.. realizar la busqueda ..
 
Inicio  > Vincencio Juan de Lastanosa           
 
  Enlaces de Interés
Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
imprimir
VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA

 

Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681) es una de las figuras más destacadas de la historia cultural oscense y aragonesa, en su doble faceta de mecenas, en la que sobresale su relación con Baltasar Gracián, y coleccionista -el museo lastanosino fue uno de los ejemplos españoles más notables de los Gabinetes de Curiosidades o Cámaras de Maravillas, tan característicos de la Europa de la Edad Moderna-.

Los Lastanosa, se establecieron en Huesca a mediados del siglo XVI, donde se integraron pronto en la oligarquía urbana que dominaba el Concejo. En el año 1628, Vincencio Juan de Lastanosa vio reconocida su infanzonía y la de su familia en la Real Audiencia de Aragón.

Vincencio Juan de Lastanosa nació en Huesca el 25 de febrero de 1607. Tuvo tres hermanas y un hermano, Juan Orencio, que fue canónigo de la Catedral. Juan Orencio Lastanosa vivió con él en su palacio del Coso y colaboró de forma estrecha en cuantas empresas de carácter cultural y artístico emprendió su hermano. Vincencio Juan quedó huérfano de su padre, Juan Agustín Lastanosa, a los doce años. Su abuelo materno, Juan Baraiz y Vera, jugó por ello un papel fundamental en su infancia y juventud.

Con apenas dieciocho años, Vincencio Juan de Lastanosa casó con Catalina Gastón, que solo tenía trece. Tuvieron catorce hijos, de los que siete llegaron a la edad adulta. Catalina Gastón murió precisamente de sobreparto, con treinta y dos años. El primogénito y heredero, Hermenegildo, se hizo fraile cartujo, abocando a la familia a una gravísima crisis. A Lastanosa le sucedió finalmente su hijo menor, Vicente Antonio. Sin embargo, al morir éste sin descendencia en 1696 la herencia familiar pasó a otro de los hijos, Juan Francisco, quien ya había tenido un niño siendo clérigo y que más tarde colgó los hábitos y contrajo matrimonio legítimo, con lo que consiguió por fin dar continuidad al linaje.

Vincencio Juan de Lastanosa desempeñó varios cargos en el Concejo oscense, siendo el más importante el de Prior de Jurados, en 1675-76. Fue también Diputado del Reino de Aragón en 1671-72. En el año 1642 mandó contra los franceses una de las compañías de la ciudad durante la guerra de Cataluña. Tuvo igualmente una actuación destacada en la terrible peste que asoló Huesca en 1651-52. En 1677, gracias seguramente a sus relaciones con Juan José de Austria, fue nombrado Gentilhombre de la Casa del rey Carlos II.

Lastanosa fue amigo y protector del jesuita aragonés Baltasar Gracián, quien publicó en Huesca por primera vez, gracias a su mecenazgo, varios de sus libros. Precisamente, el que Vincencio Juan de Lastanosa aparezca citado en las obras de Gracián ha hecho que sea uno de los pocos personajes oscenses conocidos a nivel internacional.

Otros escritores, artistas e intelectuales aragoneses que mantuvieron relaciones con Lastanosa fueron el Conde de Guimerá, Juan Francisco Andrés de Uztarroz y Diego José Dormer, ambos Cronistas del Reino de Aragón, Ana Francisca Abarca de Bolea, Manuel de Salinas, el jesuita Jerónimo García, Francisco de Artiga, Diego Vincencio Vidania, Juan Francisco Montemayor o el pintor Jusepe Martínez. Son, junto a Gracián, los miembros del Círculo lastanosino.

Lastanosa reunió en su palacio del Coso una gran biblioteca y museo. El palacio era ya de por sí un edificio notable, con una fachada en la que destacaba una torre con una estatua de Hércules desnudo, que sostenía sobre sus hombros la esfera del Universo. Tras el palacio se extendían unos singulares jardines, cuyos elementos más sobresalientes eran un gran estanque navegable y un laberinto vegetal. Los jardines lastanosinos ocupaban buena parte del espacio del actual Parque Municipal, que es por tanto heredero directo de aquellos.

La biblioteca, de la que existe un detallado catálogo conservado en Estocolmo, contaba con cerca de 1.500 libros y manuscritos. Por lo que hace a sus colecciones, estaban formadas por pinturas, esculturas, grabados, monedas, medallas, camafeos y piedras preciosas, antigüedades, mapas, instrumentos científicos, objetos exóticos, fósiles y prodigios naturales, armas, etc. Esta clase de colecciones, eclécticas y maravillosas, eran comunes en la Europa de su tiempo. Se las conocía como Gabinetes de curiosidades (Cabinets de curiosités) o Cámaras de maravillas (Wunderkammern). Con ellas se pretendía recrear una imagen lo más completa posible de la naturaleza y las realizaciones humanas.

La biblioteca y museo de Vincencio Juan de Lastanosa se inscriben plenamente en este fenómeno europeo. Sin salir apenas de Huesca, Lastanosa supo mantenerse en contacto con otros eruditos y coleccionistas de Europa. En Francia fueron especialmente estrechas sus relaciones con Francisco Filhol, un clérigo de Toulouse que había reunido colecciones similares a las suyas. En Italia, el mecenas oscense intercambió correspondencia con el célebre jesuita alemán Athanasius Kircher.

El coleccionismo y estudio de las monedas antiguas fue una de las grandes pasiones de Lastanosa. Los dos libros que publicó el mecenas oscense fueron justamente de tema numismático: uno en 1645 sobre las monedas ibéricas (Museo de las medallas desconocidas españolas) y otro de 1681, el año de su muerte, sobre la moneda aragonesa (Tratado de la moneda jaquesa y de otras de oro y plata del Reino de Aragón). La alquimia fue otra de las materias que más le interesaron. Durante tres años estuvo viviendo en su palacio un alquimista y sacerdote italiano, Nadal Baronio, que preparó para él oro potable, con resultados según cuenta Lastanosa milagrosos para el restablecimiento de la salud.

El siglo XVII, la época de Lastanosa, es el siglo de la Revolución Científica. En esta centuria comenzaron a resquebrajarse las antiguas concepciones sobre la naturaleza y el ser humano, que llevaban vigentes 2.000 años. Unas concepciones que hablaban de un Universo pequeño centrado en una Tierra inmóvil, y con apenas 6.000 años de antigüedad, según los relatos bíblicos. El telescopio, utilizado en el siglo XVII por primera vez para observar los cielos, constituye uno de los símbolos de la Revolución Científica. En la Huesca del Barroco, Vincencio Juan de Lastanosa poseyó tanto telescopios (“anteojos de larga vista”, los llamaba el mecenas oscesne) como microscopios.

Al morir Lastanosa, su biblioteca y colecciones se dispersaron, y los jardines acabaron desapareciendo. Finalmente, el propio palacio fue demolido en el año 1894. En la actualidad, el principal testimonio que Huesca conserva de los Lastanosa son sus dos capillas familiares, una en la Catedral, bajo la que hay dos criptas subterráneas en las que están enterrados Vincencio Juan de Lastanosa, su mujer Catalina, su hermano Juan Orencio y otros miembros de su familia (y por una singular coincidencia histórica, también el naturalista altoaragonés del siglo XVIII Félix de Azara), y una segunda capilla, construida por sus descendientes en la iglesia de Santo Domingo.

En este apartado de la página web encontrará información detallada, que incluye transcripciones de las principales descripciones y fuentes documentales conservadas y reproducción en pdf de los artículos y monografías más recientes, sobre los siguientes temas relacionados con Vincencio Juan de Lastanosa: 

Biografía
Palacio
Biblioteca
Museo
Jardín
Capillas
imprimir

volver   
  Instituto de Estudios Altoaragoneses                               Tel: 974 294 120                               lastanosa@iea.es