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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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GENEALOGÍAS FANTÁSTICAS
 
GENEALOGÍAS FANTÁSTICAS DE LOS LASTANOSA
 
Biblioteca Nacional de España, manuscritos 18.727-54 y 18.727-56
 
 
 
Manuscrito 18.727-54. Se publica aquí por primera vez. Consta de dos partes:
 
Un Epitafio que se halló en Oviedo. Su autor fue, supuestamente, el rey don Pelayo, el legendario vencedor de Covadonga. En él habla de Recisundo Telamón, a quien llama tío y del que dice que le coronó como rey. Recisundo, un desaforado luchador contra los moros, habría muerto con 106 años.
 
Un árbol genealógico con 36 generaciones, desde el propio Recisundo Telamón hasta Juan Judas Lastanosa, nieto de Vincencio Juan de Lastanosa, ya en el siglo XVIII.
 
 
Manuscrito 18.727-56. Fue publicado por Manuel Alvar en 1987: “Una genealogía fantástica de los Lastanosa”, Homenaje al profesor Juan Torres Fontes, Murcia, p. 47-55. Está constituido, igualmente, por dos partes:
 
El nombramiento como caballero por el rey Felipe III, el 22 de mayo de 1606, de Felipe Juan Lastanosa, un niño de solo dos años -se trata de un hermano inventado de Vincencio Juan de Lastanosa-.
 
Siete epitafios fabulosos (tres hallados en Toledo, dos en Oviedo, uno en Burgos y otro en Compostela). El primero de los Epitafios de Oviedo, en el que se narra la forma esperpéntica en que Quindasvindo Telamón cambió su apellido por el de Lastanosa en tiempos del rey Bermudo de León, está copiado también en la Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa (Biblioteca Nacional, manuscrito 22.609, f. 5).
 
 
 
Manuscrito 18.727-54
 
 
Epitafio que se halló en Oviedo
 
Aquí reposan el muy poderoso conde don Recisundo Telamón, hermano del duque don Fabila mi padre, y su mujer, la señora infanta Egilona, nieta del rey Witiza, y séptimo nieto de Flavio Telamón, sangre de los reyes antiguos, el primero que empuñó lanza para la restauración de España, y siendo mi tío vino con catorce hijos suyos y de la señora Egilona, con mil vasallos suyos de a pie bien armados y doscientos a caballo con lanzas, y me puso una corona de oro, y me llamó rey, y juró la mano puesta en su espada que me ayudaría contra los moros hasta vender todas sus villas, y así lo hizo hasta quedar pobre. Dio veinte batallas a los moros, la última la dio el día que cumplió cien años, y todo el día estuvo a caballo sin comer, deshizo todo el campo moro, le mataron aquel día seis hijos. Era tan enemigo de moros que castigaba con pena de muerte a los soldados que los traían vivos. Fue rayo de la mano de Dios contra toda la morisma, cuando tenía ciento y dos años mató en mi palacio un embajador del moro de solo un golpe con el puño, y a mí me dijo que a embajadores de perros no se les ha de oír sino los ayes cuando mueren, de ciento y cinco años echó otro embajador por una ventana. Murió el año ciento y seis de su edad. Perdí yo, el rey don Pelayo, la mayor fuerza del reino, por lo que hice poner en su sepulcro esta memoria, último día de octubre de la era de DCC[el papel está roto en este punto]XVII, corresponde al año del nacimiento de Cristo DCCX.
 
 
Pelayo I
hijo del dicho.
Casó con doña Sol,
sobrina del rey don Rodrigo
año 742
 
 
Pelayo II
Casó con Blanca Ponce de León 
año 759
 
 
Pelayo III
Casó con Leubigilda Toledo
año 791
 
 
Pelayo IIII
Casó con doña Flor de Castro y Portugal
año 815
 
 
Quindasvindo I
Casó con doña Urraca de Zúñiga
año 840
 
 
Quindasvindo II
Casó con doña Flor Padilla y Fonseca
año [el papel está roto]
 
 
Recisundo II
Casó con doña María de Meneses
año 897
 
 
Gombal I
Casó con doña Toda Ponce de León
año 917
 
 
Gombal II
Casó con doña Blanca Viamón y Moscoso
año 931
 
 
Flavio I
Casó con doña Urraca Sandoval y Rojas
año 953
 
 
Rodrigo I
Casó con doña María de Córdoba Ponce de León
año 975
 
 
Quindasvindo III
Casó con doña Sol Manrique de Lara
año 1000
 
 
Quindasvindo IIII
Casó con doña Juana Zúñiga y Fonseca.
Mudó el apellido de Telamón en Lastanosa el año 1055
 
 
Quindasvindo V
Casó con doña Ana de Toledo
año 1078
 
 
Recisundo III
Casó con doña María Hurtado de Mendoza
1096
 
 
Juan I
Casó con doña Isabel de Guzmán y Zúñiga
año 1125
 
 
Pedro I
Casó con doña Aldonza de Moncada
 
 
Gombal III
Casó con doña Inés Toledo y Guzmán
año 1158
 
 
Gombal IIII
Casó con doña Toda de Zúñiga
año 1217
 
 
Gombal V
Casó don doña Juana Pimentel y Silba
año 1245
 
 
Gombal VI
Casó con doña Sol, hija del conde de San Pol
año 1295
 
 
Gombal VII 
Casó en Francia con doña Toda, hija del conde Alanzón
año 1306
 
 
Pedro II
Casó en Aragón con Constanza Ferrer de Busquetes
año 1371
 
 
Pedro III
Casó con doña María de Gurrea
año 1386
 
 
Antón I
Casó con doña Isabel de Heredia
año 1399
 
 
Pedro IIII
Casó en Aragón con doña Ana Moncada
año 1415
 
 
Antón
Casó con doña María Monsarrada
año 1457
 
 
Antón
Casó en Aragón con doña María Joan
año 1500
 
 
Juan
Casó con doña Juana de Ribas
año 1528
 
 
Juan Luis
Casó en Huesca con doña María Cortés
año [el papel está roto]
 
 
Juan
Casó en Huesca con doña Inés de Arnedo y Bargas
1582
 
 
Juan Agustín
Casó en Moyuela con doña Esperanza Baraiz y Vera
1602
 
 
Don Vincencio Juan
Casó con doña Catalina Gastón y Guzmán
año [en blanco]
 
 
Don Francisco
Casó con doña Mariana Bosque
año 1684
 
 
Don Juan Judas
Casó con doña Mariana Piazuelo
año 1713
 
 
 
 
Manuscrito 18.727-56
 
 
/[f. 181r.] Nos don Felipe por la gracia de Dios rey de Castilla, Aragón, las dos Sicilias, Jerusalén, Hungría, Dalmacia, Croacia, León, Navarra, Granada, Toledo, Valencia, Galicia, Mallorca, Sevilla, Cerdeña, Córdoba, Córcega, Murcia, Jaén, Algarbe, Algeciras etc. Habiéndome sido notorio por varios y antiguos pergaminos muy maltratados de las injurias de más de nueve centurias y otros mucho más modernos muy rotos y manchados, de los que leídos por sujetos destinados por mí para la inteligencia de letras y lengua antigua se ve ser privilegios de los serenísimos reyes de Castilla nuestros antecesores, en los que reconocen la antigua, alta, noble, esclarecida familia de Telamón que fueron duques de Cantabria cuando la pérdida de España, y entre ellos uno del noble rey don Pelayo en el que reconoce a Recisundo Telamón por descendiente de la alta, esclarecida y real sangre de los antiguos godos, reconoce asimismo deberle su coronación y su conservación a costa de muchos vasallos suyos y de vender sus lugares para aumentarle el reino. Hacen el mismo reconocimiento el primero don Juan rey de Castilla, dos Enriques, don Sancho y don Alfonso, esclarecidos reyes.
 
Consérvose este apellido de Telamón hasta el año MLVI siendo don Bermudo rey de León, porque retirando herido /[f. 181v.] de una flecha a Quindasvindo Telamón dijo: “O noble primo si mueres poco segura tengo la corona”. Mandándolo curar en su tienda supo ser el mayor riesgo no poder sacarle un pedazo de asta que tenía. Preguntó a los cirujanos: “La asta no sa...”, y sintiendo perder tal vasallo no pudo acabar de preguntar si el asta salía, y por haberlo dicho el rey, después que curó el herido dieron los capitanes de su ejército en llamarlo Lastanosa, y así se trocó en este el nobilísimo y antiquísimo apellido de Telamón, que fue terror de la morisma y gloria de España, habiendo sido sus nobles espadas las primeras que se desenvainaron para la restauración de esta esclarecida monarquía y no volvieron a las vainas en tanto que hubo moros, en cuyas manos murieron cuarenta esclarecidos capitanes con mucho sentimiento de los reyes de Castilla que entonces reinaron, porque les constaba haber vendido sus estados por servir a sus reyes, y visto en muchas batallas regados con su esclarecida y noble sangre todos los reinos de Castilla y León. Por lo que viéndolos sin estados por tan noble motivo los honraron así en la paz como en la guerra con los primeros puestos cerca de sus reales y esclarecidas personas hasta el año de MCCCXXXXVIII en el que se fue al reino de Aragón Pedro Lastanosa a ser camarero y procurador del ínclito infante don Pedro, y fue décimo nieto de Quindasvindo Telamón el que mudó el sobrenombre en el de Lastanosa solo por que su rey lo dijo. Y después de la /[f. 182r.] unión de las coronas han servido a todos los reyes de capitanes esforzadísimos, de prudentes consejeros y leales continuos, enseñando a todos a servir a sus reyes en la paz y en la guerra leal y esforzadamente, correspondiente a la alta, ínclita y esclarecida nobleza de treinta y tres nobilísimos ascendientes. Todo lo dicho parece por los privilegios que se hallan en mi poder.
 
A más de lo dicho me son notorios los servicios hechos a los serenísimos reyes de España después de la unión de estos reinos, pues al rey don Fernando sirvió de embajador Antón Lastanosa, natural de Pomar en el reino de Aragón, y asimismo al rey don Felipe primero. Juan Lastanosa, castellano del castillo de Monzón en el reino de Aragón, sirvió a la Cesárea Majestad del emperador Carlos Quinto. En Flandes fue gobernador de Dorlan, y se defendió contra el rey de Francia que en persona lo sitió, y levantó el campo con pérdida de mucha gente muy principal. Fue continuo de la reina de Hungría, gobernadora de los Estados de Flandes, y vino con su Majestad a España con el puesto de mayordomo suyo. Juan Luis Lastanosa sirvió a mi padre en Flandes, fue desde la ciudad de Huesca llamado de su Majestad con los caballos y peones que a su costa pudo juntar, y sirvió con ellos a sus expensas durante la guerra, servicio que el rey mi padre estimó mucho. Juan Agustín Lastanosa y su mujer doña Esperanza Baraiz y Vera, naturales de /[f. 182v.] Huesca en el reino de Aragón, actualmente sirven en palacio. Él es capitán de las guardias de alabarderos y ella dama de la reina, sirviendo los dos en sus empleos de modo que nos merecen todo nuestro real agrado, por lo que nuevamente tiene el mando de mis reales galeras. Y hallándose disponiendo para su embarco nos han hecho marido y mujer en su testamento donación de todo lo que tienen, fenecida su línea de varones legítimos, testificada a ocho de mayo de MDCVI por Antonio Ruiz, secretario de mis galeras, servicio que acredita grande amor a nuestras reales personas, pues todo lo quieren para una joya a la reina.
 
Y en premio de tan leal y afectuoso servicio, a más de otras gracias hechas a Felipe Juan Lastanosa, niño de dos años nacido en mi real palacio por hallarse en él sirviendo sus padres Juan Agustín Lastanosa y doña Esperanza Baraiz y Vera, y no pudiendo darle más nobleza que la que le ha dado el Rey de todos los reyes heredada de más de treinta y siete nobilísimos ascendientes, confirmada con privilegios de tantos esclarecidos reyes que están en mi poder, he dispuesto honrarle con el título militar armándole caballero, porque tenga su nobleza ese timbre más. Hoy merece que en este celebérrimo congreso de muchos príncipes y esclarecidos héroes, según el tenor de los /[f.183r.] presentes en la sala de mi real palacio donde acostumbro hacer tales mercedes, movido por la mucha razón que para ello sin pedírmelo nadie tengo, pues aún sus padres al presente se hallan en el reino de Aragón, porque mis nobles y amados vasallos vean que sin méritos vuestros, que sois niño de dos años, pago servicios de padres y abuelos por sola nuestra voluntad, os armamos caballero, y añadimos a tu antiquísima, alta y esclarecida nobleza este honradísimo titulo militar, que se da a reyes y a infantes.
 
Queriendo y expresamente mandando seas contado en adelante entre los caballeros, y que los hijos que de ti nacieren y de ellos y de toda tu posteridad gocen todos los privilegios, franquezas, libertades, inmunidades, prerrogativas, gracias, honores y preeminencias y todos los otros indultos que por derecho, uso, fuero y constituciones gozan en todos nuestros reinos todos los que con tal título militar están ennoblecidos, y toda tu posteridad sean llamados caballeros y llevéis espuela y los demás ornatos de los caballos de oro, y llevéis todo género de armas de acero y fuego, y asimismo todas las demás insignias. Y os confirmamos las insignias o armas gentílicas que han usado tus antecesores por más de DCCC años, que es un escudo campo blanco, fajas rojas, y un juego de aje /[f. 183v.] drez que puesto en punta sube hasta la mitad de él con una corona de puntas, que en tiempos antiguos usaron. Y en cuanto necesario fuere de nuevo te las concedo a ti y a todos tus descendientes, queriendo y expresamente mandando que en todos juegos de cañas, desafíos, batallas, certámenes, armas, signos, sellos, banderas, tiendas de campaña, torneos, anillos, casas, sepulcros, vasos y otras alhajas usuales a arbitrio tuyo puedas, y puedan tus descendientes, llevarlas sin impedimento o contradicción.
 
Por lo cual a los ilustres y amados consejeros y vasallos nuestros, a cualesquiera virreyes y capitanes generales y a los que tengan las veces de general gobernador, a los duques, marqueses, condes y vizcondes, caballeros y generosas personas, y a cada uno de nuestros oficiales mayores y menores de cualquier modo que se llamen, de cualquier autoridad, oficio y jurisdicción que gozan en todos nuestros reinos y señoríos, constituidos y que se constituyeren, decimos y estrechamente obligando mandamos, so pena de incurrir en nuestra indignación e ira y en la pena de mil florines de oro que irremisiblemente se han de exigir de los bienes del que de otra suerte lo hiciere y se han de depositar en nuestros erarios, en razón de que respetando los tales y observando y haciendo que inviolablemente se observe este nuestro privilegio, y tengan, respeten y honren y traten a ti y a todos tus descendientes por /[f. 184r.] caballeros, y siempre permitan que tú y ellos uséis y gocéis todos los privilegios, libertades, inmunidades y demás exenciones predichas, sin intentar en modo alguno lo contrario si en algo estiman nuestra gracia, y a más de incurrir en nuestra ira e indignación desean evitar la sobrepuesta pena.
 
Por lo que mandamos hacer la presente, sellada con nuestro real pendiente común sello. Dada en Madrid a XXII de mayo de MDCVI.
 
 
 
 
Epitafio que se halló en Toledo
 
Aquí reposan los cuerpos de Bamba Telamón y de Hemilia Numancia su mujer, grande enemigo de los romanos, como se vio en muchas guerras que les hizo en Italia y otras partes, que la mantuvo treinta años ganándoles muchas ciudades. Parientes los dos de los señores reyes de España, por lo que tenían muchos estados. Dejó veinte hijos, lo mató un león que se soltó de una jaula en su palacio en V de junio de la era del César de CCLVII.
 
 
Epitafio que se halló en Toledo
 
Aquí descansa el cuerpo del grande Flavio Telamón de Escitia, uno de los mejores godos que vinieron a España, descendiente del cónsul Telamón, compañero de /[f. 184v.] Bruto, que estando en España engrandecieron esta ciudad con mucho más pueblo y más extendidos muros. Dejó X hijos y VI hijas, se llamó el guerreador, fue temido de sus enemigos, murió el primero día de la era CCII.
 
 
Epitafio que se halló en Toledo
 
Aquí descansan los cuerpos de Gombal Telamón con los de su mujer la Leubigilda, grandes señores de la antigua línea de los señores reyes, quisieron sepultarse a los pies de la señora Santa María, a la que querían mucho. Amó la paz y fue fortísimo en guerra. Tuvo XV hijos y VI hijas, murió lleno de triunfos y de años a II de las calendas de agosto era DIII, rueguen a Dios por ellos.
 
 
Epitafio que se halló en Oviedo
 
Aquí finca en reposo Quindasvindo Lastanosa, que de luengos tiempos se llamaban Telamón, fijo de Quindasvindo Telamón, noeso matador de la gente morisca e prez de los ricos hombres, nueso primo, e hermano de la señora reina doña Elvira, nuesa mujer, que finca con los santos en el cielo, e siendo ome se fincaba en parejas con los señores reyes de España de luengos tiempos. Catorceno nieto del conde don Recisundo Telamón, que fincó la corona en somo la cabeza del rey don Pelayo, e por que sepades por que un ome asaz de tan alto prez mudó el nome de Telamón en el de Lastanosa e yo faciendo prez de lo que por mi fizo, coido faceros sabidores que estando en batalla farto de espachurrar moros lo firie /[f. 185r.] ron con lasta de una lanza, e lo fice curar en mi tienda e yo que finava de que se muriera un ome en quien tenía fincada la fuerza de mi reino, sabiendo que tenía un pedazo del asta, pregunté: “el asta no sa…”, y sin decir más me fizo caer somo la tierra lo foribundo de mi afincamiento, e plugo a Dios no muriese, e todos lo llamaron “La astanosa”, y así se escribe sus mandaderias, e apenas se fincó sano non fizo sino dar batallas e despachurrar moros, por lo que yo el rey don Bermudo fice poner esta remembranza y el escudo con que peleaba. Era MLVI.
 
 
Epitafio que se halló en Oviedo
 
Aquí fincan en reposo los nobles e antiguos fidalgos de alto prez Recisundo Lastanosa e la señora María Furtado de Mendoza su mujer, que fincó muerta de pena de ver que su velado e ocho fijos los traían muertos en sus trotones, e afincando en grande ira mandó a cinco hijos más que tenía vengasen la sangre de su padre e sus hermanos en la gente mora, e luego fincó muerta, y en soma del enterramiento está esta remembranza para que oren los omes por ellos. Era último de junio de MLXXXXVI.
 
 
Epitafio que se halló en Burgos
 
Aquí fasta la cuenta finca Gombal Lastanosa e la suya velada Inés de Toledo, ome que no se fartaba nunca de facer guerra a los moros y los cazurriaba por luengas /[f. 185v.] tierras e le vino en mientes de ayudar a lo señor rey don Sancho Ramírez que fincaba en el cerco de la ciudad de Huesca, la más fuerte que tenía la morisma en el reino de Aragón, y le fue en ayudar con muchos sus hermanos e otros sus tíos, con criados e vasallos, e lo dito señor rey tuvo consuelo con el arribo de tan buena gente, vestidos los más de seda, con gorras de lo mismo, y en después que mataron los moros al dito señor rey se quedaron con el señor su fijo lo rey don Pedro fasta que se tomó Huesca, e muy honrada del señor rey volvió la mitad, que los otros murieron en dito cerco, e finó en Burgos en las calendas de junio de MCLXVIII.
 
 
Epitafio que se halló en Compostela
 
Aquí fincan fasta que Dios querrá los cuerpos del rico ome Pedro Lastanosa e la su velada Aldonza de Moncada. Fue muchas vegadas a luengas tierras por facer guerra a la morisma, y le mataron X fijos, y aun tenía V, e demás que asaz despachurraban moros, como el padre. E facía morir quemados los moros. Rueguen a Dios los buenos cristianos por el mejor defensor. /[f. 186r.] Murió peleando, asaz que era viejo, en el primero de agosto de MCLVIII.
 
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