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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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ESCULTURAS


En la colección de esculturas de Vincencio Juan de Lastanosa sobresalían las de tema clásico. Una de las estatuas más valiosas era una imagen en bronce del dios Neptuno, que había estado sucesivamente, si hemos de creer al mecenas oscense, en Florencia y Nîmes, ciudad esta última donde la había comprado el conde de Guimerá. En su museo había también representaciones de otros personajes de la mitología clásica, bustos y retratos de Alejandro Magno, Julio César y emperadores y emperatrices, o réplicas de algunas de las esculturas más famosas de la Antigüedad, como los relieves de la Columna Trajana, el Laocoonte o la estatua ecuestre de Marco Aurelio. A ellas había que sumar las representaciones de Apolo y las Musas que servían de divisorias a los estantes de la biblioteca, la estatua metálica de Hércules o Alcides que remataba la torre del palacio y las esculturas mitológicas de los jardines (el dios Término y Neptuno y Venus).

Sorprendentemente, en las colecciones lastanosinas eran escasas las esculturas de temática cristiana, que se limitaban a un Niño Jesús desnudo con cabellera natural y un pequeño grupo escultórico de La matanza de los inocentes. Un tercer conjunto de esculturas, muy variopinto, lo formaban desde lagartos y ciervos de bronce o leones de alabastro a un retrato en yeso del sacerdote y alquimista italiano Nadal Baronio.


1. Esculturas clásicas

Neptuno de bronce comprado en Francia por el conde de Guimerá

“Una estatua de bronce de Neptuno sobre pedestal de ébano, que se compró en la ciudad de Nîmes en Francia de un caballero que la tenía en su casa desde el saco que dieron los franceses a Florencia año [en blanco], y debe España el gozar esta preciosa antigüedad a la grandeza del ilustrísimo señor don Gaspar Galcerán de Gurrea y Aragón Castro y Pinós, conde de Guimerá y Vizconde de Evol y Alquer Foradat, ornamento ilustre de los anticuarios, el cual envió un gentilhombre de su casa a Francia solo para las ferias de esta estatua” (Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, Hispanic Society of America, B-2424, f. 43v.-44r.).

“Una [estatua de bronce] del dios Neptuno, fue del gran Duque de Florencia, y en el último saco que dieron los franceses a aquella ciudad vino esta estatua a Nîmes, y allí envió a un gentilhombre de su casa a feriarla el ilustre señor don Gaspar Galcerán de Gurrea y Aragón, Conde de Guimerá, Vizconde de Ebol, ilustrísimo ornato de la república literaria y el benemérito de la antigüedad en este siglo, mi muy especial amigo” (Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, Hispanic Society of America, B-2424, f. 73v.).

Réplica de la estatua ecuestre de Marco Aurelio

“Estatua de Marco Aurelio a caballo, de bronce con pedestal de alabastro, de la misma traza y forma que la estatua que está en Roma en el Capitolio” (Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, Hispanic Society of America, B-2424, f. 44r.-v.).

“La quinta [estatua de bronce en la biblioteca] es ecuestre, Marco Aurelio a caballo, es retrato de la que se ve en Roma en el Capitolio” (Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, Hispanic Society of America, B-2424, f. 74r.).

Las demás esculturas clásicas

“Otra [habla de las estatuas que decoraban la biblioteca] de Júpiter y Danae. De Cupido. Otra de un dios semicapro de bronce, de maravillosa escultura, sobre una urna en triángulo, fingido en el pleno de ella un mar, en un ángulo un caracol marino; tiene el sátiro en las manos la copia de Amaltea, que la ofrece al cielo. Un simulacro de una diosa de bronce, cara y cuerpo hermoso, piernas de cabra, por adorno entre los rizos, cuernos; está asentada sobre un león de alabastro. Muchas testas de mujeres y emperatrices, algunas mayores que el natural y ninguna menor … Un Cupido de alabastro con basa. Un Neptuno y Flora, con urna de la misma piedra”.

“Las otras dos estatuas [en la biblioteca] son de unos sátiros. La cuarta de un Neptuno a caballo en un tiburón".

“Un lado [de la armería] lo ocupan dos alacenas capacísimas. La primera está atestada de cabezas de dioses y cesares mayores que el natural, cuerpos truncados, brazos y piernas, y otras piezas de bajorrelieves vaciadas de la columna Trajana y de otras formas de escultura de Roma”.

“Entre las estatuas hay una cabeza de Hércules, otra de Alejandro Magno, otra de Laocoonte, vaciada de la célebre estatua que está en Roma, otra del Emperador Tiberio”.

“Los demás cuerpos y divisiones de este escritorio se adornan con los ídolos, estatuas y medallas siguientes: … Estatua de Julio César desde los pechos arriba, con pedestal de mármol. Una testa de emperatriz en urna de piedra blanca … Imagen de la Fama de bronce dorado, tocando una trompeta. Efigie de Palas de harta pequeñez, de madera exquisita, con sago, paludamento, celada y lanza”.

“Una estatua de marfil de Lucrecia abriéndose el pecho con un puñal”.

(Estas tres últimas esculturas figuran asimismo en el Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa –Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 102: “Una figura de la Fama de bronce dorado de valiente escultura. Un idolillo de la diosa Palas, armado con el sago y paludamento y el murrión en la cabeza, en la mano derecha la gorgone, la izquierda levantada con una lanza, muy buena escultura. Una figura de Lucrecia de marfil, desnuda, hiriéndose, famosa escultura, sobre una urna graciosamente labrada”).

“Una figura de Hércules con la clava que va a herir a Gerión o a Caco, que está a sus pies, y un buey a su lado, hecho de bronce dorado de muy buena escultura”.

“Dos niños de mármol tan transparente que puede juzgarse por cristal. Representan a Baco, el cual tiene unas uvas, y a Cupido, el cual con mucha ansia solicita gustarlas”.

“Del primer recibidor se entra en otro cuarto, cuya primera pieza está adornada de pinceles y testas de los doce emperadores”.

(Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, Hispanic Society of America, B-2424, f. 26r., 33r., 38r., 42v.-43r., 44r. y 45r.; y Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, Hispanic Society of America, B-2424, f. 73v.).

2. Esculturas cristianas

"Un Niño Jesús desnudo sobre un globo, y todo carga sobre urna dorada. Tiene cabellos naturales, su colorido es perfecto, a imitación de los que traen de Nápoles, y es del tamaño del natural”.

“Sobre un cajón hay una estatua de poco más de tres palmos de alto, de un soldado desnudo, que cebado en la sangre de dos niños que tiene muertos a sus pies procura herir a otro, que llorando implora la intercesión de su madre, que arrodillada y afligida le detiene el brazo derecho para ejecutar el golpe. El bulto, proporción, aire y colorido de estas figuras es tal que cada una representa los afectos de modo que quien las mirare sentirá la pasión y lástima que pudiera ocasionar la vista lo tierno del niño, lo compasivo de la madre, lo horrible de los muertos; y siendo esto tan primoroso, causa mayor admiración la materia y aliño con que están formadas, pues carnes, vestidos y otros adornos son de seda floja, tan delicadamente dispuesta que al parecer todas no pesan dos adarmes”.

(Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, Hispanic Society of America, B-2424, f. 35r. y 37v.-38r.).

3. Otras esculturas

“Cinco testas de platrejo, yeso, una de ellas retrato muy parecido de mi amigo el doctor don Nadal Baronio, napolitano de la ciudad de Policastro, doctor teólogo, médico y químico célebre”.

“Un niño de mármol blanco de harta grandeza. Está durmiendo y recostado sobre una calavera, y por el hueco de uno de los ojos sale una culebra que se enrosca en este fúnebre trofeo de la muerte”.

“Una efigie de una mujer vieja desnuda” (también en el Catálogo de la Biblioteca de Lasstanosa, f. 102: “Una figura de una mujer vieja desnuda, de dos palmos de alto de excelente escultura”).

“Una cabeza de un negro de azabache de excelente escultura, la cual se sustenta sobre un balauste que remata en un sello de plata con las armas de la casa de Lastanosa” (también en el Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa, f. 103: “Una cabeza de un negro hecha de azabache de buena escultura, remata en un sello de plata de Vincencio Lastanosa”. Y además: “Una calavera humana hecha de azabache muy crecida, de buena escultura”).

“Los demás cuerpos y divisiones de este escritorio se adornan con los ídolos, estatuas y medallas siguientes: un toro de bronce con pedestal de lo mismo, simulacro a quien adoraron los egipcios con nombre del dios Apis; anduvo tan valiente la escultura que se puede decir se adelantó a lo natural. Una cabeza de un ciervo de bronce, con pedestal de alabastro … Un ídolo de piedra arenosa dado de verde con caracteres japoneses, es a la semejanza del dios Término que adoraron los romanos … Una figura ecuestre. Un ratón de bronce muy natural, pues se han engañado sus enemigos acometiéndole para hacer presa en él, y su dureza los ha burlado. Un elefante de marfil con un castillo y hombres en él” (también en el Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa, f. 102: “Un elefante armado con un castillo encima y hombres armados, hecho de marfil”).

“Hay sobre este escritorio dos lagartos de bronce, tales que puestos al lado de los animados se pudiera dudar mucho, si estuvieran coloridos, tanta es la sutileza y primor que mostró en ellos el artífice”.

“Dos leones de alabastro con las armas de Lastanosa en las manos. Leones pequeños de alabastro. Un risco de más de una vara de alto, fabricado de cristales. Un montecillo con una casa de campo, con estanques, surtidores y jardines”

“Varios ídolos de los egipcios, romanos, indios y amazonas en varias materias, en piedras preciosas, bronce, piedras comunes y barro cocido”.

“Dos arquillas de marfil antiguas todas historiadas, de excelente escultura de más de medio relieve, la una tiene ciento y siete figuras humanas, digo humanas porque no cuento sino los hombres y mujeres, porque hay ángeles, aves, caballos, perros y mucha otra diversidad de animales, edificios, montes, estanques y arboledas. Hanla estimado hombres peritos en el dibujo en cuatro mil reales”. Y también: “dos arquillas de marfil con figuras relevadas. En la una de ellas hay tantos personajes que sin contar los espíritus angélicos, aves y brutos se compone de [en blanco] figuras. En la cerraja de plata están grabados los blasones de Lastanosa”.

(Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, Hispanic Society of America, B-2424, f. 26, 28r., 34v., 42v.-43r. y 44r.-v.; Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, Hispanic Society of America, B-2424, f. 72r. y 74r.; Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa –Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 102-103).


 

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