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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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LAS CARTAS FALSAS
 
 
CARTAS FALSAS DE LOS REYES DE LA CASA DE AUSTRIA A LOS LASTANOSA
 
 
En la Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa (Biblioteca Nacional, manuscrito nº 22.609) se hallan intercaladas treinta y tres cartas, escritas en su mayoría por reyes de la Casa de Austria a miembros de la familia Lastanosa (folios 60-62, 91-95, 113-115 y 246-250). Sobre la falsificación, aún más amplia, de la que estas cartas forman parte, véase el apartado La falsificación).
 
La nula veracidad que cabe conceder a dichas cartas se desprende claramente de su lectura, que no carece, por cierto, de atractivo, precisamente por lo desmesurado de sus fabulaciones. En la carta de Felipe III al padre de Vincencio Juan de Lastanosa, por ejemplo, es el propio monarca quien vuelve a contarnos la extravagante historia del cambio de apellido de los Telamón en Lastanosa en época del rey Bermudo de León, a comienzos del siglo XI. El emperador Carlos V, en otro momento, escribe a su general Juan Lastanosa: “Se conoce arde en vos la real sangre del conde Telamón”. Y su hermana María de Austria, gobernadora de Flandes, le exculpa de haber pasado “a cuchillo” a los regimientos de hugonotes franceses que ha cogido prisioneros, por ser protestantes.
 
En las cartas falsas de Felipe IV al propio Vincencio Juan de Lastanosa se menciona la entrega por éste en 1643 a las tropas reales de 2.000 arcabuces, nada menos, salidos de sus colecciones (un número que coincide, muy significativamente, con la cantidad de arcabuces que según Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639, el texto más conocido e influyente de los que forman la falsificación, se guardaban en la armería lastanosina antes de la guerra de Cataluña). Juan José de Austria, por último, rememora en sus cartas a Lastanosa la heroica, y completamente inventada, muerte de su padre Juan Agustín mientras combatía al mando de sus galeras contra los franceses ante Marsella.
 
El conjunto de las cartas, del que ofrecemos a continuación la trascripción íntegra, puede dividirse en tres grandes bloques de acuerdo con su destinatario:
 
 
1. Cartas a Juan Lastanosa, el tatarabuelo de Vincencio Juan. Fue realmente un mercader de Monzón, pero estas cartas lo presentan como general del emperador Carlos V y gobernador de Dorlan, en Flandes. Son, en total, dieciséis cartas:
 
Cinco del emperador Carlos V.
 
Seis de su hermana María, reina viuda de Hungría y gobernadora de Flandes.
 
Una del rey Francisco I de Francia, a cuyos ejércitos Juan Lastanosa derrota una y otra vez, y su carta de respuesta al monarca francés.
 
Tres del marqués de Lombay, que dice ser su primo.
 
 
2. Cartas a Juan Agustín Lastanosa y su mujer Esperanza Baraiz y Vera, los padres de Vincencio Juan, escritas respectivametne por el rey Felipe III y la reina. Estas dos cartas fueron copiadas en 1788, a partir de un memorial impreso en 1753, por el infanzón navarro Francisco Antonio Ladrón de Cegama, cuyo hijo se había casado con la tataranieta de Vincencio Juan de Lastanosa.
 
 
 
Cuatro del rey Felipe IV, fechadas en los primeros años de la guerra de Cataluña -1641 y 1643- (dos de ellas, sin embargo, podrían ser auténticas, pues además de presentar un tono completamente distinto de las demás, su fecha y contenido coinciden con los de dos cartas que Vincencio Juan de Lastanosa afirma haber recibido de Felipe IV en esos años –véase la Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa (Biblioteca Nacional, manuscrito nº 22.609), f. 38r. y 270r.-.
 
Cinco de la reina Mariana de Austria, mujer de Felipe IV y regente durante la minoría de Carlos II. Están fechadas en octubre-diciembre de 1679. En ellas la reina hace ir a la corte a Lastanosa, que tenía ya 72 años, y luego le envía a Lisboa en una misión al servicio de la Corona.
 
Seis de Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, rival de Mariana y primer ministro de la Monarquía de 1677 a 1679 –las cartas se fechan en septiembre-octubre de 1679; una prueba evidente de su falsedad es que cuatro de ellas son posteriores a la muerte de este personaje-.
 
 
 
 
1. CARTAS A JUAN LASTANOSA
 
 
Cartas del emperador Carlos V
 
 
1. /[f. 91r.] Amado Juan Lastanosa, gobernador de Dorlan en nuestros estados de Flandes. He sabido que el rey de Francia, disgustado por las rotas que le distéis las dos campañas pasadas, ha dicho que os ha de tomar la plaza, para lo que tiene doce mil gascones, y hace venir otros doce mil suizos. Procurad saber la parte por donde vienen a juntarse, y salid con las mangas de mis españoles a dar el bienvenido a los que antes lleguen. Espero lo dispondréis de modo que daréis otro disgusto a la Francia, y a mí otro servicio que tener en mi memoria. Vuestro hermano Pedro, que por vuestra ausencia es castellano de Monzón en nuestro reino de Aragón, dice que es muy joven para estar cerrado en un castillo, que más me quiere servir con un arcabuz en Italia. Y como tengo experimentado su valor, dispongo pase a Italia con un tercio de españoles, y estoy asegurado me hará servicios que correspondan a la alta y noble sangre de donde procede. Toledo y abril a 15 de 1539.
 
Yo el Rey
 
Cobos, Comendador Mayor.
           
 
 
2. Amado Juan Lastanosa, nuestro gobernador en Dorlan. Antes que llegó mi aviso llegó vuestra cortesía a dar el bienvenido a los suizos, derrotándolos enteramente. Y luego fuisteis a cumplimentar a los gascones, que se os rindieron más prontos. Es cierto me servís muy bien, pues en poco más de 48 horas has desecho dos considerables cuerpos de tropas. No haré mucho en mantener tantos estados teniendo generales como vos. He visto la carta que os ha escrito el rey de Francia, y la que le respondéis, y si conmigo la hubierais /[f. 91v.] consultado no podíais haber respondido más a mi gusto. Se conoce arde en vos la real sangre del conde Telamón. Todos los cabos suizos que quieran servir a mi sueldo se queden en sus mismos empleos, los que no que se vayan, que cuantos menos herejes estaremos mejor. Los 5.000 suizos sacaréis los que os parezca para las guarniciones, y enviad los otros al ejército del príncipe de Orange. Toledo a 10 de junio de 1539.
 
                                                         Yo el Rey
 
Por mandado de su Majestad Cesárea, Cobos Comendador Mayor
 
 
 
3. /[f. 94r.] Amado Juan Lastanosa, nuestro capitán general en Dorlan. La deslealtad de los de Gante me hace poner en marcha para esos países, pues por haber nacido allí deseo que sin sangre se aplaquen esos tumultos. He dispuesto, contra el dictamen de los más de mis consejeros, pasar por la Francia. Conozco me expongo mucho, estando aún caliente tanta sangre derramada en esta guerra, por lo que os mando alojéis la infantería en los lugares de la raya, y vos estad prevenido con algunas compañías de caballos para estar pronto en cualquier aviso, y sea de modo que no piense la Francia es esa prevención desconfianza. Toledo y noviembre a 5 de 1539
 
Yo el Rey
 
Por mandado de su Majestad Cesárea, Cobos Comendador Mayor
 
 
 
4. /[f. 93v.] Noble Juan Lastanosa, nuestro capitán general en Dorlan. La inquietud del francés nos tiene siempre con las armas en la mano, pues tiene dos ejércitos grandes, uno para venir a España y el otro para Italia. Yo he estado en Monzón, entendiendo en hacer fortificar y proveer las plazas de la frontera de Francia, y he nombrado por capitán general al condestable de Castilla. Me alojó en vuestra casa doña María de Rivas, vuestra mujer, regalándome mucho. Dijele si quería darme a vuestro hijo Juan Luis para servir al príncipe mi hijo, y me respondió que esa era la mayor honra que podía esperar, y me lo traje a la Corte para que sirva al príncipe don Felipe. Para que el de Francia tenga más divididas las fuerzas, sacad de las guarniciones las banderas de gente con que soléis castigar a los franceses, y entraos por esa parte en la Francia sin esperar cuatro mil hombres que he escrito os envíe el príncipe de Orange, y veremos que hace al verse resistido por las dos partes que nos acomete, y acometido por otra que no había pensado. Barcelona a 16 de octubre de 1542.
 
Yo el Rey
 
Por mandado de su Majestad Cesárea, Cobos Comendador Mayor
 
 
 
5. /[f. 94r.] Amado nuestro noble Juan Lastanosa, capitán general de nuestra plaza de Dorlan. La reina de Hungría, mi hermana, gobernadora de todos nuestros estados de Flandes, me escribe que por consultar con vos muchas cosas arduas se hacen fuera de tiempo o no se hacen por razón de la distancia, que importa mucho para el buen gobierno de aquellas provincias que viváis en la corte y os halléis con la reina en los Consejos, pagándole la gran confianza que de vos hace, por lo que os envío el despacho. Y hallándome bien servido de vos en ese gobierno, y hallándose vuestro hermano Pedro Lastanosa en Bohemia mandando un buen cuerpo de tropas, y muy estimado del rey don Fernando, mi hermano, he resuelto mande en esa plaza vuestro primo Ramón de Moncada, a quien estimo por su valor y nobleza, a más de estar criado en vuestra escuela, para lo que remito el despacho. Y decid a doña María de Rivas que ahora se le /[f. 94v.] cumple lo que decía en Monzón, que solo por ver tierras habían de casarse con soldados las mujeres, y que me acuerdo del buen hospedaje que me hizo en Monzón alojándome en su casa y regalándome, faltando por mí al que debía dar a su prima la marquesa de Lombay. Que tome posesión Moncada, y luego mudad vuestra casa a Bruselas. Dada en el campo imperial sobre San Desir, a 10 julio de 1544.
 
Yo el Rey
 
Por mandado de su Majestad Cesárea, Idiaquez Secretario
 
 
 
 
Cartas de María de Austria, hermana de Carlos V y gobernadora de Flandes
 
 
1. /[f. 60r.] Noble don Juan Lastanosa, nuestro gobernador en Dorlan y coronel de nuestras reales guardias. Me avisan las grandes prevenciones de guerra que se hacen en Francia. Os lo aviso por si no lo sabéis, por si fuesen para Flandes. Visitad todas las plazas y ponedlas de modo que resistan el más riguroso y fuerte sitio, y avisadme de lo que falte, como no sean tropas, porque doy este aviso al príncipe de Orange y la orden de que os envíe las que le pidáis. Poned toda diligencia por si Francia piensa hallarnos con descuido, y haced que tropiecen al primer paso con las puntas de nuestras armas, como soléis hacer. Que así lo espero de vuestro valor, y del gran celo con que servís al emperador mi hermano. Bruselas y febrero a 11 de 1538.
 
La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario                        
           
El Conde Charles
Granvela
 
 
 
2. /[f. 60v.] Noble don Juan Lastanosa. La cólera del francés reventó por lo más fuerte, debía de pensar el rey Francisco hallaros con descuido y quitaros a Dorlan. Su noble cólera no le deja ver que es desgraciado con vos, como lo verá, de lo que estoy confiada. Y cierta de que lo haréis de modo que nos alejéis de Flandes tan poderoso enemigo, muy fiada en el valor de vuestra española y noble sangre. Me han avisado viene el ejército de Francia con treinta mil hombres, no os aconsejo le esperéis en campaña teniendo vos tantos menos. Espero lo gobernaréis mejor que lo sabré yo mandar. El príncipe va marchando para socorreros, no os empeñéis que no sepáis se halla en donde pueda el príncipe incorporarse con vos. Mirad que son muy superiores sus fuerzas, y que son pocos los españoles de vuestro campo, que son con razón toda vuestra confianza. Bruselas a 5 de mayo de 1538.
 
La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario
                                                                                 
El Conde Charles
Granvela
 
           
 
3. /[f. 61r.] Noble don Juan Lastanosa, nuestro gobernador en Dorlan. Desde que me dijeron que el ejército de Francia marchaba por la vía de Dorlan dije que no entrarían en los estados de Flandes. Mirad cuan confiada estoy, teniéndoos a vos en esa frontera. He estimado tanto la espada del general francés que se la he enviado al emperador, mi hermano, con la noticia de la gran rota del ejército de Francia hecha por vos, al que siempre acuerdo vuestros grandes servicios. En este Consejo hay quien dice que habéis sido riguroso en mandar pasar a cuchillo los regimientos de los hugonotes. No deben ser muy buenos los que eso les parece mal, yo digo que los enemigos de Dios son indignos de perdón. No me decís en la vuestra si habéis recibido una carta que os envié del emperador, mi hermano. No dejéis de hacer lo que dice con la mayor prontitud, y hecho repartid esas tropas en los mejores cuarteles para que descansen, aunque ha durado poco la campaña. Esto se entiende si se puede hacer lo que mi hermano manda con la gente que tenéis, si no avisadme luego, que importa este hecho antes que se sepa. Bruselas a 20 de julio de 1538.
 
            La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario
                                                                                             
El Conde Charles 
Granvela
 
 
 
4. /[f. 61v.] Noble don Juan Lastanosa, nuestro gobernador en Dorlan. Se me ha dado un memorial en nombre de doce caballeros de los más nobles del ducado de Brabante, pidiendo que se les dejen gozar unos privilegios que hace más de ciento y ochenta años que se practica en estos estados el no hacer memoria de ellos, porque se hallaron ser dañosos tanto para los soberanos como para la nobleza. A más de esto hay un privilegio del año de 1350, que lo goza todo el estado de Brabancia, en el que se pusieron las cosas más favorables y se derogaron entonces los dichos privilegios. Esto no es más que principio de la sedición que fomenta la Francia, por lo que importa que acabada la campaña vengáis luego a Bruselas, porque no tome esto más cuerpo, y porque deseo que sin sangre se compongan estas cosas, si es posible. Con vuestra venida veremos el medio que toma el Consejo. Bruselas a 13 de septiembre de 1538.
 
                                                          La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario
                                                                                                         
El Conde Charles
Granvela
 
 
 
5. /[f. 62r.] Noble don Juan Lastanosa, nuestro gobernador en Dorlan y general de la frontera. El emperador, mi hermano, me escribe os mande que no entréis en la Francia, porque será mal parecido cuando está dando a entender al mundo no solicita sino la paz. Dice que tengáis el ejército alojado dentro de nuestro país hasta veros acometido, que después el suceso os dirá lo que habéis de hacer, y que estéis bien prevenido, porque es grande el ejército de Francia y trae catorce mil suizos, que son tan buenas tropas como sabéis. Mi hermano os envía esos mil húngaros, que será una gran tropa si los hechos corresponden a la presencia. Los capitanes son hombres de gran nobleza, y muy hechos a la guerra. Los conozco desde niños cuando allá estuve. He dado el regimiento de los suizos, que estaba vacante, al conde Anibaldo, porque a más de que pedía con justicia lo merece la lealtad con que sirve, y lo mucho que lo quiere el emperador mi hermano. Y la plaza que el conde tenía, a su hermano. Si la gente os parece poca avisadme, se enviaran más regimientos. Bruselas y abril a 6 de 1539.
 
                                                          La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario
                                                                                                         
El Conde Charles
Granvela
 
 
 
6. /[f. 62v.] Noble don Juan Lastanosa, nuestro gobernador y capitán general en Dorlan. Vos habéis sacado estos países del cuidado en que se hallaban del grande ejército que la Francia había enviado, y ser el vuestro diez mil hombres menos, pero buenas tropas. Eso, y haberlos sabido acometer después de cansarlos tres meses os ha dado la victoria tan cumplida, hasta haber cogido al general prisionero con seis mil soldados, y enviarlos con libertad a todos, sin más pena que haber de decir a su rey que la campaña que viene le serviréis con otros tantos. No me admiro os quiera mal Francisco Primero, le costáis muchos millones y muchos vasallos, no sé cuando se ha de cansar. A mi hermano le escribo la noticia y le envío la carta que me escribís. Tendrá gran día, porque sabía era el ejército de Francia muy fuerte, y estaba con sentimiento de no haberos podido enviar más tropas, pues mantiene la guerra en cuatro partes, y muy distantes. Aquí era mucho el miedo, por eso ha sido mucho el gusto que esta corte ha tenido con la victoria, por lo que hacen muchas fiestas, y os han hecho como a David cantares que cantan las doncellas y los niños por las calles. Yo fío tanto en vos que no temía, aunque me daba cuidado la ventaja que en gente os hacía el enemigo. Bruselas y agosto a 23 de 1539.
 
                                                          La Reina Gobernadora
 
Por mandado de su Majestad, Eraso Secretario
                                                                                                         
El Conde Charles
Granvela
 
 
 
 
Carta del rey Francisco I de Francia y respuesta de Juan Lastanosa al monarca francés
 
 
/[f. 91v.] Noble y esclarecido don Juan Lastanosa, comandante general y gobernador de Dorlan. Entre los prisioneros que cogisteis el día ocho del pasado, hay uno que es hijo de un príncipe de la sangre. Su madre, que no quería que fuera por ser muy niño, está con mucho sentimiento, pareciéndole que no lo verá más. Me haréis un gran placer si luego lo enviáis, con el seguro de que yo os responderé por su persona cuando lo pidáis. Y ved qué puedo hacer por vos, que merecéis ser estimado de todos los príncipes del mundo, y más de mí, porque enseñáis muy bien a mis vasallos como han de hacer la guerra. No tiene poca fortuna vuestro rey en tener vasallos como vos. Y espero que me tratareis esos prisioneros del modo que lo habéis hecho siempre, que todos vienen alabando el buen trato que les dais. Yo lo tendré en memoria para cuanto pueda hacer por vos. París y abril a 20 de 1539.
 
                                               Francisco rey de Francia, vuestro amigo
 
 
 
/[f. 92r.] Muy alto y poderoso rey. Señor. Cuando llegó la carta con que vuestra Majestad me honra ya habría llegado a esa corte el príncipe, porque luego que supe la calidad del prisionero lo envié con una buena escolta, y deseando servir a vuestra Majestad le remito todos los tres mil prisioneros, vasallos de vuestra Majestad. Y con ellos la palabra de honrado soldado del señor emperador mi amo que enviaré cuantos prisioneros franceses coja siempre que los ejércitos de vuestra Majestad se acerquen a mi comando. Envío a vuestra Majestad seis caballos españoles buenos y leales, que en España hasta los brutos lo son para sus dueños. Es don de pobre soldado, pero no tengo otra cosa con qué servir a vuestra Majestad, cuya real persona guarde Dios muchos años. Dorlan.
 
Señor. Acabada la carta me dan el aviso de que el conde de San Pol se ha puesto en movimiento, y que viene por la parte de Amiens, y a tan grandes príncipes no los esperamos en nuestras casas los soldados del señor emperador, mi amo. Salimos a cumplimentarlos a la campaña, y solemos venirlos sirviendo para que no se vuelvan sin honrar nuestras casas, y enviaré a vuestra Majestad los prisioneros, como lo tengo ofrecido, para que informen a vuestra Majestad del suceso. Y si es uno de ellos el conde, se irá su alteza cuando gustare. Dios guarde la real persona de vuestra Majestad. Dorlan a 8 de mayo de 1539.
 
Besa los reales pies de vuestra Majestad
 
Juan Lastanosa, Gobernador de Dorlan
 
 
 
 
Cartas del marqués de Lombay
 
 
1. /[f. 92v.] Amado primo y señor mío don Juan Lastanosa, gobernador de Dorlan y general de toda la frontera. Mi cariño y parentesco me obligan a que ponga en noticia de V.S. el que el señor emperador me manda casar con la señora doña Leonor de Castro, con quien V.S. tiene parentesco por la nobilísima casa de Almeida, en el reino de Portugal. Yo estoy contentísimo, pues en esta señora concurren tantas prendas cuantas mi casa podía desear, y si nos estimamos con veras, con el nuevo enlace ha de ser más estrecha nuestra amistad, por ser parientes por dos partes. V.S. me ayude a dar gracias a Dios por tantos beneficios como de su mano recibo, y pues se halla en Flandes, donde se trabajan tan ricas puntas, envíeme V.S. cuatro cajas de las mejores, que aunque para la boda no puedan llegar siempre son estimables, y podrá ser que mi esposa las quiera dar a la emperatriz nuestra señora, y así sean las mejores, cuesten lo que costaren. Son muchas las mercedes que entrambas Majestades nos han hecho. El señor emperador a mí, entre otras, la de marqués de Lombay, la emperatriz a la señora doña Leonor todas cuantas son imaginables, para que tengamos eso más que ofrecer a V.S. Mi primo don Pedro Lastanosa va enviado por su Majestad a Bohemia. Quiere salir de Aragón, porque está muy mal hallado mandando un castillo como el de Monzón por la ausencia de V.S. Le ha dicho su Majestad que si quiere otro castillo mayor se lo dará, ha respondido que es muy joven para castellano, y no quiere esperar los enemigos detrás de una muralla. Va muy gustoso y muy honrado de su Majestad, y muy recomendado al señor rey don Fernando. El emperador nuestro señor me habla mucho de V.S., algunas veces me ha dicho que teme que ha de morir a manos de los enemigos, y es cierto, que V.S., fiado en los tercios que tiene de españoles, no repara en millares más de enemigos, como nos dicen las cartas y relaciones que vienen de esos países. Algunos que desde la corte dan batallas y gobiernan los ejércitos dicen que más guardada estará /[f. 93r.] la frontera esperando los enemigos. Lo cierto es que desde que V.S. manda en esa frontera no se ha perdido palmo de país, y los enemigos han vuelto bien castigados por su atrevimiento. Yo si ahí me hallara nunca culparía atrevimientos, porque un acometimiento garboso amedrenta al enemigo, y lo que se pensaba que había de rendir el valor lo rinde el pavor que tienen los enemigos a un acometimiento, que no lo previnieron. Toledo y junio 20 de 1529.
 
Primo y amigo de V.S.
 
El Marqués de Lombay
 
 
 
2. Primo don Juan Lastanosa. No puedo ponderar el gusto con que me hallo, ni dejar de suplicar a V.S. que me ayude a dar gracias a Dios por tantos beneficios como hace a mi casa, pues a 19 del presente parió a mi primogénito Carlos de Borja la marquesa, y no ha tenido novedad. Dice que la encomiende V.S. a Dios, y que envíe puntas para el nuevo sobrino. El emperador nuestro señor escribe a su Majestad la rota que V.S. ha dado al ejército de Francia, y su Majestad me ha dicho: Vuestro primo es gran soldado, le debemos grandes servicios y se los pagará el emperador, que lo estima mucho con sobrada razón. Él cumple bien la palabra que dio al rey de Francia de enviarle prisioneros siempre que sus tropas se acerquen a su país. Dadle las gracias en nombre mío, y decidle acordaré al emperador sus grandes y señalados servicios, pues con ocho mil hombres menos les buscó en sus trincheras, los derrotó y cogió cinco mil prisioneros. Dios está ayudando a V.S. por estar lleno de herejes el ejército de Francia. Doile gracias, y le suplico guarde la vida de V.S. para castigar sus enemigos. Madrid a 27 de agosto de 1530.
 
Primo de V.S. que S.M.B.
 
El Marqués de Lombay
 
 
 
3. /[f. 94v.] Primo y amigo. Hemos detenido un mes a mi prima doña María de Rivas porque la marquesa ha querido que viera cuanto había en Barcelona, y que visitase a nuestra señora de Monserrat para que le diera buen viaje. La marquesa lo siente mucho, pero conoce es razón viva una mujer con su marido. Yo me hallo recién venido a esta ciudad, pues cuando solicitaba, como V.S. sabe, la licencia para retirarme a Gandia me ha mandado su Majestad venir por virrey a este reino de Cataluña. Estuvimos en Monzón, y su Majestad se alojó en la casa de V.S., y celebró mucho oírle decir cuando llegó la marquesa: Perdonad prima el hospedaje ajeno, que es porque tengo en mi casa alojado un soldado que hace guerra a todo el mundo, y a no honrar mi casa no honrarais vos otra que esta, que es tan vuestra. De lo que su Majestad quedó muy agradado, y le dijo: Cierto sois digna de tener tan noble marido, cuyo valor me guarda los estados de Flandes. Y se llevó a mi sobrino Juan Luis Lastanosa para que sirva al príncipe don Felipe, diciéndome al partir diera las gracias en su nombre por la cabeza que hizo V.S. cortar al coronel suizo, y que vigile V.S. como vive el barón, hermano del muerto, no sea /[f. 95r.] que no haya escarmentado y prosiga en fomentar la traición, que su Majestad no se acordó cuando escribió a V.S., y que en principios de sediciones quitando algunas cabezas se conservan muchos miembros, que vigile V.S. porque juzga su Majestad hay fuego encubierto. Vea V.S. en lo que pueda servirle en este reino. De la marquesa solo digo que está buena, y escribe a V.S. con mi prima, a la que Dios dé buen viaje, y a V.S. guarde. Barcelona a 28 de octubre de 1542
 
Primo y amigo que S. M. B.
 
                                               El Marqués de Lombay
 
 
 
 
2. CARTAS A JUAN AGUSTÍN LASTANOSA Y ESPERANZA BARAIZ Y VERA
 
 
(Como hemos dicho, las dos cartas, escritas supuestamente por el rey Felipe III y la reina a Juan Agustín Lastanosa y Esperanza Baraiz y Vera, los padres de Vincencio Juan de Lastanosa, fueron copiadas en 1788 en el manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional, a partir de un memorial impreso de 1753, por Francisco Antonio Ladrón de Cegama, cuyo hijo Judas Tadeo se había casado con Mariana Claver y Lastanosa, la tataranieta de Vincencio Juan de Lastanosa):
 
 
En el memorial ajustado sobre la aprehensión de bienes de la casa de Lastanosa de Huesca, de su legajo 9 de instrumentos, bajo la letra Y, impreso en Zaragoza a 2 de julio de 1753, y a sus folios 132, 133, 134, 135 y 136 de él se hallan las dos cartas reales siguientes más, certificadas y legalizadas. La una del señor rey Felipe 3º, escrita en Madrid a 30 de mayo de 1606 a don Juan Agustín Lastanosa. Y la otra de la señora reina a su mujer doña Esperanza Baraiz, escrita en Madrid a 30 de mayo de 1606, y por ser tan expresivas como honoríficas a los Lastanosa, y no hallarse en este libro, se trasladan aquí.
 
 
Amado nuestro Juan Agustín Lastanosa. La reina escribe de mano propia a vuestra mujer doña Esperanza Baraiz, y aunque yo esté más ocupado he de escribir de mi mano, y largo, porque sea el favor más cumplido, pues me habéis hecho el servicio de dar todo lo que tenéis en todas las partes que dice el testamento hecho en Moyuela este mayo de 1606, testificado por Antonio Ruiz, secretario de mis galeras, no dejando a vuestros sucesores más que la administración. Servicios como este solo los hacen vasallos como vos, en quien se conserva la real sangre de los godos, como lo confirmó en León el noble rey don Bermudo, mi antecesor en aquel reino, diciendo el mismo que Quindasvindo Telamón descendía de Racisundo, duque de Cantabria, padre de don Fabila y abuelo del rey don Pelayo. Y viendo el rey don Bermudo que retiraban en una batalla herido de una flecha a Quindasvindo, dijo: O noble primo, si mueres poco segura tengo la corona. Y sabiendo que el mayor riesgo era no poder sacarle un pedazo del asta que se le había rompido, preguntó: “La asta no sa”, y sin pronunciar el “le” de la última silaba, cayó el rey con una congoja en tierra. Mejoró Quindasvindo, y juntando los capitanes las palabras dieron en llamarlo Lastanosa, de tal modo que se trocó en este el noble y antiguo apellido de Telamón. Esta confirmación sucedió en León, es la data de ella a los VII de las calendas de mayo de M.L.VI. Y otra más moderna, pues se hizo en tiempo del rey don Enrique el Enfermo, en la que reconoce el rey a Gombal Lastanosa por descendiente de la real sangre goda, porque se oponía el rey de Francia a que este Gombal casase con doña Toda, hija del conde Alanzón y parienta del dicho rey, y con el informe se hizo el casamiento, su data en Burgos a X de marzo de M.CCC.LXIIII. Historias que por ser cosa de vuestra antiquísima nobleza, y el antiguo lenguaje, sabes me quedé copias, y mandé archivar los pergaminos en los reales consejos, donde se hallarán si pierdes tus papeles en tanta tierra y mar que has de pasar. Haz hacer copias de esta carta, y con solo ella no quieras más nobleza, pues basta que confirme don Felipe tercero lo que dijeron Bermudo de León y Enrique de Castilla. Prueba de lo mucho que te estimo es lo largo que te escribo, divertido con tan anti /[f. 95v.] guas memorias, y la tendré del servicio que hacéis en ese testamento. Dios quiera que no falten en tu casa tan nobles sucesores, que harán más falta a la monarquía que las joyas harán a ninguna reina. A Ruiz he mandado marche luego a Huesca para que os pongáis en marcha para Moyuela, y marchen a Barcelona los capitanes y soldados. Y vos venid a la corte, que tengo ordenes que daros a boca, y traed vuestra mujer, que la reina la halla mucha falta, y aquí divertirá la muerte de la hija y vuestra ausencia, y yo gustaré de que me cuente cosas de esa ciudad, pues tengo en ella lo que nos dejáis en el testamento. A vuestro hijo he armado de caballero, y le hecho poner calzones. Está muy hermoso, y la niña se cría muy sana y bella. Deben a la reina mucho cariño, y lo más hace estar las amas en su cuarto. Ruiz que marche con los capitanes para avisar lo que convenga, hasta que vos lleguéis a embarcaros, por que acá estaréis poco. Madrid a 30 de mayo de 1606.
 
Yo el Rey
 
 
Mi amada Esperanza Baraiz. Por lo mucho que te quiero te escribo de mano propia, que solo lo hago con mi madre. El rey ha estimado el servicio que tú y tu marido habéis hecho en el testamento que ha traído el escribano Antonio Ruiz, y me ha dicho su Majestad que en señal que lo había aceptado había hecho a tu hijo Felipe Lastanosa alférez de alabarderos, y sin saber yo nada le ha hecho poner calzones, porque iba mal un alférez con basquiñas. Y a tu hija María Teresa le ha dado sobre el obispado de Sigüenza una pensión de seis mil reales, estando hermosísimos los dos. Los hago traer a mi cuarto dos veces todos los días, por ver como cuidan las amas de ellos. Ya te escribí el sentimiento que tuve cuando me escribiste la muerte de tu niña, si no la hubieran sacado de palacio podría ser que viviera. Yo he estimado mucho el servicio que haces por mí y mis sucesores, pero no quisiera que llegara el caso, y perdiera mucho la Corona si faltasen vasallos como serán vuestros descendientes. También te he estimado el aguamanil, y cierto es alhaja muy rica. Con el secretario te envío una joya de diamantes, y para que el secretario deje contenta a su mujer le he dado otra de esmeraldas. El rey me ha dicho que manda venir a tu marido antes del embarco, vente tú también y divertirás la muerte de tu hija y la ausencia de tu marido, y yo deseo mucho verte ya, y mis damas lo desean mucho, y te abrazan. Y dile al general que tendrá en mí quien solicite sus ascensos y los de sus hijos, que me alegraré de verlo antes que vaya a embarcarse. Madrid a 30 de mayo de 1606.
                                                                      
La Reina.
 
 
Los originales de estas dos cartas están firmados, y ellas escritas todas y las firmas de letra de los reyes nuestros señores. Y hago fe de haber visto escribir la de la reina nuestra señora, y la hago de estar refrendadas de los secretarios de su Majestad el mismo día de la data, por lo que pongo mi signo acostumbrado a 8 de junio de 1606. En testimonio de verdad, Juan Antonio Buil.
 
Este testimonio de copias de dichas cartas reales de dicho Buil va legalizado a su continuación en Huesca y junio 9 de 1606 por los notarios Pedro Fenés de Ruesta y Andrés de Castro, del número de dicha ciudad.
 
 
 
 
3. CARTAS A VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA
 
 
Cartas del rey Felipe IV
           
 
(La primera y la tercera de estas cartas, como hemos señalado más arriba, podrían ser, a diferencia de las demás, auténticas).
 
 
1. /[f. 113v.] Amado nuestro. Para la defensa del principado de Cataluña, invadido de franceses, he gastado más de cuatro millones, que han salido de los servicios que me han hecho mis reinos, y en la misma defensa han perdido sus vidas muchos vasallos míos, que es lo que mayor dolor me causa. Y cuando el principado debiera mostrar mayor rendimiento por tan gran beneficio, ejecutó las violencias y muertes que son notorias contra los mismos que por defenderle habían derramado su sangre. Y últimamente, dando muerte al virrey y a muchos ministros de justicia, se redujo el gobierno de Barcelona a tal desorden y confusión que han podido ejecutar unos naturales con otros las mayores atrocidades que se han oído de ciudad católica, dominando el furor, las enemistades, los rencores y la parcialidad, sin poder impedirlo la justicia. Y deseando yo remediar tan grandes males y daños, por muerte del conde de Santa Coloma nombré por virrey al duque de Cardona, para que como natural de la provincia la pacificase y redujese a su primero estado, dando perdón general a todos. Y por haber faltado el duque, encargué este oficio al obispo de Barcelona, que como prelado no podía ejecutar rigor, siendo mi ánimo que se pacificase aquella provi /[f. 114r.] ncia por los medios más blandos. Y por haberme escrito que no podía administrar justicia, mandé repetidas veces decir a Barcelona y a la Diputación que viesen el medio que se podía tener para poner en autoridad y libertad la justicia, porque yo no deseaba otra cosa sino cumplir enteramente con la obligación de rey justo. Y habiéndome respondido que no tenían mano para ello, por la fuerza que había cobrado la sedición, y entendido al mismo tiempo que catalanes trataban de capitular con franceses, mandé prevenir un ejército para que, oponiéndose a las armas de Francia, se pudiese pacificar el principado, poniendo en autoridad y respeto la justicia. Y con esta atención encargué el gobierno de la provincia y del ejército al marqués de los Vélez, para que como varón de ella dispusiese las cosas con mayor conveniencia suya, concediendo perdón general y particular con olvido de todos sus excesos, y asegurándoles la observancia de sus constituciones y usages y privilegios. Y abusando de mi real clemencia y de todas estas resoluciones, algunos del principado han conmovido y sublevado a los demás, y obligadoles a tomar las armas, dando entrada en la provincia a franceses con el evidente peli /[f. 114v.] gro que se puede considerar, así de la religión católica como de la misma provincia. Y últimamente, habiéndome hablado el nuncio de parte de Su Santidad, he dado consentimiento para que pueda interponerse en el ajustamiento de este negocio, yendo personalmente a Barcelona, habiendo yo concedido al principado todo cuanto por su parte se me ha suplicado, sin atender a acciones tan abominables como algunos han ejecutado. Y habiendo entendido que algunos particulares han encubierto mis resoluciones al principado y con engaño y falsedad le encaminan a su mayor perdición, deseando que mis reinos y el mundo tengan entendida la justificación de mis acciones, y por la satisfacción que tengo de vuestro amor y gran fidelidad, me ha parecido daros noticia de todo para que me digáis si se os ofrece otra cosa para la pacificación del principado, y de todo me avisaréis para que yo tome la resolución que más convenga. Datt. en Madrid a XIX de marzo de M.DC.XXXXI.
 
                                                                       Yo el Rey.
 
El original está con este traslado
 
 
 
2. /[f. 113r.] Amado nuestro Vincencio Juan Lastanosa. El duque y el marqués de Tobara me escriben el servicio que me habéis hecho en socorrer mi ejército con tantas armas a tiempo que yo no podía hacerlo, en medio que tenía repetidas instancias del duque. Me escribe el marqués de Tobara que de solo arcabuces de los que habéis enviado ha repartido a los tercios dos mil, de forma que luego salió mi ejército en seguimiento del enemigo, y luego vieron trocada la suerte. Y no solo os debo despojéis vuestra armería, sino que dejéis sin dinero vuestro erario, pues a más de lo que distéis el año pasado para socorrer la caballería, me dice el duque habéis socorrido mi ejército con tres mil doblones. Servicios como estos solo los hacen vasallos de tan esclarecida nobleza. Para el 24 de este estaréis aquí, que os necesito, y conferiremos, aunque se dilate vuestro viaje a París, por lo que he escrito al cardenal se suspendan los tratados con Francia hasta que volváis de la corte. Dat. en Madrid a XV de mayo de M.DC.XLIII.
 
 
 
3. /[f. 114v.] Amado nuestro. Para que el servicio de los cuatro mil y ochocientos soldados de ese reino sea más cumplido, y con alivio del gasto de mi real hacienda, por necesitar de tanta para las asistencias tan grandes y precisas de mis ejércitos, he resuelto pedir a ese reino y a las universida /[f. 115r.] des de él que para que la dicha gente vaya pagada por algunos meses se prorroguen las sisas que se concedieron para el servicio de las últimas Cortes en la cantidad que respectivamente sea menester para la gente y el tiempo. Seré muy servido de vos en todo lo que pudierais, como poderoso en ese reino, encaminar este intento, y lo procuréis por todos los medios posibles, así con las personas de vuestra devoción y afecto como por todos los demás medios que se os ofrecieren, en la conformidad que entenderéis por el cardenal Tribulcio, mi lugarteniente y capitán general de ese reino, o de persona que en mi nombre os hablare o en el suyo, y aunque antes os escribiré. Estimaré particularmente pase, don Vicencio, a verse con el cardenal para ir disponiendo este asunto, y aunque me habéis hecho muchos y mayores servicios, os estimaré por grande este, teniendo de él memoria. Junqueras a VI de julio de M.DC.XXXXIII.
 
 
 
4. Amado nuestro don Vincencio Juan Lastanosa. En las muchas cartas que os he escrito os he mandado cosas muy arduas y de gran peso, de modo que me hallo bien servido de ese reino, pues o todos en él son leales, o vos gobernáis los ánimos de todos. Tendré en memoria la lealtad y servicios de mi amado reino de Aragón, pues me dice el cardenal hacen todos con gusto cuanto en /[f. 115v.] mi nombre pedís, y yo confieso que no habrá rey mejor servido de vasallo que yo lo estoy de vos. Muchas veces os he dicho pidáis mercedes, y así pedid. Ya no serán mercedes, sino justicia, pues os debo grandísimos servicios, correspondientes a la antiquísima nobleza de vuestra casa, como bien [dice] un privilegio de caballería dado por mi padre a don Felipe Juan Lastanosa, vuestro hermano, hijo de don Juan Agustín Lastanosa, que murió general de las galeras de mi padre. Pedid con la seguridad de que nada os negaré y asistid al cardenal hasta que os mande otro, pues necesito de vos en esa ciudad por ahora. Junqueras a XII de julio de M.DC.XXXXIII.
 
                                                                       El Rey
 
 
 
 
Cartas de la reina Mariana de Austria
 
 
1. Amado nuestro don Vincencio Juan Lastanosa. El que estéis viejo no sirve de excusa para no venir a la corte. Yo necesito tener aquí tan noble y leal vasallo, que así me lo dejó prevenido el rey mi esposo, que santa gloria haya. Yo /[f. 247v.] he mandado a don Juan de Austria os escribiera, y me dice os excusáis con la edad. Si no queréis paga por los servicios hechos a mi esposo, dada en empleos, en palacio hay buenos, y el mejor es ayudarme en el gobierno. Venid pronto, no se enojará don Juan de veros cuando sois tan su querido, y en hombres de vuestra nobleza es la mayor honra morir sirviendo a sus reyes, viejos o jóvenes. Madrid, y octubre a 3 de 1679.
 
                                                                       Yo la Reina.
 
 
 
2. Amado nuestro don Vincencio Lastanosa. El amor que muchos de ese reino tienen a don Juan de Austria es causa de algunas inquietudes, de que tengo repetidos avisos, y aunque sé que vos sois uno de los que más estima, sabiendo vuestra nobleza y lealtad, y aunque por mi real carta escrita el día 3 de este os mando venir a la corte, ahora digo importa a mi servicio lo suspendáis, porque he tenido aviso de que ha venido de Portugal don Diego Ramírez de Arellano, uno de los confidentes de don Juan, y que luego marchó a esos reinos. He mandado a un capitán vaya con unos caballos a prenderlo antes que salga de Castilla, con la orden de no entrar en ese reino por no hacer tan ruidosa la prisión, por lo que os mando lo prendáis y recojáis cuantos papeles lleven él y los criados que lleve, y enviadlos bien asegurados, sellados y con persona de vuestra satisfacción. Y deteneos en ese reino hasta ver si de ellos resultan otras prisiones, porque en este asunto os irán repetidas órdenes, si no es todo emulación. Hasta su averiguación esté bien asegurada la persona /[f. 248r.] de Ramírez. Ahora tengo aviso del capitán de haber preso a Ramírez con dos lacayos, el uno con una maleta con papeles y cartas, pero manteneos en ese reino hasta ver que resulta de la prisión y los papeles, que de todo os daré aviso, y las ordenes que convengan. Madrid, a 9 de octubre 1679.
 
                                                                       Yo la Reina.
 
 
 
3. Amado nuestro don Vincencio Lastanosa. De la prisión de Ramírez no ha resultado hasta ahora más que sospechas, porque por las cartas todo parece emulación contra don Juan, de quien no creería cosa en deservicio mío si no la viera clara. Los émulos son muchos y poderosos, y será menester mucho tiempo para descubrir la verdad. Ahí os remito esa carta de don Juan con fecha de 4 de este mes, que la llevaba el preso para vos, con unas escrituras del general don Juan Agustín Lastanosa, vuestro padre, y un libro como dice la carta. Están, con todos los demás que se le quitaron, en el Consejo, donde estarán seguros hasta que todo salga a luz. Venid luego, porque habréis de ir a Portugal a cosas de este asunto, que me dan bien en que discurrir, y antes trataremos cosas de mi servicio. Madrid, y octubre a 15 de 1679.
 
                                                                       Yo la Reina.
 
 
 
4. /[f. 249v.] Amado nuestro don Vincencio Lastanosa. Lo poco que ha que estáis en Lisboa veo por vuestras cartas habéis hecho más que otros, y parece todo emulación. Hay quien dice que haréis la parte de don Juan. También vos tenéis émulos, no les temáis, que yo me doy por bien servida de vos. Continuad, e idme avisando lo que hubiere. Madrid, y noviembre a 27 de 1679.
 
                                                                       Yo la Reina.
 
 
 
5. /[f. 250r.] Amado nuestro don Vincencio Lastanosa. Los servicios que habéis hecho por mí en Lisboa son grandes, y habéis sabido usar mis ordenes con el rigor o benignidad que convenía, con tanto acierto que habéis hecho en poco tiempo más que otros que han estado años. Los servicios nuevamente hechos los tendré presentes, no olvidando lo que el rey me dijo le habíais prestado, y no sé porque no tomáis los empleos que se os daban. Poned los ojos en uno que podáis servirlo aunque viejo, que se os dará el que queráis, y sea en Castilla. Y por ahora pasad a Cádiz, que allá hallaréis las ordenes de lo que habéis de ejecutar. Vuestro criado lleva esta y mil doblones para el viaje. Madrid, a 25 de diciembre de 1679.
 
                                                                       Yo la Reina.
 
 
 
 
Cartas de Juan José de Austria
 
 
1. /[f. 246r.] Don Vincencio Juan Lastanosa. Con todo gusto pongo en noticia de V.S. haberse hallado para mi descanso en esta corte en la estación presente el oidor don Juan Francisco Montemayor, que es erudito en todo. Desea mucho conocer a V.S. y retirarse a ese reino. Aunque no logre su pretensión, yo haré lo posible, porque dice quiere mirar por la casa de V.S., lastimado por lo mucho que ha gastado en servicio de los reyes. Ahora estoy trabajando unas dos docenas de escudos de armas de la casa de V.S., porque es razón regale yo a quien a mí me regala. Serán hechos por mi mano, y dados con amor. El oidor ha visto algunos, y me cuesta hurtar ratos a tantas dependencias, y necesitan de tiempo, porque son porcelanas en planchas de oro, bien sabe V.S. lo que cuestan de hacer. La reina me ha dicho desea pagar a V.S., pero parece que hay falta de dinero, pues me dice diga a V.S. ponga la mira a cualquier empleo. Le he dicho estaba V.S. cansado de haber servido desde niño, me respondió: Deseo pagarle, y no puedo sino así. V.S. hará su gusto en esto, aunque sería bueno darlo a la reina, porque dinero menos habrá cuanto más se dilate. Madrid, y septiembre a 8 de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
 
2. Don Vincencio Juan Lastanosa. Con todo gusto pongo en noticia de V.S. haberse hallado parte de los papeles que tanto V.S. ha buscado, y que los haya mi solicitud encontrado cuando más desconfiaba me ha aumentado el gusto, porque están todos los archivos tan revueltos que nada se encontraba del general don Juan /[f. 246v.] Agustín Lastanosa, padre de V.S., sino cartas escritas al rey en razón de algunas embajadas, y algunas del Antonio Ruiz sobre el mismo asunto, con algunas noticias de haberse perdido en el mar tales hombres, de modo que llegué a desconfiar mucho. Pero en un archivo del duque de Alba han aparecido algunas escrituras de Antonio Ruiz, con un libro de grande antigüedad de la casa de V.S., que verá en él cosas grandes y estimables. Estoy esperando a don Diego Ramírez, que no menos confianza merecen. Con él los remitiré, puede tardar diez días a volver de Portugal, lo haré que marche luego. Hablaré a su Majestad en la pretensión del oidor Montemayor. Madrid a 11 de septiembre de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
 
3. Don Vincencio Lastanosa. Ayer dije a su Majestad me había V.S. pedido se despachase la pretensión de la encomienda del oidor don Juan Francisco Montemayor, y luego que su Majestad oyó era pariente de V.S. mandó dar el despacho, que va con esta. Me lo dio la reina misma, y me dijo: Diga a V.S. que quien así consigue para otros, qué haría si pidiera para si; y que su Majestad sabe los grandes servicios hechos al rey su marido de su misma boca, que pida lo que quiera, pues el empleo de gentilhombre no corresponde a tan grandes servicios, que si no hay en Aragón empleo que le agrade, que lo mire en Castilla, que su Majestad gustará tenerlo cerca para tomar los consejos tan acertados que acostumbra dar, pues había oído al rey difunto no había errado ninguna cosa que /[f. 247r.] la consultase con don Vicencio, fuese en paz o en guerra, y que ninguno le había servido con tanto desinterés, pues diciéndole que pidiera, nunca pidió para él, y aún sus sueldos no cobraba; que el rey se lo había encargado, y que su Majestad lo deseaba. Toda esta conversación gastó la Reina, que en su genio es expresión grandísima, y he conocido claramente desea pagar tantos servicios, y así no sirva decir que V.S. es viejo, sino dé gusto a la reina, que me parece preciso. Mi casa estará prevenida, que será decente habitación. Madrid a 21 de septiembre de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
 
4. Don Vincencio Lastanosa. Las cosas de la reina van siempre como sabe V.S., y me ha dicho claro que V.S. no viene porque alguno de la corte lo embaraza, y como quien estima a V.S. le ruego, y como príncipe le mando, que luego que reciba V.S. la carta venga a la corte sin dilación ninguna, y traigase V.S. todas las cartas que en asunto a venir le tengo escritas, para que su Majestad vea no ha consistido en mí el no venir. He dispuesto cuarto en mi casa, donde quedo esperando. No sé como lo llevará la reina, pues mira mal a mis afectos, aunque a V.S. estima mucho, y tiene en memoria la mucha estimación que hacía el rey difunto. Madrid, y octubre a 1 de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
 
5. /[f. 248r.] Don Vincencio Lastanosa. Con don Diego Ramírez de Arellano remito a V.S. un libro y unas escrituras de Antonio Ruiz que se han encontrado en un archivo del duque de Alba, y en los archivos reales solo se hallan memorias de haberse perdido en la rota que padecieron nuestras galeras en el año 1619, con muerte de su general /[f. 248v.] don Juan Agustín Lastanosa, sucedida por las heridas que sacó del acometimiento de los franceses, que lograron coger desunidas las galeras por razón de una borrasca, que una a una las fue llevando a manos de los enemigos. Sucedió su muerte en Barcelona a 30 de julio de 1619. Se perdió la galera en que iba la recamara del general y oficiales, donde iban los papeles del rey en razón de algunas embajadas, y el señor rey don Felipe 3º en 20 de agosto de 1619 les envió a pedir al rey de Francia, el que luego escribió al general de su armada mandándole entregar los papeles del rey de España cogidos en sus galeras, y responde a su rey con carta su fecha en Marsella a 25 de octubre de 1619, y en ella dice tuvo noticia de los prisioneros que se cogieron en dos galeras que se anegaron a la vista de Marsella sin poder socorrer sino la gente, que no merecían ser socorridos pues se defendieron hasta que nuestra artillería les hizo pedazos sus galeras, que en la una de las dos iba la recamara de su general monsiur Lastanosa, y que él tenía obligación de enviársela, porque dos años antes habían cogido la suya sus galeras, y monsiur Lastanosa se la envió sin que nada faltase. Que habían dicho los prisioneros iban muchos papeles de su rey y de su general, pero todo lo sepultó el mar, que a no ser eso todo estaría en España, porque había mes y medio que había tenido una carta de una madama española llamada madama Baraiz, mujer del general don Juan Agustín Lastanosa, pidiéndole los papeles del rey y los de su marido, que había muerto en Barcelona de las heridas que las /[f. 249r.] sacó de la mar, que lo sentí mucho, porque era buen caballero, y amaba los prisioneros que cogía. Todo esto dice la carta del general escrita a su rey, y enviada por el dicho al rey don Felipe 3º. Esta carta y otras de don Juan Agustín Lastanosa están archivadas en donde he hallado tan lamentables noticias. Por lo que he visto en los pergaminos que componen solas tres hojas de un libro, que lo escrito en ellas merecía estarlo en láminas de oro, el primero es un privilegio de caballería de don Felipe Juan Lastanosa, hermano de V.S., otro de unos epitafios sacados de sepulcros tan arrogantes como antiguos, en ellos verá V.S. que desciende por ambos sexos de la real sangre goda, pues desciende del conde don Recisundo Telamón y de la infanta Egilona, y a ello hace relación el privilegio, y el tercero un árbol de toda su ascendencia, bien antigua, pues si no pasaron conocieron en mantillas a nuestro señor Jesucristo. Si V.S. resuelve dejar su casa y dar gusto a la reina pondremos el árbol y lo demás iluminado, y me ayudará en mis tareas. Ahí remito la capitulación matrimonial de don Juan Agustín Lastanosa, hecha en Moyuela a 8 de mayo de 1602, el testamento de marido y mujer, en que todo lo dan a la reina fenecida su línea de varones, hecho en Moyuela a 9 de mayo de 1606 por el escribano Antonio Ruiz, cuyas escrituras fueron de V.S. tan buscadas, y cansado de no hallarlas las olvidó. Van también unos censales del mismo notario. Si V.S. resuelve venir, me alegraré mucho, porque estoy mal visto, como /[f. 249v.] V.S. no ignora, rodeado de émulos y lisonjeros que engañan a la reina, y quiera Dios no sucedan grandes males a esta monarquía. Madrid, a 4 de octubre de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
 
6. Don Vincencio Lastanosa. Mal informada, la Majestad de la reina ha mandado prender en el camino a don Diego Ramírez, que iba con carta mía del día 4 para V.S. y las escrituras halladas después de tanto tiempo perdidas, y aunque el tiro es hacia mi, verá la reina que los émulos la engañan, y que cuanto mando va encaminado al bien de la monarquía. Y estimaré mucho que cuanto antes pueda V.S. se venga a la corte, que yo también lo necesito, y recogerá V.S. sus papeles, que todos los quitaron a Ramírez, y tendremos todos quien nos diga desnudas las verdades. Madrid, a 11 de octubre de 1679.
 
                                                                       Don Juan.
 
 
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