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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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NARRACIÓN DE 1662
 
 
 
NARRACIÓN DE LO QUE LE PASÓ A DON VINCENCIO LASTANOSA A 15 DE OCTUBRE DEL AÑO 1662 CON UN RELIGIOSO DOCTO Y GRAVE
 
Manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America (Nueva York), f. 52r.-79v.
 
 
 
La Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave constituye una fuente de información fundamental sobre Vincencio Juan de Lastanosa, su palacio, biblioteca y colecciones. Sus 56 páginas se ocupan sucesivamente de:
 
1. Los libros y manuscritos de la Biblioteca lastanosina, agrupados por temas. Es de hecho el principal inventario de la misma, después del Catálogo conservado en la Biblioteca Real de Estocolmo (f. 52v.-68r. y 69v.-72r.).
 
2. Descripción de la Biblioteca como espacio físico, con sus estantes en negro y oro separados por representaciones de Apolo y las Musas, sus nueve escritorios, las doce vistas de ciudades y las estatuas; de la Armería, una gran sala donde se guardaban esculturas y prodigios naturales además de armas; y de otras salas y estancias del palacio. Desde este punto de vista, la Narración es un complemento excepcional de la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa escrita por Juan Francisco Andrés de Uztarroz (f. 68r.-76v.).
 
3. Lista de los cuadros y pinturas de Vincencio Juan de Lastanosa, entre las que había obras de artistas tan célebres como Tiziano, Tintoretto, Caravaggio, Ribera o Ribalta, además de dos copias de Rubens (f. 76v-77v.).
 
4. Referencia a los jardines lastanosinos y a los eruditos y coleccionistas europeos con los que Lastanosa mantenía correspondencia sobre plantas y flores: Francisco Filhol en Toulouse; Juan Bautista Dru, herbolario del rey de Francia, en Lyon; La Faia, secretario del monarca francés, en Burdeos; Pierre Morin en París; y el conde Vincencio Mariscoti en Bolonia (77v.-78v.).
 
5. Estancia del sacerdote y alquimista italiano Nadal Baronio, durante tres años, en su palacio, donde preparaba para Lastanosa oro potable y otras medicinas alquímicas -tras su marcha, el mecenas oscense colocó un busto con su retrato en la Biblioteca- (f. 78v.-79v.).
 
 
AUTOR Y FECHA
 
El texto sitúa la acción, tal y como indica su título, el 15 de octubre de 1662. A la casa de Vincencio Juan de Lastanosa llega un religioso, del que no se menciona su nombre ni la orden a la que pertenecía, proveniente de una “provincia harto remota”. Había viajado hasta Huesca, según sus propias palabras, movido por el deseo de ver el palacio lastanosino y de que su dueño le mostrara sus “curiosidades”. Lastanosa pide al religioso que concretara un poco más, y éste responde: “Mostradme vuestra librería, vuestras antigüedades y jardín”. El mecenas oscense, no sin quejarse antes de que su salud no era buena, así lo hace, sin levantarse de donde está sentado. Las explicaciones y descripciones de Lastanosa, en las que va hablando de los cinco puntos que acabamos de mencionar, ocupan el resto del manuscrito.
 
En la Narración no hay indicación de autoría. Resulta razonable pensar, en cualquier caso, que su inspirador fue el propio Vincencio Juan de Lastanosa. En cuanto a la fecha no hay razones para rechazar la que figura en el manuscrito, el año 1662. En la Narración, como hemos dicho, está recogida la estancia en Huesca del alquimista napolitano Nadal Baronio, que había llegado a la ciudad “habrá como cuatro años”. Ello coincide con la otra referencia de Baronio que poseemos, la que figura en la Relación de las fiestas que Huesca celebró en 1658 por el nacimiento del infante Felipe Próspero.
 
Aceptar que el texto se escribió en 1662 nos permite, por otra parte, descubrir algunos cambios ocurridos en ese periodo en el palacio de Lastanosa. Así, por ejemplo, la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Andrés de Uztarroz, compuesta hacia 1650, describe cinco escritorios en la Biblioteca, que contenían parte de las colecciones lastanosinas, mientras en la Narración los escritorios de la Biblioteca son ya nueve.
 
 
DOS ORIGINALES Y UNA COPIA
 
Los dos originales:
 
De la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave se conservan dos ejemplares de época de Lastanosa, prácticamente idénticos (las escasas diferencias entre ambos se reseñan en la trascripción que presentamos a continuación).
 
1. Manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America (f. 52r.-79v.) -nuestra trascripción de la Narración se atiene, fundamentalmente, a este ejemplar-. Para las vicisitudes por las que pasó este manuscrito fundamental, desde su salida de Huesca a fines del siglo XVIII hasta su llegada a Estados Unidos a comienzos del XX, véase la introducción a la edición de la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Juan Francisco Andrés de Uztarroz.
 
2. Manuscrito 18.727-55 de la Biblioteca Nacional de España -para los contenidos de la Caja 18.727, del que este ejemplar de la Narración forma parte, véase Carlos Garcés Manau y José Enrique Laplana Gil, “Baltasar Gracián: cartas y noticias desconocidas”, Voz y Letra, Madrid, Tomo XIII, Volumen 2, p. 61-79). Este segundo original parece haberse escrito a partir del conservado en Estados Unidos. Hay casos, en efecto, en que no se copió por error una línea del texto; y otros en que se dejan en blanco palabras o nombres que resultaron ilegibles para el copista, pero que sí figuran en el ejemplar de la Hispanic Society -todo ello se señala igualmente en la trascripción-.
 
No es extraño que conservemos dos textos de la Narración de 1662. En realidad ocurre lo mismo con varias de las principales fuentes documentales sobre Lastanosa, de las que sabemos que se escribieron dos copias (entre ellas, el Catálogo de la Biblioteca conservado en Estocolmo; la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa compuesta por Andrés de Uztarroz; o el impresionante relato de la muerte por sobreparto de la mujer de Lastanosa, Catalina Gastón). La diferencia estriba en que de estos textos solo ha llegado un ejemplar hasta nosotros, mientras que de la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave conservamos los dos. El hecho de que hubiera dos ejemplares de todos estos textos responde, muy probablemente, a una voluntad deliberada de Vincencio Juan de Lastanosa de hacer perdurar en el futuro el recuerdo cuanto había hecho y reunido en su casa-palacio del Coso.
 
La copia:
 
Además de los ejemplares de Nueva York y Madrid de la Narración de 1662, contamos también con una copia del manuscrito que está hoy en la Hispanic Society, realizada a fines del siglo XVIII por el bibliógrafo aragonés Félix Latassa. Dicha copia se encuentra además en Huesca (Félix Latassa, Memorias literarias de Aragón, Tomo I –Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito nº 76-, p. 170-205).
 
Ediciones:
 
La Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave fue publicada por Ricardo del Arco en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 252-275.
 
Para esta edición, del Arco no se basó en ninguno de los dos textos originales, sino justamente en la copia de Félix Latassa, que no en vano se guardaba en Huesca. Dicha copia, por fortuna, es bastante fiel (a diferencia de la que Latassa hizo de la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Andrés de Uztarroz, que Ricardo del Arco publicó también, y en la que las lecturas deficientes son numerosas). Ello no significa, en cualquier caso, que los errores estén completamente ausentes. El más notable, seguramente, es el que atañe a los jardines de Lastanosa. En la Narración se dice que su perímetro medía “cuatro mil y setecientos pies de circunferencia”, pero Latassa copió equivocadamente, y del Arco reprodujo más tarde, “470 pies de circunferencia”.
 
Nuestra trascripción de la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave está basada en el manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America (un microfilm de dicho manuscrito, y su copia digitalizada, se pueden consultar en el Instituto de Estudios Altoaragoneses).
 
 
LA BIBLIOTECA LASTANOSINA EN LA NARRACIÓN DE 1662
 
En la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, los libros y manuscritos que poseía Lastanosa están agrupados por temas, a diferencia del Catálogo de la Biblioteca lastanosina conservado en Estocolmo, que es de carácter alfabético. Dichos temas son los siguientes:
 
Origen de la escritura, alfabetos, ortografía, diccionarios de diversas lenguas, gramáticas y retóricas (f. 52v.-53r.).
 
Historia. Son historias de España, universales, de ciudades, familias nobles o varones ilustres (f. 53v.).
 
Ciencias, oficios y entretenimientos, en sentido amplio. Forman un bloque muy extenso (f. 54r.-61r.), en el que encontramos:
 
Geografía y cartografía.
Astronomía y astrología, con una mención a las “nuevas maravillas” descubiertas en el Sol con el helioscopio de Kircher y en la Luna con el binóculo inventado por el capuchino Rheita.
Hidrología y cartas de marear.
Perspectiva y óptica. Lastanosa se refiere aquí a los espejos e instrumentos ópticos, como microscopios primitivos que “aumentan los objetos”, que poseía.
Tratados de pintura y arquitectura.
Obras sobre relojes, incluido un manuscrito escrito por el jesuita Jaime Alberto para enseñanza del propio Lastanosa.
Libros de temática militar.
Música.
Adiestramiento de caballos, montería y cetrería.
Juegos de manos, naipes, damas y ajedrez.
Artes mecánicas, como sastres o cerrajeros.
Filosofía natural.
Agricultura y jardines.
Peces, aves y animales.
Minerales y piedras.
Medicina, cirugía y veterinaria.
Química y alquimia.
 
Filosofía moral y fábulas morales (f. 61r.).
 
Jeroglíficos, emblemas, símbolos y empresas (f. 61r.-v.).
 
Obras de carácter político (f. 61v.-64v.). Entre ellas 49 tratados en latín sobre los reinos y estados de Europa -y también sobre el Imperio turco, la India mongola o Persia-.
 
Obras completas de Baltasar Gracián, a quien se califica como la “gloria de nuestro siglo” (f. 64v.).
 
Manuscritos de tema histórico y político reunidos por Juan de Garriz (f. 64v.-65r.).
 
Derecho civil y canónico (f. 65r.).
 
Obras de carácter religioso (f. 65r.-v.).
 
Manuscritos, que “dan gran lustre a la Librería” (f. 66r.-68r.). Se dividen en:
 
Sacros (Sagradas Escrituras, un libro de Ezequiel, un Nuevo Testamento, libros hebreos).
 
Profanos y letras de humanidad (entre ellos, un Séneca, la vida de Alejandro Magno por Plutarco, comentarios de los Fueros de Aragón, Leyes de Castilla, una Crónica de Navarra, un Bocaccio en italiano, un libro de antigüedades del Duque de Villahermosa, poesías de Garcilaso y Boscán, cinco tomos de poemas reunidos por Francisco Antonio Fuser, que fue maestro de Lastanosa, papeles árabes, chinos y japoneses…).
 
Manuscritos de Juan Francisco Andrés de Uztarroz, que proporcionaban “sumo realce a esta Librería” (f. 68r.).
 
Libros de numismática (f. 69v.-72r.), mencionados al hablar de las monedas que se guardaban en los escritorios de la Biblioteca.
 
 
 
 
NARRACIÓN DE LO QUE LE PASÓ A DON VINCENCIO LASTANOSA A 15 DE OCTUBRE DEL AÑO 1662 CON UN RELIGIOSO DOCTO Y GRAVE
 
Manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America (Nueva York), f. 52r.-79v.
 
 
La presente edición de la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave está basada, como hemos dicho, en el texto del manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America.
 
En las notas se señalan las diferencias, no demasiado numerosas, que presentan entre sí el ejemplar de la Hispanic Society y el de la Biblioteca Nacional (manuscrito nº 18.727-55).
 
Se indican asimismo las lecturas erróneas de Latassa, presentes en su copia de fines del siglo XVIII del manuscrito conservado actualmente en la Hispanic Society (y reproducidas más tarde por Ricardo del Arco al publicar dicha copia en 1934). Véanse, a este respecto:
 
Félix Latassa, Memorias literarias de Aragón, Tomo I –Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito nº 76-, p. 170-205.
 
Ricardo del Arco, La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 252-275.
 
 
 
/[f. 52r.]
 
Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa
a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave
 
 
Llegó a su casa de don Vincencio Lastanosa un religioso, y hablando con él le dijo:
 
-De Provincia harto remota llego a vuestra casa con deseo de verla, y que me comuniquéis vuestras curiosidades.
 
A que le respondió:
 
-Aunque la curiosidad es virtud, y prenda muy propia de los caballeros que profesan vivir retirados y empleados en algún honesto ejercicio, confieso que no la he afectado, y así hay poco que ver en mi casa, pero si Vuestra Paternidad me señala alguna de las ciencias o artes a que le ha inclinado su afición, si tuviere algo singular en esa materia se la franquearé, pero a bulto decir soy curioso, mostradme lo que tenéis, para Vuestra Paternidad ha de ser de /[f. 52v.] poco gusto, y para mi de pena el administrar manjares desabridos a quien no gusta de ellos.
 
Replicó el religioso:
 
-Mostradme vuestra librería, vuestras antigüedades y jardín.
 
Díjele:
 
-La tarea es un poco prolija, mi salud no es muy buena, no tengo a mano quien os administre lo que me pedís, pero por mayor, sin levantarme de donde estoy asentado puedo haceros una breve relación, como es deciros que si queréis que empecemos por el A.B.C., en mi librería tengo de los autores que nos descubrieron sus primeros inventores:
 
Un libro manuscrito del doctor Felipe Puivecino, deán y canónigo de la Seo de Huesca, insigne por sus letras y benemérito de la venerable antigüedad.
 
A Juan Pablo Bonet.
 
Las obras del muy Reverendo Padre Athanasio Kircher.
 
Y algunos otros del mismo asunto, que con distinción y no sin gran fatiga averiguaron los inventores de tan admirable y útil invención.
 
Si quisiereis ver los que han hecho artes y dado forma /[f. 53r.] para hacer estos caracteres con perfección, os mostraré hasta los más modernos de este siglo, que son Morante y otros.
 
De la Ortografía: a Salinas, y los que se le siguieron después.
 
A esta misma clase se añaden varios diccionarios de las lenguas latina, griega, caldea, arábiga, siríaca, egipcia, indica, y todas las vulgares de Europa, sin que a esta noticia de las lenguas haga falta Alderete, Cobarrubias, Las Casas, Athanasio Kircher, Andrés de Poza y otros.
 
Si pasamos a la Gramática: Antonio de Nebrija, Simón Abril, Palmireno, de la Latina. De la Griega, Clenardo, Correas, etc. De la Hebrea [en blanco]. De la Arábiga [en blanco]. De la lengua del Japón [en blanco].
 
De la Retórica: de Especulativos[1], Cipriano, Poza, Sánchez, elegancias de Nebrija y Manucio; Prácticos, Elocuencia española, Espinosa, Guzmán, Salinas.
 
De lugares comunes: el Mº Aranda, Ortiz, Textor, la Polianthea, etc.
 
Varia erudición: Teatro de los /[f. 53v.] Dioses.
 
Varias cuestiones: Julio Rodiginio.
 
De Historia secular: Historias generales de España, como el rey don Alonso el Sabio, Florián de Ocampo, Ambrosio de Morales, Lucio Marineo Sículo, Mosén Diego de Valera, Zuritas, Leonardos, Andrés.
 
De las universales: casi cuantas hay escritas de los Griegos y Romanos, Tito Livio, Tácito, etc.
 
De ciudades: Roa, Pisa, Murillo, Aínsa, Alonso Morgado, el doctor Rodrigo Caro, etc.
 
De familias nobles: Salazar[2], Gudiel, Gonzalo Argote de Molina, Aro.
 
Del modo de blasonar: Bernabé Moreno de Bargas, la ciencia heroica de la Columbera, etc.
 
De dichos y hechos: el rey don Alonso de Nápoles, Erasmo, etc.
 
De varones ilustres: en general, Plutarco, Jovio, Espinosa, Sedeño[3]; en particular, Sandoval, Cabrera, Herrera.
 
En lo fabuloso: la Celestina, Lazarillo, Obregón, Cervantes, Mateo Alemán.
 
Poetas vulgares: Garcilaso, Camoes, Lope, Leonardo, Góngora, y todos los modernos.
 
Cómicos: Bartolomé de Torres, Cristóbal Castillejo, Jerónimo Arbolanches.
 
/[f. 54r.]
 
Lope, Tirso, Calderón, etc.
 
Latinos: Aurelio Prudencio Clemente, Ovidii opera, M. Acci Plauti Comaediae, D. Magni Ausonii burdigalensis opera, Cl. Claudianus, Catulus Tibullus Propertius cum C. Galli fragmentis, Junii Juvenalis et Auli Persii Flacci Satirae, Marci Lucani Pharsalia, P. Virgilio Maron studio Jh. Pulmani correcta, Pub. Terentii Comaediae sex, Q. Horatii Flacci opera, Marcell. Palingen, Petronii Arbitri Satiricon, Marcial, etc[4].
 
De las Matemáticas, de la Geometría, de la Astrología, Cosmografía, Hidrografía, Geografía, Perspectiva, Óptica, Dioptica, Catoptica, Pintura, Arquitectura, Arte militar, de Relojes, Destreza de las armas, de Fortificación, de Formar escuadrones, de Adiestrar caballos, de Música, de Dividir tierras, de estas artes tengo:
 
Ptolomeo, Mustero, Abraham Ortelio, Gerardo Mercator, que pertenecen a las /[f. 54v.] descripciones de las provincias, tierras y mares.
 
De Astrología: Ptolomeo, Juntino, Andres Argolio, Lucas Gaurico, Luis Freire, el rey ron Alonso, Ciruelo, sin que falten las noticias modernas que de esta ciencia han descubierto, de los egipcios el padre Athanasio Kircher, de los hebreos el Mº Gafarriel, habiendo restaurado ambos el alfabeto celeste que en el firmamento componen las mismas constelaciones que observan los modernos, poniendo en práctica el modo de poder leer en la dilatadísima carta del cielo con el conocimiento de estos caracteres, ni falta tampoco la noticia de las nuevas maravillas descubiertas en el sol con el helioscopio de Kircher, y en el cuerpo lunar con el binóculo que inventó el padre. Antonio Rheita, capuchino [en el margen pone: “Occulus Enoch et Eliae, del padre Rheita, impreso Antuerpiae 1645”], siendo tales las maravillas que se descubren que si fuera en el siglo de aquellos sabios que /[f. 55r.] defendieron ser otro cuerpo como el que nosotros habitamos, sin duda se confirmaran en esta opinión, pues con dicho instrumento se descubren distintamente montes, valles, dilatadas provincias, impenetrables mares con islas, penínsulas, con tan grande variedad y admiración de los que las han visto que de ellas han formado mapas, y aún distinguídolas con nombres.
 
De la Hidrografía: varias cartas de marear antiguas y modernas. De la enmendación[5] de ellas, al excelentísimo señor don Pedro Porter y Casanate, almirante de las Californias y de presente[6] virrey del reino de Chile. De Islas, Tomas Porcacchio. Y otros del mismo asunto, impresos y manuscritos.
 
De la Perspectiva: a Viñola, Alberto Durero, Daniel Barbaro. De los modernos, el Jesuita Parisiense tres tomos, de Abraham Bosse dos tomos, del mismo otro del modo de grabar las planchas, otro /[f. 55v.] de Perspectiva del señor Aleaume, la Sintagmata [en el margen pone: “Amsterdan, 1626”].
 
De Óptica: el padre Francisco Aguilón, de la Compañía de Jesús.
 
De la Dioptica: diversas curiosidades en el Jesuita Parisiense, en Mario Vitino, en el padre Rheita, capuchino, y en el padre Athanasio Kircher, y en las Recreaciones matemáticas.
 
De la Captotrica: en los mismos autores arriba citados.
 
Acompañan estos libros muchos instrumentos en que se ven raras maravillas. Para la Dioptica, antojos de los que aumentan los objetos, los crecen y los multiplican, algunos con notable admiración, pues de una pulga se muestra un horrible monstruo, y de menudísimas semillas de flores crecidísimas frutas, como son cidras, limones, naranjas, melones y otra infinidad. De los antojos hiperbólicos, con que juntando varios fragmentos de diversos objetos en las tablas juntan y forman con perfección aquello que no hay, haciendo representar los más altos misterios de nuestra /[f. 56r.] fe, y es tanto y tan dilatado lo que hay de esto que es corta la vida de un hombre para mirar y gozar sus operaciones.
 
Para la Captotrica, espejos planos, convexos, cóncavos, cilindrios, hiperbólicos, con que se obran operaciones admirables, como son incendios, noches oscurísimas, enviar luz a parte muy remota de modo que se vea y aún se pueda leer un papel. Los cilindrios, recogiendo especies disipadas y de ellas formando y representando figuras perfectas. Obran esto mismo los piramidales[7], cóncavos o convexos, los redondos puestos de lado. Los convexos, retirando en el centro el objeto representan en perspectiva toda una sala, mostrando todos los lados de ella. De los cóncavos[8] se ve la mayor maravilla, que es arrojar el objeto fuera y representarlo en el aire. De los planos, que parecen los más comunes y simples, opuestos unos contra otros se hacen las lontananzas que dice el italiano, o una /[f. 56v.] vista infinita que no tiene fin. Estos, multiplicados y rompidos los ángulos multiplican el objeto, haciendo de un pedacillo de país una distancia infinita, con tres o cuatro hombres forman un ejército, y son tan universales sus operaciones de los unos y de los otros que de ello hay escritos muchos libros, pues de solo su reverberación escribió el padre fray Emanuel Maignan, mínimo, un gran tomo, que le llamó Perspectiva horaria [en el margen pone: “impreso en Roma año 1648”].
 
De la Pintura: entre otros tratados tengo a Alberto Durero, que escribió de la Simetría, a George[9] Vasari [en el margen se ha añadido: “Firenze 1588”], a Leonardo de Vinci, de la Estatuaria a León Baptista Alberti [en el margen: “Paris 1651”], a Vincencio Carducho [en el margen: “Madrid 1633”].
 
A estos autores hacen compañía gran numero de libros de retratos de emperadores, personas insignes, muchos libros de estampas, que pasan de ciento, y de estampas sueltas para hacer otros tantos.
 
/[f. 57r.]
 
Para la Arquitectura: Vitruvio, Sebastián Serlio[10], Daniel Barbaro, Viñola, Cataneo, Juan Vredman, Rolando Freart, Los paralelos de la arquitectura.
 
Arquitectura Militar: Adam Fritach[11], Nicolás Goldman, Simón Starovolscio, sin faltar para lo militar el caballero Melzo, Vegecio, De re militari, el capitán Augustin Rameli, y otra multitud de antiguos y modernos impresos y manuscritos.
 
De Relojes: libro manuscrito en 4º del padre Jaime Alberto, de la Compañía de Jesús, amantísimo amigo mío, escrito para mi enseñanza, adonde hay artificiosos y primorosos relojes. [En blanco], valenciano, en 4º. Pedro de Floutrieres, en 8º, impreso en París 1638. El Padre Pedro Bobynet, de la Compañía de Jesús, dos tomos en 8º, en París 1647. Mario Vitino, en sus dos tomos de la Apiaria. El padre Athanasio Kircher, en el tomo de la luz y la sombra y en el de la magnética.
 
De la Destreza de las armas: Achilles Marozzo, en 4º, impreso en Mutina 1536 /[f. 57v.]. Rodolfo Capoferro Capitelli, 1632. Don Luis Pacheco de Nárvaez, Compendio de la filosofía de las armas, Madrid año 1626. Gerardo Thibault, libro en folio de papel imperial, con grande aparato de estampas de admirables perspectivas. De formar escuadrones: Don Miguel Pérez de Exea, en 4º, Madrid 1632. Don Miguel Lorente Bravo, en 4º, Zaragoza año 1644. Fray Lelio Brancacho, en 4º, Barcelona año 1639. Bernardino de Escalante, en 4º, Bruselas año [en blanco], y otros muchos impresos y manuscritos.
 
De Adiestrar caballos: Pedro de la Nove, en Lyon año 1621.
 
De Música: La guitarra española, de Juan Carlos, en Lérida año 1635. El padre Athanasio Kircher, en la Musurgia universal, en folio, primero y 2º tomo /[f. 58r.]. Thainot, en su Orchesographia, impresa en Lengres, enseña la música del bajón, pífano y caja, y a seguirla con los pies y cuerpo danzando, y para la guerra el compás con que se ha de seguir dicha música marchando. El M. Fabricio Caroso, en su Ballarino, en 4º, impreso en Venecia año 1581.
 
A las dichas materias se siguen los libros de Enfrenar caballos. De Montería, como Gonzalo Argote de Molina, en folio, impreso en Sevilla 1582. De Cetrería, Juan de Franchieres, en su Fauconeria, en 4º, en París 1585.
 
De Tropelías y Juegos de Manos: la Eutropelia del Bachiller Juan Bautista de Moya, en 8º, impresa. Juan Baptista Porta, napolitano, en 8º, impreso en Venecia 1618. Del Juego de los Naipes, José Paulo de Bevagna, Roma 1627. Del Juego de las Damas, Juan García Canalejas, en 4º, Zaragoza 1650 /[f. 58v.]. Del Ajedrez, Don Fernando de Cafia, en 4º, manuscrito.
 
De las Mecánicas: Martín de Andujar, Del arte de los sastres, en folio, impreso en Madrid año 1640. Mathurin Jouse de la Fleche[12], Del arte de los cerrajeros, en folio, impreso en Fleche año 1627. El señor Federico de Vinciolo, veneciano, en 4º, impreso en París, Del arte de hacer redes, labrarlas y sobreposarlas.
 
De las Divisiones de las tierras: Siculo Flacco. Julio Frontino. Agenio Urbicio. Hygenio Gromatico, en 4º, impreso en París año 1554. El bachiller Juan Pérez de Moya, dos tomos en folio, impresos en Alcalá 1573.
 
De Filosofía Natural: Plinio. Dioscorides, comentado por Laguna. Matheolo. Leonardo Fuchsio, en folio grande, coloridas las plantas, impreso en Ilea año 1552.
 
/[f. 59r.]
 
Ortus sanitatis. Aquí los de Agricultura. Columella. Mizaldo. Herrera. El Prior.
 
Juan Terrentio Linceo, Rerum medicarum Novae Hispaniae, en folio, Roma 1628.
 
De Jardines: Gregorio de los Ríos. Fray Agustín Mandirola, Vizenza año 1652. El Conde Octavio Brerabato[13], El proteo, en 4º, impreso en Bergamo año 1649. Juan Baptista Ferrario, De los huertos de las Hespérides, en folio, impreso en Roma año [en blanco]. Del mismo, De florum cultura, impreso en Roma 1633. El señor Chesnee Monterreul, La floresta francesa, en Caen año 1654[14]. Retratos de flores. Teatro de ellas, en folio grande, coloridas, impreso en París. Rhemberto Dodoneo y Carlos Clusio, Hortus floridus, Arnhemii 1614.
 
De Peces, Aves y Animales: Conrado Gesnero, tres tomos en folio grande, coloridos, impresos en Tiguri año 1558. Diego de Funes, Historia general de las aves. Francisco Marcuello, Historia natural de las /[f. 59v.] aves. Juan Bautista Xamarro, Conocimiento de las diez aves menores de jaula, Madrid 1604. Juan de Franchieres, La cría, conocimiento y cura de los halcones.
 
De Minerales: Jorge Agrícola, en folio, impreso en Basilea 1556[15]. Juan de Arfe Villafañe, El quilatador, en 8º, Madrid 1558. El licenciado Álvaro Alonso Barba, en 4º, Madrid 1640.
 
De Piedras: Camillo Leonardo, Speculum lapidum, en 4º, impreso en Venecia 1502. Gaspar de Morales, De las virtudes y propiedades de las piedras, en 8º, Madrid 1605.
 
De Secretos: Alberto. Uvecherio. Porta. Cardano. Alexos Piamontés. /[f. 60r.] Fiorabanto. Fallopio. Lunomio. Filatro.
 
De Medicina: Arnaldo de Villanova. Cardano. Jerónimo Mercurial. Vicentio Moles, Philosophia naturalis sacrosancti corporis Christi, en 4º, impreso en Antuerpia año 1639. Hadriano Minsicht, Tesaurus et armentarium medicum chimicum, en 8º, impreso en Lyon año 1640.
 
De Cirugía: Anotomia, Joan Pecqueti, en 4º, París año 1651. Joannis Remelini, Catoptrum microcosmicum, folio, Aug. Vindelic. 1619, es de lo más raro que hay escrito.
 
De Albeitería: Pedro López de Zamora, en folio, Pamplona 1571.
 
/[f. 60v.]
 
De Química: cinco tomos del Teatro. Diez tomos de Fabro. Basílica química de Crolio. Biblioteca química de Nathan Albineo. Los elementos químicos del Beguino. Caelum Philosophorum, de Philipe Ulstadio. De Mercurio philosophorum. Aureum vellus. Juan Baptista Nazari, De la transmutación metálica, en 4º, impreso en Brescia 1599. Cesar de la Riviera, El magicomondo, en 4º, Montoba 1603. Museum hermeticum, en 4º, Francofurti 1625. Contiene los siguientes tratados; son nueve: Tractatus aureus de lapide philosophico; Aureum seculum Henrici Madathani; Hydrolitus sophicus seu aquarium sapientum; Demonstratio naturae Joannis de Mahung; Via veritatis; Gloria mundi sive tabula[16] Paradisi; Tractatus de generatione metallorum /[f. 61r.]; Autor libri cuius nomen Alze; Lambspringii nobilis germani de lapide philosophorum figurae et emblemata[17].
 
De imaginibus, Jerónimo Torellas[18]. De Talismanes y lectura de las estrellas, Gafarriel, en 8º, en París 1629.
 
De las dichas materias, las relaciones del Burreao de Adreza en cinco tomos, en lengua francesa.
 
Filosofía moral: Plutarco. Epitecto.
 
Fábulas morales: Esopo.
 
Filosofía secreta: Gabriel Faerno, en 4º, Roma 1565.
 
Jeroglíficos: Pierio. Horus Apollus.
 
/[f. 61v.]
 
Emblemas: Alciato. Orozco. Don Antonio Burgundia, De vitiis linguae, Antuerpia 1631.
 
De Símbolos: Aquiles Boquio.
 
Empresas: Paulo Jovio. Geronimo Ruscelli, en 4º, Venecia 1572. Camilo Camilli, Venecia 1586. Saavedra. Solorzano. El Mº Andres Palazzi, Discurso de las empresas, en Bolonia año 1575.
 
Políticos: Cornelio Tácito. Justo Lipsio. Felipe de Comines. Paulo Paruta, en 4º, Venecia 1599. Francisco Patricio. /[f. 62r.] El Bocalino. Fray Alonso Remon, Gobierno humano sacado del divino. Fray Juan Salazar, Política española. El maquiavelismo degollado. Marcos de Isaba, Cuerpo enfermo. Fray Juan de Santa María, República política y cristiana. Barclaio, El Argenis. Del mismo, El Satiricón. Stefano Guazzo, en 4º[19], Venecia 1585. Gonzalo Argote de Molina, El Conde Lucanor. Nicolás Bellio, Politicarum dissertationum, en 8º, Francofurti 1615[20]. Hieronimo Cardano, en 8º, Geneve 1624. Simeon Leto, Del gobierno del reino italiano, en 8º, Ferrara 1583. Alonso de Heredia, Dechado de jueces, en 8º, Valencia 1566. Uberto Mireo, Política eclesiástica, Lugduni 1520.
 
/[f. 62v.]
 
Joh. Angelii Werdenhagen I.C.C, Universalis introductio in omnes respublicas sive politica generalis.
 
Y de uniformes tomos en folio, 24 encuadernados igualmente en vitela dorada, se gozan las siguientes repúblicas:
 
1. Hispania sive de regis Hispaniae, regnis et opibus comentarius.
 
2. De Principatibus Italiae tractatus varii.
 
3. Respublica Romana.
 
4. Tractatus de constitutione Imperii Romano-Germanici, auctore Jacobo Lampadio[21] I.C.
 
5. Gasparis Contareni, Patricii Veneti, De republica Venetorum libri quinque, item sinopsis Reip. Venetae et alii de eadem discursus politici.
 
6. Donati Janoti Florentini, Dialogi de rebus Venetorum cum notis et lib. sing. de Repub. Venetorum.
 
7. Gallia sive de Francorum Regis dominiis et opibus comentarius.
 
8. Respublica sive status Imperii Romanorum Germanici tomus 2.
 
9. Republica et status Imperii Romanorum Germanici.
 
10. Petri Cunei, De republica Hebreorum libri tres.
 
/[f. 63r.]
 
11. Graecorum respublicae ab Ubbone Emmio descriptae.
 
12. Ubbonis Emmii, Graecorum respublicae pars secunda.
 
13. Joan. Leonis Africani, Africae descriptio 9 lib. absoluta.
 
14. Joan. Leonis Africani, De Africae descriptione pars altera.
 
15. Arabia seu Arabum vicinarumque gentium orientalium leges, ritus sacri et profani mores, instituta et historia.
 
16. Persia, seu Regni Persii status.
 
17. YUCOLOTIA vera I.B.T. 40 quaestionibus explicata et rerum publicarum vero regimini ac earum maiestatico iure aplicata, a Joha. Angelio Werdenhagen I.C.C.
 
18. Guillermi Portelli, De republica seu magistratibus Atheniensium liber, ex museo Joannis Balesdii in Principe senatu advocati.
 
19. Thomae Smithi Angli, De respublica Anglorum lib. 3. Belgii confederati respublica seu Gelriae, Holland., Zeland., Traiect, Tris., Transisal, Groning. Chorografica descriptio.
 
20. De imperio magni mogolis sive India vera comentarius e variis autoribus congestus.
 
21. Suecia sive de Suecorum Regis dominiis et opibus comentarius politicus.
 
22. Respublica et status Regni Hungariae.
 
23. Respublica sive status Regni Poloniae, Lituaniae, Prussiae, Livoniae est diversorum auctorum.
 
/[f. 63v.]
 
24. Respublica sive status Regni Scotiae et Hiberniae divers. auctorum.
 
25. F. Sprecheri, Rhetia ubi eius verus situs politia, bella, foedera et alia memorabilia acuratissime describuntur.
 
26. Russia seu Moscovia itemque Tartaria comentario topographico atque politico illustratae.
 
27. Turcici Imperii status. Accedit de Regno Algeriano atque Tunetano comentarius.
 
28. Sabaudiae republica et historia.
 
29. Republica Bohemiae a Paulo Stranslzii descripta.
 
30. A. Gislenii Busbequii omnia quae extant.
 
31. Josiae Simleri, Vallesiae et Alpium descriptio.
 
32. P. Gyllii, De Constantinopoleos topographia libri 4.
 
33. Hugo Grotius, De mari libero et P. Merula, De maribus.
 
34. Respublica Hollandiae et urbes.
 
35. Helvetiorum Respublica diversorum auctorum.
 
36. De Regno Daniae et Norvuegiae insulisque adiacentibus iuxta ac de Holsatia Ducatu Slevicensi et finitimis Provinciis tractatus varii.
 
37. P. Gyllii, De Bosphoro Thracio lib. 3.
 
38. Joh. Angelii Werdenhagen I.C.C., De rebus publicis Hanseaticis et earum nob. confaederatione tractatus specialis.
 
39. Joan. Angelii Werdenhagen I.C., De rebus publicis Hanseaticis tractatus generalis.
 
/[f. 64r.]
 
40. Respublica Moscoviae et urbes accedunt quaedam latine nunquam ante hac editae.
 
41. Respublica Namurcensis, Hannoniae[22] et Lutxenburgensis.
 
42. De Leodiensi respublica, auctores praecipui partim nunc primum editi in quibus descriptae antiquitates Antistitum Historia et alia habentur edidit Marcus Zuerius Borhornius.
 
43. Philippi Cluverii, Introductiones in universam Geographiam.
 
44. Aemilius Probus seu Cornelius Nepos, De vita excelentium impp.
 
45. Stimulus divini amoris Sancti Bonaventurae.
 
46. Republica Suecorum.
 
47. Republica Hebreorum Caroli Sigonii lib. 7.
 
48. Antonii Possevini, Societatis Iesu, Moscovia.
 
49. Barnabe Brisonio, De regio Persarum principatu libri tres.
 
 
Aquí se colocan las Advertencias de servir príncipes, como Antonio Pérez. Los libros de Secretarios y Consejeros, como Gabriel López. /[f. 64v.] Don Cristóbal de Benavente y Benavides. De Embajadores, el Conde de la Roca. En esta clase se gozan el Cortesano, del Conde Baltasar. El Galateo.
 
Las obras todas de la gloria de nuestro siglo, el muy docto Baltasar Gracián, las cuales son: El Héroe. El Político. El Discreto. El Oráculo manual. La Agudeza o arte de ingenio. Tres tomos del Criticón. El Comulgador.
 
Acompañan a estos varios manuscritos recogidos por don Juan de Garriz, pagador y veedor general de la gente de guerra en el Reino de Ara /[f. 65r.] gón y Navarra, hombre juicioso y de relevante gusto, pues de los autores impresos, recogiendo lo más notable de historias y políticas juntó diez cuerpos de libros, y entre ellos algunos del gobierno de España y de consultas hechas en el Consejo de Estado de las más graves materias que en nuestro tiempo han pasado.
 
Juristas: los autores del derecho común. Leyes provinciales como el Fuero juzgo, publicado por Alonso de Villadiego, Madrid 1600. Fueros de Aragón.
 
Canonistas, derecho canónico y de jurisdicción eclesiástica.
 
Sumistas: Toledo. Villalobos. Diana.
 
Expositores de la Escritura: interpretes de ella, Santos griegos y latinos, y aquí se colocan los sermonarios.
 
/[f. 65v.]
 
Historia eclesiástica: Seliano. Baronio. Pineda. Villegas. Ribadeneira.
 
De Santos en particular: Roa y muchos otros.
 
De Religiones regulares y militares, como Josef Micheli Marquez, Tesoro militar, en folio, Madrid año 1642. Geronimo Marulli, en 4º, Malta 1643, Origen de la Religión de San Juan. De la Orden de Sant Spiritus, las tablas de sus capítulos.
 
Padres y Doctores de la Iglesia, y aquí las vidas de Santos. Libros espirituales como Kempis. Hieremias Drexhelio, etc.
 
Poetas espirituales, libros de rezo, misales, breviarios y horas manuscritos, martirologios, etc. Exposiciones de Psalmos, del Credo, del Apocalipsi, etc.
 
 
/[f. 66r.]
 
A los dichos se acompañan otros libros manuscritos, que dan gran lustre a la librería por su ancianidad, curiosidad en lo escrito e iluminaciones. Estos se dividen en libros sacros, y entre ellos uno de la Sagrada Escritura escrito en membranas mayores que papel de marca mayor, que refiere toda la Sagrada Escritura en verso latino, y al principio de cada canto, de prolija iluminación pintado la figura y lo figurado de lo contenido en dicho canto. Ilustró mi librería con tan precioso don el licenciado Antonio Ximeno, tesorero de la Santa Iglesia de Tarazona, benemérito de las letras latina, griega, hebrea, siríaca, caldea, como dan buen testimonio de ello algunos fragmentos de sus escritos que en mi librería se conservan.
 
Otro libro del mismo asunto de la Sagrada Escritura en verso latino, escrito con gran prolijidad y excelencia en pergamino, su autor /[f. 66v.] Pedro Minge, y escrito por Egidio.
 
Otro libro en folio de Ezequiel en pergamino, con caracteres y figuras doradas y coloridas con notable prolijidad. Fue dádiva del señor emperador Carlos Quinto a un erudito y noble francés, y a mi librería lo franqueó el docto Francisco Filhol, célebre por sus letras y por el gran número de libros y cosas raras de la naturaleza, medallas y estatuas que juntó en su casa en Tolosa en el claustro de San Cernil.
 
Otro libro en folio en lengua lemosina, en que están pintados todos los misterios del Testamento nuevo, y explicados en dicha lengua.
 
Algunos libros hebreos con varias ilustraciones en la misma lengua.
 
De libros profanos y letras de humanidad: /[f. 67r.] un Séneca en folio escrito en pergamino, traducido en catalán, escrito el año 1437.
 
Un Plutarco de la vida de Alejandro en folio, traducido en nuestro vulgar y escrito en el año 1480[23].
 
Salanova, Ilustración de los Fueros de Aragón en folio, en pergamino y papel.
 
Leyes y ordenanzas de Castilla del rey don Enrique en pergamino, escritas en Aviñón el año 1399.
 
Crónica del Príncipe Don Carlos del Reino de Navarra, escrita el año 1454.
 
Juan Bocaccio en italiano, De las mujeres ilustres, en pergamino.
 
Don Martín de Gurrea y Aragón, Duque de Villahermosa y Conde de Ribagorza, Antigüedades, estatuas, monedas y medallas, de papel de marca mayor.
 
De Relojes, de Astrología, Química y Secretos, Aritmética, Fortificación, Matemáticas, Forma /[f. 67v.] ción de escuadrones, Usos de instrumentos matemáticos como pantometras, compases de proporción, etc. De todas estas materias, muchos tratados, y otra buena cantidad de cartas originales de príncipes, creencias de embajadas, papeles sueltos arábigos, chinas, japones, etc. Algunos libros arábigos manuscritos.
 
Poesías profanas y espirituales: las obras de Garcilaso y Boscán manuscritas.
 
De Poesías modernas: cinco tomos en 8º, que las juntó la curiosidad del doctor Francisco Antonio Fuser, canónigo y vicario general de la Seo de Barbastro, mi amantísimo maestro y amigo.
 
A lo dicho se puede añadir un buen número de libros de mapas, fábulas, historias y retratos iluminados con grande excelencia, como el Filostrato, los retratos de los reyes de Francia, varios tomos de blasones /[f. 68r.] manuscritos e impresos, coloridas las armas.
 
Y lo que da sumo realce a esta librería es varios fragmentos de las fecundas obras del doctor Juan Francisco Andrés, cronista de estos Reinos y de su Majestad.
 
 
Dichos libros se colocan en estantes hechos de negro y oro. Las divisiones las hacen termas[24] que representan a Apolo y las Musas, sustentando una cornija adornada de estatuas, globos, esferas, cuerpos geométricos y urnas. El edificio excede de sesquiáltero y no llega su proporción a dupla. Corre desde oriente a poniente, su largo cincuenta pies, su anchura treinta y uno. El lado de oriente y septentrión lo ocupan los referidos estantes, el de poniente y mediodía cuatro balcones rasgados, que cayendo parte de ellos sobre los jardines de la misma casa, es muy dilatado /[f. 68v.] y desembarazado el horizonte, tanto que los últimos montes que le forman más parecen cielo o mar que tierra. El espacio que queda entre los estantes hasta lo alto está adornado con doce perfiles de ciudades muy bien coloridas, que todas tienen a doce o catorce palmos de largo. Interpuestos, otros mapas y papeles curiosos. El resto de las paredes está adornado de varios espejos, medallas y pinturas.
 
El intervalo que hay entre balcón y balcón está adornado con ocho escritorios. El primero de poniente está por adentro en forma de anfiteatro, cuyos altos son divisiones o estantes para libros pequeños uniformemente encuadernados. La 1ª orden, que carga en el pavimento, poetas, filósofos y oradores. La 2ª, repúblicas. La 3ª y 4ª, varia erudición, donde apenas se puede apetecer asunto que no se halle. En medio de este escritorio hay otros dos pequeños, que /[f. 69r.] representan la mitad que solía haber en los circos. El 1º, de marfil historiado de más de medio relieve, una dilatadísima historia con grandísima perfección. El segundo es de ébano[25] y plata, dividido en loculos con retratos de dioses, emperadores y emperatrices de relieve de perfectísima escultura en piedras preciosas.
 
Los dos escritorios que se siguen a la parte del mediodía, el 1º de medallas dividido en noventa gavetas, y cada una en 18 loculos distintos. En ellos, distribuidas medallas de emperadores y emperatrices y otras de griegos, hebreos, púnicas y españolas antiguas, empezando las romanas en Julio César y prosiguiendo toda la sucesión del Imperio.
 
El tercer escritorio, que está sobre este, tiene treinta gavetas, y cada una 32 loculos. Las medallas de este escritorio son todas de oro y de plata. La 1ª división empieza con los cónsules y familias, /[f. 69v.] desde la Aburia hasta la Volteia. La segunda orden es de emperadores y emperatrices. La tercera de españolas antiguas, en caracteres e idioma español usado antes que introdujeran los romanos su lengua, de donde emanó la que hoy hablamos y llamarse romance, de las cuales he ofrecido a la posteridad el Museo de las medallas desconocidas.
 
Aquí es preciso hacer un paréntesis, advirtiendo los libros que acompañan esta antigüedad:
 
Andres Fulvio, Illustrium imaginis. En 8º, impreso en Roma en tiempo del papa León, año 1517.
 
Guillelmo Rovillio, Promptuario de medallas. En latín. En Lyon 1581. 2ª impresión.
 
El mismo, traducido en romance. Juan Martín Cordero. Impreso en Lyon año 1561.
 
Sebastián Erizo. En 4º, Venecia 1568.
 
Del mismo. En 8º, Venecia 1559[26].
 
Guillelmo del Cou, gentilhombre francés. /[f. 70r.] En 4º, en romance, impreso en Lyon año 1579.
 
            Aurelio Victor. En 8º, impreso en Antuerpia 1579[27].
 
Marino Barletio. En 8º, Roma 1555.
 
Laevini Torrentii, In Caii Tranquilli 12 Caesares comentarius. En 8º, Antuerpia 1578.
 
Don Antonio Agustín, sus Diálogos. En 4º, impresos en Tarragona[28].
 
Del mismo, el original de su mano de los mismos Diálogos.
 
Los mismos en italiano. En 4º, Roma 1592.
 
Don Juan de Quiñones, Explicación de unas monedas halladas en Guadarrama. En 4º, Madrid 1620.
 
Francisco Siverti, Los doce Cesares sacados de su Museo. En 4º, Antuerpia 1603.
 
Deorum et dearum capita del Museo de Abraham Ortelio. En 4º, Antuerpia 1573[29].
 
Mulierum illustrium Umberti Goltii, sus imagenes. En 4º.
 
            /[f. 70v.]
 
Juan Rosino. En 4º, Lyon 1606.
 
Familias romanas de don Antonio Agustín, publicadas por Fulvio Ursino[30]. En folio, Roma 1577.
 
Onuphrio Panvino, Fastos y triunfos de los romanos. En folio, Venecia 1557.
 
Diálogos de don Antonio Agustín, traducidos en lengua italiana por Dionisio Otaviano de Sada, ilustre honor de la ciudad de Huesca. En folio, impreso en Roma 1592.
 
Explicación de unas medallas que se hallaron en la alcazaba de Granada por el bachiller Miguel de Vergara. En folio, Madrid 1624.
 
Humberto Goltzio, Herbipolita, 10 tomos en folio, que son los que se siguen:
 
Los fastos de los magistrados y triunfos de los romanos. En folio, Antuerpia 1627.
 
Julio César y los que le mataron y los triunviros. Burgis[31] Flandorum año 1563.
 
Historia Augusta. Antuerpia 1602.
 
Los retratos de todos los emperadores con sus vidas en epítome. En romance. En folio, impreso en Amberes 1560.
 
            /[f. 71r.]
 
Tesaurus rei antiquariae uberrimus. Antuerpiae 1618.
 
Nomismata Tiberii Caesaris.
 
Monedas de Augusto César.
 
Sicilia y la gran Grecia, o historia de las ciudades y pueblos de Grecia. Antuerpia 1618.
 
Monedas de Julio, Augusto y Tiberio. Antuerpiae 1620.
 
De retratos y vidas de pontífices, Tomas Corto. Venecia 1592, en 8º.
 
Fray Antonio Brandi[32], Cronología de los sumos pontífices. Roma 1627, en 4º.
 
Del mismo, Tratado de las vidas de los emperadores. En 4º, Roma 1621.
 
Antonio Cicarelli, Vidas y retratos de los pontífices. En 4º, Roma 1588.
 
Onuphrio Panvino, Elogios de imágenes de veintisiete pontífices. En folio, Roma 1568[33].
 
Mº Alfonso Ciaconio, Vidas y hechos de los sumos pontífices. En folio, dos tomos, Roma 1601. /[f. 71v.] Coloridas las armas.
 
Effigies virorum bellica virtute illustrium tam Graecorum quam Romanorum. En 4º, París 1603.
 
Olivari Uredi I.C., Sigilla comitum Flandriae. En folio, Burgis[34] Flandorum 1639. Con este tomo enriqueció mi librería el ilustre señor conde de San Clemente, caballero en quien se logran nobleza, virtud, afabilidad y agasajo con tantas ventajas que puede ser dechado de todas las buenas prendas, realzándole mucho la elección de los buenos libros con que cada día aumenta su museo y la de pinturas con que ilustra su palacio.
 
De inscripciones, Pedro Apiano y Bartholome Amantio. En folio, Ingolstadii 1534.
 
Leges et senatus consulta quae in veteribus cum ex lapide tum ex aere monumentis reperiunt, de Fulvio Ursino[35]. En folio.
 
Illustrium virorum ut extant in urbe expressi vultus. En folio, Roma 1569.
 
            /[f. 72r.]
 
Guido Pancirolo, Notitia utraque dignitatum cum orientis tum occidentis ultra Arcadii Honoriique tempora. Lugduni 1608, en folio.
 
 
 
Cuarto escritorio. Es de libros químicos, debense los más raros a la liberalidad del ilustre señor don Camilo Locarni, noble veneciano.
 
Debajo de este escritorio hay otro con libros de estampas.
 
Quinto escritorio. Por la parte de adentro está en forma de anfiteatro, colocado en él varios ídolos de los egipcios, romanos e indios y amazonas en varias materias, en piedras preciosas, bronce, piedras comunes y barro cocido. A vueltas de esto hay muchas curiosidades de escultura de bajos relieves y de relieve entero de las mismas materias.
 
Sobre este escritorio hay otro de medallas de pontífices, príncipes modernos y hombres insignes.
 
Séptimo escritorio. Contiene instrumentos para las matemáticas, como son esferas, anillos astronómicos, /[f. 72v.] cilindrios, báculos mensorios, compases de proporción, pantómetras y otro gran número, y a todos los acompañan libros impresos o manuscritos que explican y enseñan su uso. Hay un buen número de cosas mecánicas de todos los artes y materias, espejos, anteojos, cóncavos, convexos, hiperbólicos y otra mucha variedad, que por haberse hablado de ellos arriba no se dice aquí con más expresión.
 
Octavo escritorio. Sirve de custodia a la porción más preciosa de la antigüedad, que son retratos de emperadores y emperatrices en piedras preciosas, como son nicles, esmeraldas, ónice, cornerinas y ágatas, y casi cuantas piedras se conocen en la naturaleza y tienen nombre, donde se equivoca lo precioso con lo raro del arte por la sutileza con que están esculpidas. A estas se sigue otro grande número en que se ve retratada la categoría toda de los dioses fabulosos.
 
Acompañan a estas otras en que se ven esculpidas /[f. 73r.] varias cosas, como animales, frutas e instrumentos. Estas sirvieron algunas para los sellos anulares, y otras son de escritura talismánica, de que hacen mención Torrellas, De imaginibus astrologicis, Valencia, 1496[36], y Gafarriel. Otras sirvieron no más de para explicar algún concepto del ánimo, como el que esculpió a Cupido sacándose una espina de rosal. Las otras son relevadas en alto las figuras, en las piedras llamadas camafeos, donde hay cosas tan singulares que exceden a los mayores primores que refiere Plinio. A estos prodigios del arte se les ha llegado los de la naturaleza, habiendo en ágatas y otras piedras preciosas retratados los astros como el sol, estrellas, constelaciones, etc.
 
Aquí se admira la piedra que por una parte atrae el hierro y por otra le despide, la que recoge las pajas, la que anda en el vinagre, la que representa el iris, la que detiene la sangre, la que recoge la madre, la que quita el /[f. 73v.] dolor de ijadas, y para decirlo de una vez, ni Plinio ni Camilo no hicieron mención de más piedras que las que atesora esta Diactiloteca. Ilústrala la que escribió de este mismo asunto Abraham Gorlaeo, Scalpturae 1598.
 
Coronan estos escritorios y estantes varias curiosidades de perspectivas, cajas en que se ven países, que hasta los pájaros de ellos imitan su voz. Hay cinco estatuas de bronce, una del dios Neptuno, fue del gran duque de Florencia, y en el último saco que dieron los franceses a aquella ciudad vino esta estatua a Nimes, y allí envió a un gentilhombre de su casa a feriarla el ilustre señor don Gaspar Galcerán de Gurrea y Aragón, conde de Guimerá, vizconde de Ebor, ilustrísimo ornato de la república literaria y el benemérito de la antigüedad en este siglo, mi muy especial amigo.
 
Las otras dos estatuas son de unos sátiros. La cuarta de un Neptuno a caballo en un tiburón[37]. /[f. 74r.] La quinta es ecuestre, Marco Aurelio a caballo, es retrato de la que se ve en Roma en el Capitolio. Hay tres estatuas de mármol, una de barro cocido, cinco testas de platrejo, yeso, una de ellas retrato muy parecido de mi amigo el doctor don Nadal Baronio, napolitano de la ciudad de Policastro, doctor teólogo, médico y químico célebre.
 
A esta pieza se sigue otra casi de la misma grandeza, en que se ve cantidad de armas antiguas y modernas, aderezos de caballos, esqueletos de aves y animales, cuernos monstruosos, como del unicornio, de los bueyes salvajes de que hace mención el Mº Medina describiendo el Pirineo, huesos de gigantes, basiliscos y pescados acecinados, y casi cuanta variedad de conchas y caracoles se hallan en los mares, y otra gran multitud de empedrimentos que producen estos Pirineos, como miembros de hombres, animales, árboles, plantas, /[f. 74v.] frutas, aves, peces, infestos como tortugas, ranas, sanguijuelas, lombrices, caracoles y conchas de casi cuantas diferencias hay en la mar y en la tierra.
 
Y no se contentó la naturaleza con formar de piedra todas estas cosas, pero aun imitó algunas de las obras mecánicas más primorosas, como unos botones, alguno del tamaño de una manzana mediana de una piedra blanca, que por algunas sutilísimas piedras descubre unos rayos tan brillantes que parece tener alma de diamante, dividida de arriba abajo en cindrias como el melón, formadas de cuatro o cinco ordenes de puntos sutilísimos, unos hundidos para abajo, otros relevados para arriba. Otras piedras en forma de los botones chatos que se usan para pasador a la sabanilla que se lleva al cuello, unos labrados de cindrias de pezoncillos relevados puestos con mucha orden y concierto, otros adornados de unas rosas redondas que forman en el medio un pezoncillo, que lo rodea una sutilísima crestilla, y entre /[f. 75r.] una y otra orden de estas una cindria hecha de la misma crestilla ondeada, lo uno y otro tan primoroso que no es posible imitarlo la más primorosa filigrana, ni explicarlo el más diestro buril. Y aún en esta obra la misma naturaleza desconfió del crédito, pues en un lado de ella amontonó monstruosamente de las mismas cosas, en que subscribió el me fecit.
 
Entre la multitud de las dichas piedras, que sin lo dicho son innumerables de referir, lo que ilustra estas maravillas y puede servir de estímulo a unos y de consuelo a otros es un guijarro[38] poco menos que el puño cerrado de una mano pequeña, que se ven sobre él cuatro sepulcros hechos de piedras de la misma naturaleza, tan pequeñas que la mayor no excede de la cuarta parte de un grano de pimienta. Estas, juntadas con barro hacen una bovedilla redonda de la traza de las que se hacen para los hornos de cocer pan con las adobas, y arriba donde las bóvedas cierran con la ultima piedra que llaman clave queda del mismo barro formado como /[f. 75v.] un envasador o papeleta, y esto sirve para que al tiempo de entrar el animalejo en su sepulcro lleva consigo una piedrezuela con que cierra la bóveda[39], y para que al dejarla no se desvíe ni caiga hizo aquella prevención. Hagan reparo en esta maravilla los escrupulosos que condenan que el hombre que cree su resurrección busque sepulcro honrado en que depositar sus huesos.
 
[En el margen se ha añadido: “Es admirable un ámbar, en cuya transparente materia se ve sepultado un mosquito. Mart. lib. 4, 59, lib. 3, 32, lib. 6, 15”][40].
 
Esta misma sala la adornan algunas esculturas admirables de bronce, mármol, yeso y barro. Entre las armas es preciosa una catana guarnecida de oro y caray del rey de los tártaros, regalome con ella el excelentísimo señor duque de Villahermosa, en quien porfían la nobleza y opulencia por quien sobresaldrá más. Otra catana de los chinas, la cuchilla en forma de rayo y el puño un demonio o alguno de sus ídolos. Una bocina de marfil de casi una vara de larga de un rey del Japón. /[f. 76r.] Un puñal con que se cortó los dedos el rey Pedro el 4º de Aragón al romper el privilegio de la Unión. Un báculo de un encantador, y otra gran multitud de prodigios en que el más juicioso tendrá mucho que admirar.
 
Este cuarto en que nos hallamos se compone de un recibidor en que remata la escalera, uno y otro pintado de perspectivas; dos salas, paredes y techos con el mismo adorno; dos con tapicerías flamencas de lo más brillante en estofa, dibujo y colorido, en que se ven los encantos de Celidonia; una galería con pinturas, espejos, bufetes de ágata y escritorios; una pieza adornada con estucos y pinturas al óleo; un oratorio con un cuadro de la Virgen, Niño, San José y ángeles de Guido de Bolonia, es copia pero de excelente mano. Otras dos piezas adornadas de terciopelos y brocateles. Otras dos de races de verduras y reposteros con armas de la casa. La última pieza /[f. 76v.] es grande, no está acabada, fabricase para lograr en ella primores de la pintura y maravillas de la perspectiva. Los demás adornos de estas piezas se reducen a escritorios con perspectivas[41], con escaparates sobre ellos, estatuas de mármol, marfil, azabache, preciosas urnas y otras bujerías.
 
Las pinturas son:
 
Una Lucrecia del Tiziano.
 
Una Historia de José y Putifar de Rubens. Es copia.
 
Un baño de Diana de Bartolomé Espranger. Es original.
 
Muchas láminas en rame o arambre, en pizarra y ágatas.
 
Un Baco de Cara[ba]cho[42].
 
Unos jugadores de Michel Angelo Carabacho.
 
Una Susana y los viejos de Rubens. Es copia.
 
Un Cupido de Lucas Candiaso.
 
Un Júpiter con la Ninfa Io de Micer Paulo.
 
Una Santa Cecilia.
 
Dos tablas de las Vírgenes prudentes de Ribalta.
 
Del mismo, dos lienzos de un David y San Cristóbal.
 
            /[f. 77r.]
 
Cuatro países de Paulo Sbril.
 
Algunas flores de Camilo.
 
 Dos tablas de Mario Niflora.
 
Un cuadro grande del abajamiento de la cruz de Jusepe Ribera.
 
Del mismo, un San Bartolomé del natural, lienzo grande.
 
Una Danae del natural, lienzo grande.
 
Un San Francisco del mismo tamaño.
 
Un San Jerónimo, medio cuerpo.
 
Doce filósofos de más de medio cuerpo.
 
Dos lienzos muy grandes de Roma y Nápoles.
 
De una Lucrecia en tabla de Alberto.
 
Un país en tabla de Luca de Landa.
 
Dos testas de Jusepe Ribera.
 
Un Baco con otro muchacho de [en blanco].
 
Un esquizo del rey de Francia de Chapron.
 
Dos niños de Tintoreto.
 
Dos niños de micer Pablo.
 
            /[f. 77v.]
 
Una Fortuna del Espadarino.
 
Un Apolo y las Musas.
 
Muchos países de los siguientes autores: Paulo Sbril; Cristóbal de Bargas, sevillano; Collantes; Pedro Rente; Pedro Urzanqui; Miguel de San Juan. Y de otros pintores inferiores, así de Italia como de Francia, muchos cuadros de santos, de hombres y mujeres insignes, de países, de batallas, historias y fábulas.
           
Mi hermano el doctor don Juan Orencio Lastanosa, canónigo y maestrescuela de esta Iglesia tiene su habitación decente y acomodada para si y sus criados dentro la misma. A esta se le arriman los jardines y huerta, que los describo con decir que ellos y ella tienen de circuito cuatro mil y setecientos pies de circunferencia[43], y divididos /[f. 78r.] en cinco jardines y un laberinto, con aguas corrientes y manantiales perennes, un espacioso estanque, árboles silvestres y fructíferos, multitud de flores, sin que falten las que gozan los más remotos países, para cuyo logro he tenido la correspondencia:
 
Del docto Filhol en Toulouse.
 
De Juan Baptista Dru en Lyon, herbolario del rey de Francia, el cual me remitió el catálogo de sus flores en el año de 50, impreso en Lyon año 1649.
 
En Burdeos con el señor La Faia, secretario de su Majestad Cristianísima.
 
En París con P. Morin, remitiome el año 1655 un catálogo impreso en París dicho año de tulipanes, otro catálogo de anemones y otro de ranúnculos, todos impresos en París dicho año.
 
En Bolonia con el ilustrísimo señor conde Vincencio Mariscoti, que habiéndole pedido la rosa senente o de la China me ofrece remitirla, aunque es /[f. 78v.] tan singular que solo se halla en manos de dos príncipes en Italia, y me remite una hoja de la planta y ofrece que vendrá acompañada de la parra o vid de la China, por ser de lo más raro que hay en la naturaleza.
 
-Aunque mal razonado, yo le he hecho a Vuestra Paternidad un breve rasguño de lo que apetece ver, con que me parece se puede dar por satisfecho en cosa de tan poca importancia.
 
A que replicó:
 
-Sucédeme muy al revés de lo que Vuestra Merced imagina, pues lo que llama sucinta relación ocasiona nuevos incentivos para ver y admirar tantos prodigios. Y hago reparo al no haber hecho Vuestra Merced mención alguna de cosas químicas, cuando he oído asegurar que las que Vuestra Merced tiene las puede envidiar[44] el más poderoso, y que con algunas que han salido de su casa se han obrado prodigios que casi son increíbles.
 
-Ingenuamente responderé, padre, que habiendo tenido grandes ocasio /[f. 79r.] nes de saber de esa prodigiosa arte, creyendo que el fin de ella era enriquecer el hombre, siempre lo dejé despreciando ese modo de tesoros. Hasta que llegando habrá[45] como 4 años a mi casa el doctor don Nadal Baronio le di de mano, como he hecho con muchos otros, y él viéndose despreciado habiendo llegado a esta ciudad solo por verme y comunicarme, me dijo: Ah señor, que yo no soy burlador ni tramposo, que soy sacerdote y doctor teólogo y médico, y mi química se encamina toda a la salud del hombre, a alargarle la vida y a moderar sus accidentes, y esto lo obro con el oro potable, plata potable, el espíritu, quinta esencia, sal, extractos y magisterios de las perlas, coral, ámbar, carabes, etc. Y yo si os he de hacer oro potable no os pediré oro (que eso podía hacerme sospechoso), porque yo de esta tierra que pisamos saco el oro.
 
Pareciome consolarle con oírle y traerle por huésped a mi casa, donde en espacio de tres años obró cosas prodigio /[f. 79v.] sísimas[46], no siendo lo más a algunos hombres tenidos por muertos, recibida la extrema unción, privados de todos los sentidos, con cuatro gotas de oro potable restaurarlos, y dejarlos hábiles para hablar, discurrir, recibir los sacramentos y hacer su testamento, sino que a algunos de estos los restauró hasta darles la salud y convalecer perfectamente. De estas cosas enriqueció mi casa, que las estimo más que cuanto tengo, pues con ellas muy frecuentemente estoy socorriendo y mejorando la salud de mis amigos. Y de ello anda por ahí un cuadernillo, que podrá ser Vuestra Merced encuentre con él.
 
 
 
 
 

[1] Félix Latassa transcribió esta palabra como “espectáculos”, aunque luego se dio cuenta de que la lectura correcta era “especulativos”. Ricardo del Arco optó por eliminar la palabra al editar el texto.
[2] En lugar de “Salazar”, Latassa -y con él Ricardo del Arco- escribió “Salcedo”.
[3] El copista del texto de la Biblioteca Nacional transcribió mal este nombre, y escribió “Ledesio” en vez de “Sedeño”. 
[4] Véase, para estos autores latinos, el folio 108 del Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa (Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379).
[5] Latassa y del Arco: “encomendación”.
[6] Latassa y del Arco: “presidente”.
[7] Latassa y del Arco: “las pirámides”.
[8] Latassa y del Arco: “de los contornos”.
[9] Félix Latassa escribió “Gerónimo”; Del Arco corrigió el error al publicar el texto.
[10] Latassa copió “Lerio”; justo encima, otro mano (la de Valentín Carderera, probablemente) escribió la forma correcta del apellido de este tratadista de la arquitectura: “Serlio”. En el manuscrito de la Hispanic Society, sin embargo: “Serrio”.
[11] Latassa y del Arco: “Tritach”; se trata de Adam Freitag.
[12] Latassa: “Maturin Josue de la Fleche”; en Ricardo del Arco: “Martín Josué de la Fleche”.
[13] Latassa y del Arco: “Brembato”.
[14] La obra de Monterreul fue añadida en el margen con posterioridad; de hecho, no figura en el ejemplar de la Biblioteca Nacional.
[15] Después de la obra de Agrícola, está escrito, y luego tachado: “Juan Francisco Pico Mirandula, De auro, 4º, Venetia 1586”. Esta referencia no aparece en el texto de la Biblioteca Nacional; y tampoco fue copiada por Félix Latassa.
[16] Latassa y del Arco: “fábula”.
[17] Latassa y del Arco: “Lambspigri nobilis getphrani, De lapide philosophorum figurae et elementa”.
[18] En el margen del folio 73r. hay una referencia más completa a esta obra: “Torrellas, De imaginibus astrologicis, Valencia 1496”.
[19] Latassa y del Arco: “en 8º”.
[20] Latassa y del Arco. “1605”.
[21] Latassa y del Arco: “Lampidio”.
[22] Latassa y del Arco: “Hannoveriae”.
[23] Latassa y del Arco: “1430”; en el ejemplar de la Biblioteca Nacional, “1480”.
[24] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional se dejó un hueco en blanco, dado que el copista no supo leer, según parece, la palabra “termas”.
[25] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional, por error de copia, aparece “baño” en lugar de “ébano”.
[26] Latassa y del Arco: “1539”.
[27] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional falta la obra de Aurelio Victor.
[28] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional: “Zaragoza”.
[29] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional, el copista se saltó una línea, uniendo así las referencias de Siverti y Ortelio; el texto quedó de este modo: “Francisco Siverti, Los 12 Cesares sacados de su Museo de Abraham Ortelio. En 4º, Antuerpia 1573”.
[30] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional se dejó en blanco, por resultar ilegible para el copista, el nombre “Fulvio”.
[31] Seguramente “Brugis” (Brujas).
[32] Latassa y del Arco: “Bernardi”.
[33] Latassa (y por tanto, también del Arco) se saltó esta línea, y no incluyó la obra de Panvino.
[34] Seguramente “Brugis” (Brujas).
[35] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional se dejó en blanco, por resultar ilegible para el copista, el nombre “Fulvio”.
[36] El título, lugar de impresión y fecha de la obra de Torrellas se añadieron en el margen con posterioridad; y así, no figuran en el ejemplar de la Biblioteca Nacional.
[37] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional se dejó en blanco, por resultar ilegible para el copista, la palabra “tiburón”.
[38] Latassa y del Arco: “pájaro”.
[39] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional no se copiaron las palabras “con que cierra la bóveda”.
[40] La referencia al ámbar se debió añadir con posterioridad, pues no figura en el ejemplar de la Biblioteca Nacional. El autor al que alude el texto es Marcial, el célebre escritor hispanorromano, y la obra citada sus no menos famosos Epigramas. En los tres Epigramas mencionados hay, en efecto, referencias a animales atrapados en ámbar o seres mitológicos convertidos en piedra. Veámoslo (Marcial, Epigramas completos, Edición de Dulce Estefanía, Cátedra, Madrid, 1991, p. 141, 186 y 233):
                Libro 3, 32: “¿Me preguntas, Matrinia, si no puedo con una vieja? Puedo también con una vieja, pero tú no eres una vieja, sino una muerta. Puedo con Hécuba, puedo con Níobe, Matrinia, pero si la una no es todavía una perra, si la otra no es todavía una piedra” (Según la mitología, Hécuba se había metamorfoseado en una perra y Hécuba en una roca).
                Libro 4, 59: “Mientras una víbora serpentea por las ramas lloronas de las Helíades cayó sobre el animal, que avanzaba en sentido contrario, una gota de ámbar: mientras ve con asombro que está retenida por aquel rocío espeso, de repente se quedó rígida vencida por aquella masa congelada. No te complazcas, Cleopatra, con tu sepulcro real, si una víbora yace en un túmulo más noble”. (Las Helíades eran las hermanas de Faetón. Por llorar la muerte de su hermano fueron metamorfoseadas en álamos y sus lágrimas se convirtieron en gotas de ámbar).
                Libro 6, 15: “Mientras una hormiga vaga a la sombra de un árbol de Faetón [un álamo, como acabamos de ver], una gota de ámbar aprisionó al pequeño animal. Así la que antes, mientras tenía vida, había sido despreciada, ahora, gracias a la muerte, se ha convertido en un objeto precioso”.
[41] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional: “escritorios con pinturas y perspectivas”.
[42] “Carabacho” (Caravaggio), como en la pintura siguiente. Véase la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, de Juan Francisco Andrés de Uztarroz (manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America, f. 36r.).
[43] Latassa y del Arco: “470 pies de circunferencia”.
[44] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional se dejó en blanco, por resultar ilegible para el copista, la palabra “envidiar”; Latassa (y con él del Arco) la leyó equivocadamente como “inutilizar”.
[45] Latassa: “ocurra”; ante la falta de sentido que resultaba de esta lectura, Ricardo del Arco modificó la frase, tratando de recuperarlo: “hasta que llegando, como cuatro años habrá”.
[46] En el ejemplar de la Biblioteca Nacional: “prodigiosas”.
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