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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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PALACIO

 

La casa-palacio donde vivió Vincencio Juan de Lastanosa, en la que se encontraban su biblioteca y museo, estaba situada en el Coso, la calle que sigue el trazado de las antiguas murallas de la ciudad. Tras ella no había edificaciones sino una zona de huertas, en la que el mecenas oscense creó sus famosos jardines.


La casa se levantaba justo enfrente de la iglesia medieval de San Vicente el Bajo (en este lugar, según las tradiciones oscenses, había nacido San Vicente, el célebre mártir de comienzos del siglo IV que es el segundo patrón de Huesca después de San Lorenzo; no olvidemos, en este sentido, que Lastanosa recibió como primer nombre Vincencio –es decir, Vicente-). San Vicente el Bajo pasó a manos de los jesuitas a comienzos del siglo XVII; en las décadas siguientes, los religiosos construyeron un colegio junto al templo. Vincencio Juan de Lastanosa y el jesuita Baltasar Gracián, así pues, no mantuvieron solo una relación de amistad y mecenazgo; eran además vecinos. La iglesia que se puede contemplar hoy, perteneciente todavía a la orden jesuita y conocida como San Vicente el Real o la Compañía, no es la que conoció Lastanosa, pues esta se derribó en el siglo XVIII para construir el templo actual.

El palacio de Lastanosa fue demolido en el año 1894. En su lugar se levantaron los edificios nº 27 y 29 del Coso Alto, que aún existen, en la esquina del Coso Alto y la calle Miguel Servet.

El palacio del Coso pertenecía ya a los Lastanosa en el siglo XVI. No obstante, en 1601, y debido a la grave situación por la que atravesaba la familia, tuvieron que venderla temporalmente. Y solo la recuperaron en 1609. De esta forma, aunque después residió en esta casa-palacio el resto de su vida, Vincencio Juan de Lastanosa, que vino al mundo en 1607, no pudo nacer en ella.


Aunque el palacio de Lastanosa desapareció por completo a finales del siglo XIX, conocemos con extraordinario detalle cómo era gracias a un doble motivo:

a) la existencia de dos vistas de su fachada (un dibujo de época de Lastanosa –manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional, f. 229r.- y una acuarela del siglo XIX, obra del también oscense Valentín Carderera) y la riqueza y minuciosidad de las descripciones conservadas. Destaca a este respecto la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa escrita por Juan Francisco Andrés de Uztarroz -manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America-.

b) el descubrimiento de que otra conocida descripción del palacio lastanosino, a la que se prestó crédito durante todo el siglo XX, es en realidad una falsificación. Se trata de Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639 (Biblioteca Nacional, manuscrito nº 18.727-45). Poder descartarla como fuente de información fiable ha contribuido en buena medida a saber cómo era realmente la casa-palacio de Vincencio Juan de Lastanosa en el siglo XVII.

El palacio, construido “de ladrillo y yeso”, estaba orientado según los puntos cardinales. Sus dimensiones no eran excepcionales; su tamaño era, de hecho, similar al de las casas de otras familias de la oligarquía oscense de esta época.

La Fachada, que daba al este, destacaba sobre todo por la torre situada en su extremo izquierdo, coronada por una estatua de Hércules desnudo sosteniendo sobre sus hombros la esfera celeste.

El interior estaba estructurado en tres plantas:

Planta baja, con un patio cubierto del que arrancaba la escalera principal. En el primer descanso de esta había un Camarín cuadrado, que albergaba parte de las colecciones lastanosinas.

Planta principal, cuyas estancias más notables eran el Salón de retratos, la Galería de pinturas y el Oratorio o Capilla.

Planta segunda, en la que estaban la Biblioteca y la Armería.

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