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HABITACIÓN DE LAS MUSAS

 

 
 
HABITACIÓN DE LAS MUSAS, RECREO DE LOS DOCTOS, ASILO DE LOS VIRTUOSOS
 
Vicente Antonio de Lastanosa. Entre 1669 y 1681
 
Hispanic Society of America (manuscrito B-2424, f. 1r.-5v.)
 
 
 
            Este breve texto, escrito por Vicente Antonio de Lastanosa, el hijo menor (y a pesar de ello, el heredero) de Vincencio Juan de Lastanosa, es, en palabras de su autor, una “breve narración” o “epítome” en la que resume los rasgos principales de su padre y las acciones más destacadas que llevó a cabo a lo largo de su vida.
 
            La Habitación de las Musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos era la introducción a una descripción del palacio lastanosino y a otros escritos que iban a ser impresos, aunque finalmente no se hizo. El propósito del texto está, en efecto, perfectamente explicado en su primer párrafo. Vicente Antonio de Lastanosa quería publicar (“dar a la estampa”, dice) una “relación” de “la casa de mi padre”, compuesta por el propio Vincencio Juan de Lastanosa, acompañada de otros textos que no se especifican, debidos a varios autores. Si Lastanosa escribió realmente una descripción de su palacio, por desgracia no ha llegado hasta nosotros; a no ser que Vicente Antonio se esté refiriendo a la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave
 
            La razón de la publicación también aparece clara: se habían agotado los 2.000 ejemplares de la Descripción en verso de las antigüedades y jardines de Lastanosa, escrita por Juan Francisco Andrés de Uztarroz y publicada en Zaragoza en 1647. Pese a lo que cabría pensar de tan generosa tirada –si es que fue real-, en la actualidad se conservan escasísimos ejemplares de esta Descripción en verso de Andrés de Uztarroz[1].
 
            Vicente Antonio quería que la nueva descripción del palacio lastanosino circulara sobre todo “entre los amigos que la pidieren”. No obstante, dado que probablemente llegaría también a otras personas, decidió proporcionarles unas breves “noticias” sobre su padre. Y eso es la Habitación de las Musas. Desde ese punto de vista, su título, Habitación de las Musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos, podría aludir tanto al palacio como al propio mecenas oscense.
 
 
EL MANUSCRITO DE LA HABITACIÓN DE LAS MUSAS
 
            La Habitación de las Musas se ha conservado en forma manuscrita en un volumen misceláneo de la Hispanic Society of America, en Nueva York –signatura B-2424-. El texto ocupa, en concreto, los folios 1 al 5. Curiosamente, con ello se cumple el propósito original de Vicente Antonio de Lastanosa, ya que la Habitación de las Musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos precede en dicho volumen a tres de las descripciones más importantes del palacio de Lastanosa (las Descripciones en verso y en prosa de Juan Francisco Andrés de Uztarroz y la Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de Octurbre del año 1662 con un religioso docto y grave; las tres, aquí, manuscritas).
 
            Dicho volumen se conservó en Huesca hasta fines del siglo XVIII. Desde ese momento, y hasta su llegada a los Estados Unidos, pasó por diferentes manos: el bilbilitano José Sanz de Larrea, que fue quien lo sacó de Huesca, y tres grandes bibliófilos españoles del siglo XIX: Bartolomé José Gallardo, José Sancho Rayón y el Marqués de Jérez de los Caballeros. En 1902, finalmente, el Marqués vendió su espléndida biblioteca a Archer Milton Huntington, el fundador de la Hispanic Society of America. Y así fue como estos importantísimos documentos sobre Lastanosa terminaron, a comienzos del siglo XX, en Nueva York.
 
            En 1789, un año después de que Sanz de Larrea se hiciera con el volumen, Félix Latassa copió y extractó en Zaragoza buena parte de su contenido. Entre los textos que copió se encontraba la Habitación de las Musas. Dicha copia se guarda en la actualidad en la Biblioteca Pública de Huesca (tomo I de las Memorias literarias de Aragón de Félix Latassa, manuscrito nº 76, pág. 104-110).
 
            Durante el tiempo que el volumen perteneció a José Sancho Rayón, la Habitación de las Musas se publicó en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (Madrid, Año VII, 20-Enero-1877, nº 2, pág. 29-31). Finalmente, en 1934 Ricardo del Arco la volvió a publicar, en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, pág. 25-29, a partir de la edición de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (y no de la copia de Latassa, como había hecho con otros textos relacionados con Lastanosa).
 
 
AUTOR Y FECHA DE COMPOSICIÓN
 
            El autor del texto figura después del título: se trata de Vicente Antonio Lastanosa, el hijo menor de Vincencio Juan de Lastanosa y Catalina Gastón. El matrimonio tuvo catorce vástagos, de los cuales siete llegaron a la edad adulta. Catalina Gaston murió en abril de 1644, con solo 32 años, pocos días después del nacimiento de Vicente Antonio[2]. En la Habitación de las Musas este recuerda precisamente, conmovido hasta las lágrimas, que doña Catalina falleció “de sobreparto de quien llorando escribe esto, tan dolorido y tierno que si en su infeliz nacimiento discurriera lo que hoy, trocara su vida por la muerte de su madre”.
 
            Pese a ser el hijo menor de Lastanosa, Vicente Antonio sería a la postre su heredero. En la actualidad conocemos mucho mejor el singular problema que plantean los hijos de Vincencio Juan de Lastanosa gracias al libro de José Ignacio Gómez Zorraquino Todo empezó bien. La familia del prócer Vincencio Juan de Lastanosa (siglos XVI-XVII), Zaragoza, Diputación de Zaragoza, 2004[3].
 
            Gómez Zorraquino ha documentado que, a la altura de 1669, los cuatro hijos varones de Lastanosa habían entrado en religión o tenían beneficios eclesiásticos: Hermenegildo era cartujo; José Paulino, prior de San Lorenzo; Juan Francisco, beneficiado en San Pedro el Viejo; y el propio Vicente Antonio, racionero de San Lorenzo (no obstante, en marzo de 1669 Juan Francisco y Vicente Antonio permutaron sus respectivos beneficios).
 
            En ese momento, Vincencio Juan de Lastanosa tenía ya 62 años, y llevaba viudo un cuarto de siglo. El futuro de la familia parecía pues difícil. Vicente Antonio se casó no obstante en 1675, con 31 años (lo que tampoco era demasiado usual). Lo hizo con Ana Francisca Montemayor, sobrina de otro destacado personaje altoaragonés del siglo XVII: Juan Francisco Montemayor, natural de Laluenga, que desarrolló una larga carrera como jurista en América, además de publicar varios libros[4]. En su testamento, Vincencio Juan de Lastanosa, que le llama “mi amigo”, le cedió el uso de su Biblioteca.
 
            Pocos meses después de la muerte de su padre, Vicente Antonio se hizo armar caballero. Con él comenzó también, según parece, la dispersión de las colecciones lastanosinas[5]. Posiblemente le debemos la construcción -y quizá en parte la decoración- de la capilla de los Lastanosa en la iglesia que los frailes dominicos construyeron entre 1687 y 1695.
 
            Vicente Antonio Lastanosa murió en el año 1696. No dejaba descendencia, ya que de su matrimonio con Ana Francisca Montemayor no nació ningún hijo. En tales circunstancias, la herencia de los Lastanosa pasó a Juan Francisco, su hermano mayor. Juan Francisco Lastanosa había tenido ya un hijo mientras era racionero de San Lorenzo (hijo ilegítimo que fue también clérigo de la iglesia de San Lorenzo). Más tarde, Juan Francisco contrajo matrimonio con Mariana Bosque, del que nacieron varios hijos, con lo que la continuidad de la familia quedó por fin asegurada.
 
            La autoría de la Habitación de las Musas no plantea, pues, problema alguno. No ocurre igual con la fecha, de la que nada se dice. Sin embargo, parece seguro que se compuso entre 1669 y 1681.
 
            Al hablar de la cripta-panteón que hay bajo la capilla de la Catedral, Vicente Antonio se refiere a la “urna en que está el cadáver del doctor don Juan Orencio Lastanosa, canónigo maestrescuela” (y éste, el hermano de Vincencio Juan, murió en 1665). En el texto se dice asimismo que el cuerpo de Juan Orencio permaneció cuatro años bajo “el ara o peana donde ponen los sacerdotes los pies cuando celebran misa”, antes de ser depositado en la urna o sarcófago[6]. Este último dato lleva la composición de la Habitación de las Musas al año 1669, cuando menos.
 
            Por otra parte, del tenor del texto se deduce que Vincencio Juan de Lastanosa seguía vivo cuando su hijo lo escribió. Por ejemplo, al hablar de la cripta Vicente Antonio nos informa de que en la misma había “otro sepulcro para mi padre” (pero no que estuviera ya enterrado en él, a diferencia de su tío, el canónigo Juan Orencio). Además, entre la obras de Lastanosa se cita la Piedra de toque de la moneda jaquesa, que se conserva en forma manuscrita, pero no el Tratado de la moneda jaquesa, el libro publicado en Zaragoza el año 1681 a partir justamente de dicho manuscrito.
 
            Vincencio Juan de Lastanosa falleció el 18 de diciembre de 1681. La Habitación de las Musas se escribió, así pues, entre 1669, momento en que los restos mortales de Juan Orencio Lastanosa fueron colocados en el sarcófago de piedra que todavía se puede admirar en la cripta familiar, y 1681, el año de la muerte de su hermano Vincencio Juan. Tratar de concretar más es, sin embargo, difícil. Ello nos impide saber, por ejemplo, si Vicente Antonio Lastanosa escribió estas “noticias” sobre su padre antes o después de contraer matrimonio en 1675 con Ana Francisca Montemayor.
 
 
ESTRUCTURA Y CONTENIDO
 
            A pesar de su brevedad, en la Habitación de las Musas cabe distinguir la siguiente estructura: 
· Titulo y autor (f. 1 r.). 
· Propósito de la obra (f. 2 r.): noticias sobre Vincencio Juan de Lastanosa, como introducción a una “relación” de su casa y otros textos. Todo ello se iba a imprimir, aunque finalmente no se hizo. 
· Antepasados, nacimiento y educación de Vincencio Juan de Lastanosa (f. 2v.). 
· Obras compuestas por Lastanosa (f. 2v.-3r.): Museo de las medallas desconocidas españolas; Dactiloteca; Piedra de toque de la moneda jaquesa; y traducción del francés de los Elementos químicos de Jean Beguin. 
· Autores cuyas obras se publicaron gracias al mecenazgo de Lastanosa (f. 3r.-4r.): Baltasar Gracián, Manuel Salinas y Juan Francisco Andrés de Uztarroz. 
· Acciones notables protagonizadas por Vincencio Juan de Lastanosa (f. 4r.-v.): hospedaje a “profesores” de diversas ciencias y artes; hechos militares, sobre todo durante la guerra de Cataluña; y asistencia a la ciudad durante la peste que la asoló en 1651-52. 
· Catalina Gastón, mujer de Lastanosa, y su muerte de sobreparto tras el nacimiento del autor del texto, Vicente Antonio de Lastanosa (f. 4v.). 
· La capilla y cripta-panteón de la catedral de Huesca (f. 4v.-5v.).
 
 
¿UN TEXTO FIABLE?
 
            La Habitación de las Musas nos proporciona alguna noticia que sólo aparece en este texto: por ejemplo, que Vincencio Juan de Lastanosa tradujo del francés los Elementos químicos de Jean Beguin.
 
            Estamos descubriendo sin embargo que esta breve obra de Vicente Antonio de Lastanosa deber ser manejada con precaución. Así, cuando afirma que la nobleza de la familia procedía de Pedro Lastanosa, que vivió hacia el año 1200. Otras historias de la familia sitúan en ese momento a Gombal de Lastanosa, quien, supuestamente, habría protegido al joven rey Jaime I durante su estancia en el castillo templario de Monzón.
 
            Los dos ejemplos más significativos de falta de fiabilidad en la Habitación de las Musas son, no obstante, los relativos al nacimiento y la educación de Lastanosa. Del primer aspecto, Vicente Antonio de Lastanosa nos dice: “nació mi padre en la ciudad de Huesca en la casa que habita a 25 de febrero del año 1607”. Ahora sabemos, sin embargo, que Vincencio Juan de Lastanosa no pudo nacer en el palacio del Coso, porque, tal y como muestran varios documentos del Archivo Histórico Provincial de Huesca, su familia, que atravesaba por graves dificultades tras la muerte de Juan de Lastanosa en 1596, lo había vendido en 1601. Y sólo lo recuperó en el año 1609, cuando Vincencio Juan ya había nacido[7].
 
            Por su parte, de la educación que recibió su padre Vicente Antonio escribe: “el haber heredado temprano las obligaciones de su casa le arrancaron de las escuelas y tiranizaron la profesión de las ciencias”. Tampoco fue así: Vincencio Juan de Lastanosa estuvo hasta los 25 años bajo la tutela de su abuelo materno, Juan Baraiz y Vera. Ello le permitió adquirir una esmerada educación, aún sin necesidad de cursar estudios en la Universidad de Huesca, a diferencia de su hermano Juan Orencio. Francisco Antonio Fuser, que fue canónigo de la Catedral de Barbastro, jugó a este respecto, como maestro privado del joven Lastanosa, un importante papel. Hay evidencias de que Vincencio Juan de Lastanosa pasó la mayor parte de los años 1624 y 1625 en Barbastro, justo antes de casarse con Catalina Gastón, estudiando con Fuser[8].
 
 
 
 
 
 
 
 
HABITACIÓN DE LAS MUSAS, RECREO DE LOS DOCTOS, ASILO DE LOS VIRTUOSOS
 
Vicente Antonio de Lastanosa. Entre 1669 y 1681
 
Hispanic Society of America (manuscrito B-2424, f. 1r.-5v.)
 
 
            Esta transcripción de la Habitación de las Musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos está basada en el manuscrito B-2424 de la Hispanic Sociey of America (f. 1r.-5v.); y más concretamente en el microfilm del mismo que se guarda en la Biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses.
 
Hemos optado por regularizar y modernizar el texto, para hacer más fácil y comprensible su lectura. En las notas se detallan las lecturas distintas de:  
Félix Latassa, que copió la Habitación de las Musas en 1789 (Memorias literarias de Aragón, tomo I, Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito nº 76, p. 104-110). 
La edición del texto aparecida en 1877 en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (Madrid, Año VII, 20-Enero-1877, nº 2, p. 29-31). 
La edición realizada en 1934 por Ricardo del Arco, a partir de la publicada en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 25-29). 
 
 
 
 

            /[f. 1r.]

Habitación[9] de las Musas,
recreo de los doctos,
asilo
de los virtuosos
 
escríbelo
 
Don Vincencio Antonio de Lastanosa
 
 
En Huesca, ciudad en la margen del río
Isuela de la España Citerior, en la demar-
cación de los Viscetanos[10], en los términos
de los Ilergetes.
 
 

            /[f. 2r.]

A los Amigos
 
Lector
 
 
            Describo la casa de mi padre sin poner más de la pluma por no hacerme testigo sospechoso, y te ofrezco en primer lugar una relación de ella escrita por él mismo, tan breve, tan ajustada y modesta como leída advertirás. Lo demás que se sigue lo acreditan los títulos de sus autores. El principal motivo de dar a la estampa este papel ha sido el ahorrar el trabajo de copiar la descripción que de ella hizo en verso el doctor Juan Francisco Andrés, cronista del rey nuestro señor y del reino de Aragón, impresa en Zaragoza el año 1647, que por pedirla cada día de diversas partes, y haberse acabado dos mil ejemplares que pidió su autor, me ha parecido añadirle lo que te ofrezco en este breve volumen. Y aunque mi intención es que este papel corra entre los amigos que le pidieren, por si se extendiere a otros, porque[11] no carezcan de las noticias que se pueden desear[12] del sujeto de quien se habla, haré una breve narración.
 
            /[f. 2v.]
 
            Nació mi padre en la ciudad de Huesca, en la casa que habita, a 25 de febrero del año 1607. Su nobleza se origina de don Pedro Lastanosa, de quien en el año 1200 se halla que floreció, concurriendo con los ricos hombres y demás nobles en confirmar las escrituras y donaciones que hacían los reyes. Los progresos de sus sucesores podrás verlos en los anales y archivos de estos reinos. El rey don Pedro el Cuarto y el Infante don Pedro su tío, primer conde de Ampurias, en diversos instrumentos y creencias[13] de embajadas, llamaron nobles a don Giliberte y don Pedro de Lastanosa, noveno y décimo ascendientes suyos.
 
            El haber heredado temprano las obligaciones de su casa le arrancaron de las escuelas y tiranizaron la profesión de las ciencias, pero no le pudieron robar el cariño, pues le ha manifestado en sus obras, que son el Museo de las medallas desconocidas de España, que escritas en caracteres e idioma español, acuñadas la mayor parte de ellas antes que los romanos introdujeran en España su lengua, siendo esta la más venerable y preciosa porción de la antigüedad de España, que estando sepultada y olvidada esta noticia queda restaurada por su industria.
 
            La Diactiloteca, libro que contiene una gran multitud de anillos romanos esculpidos en piedras /[f. 3r.] preciosas, y a vueltas de ellas muchas que sirvieron de talismanes y otras de adornos, como son los camafeos. Y todo ello con mucha erudición, así de los nombres, calidades y virtudes de las piedras como de la explicación de los dioses, retratos de príncipes, alma de las empresas, tocando lo natural, histórico y fabuloso.
 
            Piedra de toque de la moneda jaquesa, que es la moneda provincial[14] que en Aragón corre desde sus primeros reyes hasta hoy, averiguando su principio, su verdadero quilate y valor, en el tiempo que se conservó en él, cuando declinó, qué alteraciones ha padecido, y con qué estado se halla hoy.
 
            Ha traducido de francés en nuestro vulgar los Elementos químicos del Beguino.
 
            Y para acreditar el cariño con que siempre ha amado las letras, lo pruebo con decir que al padre Baltasar Gracián, bilbilitano, de la Compañía de Jesús, hombre virtuosísimo, docto y gran predicador, le sacó con destreza de sus manos varios escritos que le había dictado la lozanía de su profundo discurso en lo más florido de su mocedad, y juzgándolos asuntos dignos de sus mayores primores, contra su voluntad dio a la estampa:
 
            El Héroe. Lo imprimió en Huesca y lo ofreció por rica primicia[15] al rey nuestro señor el año 1637.
 
            /[f. 3v.]
 
            El Discreto. Lo consagró al serenísimo señor don Baltasar Carlos, príncipe de España, y lo imprimió en Huesca el año 1645.
 
            El Oráculo Manual y Arte de Prudencia. Lo estampó en Huesca el año 1647.
 
            El Político don Fernando el Católico. En Zaragoza en el año 1640.
 
            La Agudeza y Arte de Ingenio.
 
            La misma, aumentada en segunda y tercera impresión, la dio a la estampa en Huesca el año 1648.
 
            El Comulgador. En Zaragoza el año [en blanco][16].
 
            Los Criticones. Primera, segunda y tercera parte[17].
 
            Y si la emulación no los hubiera trampeado, hubiera eternizado muchas obras de este insigne varón.
 
            De don Manuel Salinas (su primo), doctor en ambos derechos, canónigo y prepósito de la Seo de Huesca, temiendo que mayores empleos le habían de apartar de los amorosos cariños que en su mocedad tuvo a las Musas, le sacó de entre las manos muchos epigramas de Marcial, ajustada y dulcemente traducidos, y los libró del olvido, y aún de la rigurosa censura de su mismo dueño, haciendo para que se lograran la segunda impresión de la Agudeza y Arte de Ingenio.
 
            Del doctor Juan Francisco Andrés, cronista de su Majestad, le dio a la estampa el Diseño de la insig /[f. 4r.] ne librería de Francisco Filhol de Tolosa[18]y el Monumento de los Santos Justo y Pastor.
 
            Ha manifestado también lo que ama los virtuosos, admitiendo en su casa por huéspedes diversos sujetos, profesores de diversas ciencias y artes, sin haber despreciado al desnudo peregrino ni al descalzo viandante.
 
            Y corono este epitome con decirte que el amor a las letras, afición a las artes y universal gusto de las mecánicas y de la curiosidad no le han embarazado para los más difíciles empleos en servicio de su rey y su patria, pues de que el enemigo introdujo las armas en España hasta que se concluyó la paz siempre se ha ofrecido pronto a todos los empleos. Tuvo patente de su Majestad de capitán de infantería. De orden de su ciudad levantó compañía de doscientos hombres para socorrer a Salsas. Perdido Monzón, guarneció los pasos del río Cinca en compañía de don Bernardino Ruiz de Castilla, y ambas compañías pelearon y rechazaron el enemigo, teniendo por resguardo a las espaldas el tercio de Zaragoza y demás gente del reino. Padeciendo su patria peste la asistió /[f. 4v.] en toda ella, y se encargó del oficio de lugarteniente de justicia y regidor del Hospital.
 
            Vivió casado con doña Catalina Gastón y Guzmán, virtuoso, amable y hermoso objeto, de que tuvo muchos hijos, y al 19 año de esta feliz compañía los accidentes del sobreparto de quien llorando escribe esto, tan dolorido y tierno que si en su infeliz nacimiento discurriera lo que hoy trocara su vida por la muerte de su madre, porque no careciera la naturaleza de tan cabal objeto. Mi padre, agradecido a Dios de habérsele dejado gozar aquel breve rato, consagró el resto de su vida a una religiosa demostración, erigiendo en la catedral iglesia una suntuosa capilla con la invocación de santo Orencio y santa Paciencia, hijos de esta ciudad, para que estuviera reservado en ella el santísimo sacramento del altar, trasladándole de otra capilla de enfrente de la invocación de san Juan Evangelista, donde había sido agraviado de la mano de un /[f. 5r.] nefando sacrílego, robándole. La capilla, retablo, sagrario y adornos, por la materia de ágatas, pórfidos, mármoles y bronces dorados tiene mucho de precioso, pero en todo admirable por el garbo y grandeza con que se ve ejecutada la arquitectura, bondad y curiosidad con que se logra la pintura.
 
            Debajo del pavimento de esta capilla hay otra, que aunque toda ella está debajo de tierra participa de muy buena luz. La invocación, de la Purísima Concepción de María Santísima Madre de Dios. A la mano del Evangelio, en bóveda cavada en la peña trasladó los huesos de sus ascendientes, cerrando su puerta de preciosos mármoles con la inscripción elegante en que denota el ánimo religioso con que los trasladó ahí, para que unidos esperen la resurrección. En la parte opuesta, que es la de la Epístola, en urna /[f. 5v.] nueva, limpia y tersa colocó[19] el cadáver de su esposa, adornado aquel espacio de los blasones de su nobleza y estatuas de mármol de las virtudes en que floreció, sirviendo de nema[20] una inscripción religiosa y tierna. A más de lo dicho, enfrente del primer deposito hay una urna en que está el cadáver del doctor don Juan Orencio Lastanosa, canónigo maestrescuela, [que habiendo estado su cuerpo cuatro años debajo del ara o peana donde ponen los sacerdotes los pies cuando celebran misa, estando impoluto su cuerpo le depositó en el][21].
 
            El resto de la capilla[22] queda adornado con otro sepulcro para mi padre[23], estatua suya y de mi tío, inscripciones para ambos sepulcros encajadas en el muro con ornatos y curiosidad notable. [Rematan este aliño estatuas del natural de mármol blanquísimo, la de mi tío con hábito de coro y la de mi padre en militar traje][24].
 
            Perfeccionó esta obra haciendo otra estancia debajo de ella, picada la peña, con urnas distintas para sus sucesores y descendientes.
 
 
 
 
 
 
 
 

[1] Que sepamos, tan sólo dos: uno en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid –IX/5024(2)- y otro, según parece, en la Hispanic Society of America. Existe además una versión manuscrita, en el mismo volumen de la Hispanic Society en que se encuentra la Habitación de las Musas (B-2424, f. 13r.-22v.). La Descripción en verso de Andrés de Uztarroz fue copiada a fines del siglo XVIII por Félix Latassa (Memorias literarias de Aragón, Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito nº 76, pág. 113-130).
Se publicó por primera vez en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Año VI, Madrid, 20-Junio y 5 y 20-Julio-1876. Pocos meses más tarde, en el número de dicha Revista correspondiente al 20-Enero-1877 (pág. 29) se alude a lo “extraordinariamente rara” que era esta “Descripción de las antigüedades y jardines de don Vincencio Juan de Lastanosa”. En el siglo XX, Ricardo del Arco la publicó de nuevo (La erudición aragonesa del siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, pág. 162-171; y del Arco califica asimismo este impreso de 1647 de “sumamente raro”). Véase, por último, Carlos Garcés Manau, “Documentos de Lastanosa en el Palacio Real de Madrid”, Huesca, Diario del Altoaragón, 8-Mayo-2005.
[2] De la muerte de Catalina se conserva un relato estremecedor en la Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa (Biblioteca Nacional, manuscrito 22.609, f. 265-269.); véase también Carlos Garcés Manau, “Los secretos de Lastanosa. La trágica muerte de su mujer”, Huesca, Diario del Altoaragón, 25-Febrero-2001.
[3] Véase también Carlos Garcés Manau, “Vincencio Juan de Lastanosa: una biografía”, en Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, sobre todo p. 38.
[4] Javier Barrientos Grandón, Juan Francisco Montemayor. Un jurista aragonés en las Indias, Zaragoza, Diputación Provincial, 2001.
[5] A Vicente Antonio Lastanosa perteneció, sin embargo, una singular cerámica que imita una crátera griega de la Antigüedad, conservada en el Museo de Zaragoza (Carmen Morte García, “Crátera. Último cuarto del siglo XVII”, Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 318).
[6] El texto, que curiosamente está tachado en este punto, añade además que el cuerpo seguía “impoluto” cuando fue trasladado al sarcófago. Estos datos coinciden con la inscripción latina colocada en el suelo de la cripta, justo delante del altar y su retablo (para que los sacerdotes tuvieran, en efecto, los pies sobre ella al celebrar misa). Según reza la inscripción, el cadáver de Juan Orencio Lastanosa estaba incorrupto cuando fue trasladado, el 28 de enero de 1669, a su sarcófago (María Celia Fontana Calvo, “La capilla de los Lastanosa en la catedral de Huesca. Noticias sobre su fábrica y dotación”, Boletín Camón Aznar, nº XCI, Zaragoza, 2003, pág. 178-179).
Vincencio Juan de Lastanosa dispuso en su testamento que su cuerpo descansara bajo dicha lápida, a fin de que su corazón quedara para siempre en compañía del de su hermano Juan Orencio, y que sólo fuera depositado en la “urna” o sarcófago dispuesto para él cuando su cadáver estuviera “consumido”: “Quiero ser enterrado en la capilla de la Purísima Concepción de la catedral de dicha ciudad, que es subterránea de la capilla de los santos Orencio y Paciencia donde está reservado el Santísimo Sacramento, ambas capillas mías. Y quiero que mi cuerpo sea enterrado al pie de dicha capilla subterránea debajo de una losa que hay en ella para que mi corazón se quede allí en compañía del de mi hermano el doctor don Juan Orencio de Lastanosa, maestrescuela y canónigo de la catedral de Huesca, y cuando esté consumido el cadáver se saquen los huesos y se pongan en la urna donde señala la inscripción hasta que resuciten a mejor y eterna vida” (AHPH, Notario Diego Vincencio de Vidania, nº 1.943, 9-Agosto-1679, f. 771v.-776v.).
A pesar de lo que parecen indicar tanto el texto de la Habitación de las Musas como el testamento de Vincencio Juan de Lastanosa, ahora sabemos que los cuerpos de ambos hermanos fueron embalsamados –el de Juan Orencio, sobre todo, muy cuidadosamente; así que no resulta extraño que se conservara “impoluto”- (Carmen Morte García y Carlos Garcés Manau, “Plato, copa y vinajera hallados en la tumba del canónigo Juan Orencio Lastanosa”, Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 214-215).
[7] Carlos Garcés Manau,, “Lastanosa no nació en su palacio del Coso”, Huesca, Diario del Altoaragón, 24-Abril-2005.
[8] Carlos Garcés Manau, “La educación de Lastanosa”, Huesca, Diario del Altoaragón, 22-Mayo-2005.
[9] En Félix Latassa: “abilitación”.
[10] En Ricardo del Arco: “Vescetanos”.
[11] “Porque” falta en Latassa, la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco.
[12] “Que se pueden desear” falta en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco.
[13] Latassa: “escrituras”.
[14] Del Arco: “principal”.
[15] En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco: “primacía”.
[16] En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco: “1655”.
[17] En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco: “en 1650, 1653”.
[18] “De Tolosa” falta en Latassa.
[19] En el manuscrito de la Hispanic Society está tachado: “en el décimo año”.
[20] Del Arco: “lema”.
[21] El texto entre corchetes está tachado en el manuscrito de la Hispanic Society. Y falta en Latassa, la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco.
[22] “El resto de” falta en Latassa, la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco.
[23] En Latassa: “De la capilla queda adornado como otro sepulcro para mi padre”.
[24] El texto entre corchetes, tachado en el manuscrito de la Hispanic Society, falta en Latassa, la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos y del Arco.

 

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