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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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LA FALSIFICACIÓN

  

En los últimos años se ha identificado, en dos manuscritos de la Biblioteca Nacional, una sorprendente falsificación sobre Vincencio Juan de Lastanosa, su familia y su palacio, jardines, biblioteca y museo. Ello supone que algunos de los hechos más conocidos sobre Lastanosa probablemente no son ciertos: entre ellos, las visitas de Felipe IV o de grandes nobles españoles y europeos a Huesca, sus relaciones con Gastón de Orléans o la presencia de animales salvajes y jardineros franceses en los jardines lastanosinos.
 
Sobre dicha falsificación, los principales trabajos son:
 
Fermín Gil Encabo, “La ficción “telamoniana” de Pellicer en torno a Lastanosa”, Actas del V Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro (Münster, 20-24 de julio de 1999), Fráncfort/Madrid, 2001, p. 623-634, y “Lastanosa y Gracián: en torno a Salastano”, en Actas del I Congreso Internacional “Baltasar Gracián: pensamiento y erudición” (Huesca, 23-26 de mayo de 2001), Vol. I, Huesca/Zaragoza, 2003, p. 19-60.
 
Carlos Garcés Manau, “Lastanosa y la gran falsificación”, Huesca, Diario del Altoaragón, 20-Enero, 3 y 17-Febrero y 3 y 17-Marzo-2002; “Vincencio Juan de Lastanosa: una biografía”, en Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 25-41 -sobre todo la p. 30-; y “Juan Judas Lastanosa (1691-1764): tras las huellas del falsificador”, Argensola, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007.
 
 
LOS TEXTOS FALSIFICADOS
 
La historia de la familia, tal y como aparece en los escritos de Vincencio Juan de Lastanosa o de miembros de su círculo como Andrés de Uztarroz, no está seguramente exenta de mixtificaciones. Pensemos por ejemplo en la problemática figura de Gombal Lastanosa, que protegió a Jaime I el Conquistador durante su estancia en el castillo templario de Monzón. O la participación en las batallas de San Quintín y Gravelinas, no menos supuesta, de Juan Luis Lastanosa, el primer miembro de la familia que se estableció en Huesca (durante el tiempo en que debía estar en Flandes existen documentos notariales que lo presentan en Huesca; estos son temas, no obstante, que hay que estudiar mejor).
 
Los textos falsos de que hablábamos al principio, compuestos quizá en el siglo XVIII por Juan Judas Lastanosa, el nieto de Vincencio Juan, representan de todas formas un caso aparte. Sobre todo, porque las fabulaciones que contienen alcanzan un nivel desaforado, muy superior al de las posibles manipulaciones de periodos anteriores. Dichos textos fueron interpolados en dos manuscritos de la Biblioteca Nacional (caja 18.727 y nº 22.609) que contienen otros escritos, estos auténticos, de Vincencio Juan de Lastanosa o su época.
 
 
Caja 18.727 de la Biblioteca Nacional
 
La caja 18.727, conservada en la Biblioteca Nacional desde hace al menos un siglo, está formada por 58 carpetas. Los manuscritos que figuran en 52 de ellas (de la nº 5 a la 57 -la carpeta 21 no existe-) formaban originalmente un volumen de 199 folios, con textos relacionados casi totalmente con los Lastanosa (el contenido de dicho volumen, con la paginación original y la distribución actual de sus materiales en las diferentes carpetas, en Carlos Garcés Manau y José Enrique Laplana Gil, “Baltasar Gracián: cartas y noticias desconocidas”, Voz y Letra, Madrid, Tomo XIII, Volumen 2, 2002, p. 61-79).
 
Cuatro de las carpetas son las que presentan los textos falsificados:
 
· Carta de Juan José de Austria a Lastanosa de 11 de septiembre de 1679 (carpeta nº 7 -folio 137 del volumen original-). Una copia de esta carta se encuentra en el manuscrito 22.609 -f. 246-. Con Juan José de Austria, hijo natural de Felipe IV que fue primer ministro de la Monarquía entre 1677 y 1679, Vincencio Juan de Lastanosa mantuvo desde 1669 relaciones de carácter cultural y político (véase Carlos Garcés Manau, “Un Lastanosa poco conocido (1665-1679). Las relaciones con Juan José de Austria”, Argensola, nº 115, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2005, p. 41-93).
 
· Las tres cosas más singulares que tiene la Casa de Lastanosa en este año de 1639 (carpeta nº 45 -folios 138 a 161 del volumen original-). Se trata del texto más extenso y significativo de cuantos componen la falsificación; y fue también el primero que se dio a conocer. Desde su publicación en 1912 por Adolphe Coster (“Une description inédite de la demeure de Don Vincencio Juan de Lastanosa”, Revue Hispanique), la figura de Vincencio Juan de Lastanosa y cuanto reunió en la Huesca del siglo XVII han sido vistos, en buena medida, a través de esta descripción fascinante y desmesurada de su palacio, jardines y colecciones.
 
· Dos “genealogías fantásticas de los Lastanosa” (carpetas nº 54 y 56 -folios 181 a 187 del volumen original-). Una de ellas, publicada por Manuel Alvar en 1987 (“Una genealogía fantástica de los Lastanosa”, Homenaje al profesor Juan Torres Fontes, Murcia, p. 47-55) es el nombramiento como caballero por Felipe III, el 22 de mayo de 1606, de Felipe Juan Lastanosa, cuando tenía solo dos años -se trata de un hermano inventado de Vincencio Juan de Lastanosa-. La segunda es un árbol genealógico con 36 generaciones, desde Recisundo Telamón, tío de don Pelayo, el vencedor de Covadonga, hasta Juan Judas Lastanosa, ya en el siglo XVIII.
 
 
Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa (manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional)
 
El manuscrito 22.609, compuesto originalmente por Vincencio Juan de Lastanosa en 1651-52, ingresó en la Biblioteca Nacional en 1993. Los textos falsos intercalados entre sus páginas son los siguientes:
 
· Dos aprobaciones de José Pellicer, el famoso escritor, cronista y falsario aragonés, fechadas el 30 de agosto de 1676 (folios 2 y 3). La segunda fue tapada posteriormente con dos grabados con el escudo de los Lastanosa.
 
· Carta de José Pellicer a Vincencio Juan de Lastanosa, fechada también en Madrid el 30 de agosto de 1676; carta de contestación de este, escrita en Sevilla el 15 de septiembre de ese año; y Epitafio de Oviedo, en el que se narra la forma en que Quindasvindo Telamón cambió su apellido por el de Lastanosa en tiempos del rey Bermudo de León -dicho Epitafio, junto con otros no menos fantásticos, está copiado también en la “genealogía fantástica” de la caja 18.727 que publicó Manuel Alvar- (folios 3 a 5).
 
· Treinta y tres cartas, escritas en su mayoría por reyes de la Casa de Austria a miembros de la familia Lastanosa (folios 60-62, 91-95, 113-115 y 246-250). Cinco fueron enviadas por el emperador Carlos V y seis por su hermana María, reina viuda de Hungría y gobernadora de Flandes, a Juan Lastanosa (tatarabuelo de Vincencio Juan), que era supuestamente gobernador de Dorlan. Le tienen también como destinatario tres cartas del marqués de Lombay y una del rey Francisco I de Francia; y a esta se suma la respuesta de Juan de Lastanosa al monarca francés. Dos cartas más, del año 1606, fueron escritas por Felipe III y la reina a Juan Agustín Lastanosa y su mujer Esperanza Baraiz y Vera –los padres de Vincencio Juan-. Y otras quince cartas, dirigidas en este caso al propio Vincencio Juan de Lastanosa (cuatro de Felipe IV, cinco de su mujer Mariana de Austria y seis de su hijo natural, Juan José de Austria -una prueba evidente de la falsedad de estas últimas es que cuatro de ellas son posteriores a la muerte de este personaje-).
 
· Privilegio de Caballería concedido por Carlos V a Juan de Lastanosa, fechado en Bruselas el 4 de enero de 1556 (folios 225-226).
 
· Una carta de Francisco Fabro, antiguo secretario de Juan José de Austria, fechada el 7 de diciembre de 1681, y otras tres de José Pellicer de octubre y noviembre de 1676, dirigidas todas a Vincencio Juan de Lastanosa (folios 251 y 271-272).
 
· Breves añadidos en el índice, los árboles genealógicos o el texto del manuscrito original (folios 14-16, 87-88, 90 y 270).
 
 
LA HISTORIA DE LOS LASTANOSA SEGÚN LA FALSIFICACIÓN
 
La surrealista historia de la familia Lastanosa, tal y como aparece en estos textos falsos, puede resumirse así:
 
Los Lastanosa descendían de los Telamón, un linaje de guerreros visigodos con un papel muy importante en los orígenes de la Reconquista. Don Pelayo, de hecho, fue coronado rey por su tío Recisundo Telamón. En el siglo XI los Telamón mudaron su apellido por el de Lastanosa. Las tragicómicas circunstancias de dicho cambio aparecen explicadas en el Epitafio de Oviedo, una inscripción fechada en 1018 (era 1056). En él se dice que Quindasvindo Telamón, estando “en batalla farto de espachurrar moros”, resultó herido de un lanzazo. El rey Bermudo lo trasladó a su tienda, pero nadie conseguía sacarle la lanza. El monarca, compungido, exclamó “¡El asta no sale!”, pero se desmayó sin poder terminar la frase. Solo llegó a musitar: “¡L’asta no sa...!”. Quindasvindo Telamón se recuperó milagrosamente de sus heridas, y desde entonces todos le llamaron Lastanosa. Varias generaciones más tarde, estos nuevos Lastanosa se establecieron en Aragón.
 
Juan Lastanosa, el tatarabuelo de Vincencio Juan, que fue realmente un mercader de Monzón, aparece en los textos falsificados como uno de los principales generales de Carlos V. En la Dieta de Worms, en 1521, se ofreció incluso a dar “de puñaladas” a Martín Lutero. Más tarde, como gobernador de Dorlan en los Países Bajos, derrotó una y otra vez a los ejércitos de Francisco I de Francia. Por último, estando en Bruselas en 1556, el emperador, al tiempo que abdicaba en Felipe II, le nombró caballero. Con anterioridad, su hijo Juan Luis, que fue el primer Lastanosa en establecerse en Huesca, había sido enviado a la Corte, según esta falsificación, para servir al propio Felipe II cuado aún era prínicpe. En cuanto al hermano de Juan Lastanosa, de nombre Pedro, que fue en realidad monje cartujo, habría estado al servicio del emperador Fernando I, hermano de Carlos V, quien le concedió el Toisón de Oro y lo envió como embajador a Estambul.
 
Juan Agustín Lastanosa, padre de Vincencio Juan, es presentado como general de galeras de Felipe III. El autor de la falsificación se inventó incluso dos hijos suyos, de nombre María Teresa y Felipe Juan (a este último, como hemos dicho, Felipe III lo nombró caballero con solo dos años). Por lo que hace al propio Vincencio Juan, Felipe IV le visitó en Huesca en tres ocasiones distintas, antes de 1639. Cuando estalló en 1640 la sublevación de Cataluña, Lastanosa armó, con 2.000 arcabuces salidos de su fabulosa armería, a los soldados del rey. Décadas más tarde, cuando Lastanosa contaba ya 72 años, Mariana de Austria le encomendó una misión secreta en Portugal, que el mecenas oscense realizó a plena satisfacción de la soberana.
 
Además de Felipe IV, a Lastanosa le habría visitado en su palacio de Huesca Gastón, duque de Orléans y hermano de Luis XIII de Francia, a quien Vincencio Juan, tras tenerlo hospedado varias semanas, acompañó a París. Y también estuvieron otros muchos nobles de primera fila: el duque de Ferrara, Juan de Médicis, el de la Mirandola, el Príncipe de Esquilache, Juan Borromeo, el marqués de Pescara, y entre los Grandes de España el Condestable de Castilla, Medinaceli, Arcos, el duque del Infantado, el de Béjar, Medina de las Torres, el marqués de Aitona, el duque de Lerma o el marqués de Camarasa.
 
Las estancias de Felipe IV, el duque de Orléans y esta imponente pléyade de aristócratas figuran únicamente en uno de los textos falsos, si bien es el más notable de todos: Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639. Es también en este manuscrito, y sólo en él, donde encontramos el famoso dicho “El que va a Huesca y no ve casa de Lastanosa no ve cosa”, así como la noticia de la presencia en los jardines lastanosinos de animales salvajes (un león, un tigre, un leopardo, un oso y dos avestruces) y de varias parejas de jardineros franceses. Y es asimismo en Las tres cosas más singulares donde la biblioteca y las colecciones de Lastanosa adquieren proporciones oníricas, en clara contradicción con las demás descripciones conservadas.
 
 
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