de numismática y otras disciplinas afines en la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave (Hispanic Society of America, ms. B-2424, f. 69v.-72r.):

“Andres Fulvio, Illustrium imaginis. En 8º, impreso en Roma en tiempo del Papa León, año 1517.
Guillelmo Rovillio, Promptuario de medallas. En latín. En León [Lyon] 1581. 2ª impresión.
El mismo, traducido en romance. Juan Martin Cordero. Impreso en León año 1561.
Sebastian Erizo. En 4º, Venecia 1568.
Del mismo. En 8º, Venecia 1559.
Guillelmo del Cou, gentilhombre francés. En 4º, en romance, impreso en León año 1579.
Aurelio Víctor. En 8º, impreso en Antuerpia [Amberes] 1579.
Marino Barletio. En 8º, Roma 1555.
Laevini Torrentii, In Caii Tranquilli 12 Caesares comentarius. En 8º, Antuerpia 1578.
D. Antonio Agustín, sus Diálogos. En 4º, impresos en Tarragona.
Del mismo, el original de su mano de los mismos Diálogos.
Los mismos en italiano. En 4º, Roma 1592.
D. Juan de Quiñones, Explicación de unas monedas halladas en Guadarrama. En 4º, Madrid 1620.
Francisco Siverti, Los 12 Cesares sacados de su Museo. En 4º, Antuerpia 1603.
Deorum et dearum capita del Museo de Abraham Ortelio. En 4º, Antuerpia 1573.
Mulierum illustrium Umberti Goltii, sus imágenes. En 4º.
Juan Rosino. En 4º, León 1606.
Familias Romanas de D. Antonio Agustín, publicadas por Fulvio Ursino. En folio, Roma 1577.
Onuphrio Panvino, Fastos y triunfos de los Romanos. En folio, Venecia 1557.
Diálogos de D. Antonio Agustín, traducidos en lengua italiana por Dionisio Otaviano de Sada, ilustre honor de la ciudad de Huesca. En folio, impreso en Roma 1592.
Explicación de unas medallas que se hallaron en la Alcazaba de Granada por el Bachiller Miguel de Vergara. En folio, Madrid 1624.
Humberto Goltzio, Herbipolita, 10 tomos en folio, que son los que se siguen:

Los fastos de los magistrados y triunfos de los Romanos. En folio, Antuerpia 1627.
Julio César y los que le mataron y los triunviros. Burgis Flandorum año 1563.
Historia Augusta. Antuerpia 1602.
Los retratos de todos los emperadores con sus vidas en epítome. En romance. En folio, impreso en Amberes 1560.
Tesaurus rei antiquariae uberrimus. Antuerpiae 1618.
Nomismata Tiberii Caesaris.
Monedas de Augusto César.
Sicilia y la gran Grecia, o historia de las ciudades y pueblos de Grecia. Antuerpia 1618.
Monedas de Julio, Augusto y Tiberio. Antuerpiae 1620.

De retratos y vidas de Pontífices, Tomas Corto. Venecia 1592, en 8º.
Fray Antonio Brandi, Cronología de los Sumos Pontífices. Roma 1627, en 4º.
Del mismo, Tratado de las vidas de los Emperadores. En 4º, Roma 1621.
Antonio Cicarelli, Vidas y retratos de los Pontífices. En 4º, Roma 1588.
Onuphrio Panvino, Elogios de imágenes de 27 Pontífices. En folio, Roma 1568.
Mº Alfonso Ciaconio, Vidas y hechos de los Sumos Pontífices. En folio, dos tomos, Roma 1601. Coloridas las armas.
Effigies virorum bellica virtute illustrium tam Graecorum quam Romanorum. En 4º, Paris 1603.
Olivari Uredi I.C., Sigilla comitum Flandriae. En folio, Burgis Flandorum 1639. Con este tomo enriqueció mi librería el ilustre Señor Conde de San Clemente, caballero en quien se logran nobleza, virtud, afabilidad y agasajo con tantas ventajas que puede ser dechado de todas las buenas prendas, realzándole mucho la elección de los buenos libros con que cada día aumenta su museo y la de pinturas con que ilustra su palacio.
De inscripciones, Pedro Apiano y Bartolomé Amantio. En folio, Ingolstadii 1534.
Leges et senatus consulta quae in veteribus cum ex lapide tum ex aere monumentis reperiunt, de Fulvio Ursino. En folio.
Illustrium virorum ut extant in urbe expressi vultus. En folio, Roma 1569.
Guido Pancirolo, Notitia utraque dignitatum cum orientis tum occidentis ultra Arcadii Honoriique tempora. Lugduni 1608, en folio”. 

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