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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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ANDRÉS DE UZTARROZ. DESCRIPCIÓN EN PROSA
 
 
 
DESCRIPCIÓN DEL PALACIO Y LOS JARDINES DE VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA
Juan Francisco Andrés de Uztarroz. Hacia 1650
 
Hispanic Society of America (manuscrito B-2424), f. 24r.-51v. 
Este texto, de una considerable extensión -56 páginas en el manuscrito original-, es la descripción más completa del palacio, los jardines y las colecciones de Vincencio Juan de Lastanosa.
En el manuscrito no figura título, fecha o autoría. No obstante, podemos estar razonablemente seguros de que su autor fue el historiador y cronista zaragozano Juan Francisco Andrés de Uztarroz. En cuanto a la fecha de composición, lo más probable es que se escribiese hacia 1650.
 
La Descripción consta de dos partes, dedicadas respectivamente al palacio y los jardines lastanosinos. En la primera, con mucho la más extensa, se hace un minucioso recorrido por el palacio del Coso en que vivió el mecenas y coleccionista oscense. Se describen, sucesivamente:
la fachada, que presentaba en su extremo izquierdo, como elemento más sorprendente, una torre rematada por una estatua metálica de Hércules que sostenía sobre sus hombros la esfera celeste (f. 24).
la planta baja, en la que estaban el patio de entrada, la escalera principal, un camarín lleno de obras de arte y objetos de su colección, dos entresuelos y un "cuarto" inacabado (f. 25-29).
la planta primera o principal, que contaba entre sus estancias más notables con un gran salón de retratos, un oratorio o capilla y una galería con pinturas, además de una decena de habitaciones (f. 29-39).
y una segunda planta, donde se encontraban la biblioteca y la armería (f. 39-47).
En cuanto a los jardines, se describen las cinco zonas en que se dividían (f. 48-51). De ellas, la primera incluía un pequeño y cuidado jardín cuadrangular junto a la fachada posterior del palacio. La zona más espectacular era, no obstante, la quinta y última, en la que se podían admirar un gran estanque navegable, con un extraordinario islote circular, y un laberinto probablemente vegetal. 
DOS ORIGINALES Y UNA COPIA
De esta descripción fundamental del palacio, los jardines y el museo lastanosinos existían dos ejemplares (uno de ellos, sin embargo, se encuentra desaparecido). No estamos ante un hecho excepcional; de otras descripciones relativas a Lastanosa se conservan también dos ejemplares. Por ejemplo, de la Narración de lo que le pasó a Don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave hay, en efecto, dos textos prácticamente idénticos: uno en el mismo manuscrito de la Hispanic Society en que se encuentra la Descripción de Andrés de Uztarroz (B-2424) y un segundo en la Biblioteca Nacional (nº 18.727-55).
El ejemplar perdido de la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Juan Francisco Andrés de Uztarroz se encontraba en Huesca a finales del siglo XIX, formando parte de un volumen conservado en la Biblioteca Pública. Conocemos el contenido de ese volumen por una breve referencia incluida en el Anuario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios del año 1881 (Madrid, 1882, pág. 287): "Legajo de papeles entre los que se halla la descripción de la casa y museo de D. Vincencio de Lastanosa en la ciudad de Huesca hecha por D. A. Ustarroz”. En el margen del ejemplar del Anuario existente en la Biblioteca Pública de Huesca se escribió más tarde, sin embargo: "Desaparecido".
 
Además de estos dos originales contamos con una copia de la Descripción realizada a finales del siglo XVIII, a partir del manuscrito conservado actualmente en Nueva York. Su autor fue el bibliógrafo aragonés Félix Latassa[1]. Esta copia se encuentra además en Huesca, en el primero de los tomos de las Memorias Literarias de Aragón, tres volúmenes manuscritos del propio Latassa que donó a la Biblioteca Pública de Huesca el artista, historiador del arte y coleccionista oscense Valentín Carderera (manuscrito n° 76, p. 131-170)[2].
La primera vez que se publicó, al menos en parte, esta exhaustiva descripción de la casa y los jardines de Lastanosa fue en 1894, el mismo año curiosamente en que se demolió el antiguo palacio del célebre mecenas. El erudito y escritor oscense Gregorio Gota Hernández fue quien dio a conocer la Descripción en una revista que él mismo había fundado, La Campana de Huesca[3]. Según nos dice Gota, el manuscrito del que se valió para esta edición lo compró en París, en la librería de Salvá, Valentín Carderera. Se trataba, probablemente, del volumen luego perdido en la Biblioteca Pública de Huesca. Gregorio Gota publicó algo menos de la mitad de la Descripción, en tres entregas de La Campana de Huesca -n° 41, 42 y 43 (18 de noviembre y 2 y 16 de diciembre de 1894)-[4].
En 1910 Ricardo del Arco publicó de nuevo, esta vez en forma completa, este texto fundamental en "Don Vincencio Juan de Lastanosa. Apuntes bio- bibliográficos", Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 56, p. 389- 419. Del Arco no parece conocer la edición que Gota había realizado apenas quince años antes, pues decía de la Descripción: "Inédita es, y tan curiosa e interesante, que no podemos sustraemos al placer de insertarla íntegra". Además, a diferencia de Gregorio Gota, que se había servido de un original de la época de Lastanosa, del Arco utilizó para su publicación la copia realizada en el siglo XVIII por Félix Latassa.
La copia de Latassa presentaba, no obstante, numerosas lecturas deficientes, cuando no directamente absurdas. Ricardo del Arco era consciente de ello; en su edición de 1910 escribió: "La copia que Latassa hizo del manuscrito donde se contenía la presente descripción es poco escrupulosa, pues muchas palabras, tal como él las escribió, carecen de significación, y a veces de verdadero sentido"[5]. Pero poco podía hacer, al no disponer del original copiado por Latassa.
En 1934 Ricardo del Arco volvió a publicar íntegramente la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Andrés de Uztarroz, en su obra más conocida sobre el mecenas y coleccionista oscense: La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 221-251. Del Arco introdujo algunas modificaciones con respecto a la edición de 1910, buscando corregir las lecturas erróneas de Latassa. Ricardo del Arco creía, por otra parte, que el original de la Descripción se conservaba en la Biblioteca Nacional; la identificaba concretamente con el manuscrito n° 18.727-55[6]. En este punto, sin embargo, del Arco se equivocaba. El manuscrito 18.727-55 es en realidad, como ya hemos dicho, uno de los ejemplares conservados de la Narración de lo que le pasó a Don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave. Y en cuanto al original de la Descripción del que Félix Latassa había hecho su copia, hacía bastantes años que se encontraba en Nueva York, en la Hispanic Society of America.
El manuscrito B-2424 de la Hispanic Society, cuyo microfilm se halla desde 2002 en la Biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses, es en el que nos hemos basado para la presente transcripción. Ello nos ha permitido confirmar –y lo que es más importante, corregir- los errores de copia de Latassa, que Ricardo del Arco no pudo subsanar.
EL MANUSCRITO DE NUEVA YORK
El manuscrito B-2424 de la Hispanic Society of America es un volumen misceláneo, de unos 21 centímetros y 167 folios numerados, en el que se encuadernaron juntos textos y poesías muy variados, todos ellos manuscritos, debidos a autores diferentes[7]. Este volumen, trascendental para el conocimiento de la figura de Vincencio Juan de Lastanosa, salió de Huesca a fines del siglo XVIII y llegó a Estados Unidos a comienzos del XX. Entre una fecha y otra pasó por distintas manos.
 
El primero de sus propietarios fue José Sanz de Larrea, un bilbilitano que había sido rector del Colegio Imperial de Santiago y de la Universidad de Huesca. Los herederos de Lastanosa le entregaron el volumen, según parece, en el verano de 1788. Al año siguiente Félix Latassa copió o extractó, ya en Zaragoza, gran parte de su contenido –incluyendo, si bien con numerosos errores, la Descripción de Andrés de Uztarroz-. Al finalizar su tarea, Latassa escribió: "Así acaba este tomo propio del D. D. Joseph Sanz de Larrea, Colegial y Rector que fue del Mayor de Santiago de la Universidad de Huesca, Rector de esta Escuela que fue, y acabé este traslado en 24 de Diciembre de 1789, en Zaragoza”[8].
José Sanz de Larrea se llevó el manuscrito a Calatayud. Y allí seguía, en la casa familiar, hacia 1840. En las décadas siguientes, sin embargo, pasó a poder sucesivamente de dos grandes bibliófilos españoles: Bartolomé José Gallardo, quien se hizo con el manuscrito hacia 1848, y José Sancho Rayón. Cuando el manuscrito pertenecía a Sancho Rayón fue examinado por el oscense Valentín Carderera[9]. Y en 1876 y 1877 se publicaron algunas de sus partes en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos; en concreto, éstas: la Habitación de las musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos, de Vicente Antonio Lastanosa, el hijo y heredero del mecenas oscense; la Descripción de las antiguedades y jardines de Lastanosa, escrita en verso por Juan Francisco Andrés de Uztarroz, que se publicó en Zaragoza el año 1647[10]; la Matraca de la piedra imán; y el poema titulado A un cupidillo grabado en una ágata.
José Sancho Rayón, que falleció el 27 de enero de 1900, vendió su colección de libros -y por tanto también el manuscrito de Lastanosa- a otro gran bibliófilo español, el Marqués de Jérez de los Caballeros. Sin embargo, éste se deshizo muy pronto de su magnífica biblioteca. El 15 de enero de 1902 la vendió al magnate norteamericano Archer Milton Huntington, que había renunciado a dirigir los negocios familiares y dedicaba todas sus energías, y su dinero, al estudio y difusión de la cultura española. En 1904 fundó en Nueva York, con tal propósito, la Hispanic Society of America. En su biblioteca ingresó así, a comienzos del siglo XX, el volumen manuscrito en el que figura la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Andrés de Uztarroz.
Dicho volumen, que recibió en la Hispanic Society la signatura B-2424, fue descrito en los años sesenta por Antonio Rodríguez Moñino y María Brey Mariño[11]. Y en 1991 tres de sus poemas, los intercambiados entre Lastanosa y Ana Francisca Abarca de Bolea, fueron publicados por Mª Ángeles Campo Guiral[12].
En el año 2002, el Instituto de Estudios Altoaragoneses solicitó a la Hispanic Society of America la reproducción íntegra del manuscrito B-2424. En la institución norteamericana, con singular rapidez y eficacia, se remitió al IEA el correspondiente microfilm[13]. De esta forma, 214 años después de salir de la ciudad, la descripción más importante que poseemos del palacio, los jardines y las colecciones de Vincencio Juan de Lastanosa regresaba a Huesca.
AUTORÍA Y FECHA DE COMPOSICIÓN
En la Descripción, como hemos dicho, no se menciona a su autor. A pesar de ello, no cabe apenas duda de que fue el historiador zaragozano Juan Francisco Andrés de Uztarroz (1606-1653), tan estrechamente relacionado con Lastanosa.
La autoría de Andrés de Uztarroz la han defendido cuantos han examinado el manuscritodesde finales del siglo XVIII. José Sanz de Larrea, en carta de julio de 1788, dudaba no obstante entre el hijo de Lastanosa y Andrés de Uztarroz: "Descripción en prosa de lo material y formal de la casa de Lastanosa, con relacion de las pinturas de los héroes que esta casa ha tenido con sus inscripciones latinas, etc (no dice su autor, pero infiero que es e1 mismo Vincencio Antonio, o Andres de Uztarroz)”[14]. Un año después, Félix Latassa no tenía ya sin embargo duda alguna; al comienzo de su copia de la Descripción Latassa apuntó que era "de letra del Cronista Andrés”[15]. Y si de la copia pasamos al texto original, descubriremos que en la primera página (f. 24r.) alguien -probablemente Carderera- anotó: "manuscrito original de Uztarroz".
Del segundo ejemplar de la Descripción, hoy perdido, cabe decir otro tanto. En la reseña aparecida en el Anuario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios del año 1881 (Madrid, 1882, pág. 287) se lee: "Descripción de la casa y museo de D. Vincencio de Lastanosa en la ciudad de Huesca, hecha por D. A. Ustarroz". Gota Hernández, por su parte, al editar en 1894 la Descripción, además de afirmar que en ella "se detalla minuciosamente cuanto de notable encerraba por entonces la casa de Lastanosa", asegura que era obra del "Cronista del Reino de Aragón D. Andrés Uztarroz"[16].
Al consultar el manuscrito de la Hispanic Society hemos confirmado lo que ya decía Félix Latassa: el texto de la Descripción es autógrafo de Juan Francisco Andrés de Uztarroz. Su letra coincide, en efecto, con la de otros escritos suyos presentes en el manuscrito B-2424: los dos poemas sobre el cupidillo grabado en una ágata, fechados el 15 de enero de 1653 (f. 131-132 y 134-135); la traducción de 1646 de un epigrama latino de Casaneo (f. 137-138); y una poesía (f. 141)[17].
Por lo que hace a su fecha de composición, en el texto hay varias indicaciones que nos permiten una primera aproximación: la inscripción del retrato de Catalina Gastón, la mujer de Lastanosa, fechada en “junio de 1636" (f. 30v.); el padre Acuña, al que se alude al hablar de "un ídolo de las Amazonas" y "una estorica, arma de la Reina de las Amazonas" (f. 45v. y 47v.) -se trata del jesuita Cristóbal de Acuña, que publicó en Madrid en 1641 el libro Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas-; y por último, la mención de "un gigante, cuyo cadáver se halló en Tarazona", del que Lastanosa poseía cuatro "muelas" (f. 46v.) -al hallazgo de este gigante se refería desde Tarazona el canónigo Martín Miguel Navarro, en carta de fecha 3 de mayo de 1643[18]-.
Podemos estar seguros de que la Descripción se escribió después de 1643. Y necesariamente, hubo de ser compuesta antes de 1653, el año en que murió Andrés de Uztarroz. Ricardo del Arco propuso una fecha concreta, 1647, el mismo año en que Andrés de Uztarroz publicó en Zaragoza la descripción en verso de las antigüedades y jardines de Lastanosa. En 1910, Del Arco opinaba ya que esta Descripción en prosa "debió escribirla" Andrés de Uztarroz "al propio tiempo que la escueta en verso, y como complemento y continuación de ella,”[19]. Y mantenía aún la misma opinión en su monografía fundamental del año 1950, en dos tomos, sobre Juan Francisco Andrés de Uztarroz[20].
Un descubrimiento documental realizado por María Celia Fontana Calvo obliga sin embargo a retrasar en dos o tres años la composición de la Descripción. Se trata de una capitulación, firmada el 7 de junio de 1649, entre Vincencio Juan de Lastanosa y el cantero oscense Guiral Ver, por la que éste se comprometía a terminar el pretil de piedra del estanque, hacer una grada enla escalera del mismoy labrar pedestales, tambiénde piedra, para cuatro esculturas. Tales obras debían estar concluidas el 8 de julio de 1649[21]. En la Descripción (f. 49v.) se mencionan expresamente dichos pedestales. De hecho, dos contaban ya con estatuas, de los dioses Neptuno y Venus. El texto, así pues, ha de ser posterior a la capitulación de junio de 1649. Lo más razonable, probablemente, es fechar la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa en torno al año 1650.
  DOS ASPECTOS DESTACADOS
  Los huecos en blanco
Muchos son los aspectos que cabría resaltar en un texto como el de Andrés de Uztarroz. No obstante, querríamos centrarnos en dos de ellos. En primer lugar, el sorprendente contraste entre la minuciosidad de la Descripción, que incluye en algunos casos datos numéricos precisos, y la presencia relativamente frecuente de huecos en blanco -en momentos en que debían aparecer nuevas cifras-, lo que proporciona al texto, en parte, aspecto de inacabado. En el segundo ejemplar, hoy perdido, de la Descripción, publicado parcialmente por Gregorio Gota Hernández, existían también tales huecos, lo que hace aún más significativo cuanto decimos[22].
En ocasiones, Andrés de Uztarroz ofrece, en efecto, información de tallada de carácter numérico. Por ejemplo, de las panorámicas de ciudades que decoraban la Biblioteca nos dice que medían 16 palmos de largo cada una (f. 40r.). Y de la calle principal de los jardines, que su longitud era de 2.000 palmos (f. 48v.). No obstante, tal clase de datos se concentra sobre todo en tres párrafos consecutivos de los folios 28-29, en los que se detalla que un gran cuadro comprado en Venecia, en el que estaba representada la Justicia, medía 30 palmos de largo por 20 de alto; que la escalera principal, de tres tramos y dos descansos, sumaba en total "29 gradas de quince palmos de ancho"; y por último, que la sala donde estaban retratados los Lastanosa, y cuyos balcones daban al Coso, tenía como dimensiones 58 palmos de largo, 30 de ancho y 32 de alto.
En la mayoría de los casos faltan sin embargo, como hemos dicho, las cifras que el propio texto nos anuncia: los palmos que medía la estatua de Hércules en la torre de la fachada (f. 24v.); el número de nichos con estatuas en las paredes de la capilla (f. 38v.); los palmos que totalizaban el ancho y el largo de la Biblioteca (f. 39v.) -el texto dice, concretamente: "tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco]"-; lo que sumaban, también en palmos, la longitud y la altura de los estantes de la Biblioteca (f. 43r.); el número de "lóculos" de los escritorios en que se guardaban monedas antiguas (f. 40v. y 41v.); la largura y anchura de la Armería (f. 45r.); los palmos que sumaba el diámetro de una "plazuela" en los jardines (f. 49r.); o, por fin, la longitud de los lados del estanque navegable, el número de gradas de su escala o la altura de las estatuas de Neptuno y Venus que lo decoraban (f. 49v.).
A veces, lo que el texto nos escamotea no son cifras sino nombres: el artista de cuyo pincel había salido uno de los cuadros del salón de retratos (f. 31r.) -"se ve Apolo con las nueve Musas con sus instrumentos músicos, que muestra en la valentía y hermosura ser obra del famoso [en blanco]"-; el nombre de pila y la materia que impartía en la Universidad de Huesca el fraile dominico que hizo llegar a Lastanosa los ídolos y piedras que trajo de América el también dominico Juan Beltrán, y que en principio estaban destinados al Conde-Duque de Olivares (f. 42r.); o, de nuevo, el nombre de pila, así como el año de su "descubrimiento", del “Acuña” gracias al que ingresó en el museo lastanosino el "ídolo de las Amazonas" (f. 45v.) -se trataba, como hemos apuntado, del jesuita Cristóbal de Acuña-.
 
  Los escritorios
Un segundo aspecto que destaca en este texto fundamental de Juan Francisco Andrés de Uztarroz es la extensión, muy considerable, que ocupa la descripción de los "escritorios" en los que se guardaba una parte importante de las colecciones de Lastanosa, sobre todo la formada por aquellos objetos de menor tamaño: monedas, camafeos y piedras preciosas, libros de pequeño formato, instrumentos científicos, pequeñas esculturas...
Son, concretamente, los siete escritorios del camarín situado en la escalera principal (f. 25v.-28r.); del existente en una de las habitaciones que daban al sur (en este caso, más que un escritorio era un "escaparate" en forma de "coliseo" -f. 33r.-34v.-); o los cinco escritorios de la Biblioteca (f. 40r.-43r.). Se mencionan, asimismo, varios escritorios más, aunque con mucho menor detalle.
Tales descripciones llenan casi 17 páginas, lo que supone más de un cuarto del total de la Descripción, incluyendo la parte dedicada a los jardines. Un porcentaje sorprendente. Andrés de Uztarroz detalla el contenido de dichos escritorios; es decir, los objetos de colección que contenían. Sin embargo, el historiador zaragozano presta también una atención muy considerable a los propios escritorios, habituales en otros museos europeos semejantes al de Lastanosa, que constituían por sí mismos auténticas obras de arte. Por desgracia, ninguno de ellos, que sepamos, se ha conservado.
 
 
 
DESCRIPCIÓN DEL PALACIO Y LOS JARDINES DE VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA
Juan Francisco Andrés de Uztarroz. Hacia 1650
 
Hispanic Society of America (manuscrito B-2424), f. 24r.-51v. 
 
Esta transcripción de la Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa de Juan Francisco Andrés de Uztarroz está basada en el texto del manuscrito B-2424 de la Hispanic Society de Nueva York (f. 24r.-51v.). Se ha hecho, concretamente, a partir del microfilm del mismo que se guarda en la Biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses.
Hemos optado por regularizar y modernizar el texto de Andrés de Uztarroz, para hacer más fácil y comprensible su lectura. En las notas se detallan las lecturas deficientes o simplemente distintas de:
Félix Latassa, que copió la Descripción en 1789 a partir del manuscrito conservado actualmente en Nueva York (su copia se encuentra en el Tomo I de las Memorias Literarias de Aragón -manuscrito n° 76 de la Biblioteca Pública de Huesca, p. 131-170-).
Ricardo del Arco, que la editó en 1910 y 1934 basándose para ello en la copia de Latassa ("Don Vincencio Juan de Lastanosa. Apuntes bio-bibliográficos", Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 56, 1910, p. 389-419 y La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 221-251). La edición de 1934 ha sido la más utilizada hasta ahora por los investigadores.
Gregorio Gota Hemández, que llevó a cabo en 1894 una edición parcial de la Descripción a partir de un segundo manuscrito original, hoy en paradero desconocido, que probablemente era el que se conservaba a fines del siglo XIX en la Biblioteca Pública de Huesca (La Campana de Huesca, n° 41, 42 y 43 -18 de Noviembre y 2 y 16 de Diciembre de 1894-).
 
 
 
 
/[f. 24r.] Don Vincencio Juan de Lastanosa tiene su casa en el Coso de la ciudad de Huesca. Su planta es casi de Mediodía al Septentrión, mirando la puerta y principal fachada al Oriente, dispuesta ella y sus ventanas de suerte que al salir el sol, desde que empieza a hacer su curso del signo de Libra hasta el Sagitario, y tocando en el Trópico de Cáncer[23] retrocediendo siempre hasta el signo de los Peces, doran sus rayos todas las ventanas de su frontispicio, descubriendo por las que le corresponden el lugar por donde ha de acabar su jornada, y a la tarde por las opuestas reconoce el lugar por donde ha de salir el día siguiente[24].
El edificio es de ladrillo y yeso, cuya fábrica está dispuesta con excelente arquitectura. Tiene dos ordenes de ventanas, la primera adornada de rejas de hierro, la segunda de balcones volantes pintados de oro y negro, con adornos de estuco /[f. 24v.] que forman pilastras revestidas de grutescos[25], rematando[26] con frisos, cornisas[27] y arquitrabes. Y en lugar de frontispicio en la ventana de medio hay un escudo noble con fajas, que a estar coloridas fueran rojas en campo de plata, blasones de la noble familia de Lastanosa En la parte baja se divide el escudo de las fajas, formando una punta o chevirón sembrado de escaques de gules en campo de oro, timbre que añadió a las armas de esta prosapia el rey don Jaime el primero cuando armó caballeros en el sitio de Mallorca a don Gombal y Ramón de Lastanosa, para denotar[28] en este blasón las muchas veces que estos caballeros pusieron sus vidas al tablero por su real servicio[29].
 
Sobre el balcón que está a Mediodía hay, dentro de un festón[30], estas letras Q.P.R.N., y en el de Septentrión S.P.Q.R. Remata este edificio con una orden de ventanaje adornado con remontones de yeso, relevados y calados con buen arte, y coronándole[31] un zaquizami de madera de artificiosa labor.
 
En la esquina de este edificio que mira a Mediodía se levanta una torre cuadrada de la misma materia, dando fin con un coloso de Alcides de chapería de plomo, que sustenta[32] sobre sus espaldas un globo celeste, cuya estatua[33] es de [en blanco] palmos. Las ventanas de este edificio se ven adornadas con vidrieras.
 
/[f. 25r.]
 
Habiendo pasado de la primera y segunda puerta se entra en un patio de figura cuadrada, y en medio de él una columna de piedra de orden compuesta, que sirve de sustentar el techo. El primer ángulo ocupa la puerta principal y una escalera que ofrece el tránsito a un entresuelo. El ángulo contrario[34] a este ocupa la escalera principal de la casa, y en el primer descanso de ella hay una reja que cae a un jardín. El otro ángulo ocupa una puerta que da entrada a los jardines y huerta. En el cuarto y ultimo ángulo hay una puerta grande que ofrece la entrada a un cuarto bajo, y una escalera por donde se asciende a un entresuelo.
 
En el primer descanso de la escalera principal está un camarín cuadrado que recibe luz por una reja balcón, adornado el ventanaje de vidrieras pintadas con excelente gusto. Ilustrase esta pieza con superiores pinturas de Lucas de Landa[35], de Micer Pablo, del Espaderino[36], de Collantes, de Rafael Pertús, de Vestart mallorquín, de Vargas sevillano[37], Pedro Urzanqui y de otros muchos antiguos y modernos.
 
Asimismo se adorna esta pieza de muchos espejos, cuyos ornatos son de maderas preciosas y plata y algunos de bigniatura[38], que es un hermoso /[f. 25v.] colorido de flores sobre campo blanco, a imitación de la porcelana de oro. Otros espejos hay redondos, y siendo la superficie convexa se representa en perspectiva todo lo que hay en el camarín. En otro espejo de frente, sin embargo, que es de superficie cóncava, arroja fuera de sí y representa en el aire el objeto que se le acerca. Con este mismo se obran todos los maravillosos efectos que podrá ver el curioso en el libro de las Recreaciones matemáticas, escrito en lengua francesa, en donde habla de la Captotria. Los intermedios de los espejos se adornan de pinturas al óleo sobre láminas de bronce y tablas, de otras al temple sobre vitelas, y algunos estucos de yeso y cartón, y algunas historias de bajo relieve de plomo.
 
Hermosean esta misma pieza tres escritorios grandes y cuatro pequeños. Sobre el primero se levanta un obelisco triangulado, donde se ve la mayor gala de obrar con el torno. El segundo se adorna con una caja cuadrada primorosamente trabajada. Representase dentro de ella, en perspectiva, un escuadrón de infantería de figuras labradas tan excelentemente, con armas y trajes diversos, que multiplicándose por la oposición de los espejos se aumentan sin número, y marchando con pasos concertados /[f. 26r.] al son de un clarín imitado con una espineta, se van encontrando los unos escuadrones con los otros, representando con toda perfección lo que se ve en un campo en ocasión[39] de darse batalla. Tiene por remate esta caja una urna cuadrada que sirve de fundamento y ornato[40] a una estatua de marfil de Lucrecia abriéndose el pecho con un puñal, y a un lado y otro hay dos caracoles de nácar, el uno de la forma de los caracoles ordinarios que se crían en el campo, pero de mucha grandeza y hermosura. El otro es de los que llaman madre perla, semejante en la disposición a una navecilla, está descubierto por la parte que representa la popa formando otro caracol mas pequeño, y le sirven de ornato y belleza los ribetes que en él dejaron formados las conchas que le quitaron. En lo demás de su corteza hay grabados hombres, aves y plantas de la China.
 
Otro escritorio hay adornado con dos caracoles de la misma calidad y con dos urnas pequeñas de mármol blanco para flores, una cabeza de un negro de azabache de excelente escultura, la cual se sustenta sobre un balauste[41] que remata en un sello de plata con las armas de la casa de Lastanosa. Enriquecen este mismo /[f. 26v.] puesto dos arquillas de marfil con figuras relevadas. En la una de ellas[42] hay tantos personajes que sin contar los espíritus angélicos, aves y brutos[43] se compone de [en blanco] figuras. En la cerraja de plata están grabados los blasones de Lastanosa.
 
A poca distancia se ven dos[44] escritorios pequeños con dos perspectivas. Formase[45] la una sobre un pavimento de ladrillos blancos y negros, con las columnas de mármol multiplicando infinitos ángulos, y en cada uno de ellos se representa una montería con diversidad de figuras humanas y animales. En la otra perspectiva se representa un dance[46] con una numerosa multiplicación de las máscaras que la componen. Y ambas dan fin en dos globos crecidos verdes, llenos de agua, que parecen dos[47] esferas de esmeraldas transparentes.
 
El ornato del último escritorio son dos pirámides de jaspe de Tortosa (que en Italia, por lo precioso y vario de sus colores, llaman "brocatelo[48] de España"), que rematan en dos bolas. En medio de estas agujas hay una grande urna de barro, labrada en la ciudad de Urbino y pintada en la oficina del famoso Rafael de Urbino. Están pintados en ella los ríos que /[f. 27r.] fertilizan a Italia rodeados[49] de espadañas, reclinándose sobre las urnas por donde vierten sus aguas. Forman las asas[50] de esta hermosa vasija cuatro culebras enroscadas, tan primorosamente perfectas y naturales que motivaron las plumas de grandes ingenios para que celebrasen esta obra[51].
 
De los escritorios que se han referido, el primero es de nogal, de artificiosa talla[52] de boj, cortada en ella retratos de emperadores, niños, tarjetas, vichas[53], grifos, termas, pájaros y otros adornos asentados sobre raso de nácar. En el cual se hallan diversas curiosidades, así de obras mecánicas como de cosas admirables de la naturaleza, que se pudiera hacer de ellas un tratado muy digno de la atención de los curiosos investigadores de los prodigios que encierra en sus entrañas capaces la tierra.
 
El segundo escritorio lo fingió la destreza del pincel tan ingeniosamente que parece todo él de ébano y marfil. En los tarjones y compartimientos hay fábulas, ruinas, perspectivas y marítimas[54]. Abriendo las puertas se descubre una división de estantes en forma de anfiteatro. Sustentanse las tablas con unas columnas balaustradas coloridas de azul y oro. Ocupan la primera orden baja muchos tomos /[f. 27v.] pequeños, uniformemente encuadernados en vitelas doradas, de historiadores, filósofos, oradores y poetas. En la segunda orden hay tomos del mismo tamaño, que describen lo más célebre y digno de memoria de las repúblicas más insignes del orbe, y otros de política. En la tercera[55] orden hay libros de matemáticas, de astrología, cosmografía, del arte de la espada, de la química y de plantas[56]. En la cuarta orden hay libros en diversos idiomas, y en ellos historias, poesías, fábulas, emblemas, empresas[57], antigüedades, medallas. Asimismo hay en este escritorio dos volúmenes, el uno en arábigo que contiene[58] la cábalao el arte de adivinar, en papel de caña arrollado en una caja de marfil. El otro es un pronóstico; está en una caja de plata, el modo de plegarlo y desplegarlo es muy curioso.
 
En el pavimento del anfiteatro que dejan los libros hay un escritorio pequeño de ébano y plata con muchos secretos, sus gavetas divididas en loculos ocupados con retratos de dioses, emperadores y emperatrices en piedras preciosas.
 
Otro escritorio está lleno de varios prodigios de la naturaleza, tan raros[59] y exquisitos que merecen grandes admiraciones[60].
 
En otro escritorio que se divide en ciento y noventa y tres loculos hay retratos de pontífices, emperadores modernos, electores y de otros príncipes, en plata, en bronce dorado, en bronce[61] y en plomo, y algunos medallones.
 
En otro escritorio de /[f. 28r.] ébano y marfil se depositan muchas piedras preciosas, esculpidas unas de relieve y otras en fondo, muchas sin labrar muy exquisitas, de que se valen los indios[62] para el remedio de sus enfermedades. Hay en él muchas cosas, así naturales como mecánicas, labradas en oro y otras materias, y porque se hará mención en otra parte de ellas no se refieren aquí.
 
En otro escritorio fingido de ébano y marfil, y pintados en él muchos cuerpos[63] geométricos regulares, trepados unos y relevados otros por medio de la perspectiva, se depositan algunos libros curiosos de que se hará memoria en el índice de la librería. Hay sobre este escritorio dos lagartos de bronce, tales que puestos al lado de los animados[64] se pudiera dudar mucho si estuvieran coloridos, tanta es la sutileza y primor que mostró en ellos el artífice.
 
Por la escalera que está en el patio en uno[65] de sus ángulos se sube a un entresuelo de piezas capaces y alegres por su mucha luz, las cuales están adornadas de pinturas divinas, de retratos de países, fábulas e historias de mano de Rafael de Urbino, de Jusepe Ribera, llamado en Nápoles el Españoleto,de Jusepe Martínez, pintor de Su Majestad, de Rafael Pertús, de Pedro Urzanqui, de [en blanco] Vargas[66], sevillano, de Miguel de San Juan y de Alberto Durero.
 
/[f. 28v.]
 
El otro entresuelo que corresponde a este se admira con el mismo adorno y hermosura que el que se ha referido.
 
El cuarto bajo, aunque no está ejecutada del todo su montea, las piezas que se han fabricado muestran la perfección que todas tendrán. Estas son muy capaces y anchurosas[67], adornadas de bufetes de mármol, escritorios, esculturas y espejos. En la segunda pieza hay un lienzo de treinta palmos de largo y veinte de alto, pintada en él un emblema de la Justicia hermoseada con un país amenísimo, y todo el cuadro[68] con una orla de arquitectura fingida de oro con niños, pájaros, frutas, tarjones, vichas[69], sátiros y brutos, con tanta perfección delineado cuanto en él hay que pudiera servir de ejemplar en cualquiera academia de los profesores de la pintura. Costó en Venecia tres mil reales.
 
La escalera principal por donde se manifiesta la entrada a los cuartos de ella es de tres ramos[70] o concas[71], con dos descansos. En el primero hay una reja que sale a un jardín. Sobre el segundo una ventana grande con celosía y vidrieras. Tiene esta escalera veintinueve gradas de quince palmos de ancho, y remata en un recibidor cuadrado /[f. 29r.] que por cuatro puertas da entrada a diferentes cuartos y oficinas.
 
Por enfrente de la escalera se entra a una sala de cincuenta y ocho palmos de largo, treinta de ancho[72] y treinta y dos de alto. Tiene ventanas con vidrieras al Coso. Adornase esta pieza con retratos de algunos de los héroes de la familia de Lastanosa[73], en esta disposición. En la testera principal hay una puerta grande que franquea la entrada a otro cuarto. Sobre ella está un lienzo prolongado con el rey David tocando el arpa y un coro de niños que, enlazados de las manos danzando, parece que solemnizan[74] su armonía. Y en correspondencia de esta pintura, en la misma testera hay un retrato de don Pedro de Lastanosa, vestido del traje y paños de oro que usaban en el tiempo que vivía. Tiene a los pies esta inscripción:
PETRUS LASTANOSA INFANCIO IN LOCO / de Calavera natus, ex Constanza Ferrer de Busque / tes[75] eius uxore Raimundum ac Petrum filios / procreavit. Camerarium ac negotiorum generalem / exactionum Serenissimi Infantis Don Petri primi / Ripacurtiae ac Ampuriarum Comitis, Regis Jacobi /[f. 29v.] II filii[76],Regis Alphonsi fratris, ac Petri IIIIavunculi, / usque ad extremum vitae spiritum exercuit. Qui quidem / Serenissimus Infans, ingenuitate Petri patefacta clarita / tem agnovit. Quartusque Rex Petrus ipso condecora / vit privilegio. Obiit 25 Januarii Anno M.CCC.LXXI, / ac in Parrochiali de Calavera iacet.
Después de este retrato se sigue el de don Juan de Lastanosa, a quien deben mucho los de esta familia por la atención que tuvo a la casa de su hermano don Pedro de Lastanosa en el tiempo que se empleó en servicio del rey donPedro su señor, cuya inscripción dice así[77]:
DON IOANNES DE LASTANOSA, Petri Camerarii In / fantis frater. In Cathaloniae Principatu de Villabeltran / Abbas. Vir herde[78] insignis, amborumque fratrum gloriosa di / rectione[79], in Joannis Abbatia Jacobi II coniugium vires / habuit.
El retrato de Juan Luis Lastanosa está armado de todas armas. En la mano izquierda tiene una lanza. La derecha descansa sobre un bufete en que se ve una cédula. La inscripción dice de esta suerte:
IOANNES LUDOVICUS LASTANOSA INFANCIO / ab neptis[80] Petri [pronepos][81] Montisoni natus, Oscae uxo /[f. 30r.] rem MARIAM CORTES ET CLARAMONTE duxit, / quorum fuere liberi IOANNES LASTANOSA qui cum / dompna Agnete de Arnedo et Vargas contraxit, PE / TRUS LASTANOSA in Sacra Theologia et in utroque / Iure Doctor, Praepositus et Canonicus Cathedralis Oscen / sis, ANNA LASTANOSA Petri Iriarte uxor et BEA / TRIX LASTANOSA, cum Hieronymo Climent coniu / gata. Ob praeclara ipsius facinora in Germania inferio / ri, et signanter in Gravelingues personaliter duobusque[82] per eum militibus equestris et sex pedestris solutis. Philip / pus II illum militem creavit, ac privilegium ei et poste / ris concessit. Obiit Oscae anno 1574. Iacet in caenobio Sancti Dominici in capella vulgo apellata de los Corteses.
Siguese otro retrato de don Diego de Arnedo, obispo de Huesca, cuyas prendas celebran don Juan Agustín de Funes y Francisco Diego de Aínsa, en cuyo lienzo se lee esta inscripción[83].
Adornan asimismo este salón[84] los retratos de don Vincencio Juan de Lastanosa y de su mujer doña Cata /[f. 30v.] lina Gastón y Guzmán, en los cuales se leen estas inscripciones:
DON VINCENCIUS IOANNES DE LASTANOSA EQUES ac infancio in urbe Oscensi 25 Februarii 1607 natus, eiusdemque urbis civis, cum civili ac criminali iurisdictione in Figueruelas absolutus dominus, cum D. Catherina Gaston et Guzman coniugatus. Qui a Philippo Castellae IIII et Aragonum III ad curias Barbastri celebrandas speciali ac regia cum fuisset vocatus epistola ibi asistens. Postea[85] ingenuitatem eius verissimam proprietatem in lucem edidit, ac iudicialiter pronunciatam obtinuit secundo die[86] Marcii Anno 1628.
La otra inscripción, en pocos renglones cifra lo más memorable de los progresos de la vida[87] de doña Catalina Gastón y Guzmán, cuyo tenor dice así[88]:
D. CATHARINA DE GASTON et GUZMAN, Hispali 9 Januarii 1612 nata, mirabili virtute insignita ac singulari decorata pulchritudine, cum Vincentio Joanne de Lastanosa 23 Octobris 1625[89] contraxit, et in mense Junii 1636, et ipsius aetatis anno 23, sex[90] viscerum fulgent partes, apparent liberi[91].
/[f. 31r.]
Ennoblecen esta misma pieza diferentes pinturas de singular estudio. En una se ve Apolo con las nueve Musas con sus instrumentos músicos, que muestra en la valentía y hermosura ser obra del famoso [en blanco]. En otra se admira el amanecer en un país de Collantes, y le corresponde una ruina del mismo tamaño, que dice en la belleza del colorido haberla pintado Pedro Urzanqui. Y últimamente hay un gran lienzo donde está un escudo con las armas de Lastanosa, y en los timbres del follaje que se derivan de la celada hay revueltos[92] unos ramos[93] de laurel, y asidos a ellos ocho escudos nobles que representan las armas de las familias que por el lazo estrecho del matrimonio han ilustrado esta casa. Por cimera en la celada hay una calavera, que brota por las concavidades de los ojos dos ramos de laurel que la coronan las sienes con esta letra Huc usque et inde cepit. Habiendo inventado los griegos y romanos poner cimeras horribles sobre sus yelmos y capacetes para hacerse mas formidables a sus enemigos, los de esta familia pusieron la misma muerte, considerando no haber monstruo que pueda causar mayor miedo y horror que esta pintura, aludiendo también en ella el haber estado su /[f. 31v.] palacio solariego muchos años en el lugar de Calavera, cuyas armas eran estas. Añadieron a este emblema la letra que se sigue:
La más segura nobleza
es la que el fin no acabó,
antes en él comenzó.
 
De este salón se entra en una pieza adornada de varios lienzos y paños de raz con verduras[94] y boscajes. Aquí se descubre una chimenea que se sustenta sobre dos termas de estuco[95]. En el frontispicio de aquella utilísima fábrica están Baco y Ceres, uno coronado de pámpanos y racimos y otra de espigas, asiéndose de las manos huyendo del parecer de Venus por fría, necesitando por su hielo acercarse a las ascuas[96], con esta letra que descifra lo misterioso de la pintura: Sine Cerere et Bacco friget Venus.
 
Coronan[97] esta pieza sillas de Moscovia con clavazón dorada y algunos bufetes. De esta se pasa a otra adornada de pinturas, escritorios y sillas negras con clavazón pavonada[98], y en el extremo hay una alcoba con una cama y tribuna a una capilla. Luego se sigue otra pieza colgada de races[99], y en lo más interior de este cuarto hay habitación[100] para las mujeres.
/[f. 32r.]
 
Del salón de los retratos se entra a otra cuadra ennoblecida[101] con una colgadura de terciopelos carmesíes y brocateles de seda, con pinturas con marcos de oro, bufetes y sillas de baqueta de Moscovia con clavos dorados. Hay aquí un escritorio fingido de ébano y marfil, y sobre él dos floreros dorados[102], y en medio una estatua de mármol blanco[103] con sago[104] y paludamento sobre urna de la misma materia. Abiertas las puertas del escritorio se descubre un traslado amenísimo de la primavera, con flores vistosísimas, mosquitos y mariposas, multiplicándose todo en los espejos que hay acomodados en los ángulos. Recibe luz esta pieza por una ventana balcón que cae al Coso[105], adornada con vidrieras.
De esta pieza se pasa a otra que tiene al mediodía dos ventanas con vidrieras. Hacela hermosa y digna de admiración una tapicería de lo mas primoroso que se tejió en Flandes en estofa, dibujo y colorido, tanto que muchos la han juzgado por pintura. Lo que contienen estos races[106] son los Encantos[107] de Celidonia. Las cenefas de estos paños son pavonadas o moradas[108]. Están adornadas de tulipanes, rosas, frutas, y en ellas se ha visto verificada la contienda de Ceusis y [en blanco][109], pues en un mismo día llegó un pavo real a picar unas uvas[110] /[f. 32v.] y lloró un niño porque no se las daban.
Hay asimismo en esta pieza algunas pinturas sagradas y profanas. Sobre la puerta por donde se entra en otra cuadra hay un cuadro de la Santa Madre Teresa de Jesús, con marco dorado, donde se ve aquella esclarecida doctora desmayada en los brazos de un ángel, hiriéndola un serafín con una flecha de fuego. Entre dos ventanas hay una Lucrecia que con un puñal se hiere el pecho y venga la injuria hecha a Colatino. Debajo de estas ventanas hay un lienzo grande con una cenefa a imitación de las que tiene la tapicería de la misma pieza, y está pintado en él Cleopatra, que temerosa de no ser triunfo de César[111] alimenta dos áspides en sus pechos. Sobre otra puerta hay un retrato de doña Juana Navarra[112] y Rocafull[113], Vizcondesa de Torresecas.
Las sillas que allí hay son de terciopelo carmesí con clavos[114] dorados, y entre tantos adornos brilla un escritorio de plata sobre un bufetillo de la materia misma, con dos urnas doradas de flores y una arquilla de caray[115] con relieves de plata, y sobre esta se ve un cofrecillo de iminatura[116] con diversas flores muy naturales y de porcelana de oro. Descubrese un brasero grande de plata[117].
Y no menos embellecen aquella sala dos bufetes /[f. 33r.] de piedra blanca con manchas azules, muy transparente y lustrosa y semejante a la ágata. Sobre el primer bufete hay un escritorio de Alemania cubierto de terciopelo carmesí, cerrajas[118] y extremos de bronce dorado, y sobre él floreros y dos niños[119] de mármol tan transparente que puede juzgarse por cristal. Representan a Baco, el cual tiene unas uvas, y a Cupido, el cual con mucha ansia solicita gustarlas, sin embargo del retiro de su contendor[120].
Sobre el segundo bufete hay un escaparate que hace correspondencia con el otro escritorio. Está dispuesto en forma de coliseo, levantándose sobre un pedestal trepado con balaustes dorados y el cornisamento azul, sobre que carga una orden de termas de bronce dorado en que el dibujo y el buril corrieron parejos.
Formanse entre terma y terma unos nichos. En el primero se ofrece un Cupido labrado[121] de sedas diferentes representando una acción muy cansada[122], pues en lugar de flechar[123] el arco se firma sobre él, sirviéndole de báculo. Esta figura es de perfectísima escultura. En otro nicho hay una ninfa de marfil[124] jugando con un perrillo que tiene en las manos. En otra división hay una estatua pequeña de Neptuno, que fluctuando sobre una concha le socorre una /[f. 33v.] ninfa que se abraza estrechamente con él. En otros tres nichos opuestos a los referidos, en el primero[125] hay un Cupido de seda, que olvidando el arco y aljaba, llevado de la pasión de niño hurtó unos cachorrillos, y la perra le sigue airada para morderle, y temeroso de perderlos llora. En el segundo nicho hay una ninfa de marfil. En el tercero se ve un Baco de la materia misma enlazado con Ceres, y la brinda con una copa de vino. Los demás nichos están adornados con diferentes piezas de plata, unas tejidas de sutiles hilos, otras relevadas con diversas fábulas y piedras preciosas. 
Este primer cuerpo remata en una cornisa azul, y sobre ella corre un balaustado de oro, y sobre él se forman muchas columnas de mármol blanco, que hacen otros tantos nichos como los que forman las perlas. Corona este cuerpo un balcón de oro y azul.
Todo este escaparate es depósito de varias joyas, y se duda a quien se debe dar el primer lugar, a la obra artificiosa o a la materia. En los cuatro ángulos hay cuatro espejos de superficie convexa, mostrando en perspectiva cuanto contiene, que es una vista de /[f. 34r.] grande hermosura y admiración. En el espacio principal que forma este vistoso panteón hay una imagen de Nuestra Señora del Pilar de coral sobre una urna de cristal, y debajo de la urna hay pendiente una joya de diamantes, esmeraldas, rubíes y perlas, labrada[126] en ella la Fortaleza a caballo en un león, cuyo pecho es de un diamante. Hay muchas piezas de porcelana sobre oro. Entre otras de maravillosa pintura hay una caja para un retrato, en la una parte[127] está Cupido llorando porque lo riñe Venus, en otra está Venus cariñosa[128] acariciando y besándole. Hay asimismo diversas urnas, frasquillos y otros vasos de piedras guarnecidos de oro, de plata, guarnecidos de piedras, marfil, plata blanca y dorada, muchas otras piezas de oro adornadas de piedras preciosas. 
Los fondos de todos los nichos que forman las columnas y pilastras están adornados en la parte interior de mascarones de bronce dorado, y en la parte de afuera hay espejos adornados con retratos y con fábulas, hecho de porcelana.
 
En el espacio que por causa[129] del semicírculo queda desembarazado[130] lo ocupa un cofrecillo de caray[131] guarnecido de plata, vaciada la cerraja /[f. 34v.] y aldabones. A los lados hay dos escribanías de marfil en forma de pirámides, tan perfectamente acabadas que son el hipérbole de lo que puede obrar el torno.
 
Sobre este escaparate hay dos castillos dorados y un niño de mármol blanco de harta grandeza. Está durmiendo y recostado sobre una calavera, y por el hueco de uno de los ojos sale una culebra que se enrosca[132] en este fúnebre trofeo de la Muerte.
 
En el intermedio de ambos escritorios hay pendiente un espejo grande guarnecido de caray[133] con adornos de talla, niños y mascarones de plata, y una lámina del martirio de san Esteban de admirable pincel, con moldura de plata, con friso, pulseras, remate, colgantes y mascarones de bronce dorado.
 
La cuarta pieza de este cuarto está adornada de races[134] de la Historia de Celidonia. Tiene una ventana con vidriera a la parte de Mediodía, de donde se descubre un dilatado y hermoso horizonte. En la primera[135] distancia, huertas y jardines, en la mas apartada frondosísimas arboledas, rematando en montes que por su mucha distancia /[f. 35r.] hermosean sin hacer estorbo a la vista.
 
Adornase esta pieza con sillas bordadas de tarjones muy pintorescos, adornados con vichas, niños, hojas y volutas. En la mitad de ellos[136] fábulas y emblemas bien dibujadas y coloridas; el campo, del color de las cenefas de los paños, guarnecidas de galón de oro y clavos dorados. Cama dorada con goteras de aguja del mismo primor y gusto que las sillas. Hay a la cabecera de la cama una lámina del Nacimiento de Cristo Nuestro Redentor pintado en ágata, siendo parte de la pintura lo natural[137] de la piedra, con guarnición de ébano.
 
Bufetes de baqueta de Moscovia, con hierros y clavazón dorada. Sobre uno hay un escritorio de terciopelo negro con extremos dorados. Sobre él, un Niño Jesús desnudo sobre un globo, y todo carga[138] sobre urna dorada. Tiene cabellos[139] naturales, su colorido es perfecto, a imitación de los que traen de Nápoles, y es del tamaño del natural.
 
Sobre otro bufete, contador fingido de ébano y marfil, pintadas en él varias fábulas de las que cuenta Ovidio en sus Metamorfoseos,y dos floreros. En medio hay una arquilla de rebutidos de ballena y huesos teñidos, que /[f. 35v.] forman varios lazos y labores. Esta da fin con una hechura de San Miguel de marfil, sirviéndole de trono un espíritu maligno sobre un pedestal con cuatro columnas. La imagen del Santo Ángel tiene en la mano derecha una espada y en la siniestra un sol que le sirve de escudo, y en el centro de él dice Quis sicut Deus.Sobre este escritorio hay una lámina del Nacimiento de Cristo Redentor Nuestro, de la grandeza de una vara, guarnecida de ébano y granadillo.
 
Por el ángulo opuesto al que ocupa la cama se entra a una galería que corre desde el mediodía al septentrión. Está rasgada por la parte de mediodía con cuatro balcones de hierro[140]. Las ventanas, cubiertas de hojas de Flandes, y lo alto de ellas[141] con vidrieras pintadas, testas[142] de buen dibujo y colorido.
 
La parte que se opone a esta tiene dos puertas que dan entrada a dos piezas. Por una ventana grande se descubre por ella un balcón que cae al campo y otro que sale al Coso, y a la misma semejanza todos los demás balcones de la casa tienen la misma correspondencia. La otra testera opuesta a la que se refirió tiene una puerta por donde se ha de entrar a una galería que se ha de labrar /[f. 36r.] sobre el jardín de oriente a poniente.
 
Sobre la primera puerta por donde se entró hay una alacena[143] larga adornada de vidrios[144], bolas hechas de espejo y dos niños de escultura. Sobre el primer balcón de mano izquierda, la Parábola de las Vírgenes prudentes, pintada en tabla con guarnición de negro y oro. Siguese un cuadro grande de mano de Carabacho, en que está pintado Baco desnudo, con guarnición de negro y oro. Antes de llegar al otro balcón hay un cuadro grande de Susana desnuda para entrar en el baño y los viejos, colorida con tan buen arte[145] que en todas las figuras se conocen los afectos. Es lienzo de mucha estimación y belleza. Tiene la misma guarnición que los demás.
 
Sobre el segundo balcón hay un Cupido de blanco y negro que huye y deja en la cama a Psiques, con guarnición de oro y negro. A este le sigue el triunfo de David con la cabeza del gigante Goliat sobre una espada, y las damas de Jerusalén cantando la gala[146]. Es obra de valiente pincel, delineado de un dibujo y estampa de Lucas de Landa[147]. Correspondiente a este hay /[f. 36v.] una imagen de san Cristóbal, de la misma mano.
 
En lo alto del balcón tercero se ve un país de blanco y negro con guarnición de negro y oro[148]. En este y el ultimo balcón[149] hay un cuadro de la fábula[150] de Júpiter y Calixto, él en hábito[151] de Diana, quitada la mascarilla, proponiéndole[152] a Calixto sus deseos, y unos Cupidillos en el aire disparando flechas. Es obra de Micer Pablo. Hay asimismo otra Parábola de las Vírgenes prudentes en tabla, con marco negro y dorado.
 
Sobre la puerta que se sigue se ve a san Antonio Abad y una ciudad lejos ardiendo, con marco de negro y oro. Sobre la puerta opuesta al último balcón hay dos niños muy fatigados por encender una vela, y ambos están pintados a la luz que dispensa[153] la antorcha. Guarnece este cuadro el adorno de los demás[154], y en la manera de la pintura se conoce que es de mano de Tintoreto. A este cuadro se sigue otro de santa Cecilia, que tiene un libro de canto en las manos y algunos ángeles en su contorno con instrumentos músicos, con guarnición negra y perfiles de oro.
 
Sobre la puerta opuesta al tercer balcón hay un Cupido descansando /[f. 37r.] sobre el arco y aljaba, de mano de Lucas Candasio[155], guarnecido como los demás. A este sigue otro de Michael Angelo Carabacho, de figuras enteras del tamaño del natural, que sobre el juego[156] se hieren, con guarnición de oro y negro.
 
Debajo de esta orden de cuadros hay otra de emblemas iluminadas en pergamino, con talcos y guarniciones de ébano, puestos entre medio espejos redondos de superficie convexa puestos en perspectiva, y en cada uno se representa todo lo que hay en la galería, los jardines, huertas y países que se descubren por los balcones. Hay asimismo otros espejos muy crecidos, unos guarnecidos de ébano y otros de plata, y en ellos, ya por la multiplicación, ya por la oposición, se representa lo que se ve en los planos[157], y al contrario obran maravillosos efectos, que no solo recrean la vista sino que causan grande admiración al entendimiento.
 
En las noches serenas, habiendo luz en esta galería, mirando por los vidrios que hay en los encerados de los balcones que caen al campo, se ve toda ella, techos, paredes, adornos, cuadros y espejos, como tachonados de hermosísimas estrellas, con la misma belleza que se descubren y ad /[f. 37v.] miran en el cielo.
 
Ilustra mucho esta pieza la multitud de diferentes vidrios que se ven en una alacena. Unos por su transparencia igualan al cristal, otros por lo vario y mezclado de sus colores exceden a las mejores ágatas. Hay algunos barros y fruteros, salvillas, platos y urnas de excelente y primoroso colorido que igualan a las porcelanas de oro modernas, y en el dibujo las exceden, por ser de Rafael de Urbino y de su contemporáneo[158] Ros Florentino. Hay en esta alacena muchas figurillas de estuco y de pasta, frutas y otras cosas extremadas por la pequeñez y el arte.
 
Hay dos bufetes de mármol azul y blanco, y sobre ellos escritorios fingidos de ébano y marfil, rematando en unos cofrecillos de casi de una vara, de obra[159] de la China, el campo negro con lazos de nácar o madre perla, adornados de cazas[160] y países de oro molido, cerrajas y aldabas doradas, y a los lados hay vidrios y estatuas.
 
Sobre un cajón hay una estatua[161] de poco mas de tres palmos de alto de un soldado desnudo, que cebado en la sangre de dos[162] niños que tiene muertos a sus pies procura herir a otro, que llorando implora la intercesión de su madre, que arrodillada y afligida le detiene el brazo derecho /[f. 38r.] para ejecutar el golpe. El bulto, proporción, aire y colorido de estas figuras es tal que cada una representa los afectos de modo que quien las mirare sentirá la pasión y lástima que pudiera ocasionar la vista lo tierno del niño, lo compasivo de la madre, lo horrible de los muertos. Y siendo esto tan primoroso, causa mayor admiración la materia y aliño con que están formadas, pues carnes, vestidos y otros adornos son de seda floja, tan delicadamente dispuesta que al parecer todas no pesan dos adarmes.
 
Del primer recibidor se entra en otro cuarto, cuya primera pieza está adornada de pinceles y testas de los doce emperadores, mapas y diversas fábulas e historias de estuco dorado. En esta hay un escritorio de blanco y negro adornado con vidrios, una lámina grande de la Anunciación pintada en ágata, guarnecida en ébano, y un espejo con marco de oro, una alcoba adornada de races, cama[163] de verde y oro con paramento verde.
 
Tiene puerta que sale a la galería, y en la testera correspondiente una puerta con frontispicio y columnas fingidas de jaspe, con dos medias puertas, y en ellas están pintadas /[f. 38v.] las imágenes de los invencibles mártires san Lorenzo y san Vicente. Abiertas se ve un oratorio algo más largo que ancho. El primer tercio de las paredes, fingido un enladrillado de blanco y negro que termina en un cornisamento, dividido en iguales partes con unas cartelas que fingen sustentar[164] unos parmodios, que reciben unas columnas que dividen estos lados en [en blanco] nichos, ocupando cada uno de ellos una estatua de blanco y negro de siete[165] palmos de alto. Remata este adorno con friso, cornisa y arquitrabe. Debajo de los nichos, por donde corre la primera cornisa dividida de las cartelas que sirven como de pedestales a las columnas, hay algunas hechuras de estucos y plomos dorados.
 
La arquitectura del retablo es de orden corintio, dorado y colorido. La pintura[166] es invención de Guido Bolonés. La historia se compone de la Virgen empañando[167] al Dulcísimo Niño Jesús, san José, un ángel que hace llegar a san /[f. 39r.] Juan Niño[168], y otro ángel que corona a la Virgen.
 
Los adornos son una cruz grande de maderas de la India, con escudo de plata con las armas de Lastanosa, guarnecido de esmeraldas el crucifijo y título de la cruz, que lo tienen dos niños desnudos. Es todo de admirable escultura. Hay muchos floreros[169] dorados, vidrios, búcaros, mármoles y flores diversas imitadas del natural. A los lados del altar hay dos pequeños que sirven de cajones para los ornamentos, dando fin en dos pedestales dorados hechos a modo de relicarios. Sobre cada uno hay un relicario grande cuadrado, que remata sobre un balauste otro relicario redondo. Hay sobre estos altares adornos de santos de alabastro de primorosa escultura, y una tribuna que cae al cuarto principal de la casa, por donde pueden oír misa las mujeres sin salir del cuarto. Los ornamentos son preciosos y exquisitos, porque en ellos se ven las maravillas que obra una maestra mano en frutas, flores y pájaros.
 
La segunda pieza de este cuarto está adornada de reposteros con las armas de Lastanosas y Corteses, cama de carrasca con paramento de grana y /[f. 39v.] terciopelo carmesí con franjones y alamares de oro, bufetes y escritorio de nogal con rebutidos de hueso y un cuadro grande de la Virgen con el Niño Jesús, san José y san Juan, con marco de oro.
 
Sobre el cuarto principal hay otro a mano derecha que tiene su ascenso por una escala[170] espaciosa. La primera pieza es grande y cuadrada, con mucha luz, y se adorna de pinturas, y hay en ella[171] un clavicémbalo.
 
Por esta se entra a otra capacísima, sobre cuya puerta está el retrato de Homero. Tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco][172]. Su entrada es hacia el oriente, a mano izquierda mira a mediodía, tiene una ventana y balcón, en la testera dos[173] ventanas balcones que miran al poniente. Al lado que mira al septentrión tiene una ventana pequeña para la correspondencia del aire, y a pocos pasos una puerta grande que da entrada a otra pieza. De cada una de estas ventanas se ve la mitad de todo el horizonte, por cogerle de la una parte desembarazado, y por la otra ser el edificio tan alto que señorea los más eminentes que le están cerca.
 
Los adornos de esta pieza /[f. 40r.] son: sobre la puerta, un retrato de Séneca. A la mano izquierda, un mapa grande[174] universal moderno, con orla de trajes y ciudades de famoso colorido, y gran numero de mapas pequeños, y por las márgenes las naciones y sus trajes. Hay asimismo retratos de ciudades en prolongado, de a 16 palmos de largo, de estampa y excelente iluminación[175].
 
Las dos aceras están interrumpidas con los balcones[176], están adornadas de cinco escritorios fingidos de ébano y marfil. En el primero entrando a mano siniestra está la Historia[177], distribuidos en cartelas[178] los trabajos de Hércules. Está lleno este de libros de estampas, en que hay retratos de muchos príncipes y hombres insignes y maestros de este siglo y los pasados.
 
El escritorio que se sigue está adornado varios cuerpos de Geometría[179], donde se depositan pantómetras, compases de proporción, cuadrantes, anillos, astrolabios, niveles, escuadras, cartabones, vespertelio[180], perpendiculos[181], celindrios de la captotria y matemáticas, brújulas, esteliones, piedra imán, calibros[182] y muchos otros instrumentos para el uso de la geometría, matemá /[f. 40v.] tica, astrología, captotria, fortificación, perspectiva. Hay un libro en que están dibujados[183] la mayor parte de estos instrumentos y sus maravillosas operaciones.
 
En otro escritorio de noventa[184] gavetas, que todas se abren con su llave, distribuidas en [en blanco] loculos hay medallas romanas, griegas, púnicas, hebreas y españolas. La primera división es de emperadores romanos, y en esta hay medallas con virtudes, triunfos, consulados, provincias, ciudades, puertos, ríos, edificios y dioses. La segunda división es de emperatrices[185]. La tercera de españolas antiguas. La cuarta de colonias y municipios. La quinta de griegas, y en esta división a lo precioso del metal y primoroso de la escultura se añade lo más venerable de la antigüedad, pues en estas medallas se conservan los retratos de aquellos famosos héroes, y testimonios de la grandeza de su ánimo.
 
En una de plata[186] de peso [en blanco][187] se ve la cabeza del Magno Alejandro, en lugar de celada la piel de león. Por reverso la clava de Hércules, el trisulco de Júpiter, el águila, y lituo o vírgula divina,preciándose sin duda de sacer /[f. 41r.] dote de Júpiter, de quien imaginaba[188] que traía su origen.
 
En el reverso de la medalla de Príamo, su rostro grave[189] y barba larga parece que infunde respeto, se ve la ciudad de Troya, el muro aportillado y aquel monstruo de madera[190] abortando griegos, el piadoso Eneas con Anquises su padre en los hombros, el Paladión y Ascanio su hijo en las manos y su esposa Creusa que se queda al salir de la puerta, representándose en la brevedad de una medalla con toda distinción mucho más de lo referido.
 
En el rostro de la medalla de Homero [siguen tres líneas y medio en blanco][191].
 
Una medalla de plata de Atenas, que se ve en el haz la cabeza de Minerva, y en el reverso una lechuza sobre una vasija de aceite.
 
En medalla de plata de Sicilia se ve la cabeza de la diosa Ceres, y por reverso una cabeza de caballo[192], tres[193] piernas unidas por los muslos, denotando los tres promontorios que la hacen celebre a Trinacria.
No es menor la doctrina y erudición que se puede referir /[f. 41v.] de las medallas romanas. Dejase por no ser el intento sino contar por mayor lo que hay en este escritorio, sobre el cual hay otro que en treinta cajones hay [en blanco] loculos ocupados[194] de medallas de plata, oro y aletro. Es la primera división de cónsules, en que hay casi todas las familias que llegaron en Roma a esa dignidad. La división segunda es de emperadores y emperatrices. La tercera de españolas antiguas. Las medallas de oro se dividen en griegas, romanas, godas y algunas modernas.
 
En el lado que mira al poniente, entre dos[195] balcones, hay otro escritorio, que abierto ofrece a la vista un anfiteatro, sustentadas las divisiones de diferentes termas[196] de primorosa escultura, muy limpiamente vaciadas. En el primer nicho hay una estatua de un gladiador con sago y paludamento y yelmo, los brazos descubiertos, las mamilas algo largas, que muestran haberse hecho para despedir agua por ellas. En el nicho opuesto hay una estatua de bronce de Mercurio, desnudo, con el galero y talares[197], una bolsa en la mano derecha. En el tercer nicho hay una estatua de azabache de una diosa sobre pedestal de jaspe, y en el opuesto a este una estatua de Hércules de bronce dorado, /[f. 42r.] peleando con Gerión; tiene pedestal de mármol dorado. Síguese una cabeza de cera de un niño.
 
En el lugar que hace medio a las divisiones de las termas hay un ídolo de plasma de esmeralda, que fue uno de los más célebres oráculos que adoraron y temieron los indios en uno de sus templos de su vana idolatría. Habló por su boca muchas veces el demonio. De las últimas burlas que les dio fue mandarles sacrificar tres mil muchachos, ofreciéndoles librar con tan copioso derramamiento de sangre de la opresión que les amenazaba la llegada de los españoles a su provincia. De todo esto hizo relación por escrito el padre fray Juan Beltrán, de la orden de Santo Domingo, que para presentar al Conde Duque trajo de las Indias con otros ídolos raros y cantidad de piedras preciosas, las cuales tiene hoy en su poder don Vincencio Juan de Lastanosa por la liberalidad del muy reverendo y docto[198] padre maestro fray [en blanco] Salvador, religioso de la misma orden, natural de Mallorca y catedrático de [en blanco] en la Universidad de Huesca.
 
Y el testimonio del padre fray Juan Beltrán decía de esta suerte:
 
/[f. 42v.]
"El ídolo que yo, fray Juan Beltrán, derribé[199] con mis propias manos de su altar y nicho y conmigo traigo, lo llamaban los indios Gholiabhximi[200], que quiere decir Dios Gigante. Tiene figura de mochuelo asentado en cuclillas y es de piedra entre los indios estimada y de propiedades. La noche antes que entrásemos en el lugar le sacrificaron más de tres mil muchachos sus propios padres, y cuando quedaron vencidos los indios, quejándose los sacerdotes del dicho falso dios, les respondió el ídolo que porque le habían sacrificado con poca devoción no les había socorrido. Y yo le oí hablar por mis propios oídos. Valía su nicho, que era de oro, perlas y piedras preciosas y telas de gran valor, muchos centenares de millares de ducados. Aconteció esto a 3 de septiembre año 1632."
 
Los demás cuerpos y divisiones de este escritorio se adornan con los ídolos, estatuas y medallas siguientes: un toro de bronce con pedestal de lo mismo, simulacro a quien adoraron los egipcios con nombre del dios Apis; anduvo tan valiente la escultura que se puede decir se adelantó a lo natural. Una cabeza de un ciervo /[f. 43r.] de bronce, con pedestal de alabastro. Estatua de Julio César desde los pechos arriba, con pedestal de mármol. Una testa de emperatriz en urna de piedra blanca. Un ídolo de piedra arenosa dado de verde con caracteres[201] japones, es a la semejanza del dios Término que adoraron los romanos. Imagen de la Fama de bronce dorado, tocando una trompeta. Efigie de Palas de harta pequeñez, de madera exquisita, con sago, paludamento, celada y lanza. Una figura ecuestre. Un ratón de bronce muy natural, pues se han engañado sus enemigos acometiéndole para hacer presa en él, y su dureza los ha burlado. Un elefante de marfil con un castillo y hombres en él. Hay muchos mascarones, perspectivas, grutescos, imágenes de santos y niños y otras piezas curiosas de plomo[202], arambre, cobre y otros metales.
 
Los lados de oriente y septentrión se ocupan de dos estantes[203] seguidos de [en blanco] palmos de longitud y de altitud[204] [en blanco][205], pintados de negro y oro. Sustentan su cornisa Apolo y las nueve Musas, que dispuestas en forma de termas, empezando los pies en troncos brutos[206] o en otras monstruosidades, poco a poco van cobrando /[f. 43v.] figura humana. Llegando a los pechos y caras rematan[207] con hermosura perfecta, coronadas las frentes con flores y frutas, denotando en esta pintura lo que pasa en el ejercicio de las letras, que por ásperos que sean sus principios, al medio, cuando se llega a tener algún conocimiento de ellas, halagan y recrean, y al fin coronan con las flores y frutos, que son las noticias que por su medio han comunicado a sus profesores. Y estas mismas figuras sirven de divisiones para los libros, los cuales ni su disposición se refiere[208], porque el índice informará a la curiosidad.
 
Los adornos que coronan a los escritorios y estantes son nueve urnas de casi una vara de alto, de barro purpúreo con perfiles y mascarones de oro. Dos vasos grandes en forma de cornucopias y otras vasijas de diferentes tamaños y labores primorosas. Una estatua de bronce de Neptuno sobre pedestal de ébano, que se compró en la ciudad de Nimes en Francia de un caballero que la tenía en su casa desde el saco que dieron los franceses a Florencia año [en blanco][209], y debe España el gozar esta preciosa antigüedad a la grandeza del ilustrísimo señor don Gaspar Galcerán de Gurrea y Aragón Castro y Pinós, conde /[f. 44r.] de Guimerá y vizconde de Evol y Alquer Foradat, ornamento ilustre de los anticuarios, el cual envió un gentilhombre de su casa a Francia solo para las ferias de esta estatua.
 
Otra de Júpiter y Danae. De Cupido. Otra de un dios semicapro de bronce, de maravillosa escultura, sobre una urna en triangulo, fingido en el pleno de ella un mar, en el un ángulo un caracol marino; tiene el sátiro en las manos la copia de Amaltea, que la ofrece al cielo. Un simulacro de una diosa de bronce, cara y cuerpo hermoso, piernas de cabra, por adorno entre los rizos[210], cuernos; está asentada sobre un león de alabastro. Muchas testas de mujeres y emperatrices, algunas mayores que el natural y ninguna menor. Una efigie de una mujer vieja desnuda. Un Cupido de alabastro con basa. Un Neptuno y Flora, con urna de la misma piedra. Estatua de Marco Aurelio a caballo, de bronce con pedestal de alabastro, de la misma traza y /[f. 44v.] forma que la estatua que está en Roma en el Capitolio.
 
Dos leones de alabastro con las armas de Lastanosa en las manos. Leones pequeños de alabastro. Un risco de más[211] de una vara de alto, fabricado de cristales. Un montecillo con una casa de campo, con estanques, surtidores y jardines. Dos globos grandes, uno celeste y otro terrestre, de más de tres palmos de diámetro, hermosamente iluminados, modernos, con meridianos de bronce. Otros dos más pequeños, y otros dos menores. Dos piezas de artillería de bronce, con sus encabalgamientos, cuya pequeñez los hace más vistosos.
 
Debajo de los escritorios hay urnas de barro muy grandes, de las que ponían sus cenizas los romanos. Más una medalla en que está la cabeza de un coloso, fingida de bronce. Debajo de ella hay un espejo de superficie convexa, de los que en Francia llaman de ojo de buey, y en el se representa todo lo que hay en la librería. Aumenta estas curiosidades un pedestal que sirve de apoyo a un bernegal[212] grande en forma de trípode, sustentado con tres garras; su cabida es más de un cántaro, su barniz blanquísimo, con los blasones del cardenal [en blanco]. En el medio /[f. 45r.] hay una urna de la misma materia y perfección.
 
Por esta pieza se pasa a otra por una puerta que sirve también de celosía y ventana, pues por ella le entra la luz. Su disposición es prolongada. Tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco][213]. El un lado lo ocupan dos alacenas capacísimas. La primera está atestada de cabezas de dioses y cesares mayores que el natural, cuerpos truncados, brazos y piernas, y otras piezas de bajos relieves vaciadas de la columna Trajana y de otras formas de escultura de Roma.
 
Hay varias monstruosidades de la naturaleza de minerales, plantas, pescados, aves, y de estas especies diversos empedrimientos verísimos.
 
Entre las estatuas hay una cabeza de Hércules, otra de Alejandro Magno, otra de Laocoonte, vaciada de la célebre estatua que está en Roma, otra del emperador Tiberio.
 
Un ídolo de la diosa Fortuna, venerada por los indios; /[f. 45v.] es una cabeza sin ojos, que en pintarla así quedan acreditados los indios que no son tan bárbaros como creyeron algunos, pues no desconocían[214] los efectos que obra este maestro[215]. La materia de que está fabricada es de una piedra preciosa de color verde oscuro, entre pórfido y plasma de esmeralda. Hay un ídolo de las Amazonas, del que trajo el padre [en blanco] Acuña en el último descubrimiento que se hizo en el año de [en blanco][216]. Es un diablo en cuclillas, y las partes de mayor retiro las tiene muy descompuestas y crecidas, el rostro vuelto hacia las espaldas, los ojos hechos de marfil, sobre la cabeza una ave que tiene la cabeza y pico harto grande, mira a la parte contraria que el ídolo; la parte baja termina en punta, en la forma de huso para poderse clavar.
 
Hay un cuerno de unicornio poco menos de una vara de largo, el primer tercio hacia la punta redondo y la punta muy buida[217], los dos últimos tercios muy disminuidos[218] y culebreados como columna salomónica, todo él derecho. Entre los empedrimentos, es muy raro el de una mata entera que el latino llama filix, /[f. 46r.] el español helecho y el catalán falaguera. Es preciosa esta planta entre los curiosos, porque cortada la raíz al través del helecho hembra representa, perfectísimamente, una águila imperial con dos cabezas y las alas tendidas; entre los embusteros y viejas vanas[219], porque favorece sus engaños.
 
Hay copiosa muchedumbre de caracoles, conchas, pescados, galápagos y aún de las más desechadas sabandijas, no se nombran ni singularizan en esta relación[220]. Admiranse dos pedazos de coral por su grandeza y blancura. Entre las coralinas hay una admirable, nacida sobre una piedra guija aovada[221]. Su grandeza, una mano, revestida toda ella de empedrimentos de sanguijuelas, lombrices y caracolillos. De un extremo de ella nace una mata de coralina de grandor de una tercia de alto y un palmo de ancho, revestido todo el tronco y ramas de una corteza blanquísima, formando aquella desigualdad y hermosura que se representa en la hoja de la sabina. Y es prodigio digno de reparo que esta planta haya podido nacer, crecer y alimentarse en una materia tan dura como es /[f. 46v.] una piedra guija.
 
Entre las monstruosidades merece nota y admiración un hueso extremo de la canilla[222] de una pierna, pues hecho el cómputo[223] por buena simetría, había de tener el cuerpo cuyo fue aquel hueso más de 25 palmos de altura. Hallose en Moncayo, y sería posible fuese de Caco, que por haber sido su albergue se llamó en lo antiguo Mons Caci, y ahora, con poca alteración, Moncayo. De otro gigante cuyo cadáver se halló en Tarazona, ciudad muy vecina a este monte, hay cuatro muelas, que de su grandeza se colige ser de la misma casta que Caco.
 
Hay otras curiosidades de aves y sabandijas, desde los huevos del avestruz hasta los del escarabajo. El curioso que hubiese visto en Plinio lo que obra este animalillo en aquellas bolas[224], no extrañará se guarden, por lo admirable y raro de su estructura.
 
A esta alacena se sigue otra del mismo tamaño, y es depósito de armas ofensivas y defensivas, que en lo grabado de los petos, en lo dorado, esculpido y esmaltado de los frenos, cabezadas, estribos, /[f. 47r.] acicates, pistolas, espadines y puñales se equivoca lo rico con lo primoroso. Hay unas botas que fueron de Enrique IIII, rey de Francia, y en vez de cuero son de castor o vicuña, pues teniendo el pelo por la parte interior parece seda.
Hay en esta misma pieza tres estantes de arcabuces y mosquetes con todos sus aderezos, algunos raros por la forma de los caños y cajas. Variedad de pistolas de exquisitas hechuras. Dos estantes de alabardas. Cerbatanas para hablar de lejos.
En toda una estera se ve colgada y vestida de armas de mucha antigüedad, instrumentos bélicos, ballestas de caza, carcajes con madrazos, ballestas de guerra con carcajes con flechas y dardos con lancillas, y casquillos de acero. Arcos de caza y pelea, los primeros con turquesas para hacer los bodoques, los de guerra con aljabas y flechas. Anillos de marfil. Una bocina de bronce. Otra de marfil de casi una vara de largo, de un rey del Japón, los dos tercios estriados y el último escamado; remata en una cabeza de caimán, tiene /[f. 47v.] asida con la boca la cabeza de un rey. Una estorica, arma de la reina de las Amazonas, de la cual hace memoria el padre Acuña en la relación referida. Dos catanas, una del rey de los tártaros, guarnecida de caray y bronce dorado, con primorosísimas labores de relieve; diósela a don Vincencio Juan de Lastanosa el excelentísimo señor don Fernando de Gurrea Aragón y Borja, duque de Villahermosa. La otra catana es de los chinas[225], la cuchilla como rayo, toda grabada de aguas, remata esta y tiene y sirve de empuñadura un diablillo.
 
Un puñal del rey don Pedro el IIII de Aragón, con que se cortó los dedos cuando cortó los privilegios de la Unión. Hay otra copiosa variedad de armas antiquísimas, como son petos, corazas, rodela de acero de Milán, de madera de Salamanca, otras muchas piezas así de las que se platican en la guerra como en las justas y torneos.
 
Hay otro retrete con sillas y caparazones[226], paramentos[227] y otros aderezos de caballos. Sobre la entrada de esta pieza, en cuadro, está pintada la empresa de la muerte coronada de laurel, de que ya se ha hecho memoria en otro lugar, y por esta causa se pasa en silencio.
 
            /[f. 48r.]
 
            La fachada interior de esta casa, que mira al poniente, se levanta sobre un jardín de figura cuadrada dividida en cuatro calles que[228] corriendo de ángulo a ángulo forman cuatro triángulos, y quebradas las puntas con un semicírculo, cada una deja en medio un espacio redondo para un surtidor. Por la testera opuesta a la casa corre un arroyo, que conducido por un conducto de piedras cuadradas muy crecidas se despeña el agua en una pila. Su armonioso murmurio[229] se goza de casi todos los cuartos de la casa. En la puerta del jardín hay pintadas dos figuras mayores que el natural[230], la una representa a Vertuno[231] y la otra a Flora, las cuales tienden[232] los brazos sobre la puerta para sustentar un festón que contiene esta redondilla:
 
Logren de las flores mías
los ojos y las narices
la fragancia y los matices
pero no manos[233] arpías[234]
 
            Dentro de este jardín hay una estatua del dios Término, que sirviendo de columna embellece[235] esta estancia por lo artizado[236] de su escultura.
 
Al lado del jardín corre una calle cubierta de parras y adornada de diversos árboles y plantas, y remata en tres puertas. /[f. 48v.] La principal da entrada a una huerta, hay una pintura de blanco y rojo de Júpiter con el águila y Juno con los pavos. La puerta de mano derecha en lo alto tiene a Neptuno a caballo en un tritón, y entrase por ella a una plaza algo prolongada, que tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco]. Está rodeada de varias oficinas para las administraciones y beneficio de las aves, desde el pavo real hasta la gallina ordinaria. Sobre la tercera puerta, que es una oficina muy necesaria, se ve pintada el ave ibis, mostrando a los que la miran el albañar de las viandas.
 
            La puerta principal franquea la entrada a una huerta espaciosísima[en blanco] palmos y de largo dos mil de vara aragonesa. Esta calle está adornada de un muro de rosales alejandrinos de altura hasta los pechos de un hombre, y por la parte interior hay árboles frutales. Esta calle divide la huerta en dos partes desiguales. [237] en figura sexágona, corriendo desde ella una calle que tiene de ancho
 
            De la porción mayor, que cae hacia mediodía, se forma un cuadro y un triángulo, que los divide un arroyo. De los dos ángulos de este cuadro que tocan en la calle principal salen dos calles que cru /[f. 49r.] zándose[238][en blanco] palmos de diámetro[239], que feneciendo en ella las cuatro calles le dan otras tantas entradas ennoblecidas con estatuas hechas de ciprés, rodeado de rosales y mosquetas con segunda orden de arboleda. Todos los lados de este cuadro están cercados[240] de calles formadas de árboles frutales y rosales finos, y por los dos lados discurren dos arroyos que fertilizan y riegan toda la huerta. en el medio dividen aquel espacio en cuatro triángulos, poco menos que equiláteros, y rompidos los ángulos en que se habían de encontrar en el centro con unos semicírculos, forman una plazuela redonda de
 
            El triángulo en que remata este lado es muy espacioso, coronado de arboleda, y en el se desperdicia útilmente el fruto de las mieses de los campos vecinos de su dueño.
 
            En el otro lado menor[241], en el tercio primero se forma un cuadro prolongado rodeado de arboleda, de rosales y madreselvas, jazmines y mosquetas. En su extremo hay una calle que remata en una puerta grande que sale a una calle común[242].
 
            El segundo tercio de este lado es algún tanto desproporcionado, porque aunque esta calle con la principal forman un ángulo recto, las dos que habían de formar el opuesto para hacer otro cuadro prolongado se dilatan entre el poniente y norte, dejando espacio para un triángulo. /[f. 49v.] Ocupan todo aquel espacio dos cuadros que se adornan de rosales y arboleda, y en él habitación para el jardinero, un estanque cuadrado de piedra baja, cada lado [en blanco] palmos. Por la testera que corresponde a la plazuela hay una escala de doce palmos de ancho que llega hasta lo hondo, con [en blanco] gradas[243][en blanco] palmos[244]. La una es de Neptuno y la otra de Venus. Los ángulos del estanque lo embellecen piedras de la misma grandeza para labrar estatuas en ellas., adornada con pedestales y estatuas de piedra de
 
            En la mitad hay un edificio redondo, que formando ocho puertas y otros tantos pilares que sustentan unos arcos que rematan en lo alto con alguna desigualdad, se descubren algunos cerros y otros arcos[f. 50r.] montaña, donde se ven las cosas que se han referido. Si se atiende a los arcos, a lo arruinado de ellos, al verse unos sobre otros, en todo es muy semejante este escollo a lo que se ha dicho. [245]. El adorno de esta obra es de piedra llamada tosca, de cristales de ladrillo dos veces cocido, corales blancos, piedras cuajadas del agua, villas, castillos, torres, ermitas, caserías de pastores, ganados, perros, viandantes[246] y brutos, y todo junto parece una viva representación de las ruinas romanas, donde por su grandeza entre los estragos se ve un jardín, una casa y una viña, por que si se considera[247] aquel grupo parece una gran /
 
            Hermoseanlo flores, hierbas, arbolillos, y dale mucha belleza un montecillo cuya cumbre está siempre nevada, porque es de una piedra de agua helada que se sacó de la cueva de los Chaves, en los términos del lugar de Bastarás, que viene a estar debajo de otra cueva rarísima que llaman de Solencio. Formanse cuatro promontorios en esta montaña de otras tantas piedras extravagantísimas, sacadas de la admirable cueva de la Toba. El primero está en forma de ciprés, que parece nieve transparente, en cuyo contorno forja y dibuja la imaginación multitud de bosques, figuras raras. El segundo parece un mono[f. 50v.] por afuera, parece que se perciben figuras de termas, de mujeres desnudas, que corvando las rodillas, levantando los hombros y los brazos, y abajando la cabeza, declaran la fatiga que las da aquel peso que sustentan[249].[248] asentado. El tercero, aunque con alguna desigualdad, es parecido a una columna salomónica. El cuarto parece el Faro de Mecina, que fue celebrado por una de las siete maravillas del mundo. Y en las vueltas que le rodean /
 
            El ángulo del estanque, por la parte que mira al norte, descubre otro menor[250] y prolongado, que sirve de puerto a una góndola, y se entra a él por un cabinete cuadrado a manera de tienda con cuatro puertas de arcos redondos, con 16 ventanas. Lo alto remata en dos pirámides con volantes de hoja de lata, cuyos extremos son unos pajarillos de barro cocido.
 
            Esta espaciosísima laguna, en el purísimo cristal por la parte de oriente copia mucha parte de la ciudad de Huesca, sus torres y edificios, hasta el Alcides que está en la esquina de la casa que se describe, y parece que arroja sobre sus aguas el globo que tiene sobre sus espaldas, con haber de distancia poco menos de quinientas varas. Por el lado de mediodía representa la arboleda más próxima y la más distante, por ser muchos los álamos que hay cerca del confín de la cerca.
 
            Por la parte de poniente se ve un cabinete /[f. 51r.] cuadrado que remata en cúpula redonda con pirámides en las esquinas, y adornadas con pájaros de barro cocido, y un lienzo de pared con ventanas redondas, rematando en una puerta redonda que previene la entrada a una calle cubierta, correspondiente a otra calle que tiene tránsito por el cabinete. Rodea esta calle cubierta aquel triángulo que se refirió, dando principio y entrada a un laberinto con que se ocupa este espacio, y acabadas de andar sus calles fenece en un cabinete prolongado con muchas ventanas, el techo con bovedilla, y remates en forma de pirámides con pájaros y banderillas.
 
            Al lado de la calle que tiene su principio en el cabinete corre una canal de piedra, por donde desemboca el agua del estanque, rematando en un lavador pequeño de piedra, cubierto con un cabinete con el mismo adorno que los demás. Y en el espacio que hay entre el desaguadero y la calle principal y el estanque se admira un jardín, cuyas divisiones son de bojes, y en él logran la vista y el olfato desde el tulipán hasta el junquillo[251].
 
            Y aquí da fin [252] la descripción de los jardines y casa de don Vincencio Juan de [f. 51v.] Lastanosa, referida en breves líneas, porque describir estas cosas extensamente fuera casi imposible, y así pareció ceñirlas a estos límites para que se vieran como en diseño. 

 


[1] Sobre Latassa, véase Genaro Lamarca Langa, Félix Latassa y la Biblioteca de los escritores aragoneses, Zaragoza, 2004.
[2] Genaro Lamarca Langa, "Las Memorias literarias de Aragón, de Félix Latassa. Estudio y descripción", Turiaso, XV, Tarazona, 1999-2000, p. 127-173.
[3] Fermín Gil Encabo: "Lastanosa y Gracián: en tomo a Salastano", Actas I Congreso Internacional "Baltasar Gracián: pensamiento y erudición" (Huesca, 23-26 de mayo de 2001), Huesca-Zaragoza, 2003, Vol. I, p. 45-47. Sobre Gregorio Gota y su revista La Campana de Huesca, Juan Carlos Ara Torralba, "Sinfonías legendarias en tono menor: La Campana de Huesca (1893-1895), glorias y miserias de la primera y postergada revista ilustrada de la provincia", Alazet, n° 7, Huesca, 1995, p. 5-55; reeditado como "La solitaria travesía de Gregorio Gota: Hemández y La Campana de Huesca (1893- 1895)", en A escala. Letras oscenses (siglos XIX y XX), Huesca-Zaragoza, 1999, p. 109-146.
[4] No es posible saber si la publicación de la Descripción continuó en números posteriores de la revista, ya que no se han conservado ejemplares de los n° 44 y 45 (véase el trabajo, ya citado, de Juan Carlos Ara, p. 111).
[5] Ricardo del Arco, "Don Vincencio Juan de Lastanosa. Apuntes bio-bibliográficos", Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 56, 1910, p. 410 (nota 1).
[6] La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 197 y 221 (nota 292); Ricardo del Arco seguía convencido de que la Descripción se encontraba en Madrid 16 años después, en su monumental estudio sobre Juan Francisco Andrés de Uztarroz (La erudición española en el siglo XVII y el Cronista de Aragón Andrés de Uztarroz, Madrid, 1950, Tomo I, p. 499-500).
El manuscrito 18.727-55 de la Biblioteca Nacional es uno de los dos originales que se conservan de la Narración de lo que le pasó a Don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre de 1662 con un religioso docto y grave. El otro forma parte, precisamente, del manuscrito B-2424 de la Hispanic Society en el que está incluida 1a Descripción de Andrés de Uztarroz. Ambos textos (la Narración de 1662 y la Descripción), junto a algunos otros, fueron copiados por Félix Latassa del manuscrito conservado actualmente en Nueva York. Ricardo del Arco no conoció este último, pero sí utilizó profusamente las copias de Latassa, que no en vano se guardaban en Huesca. Del Arco debía saber, asimismo, que un original de la Narración de 1662, con la signatura 18.727-55, se conservaba en la Biblioteca Nacional. Por ello, llegó a la conclusión, aparentemente segura, de que el manuscrito 18.727-55 era el que había copiado Félix Latassa; y por tanto, que incluía también la Descripción. Y sin embargo, era una conclusión equivocada: Ricardo del Arco suponía que sólo existía un ejemplar de la Narración de 1662. Pero la realidad es que se conservan dos en Madrid y Nueva York. La historia de este singular malentendido nos muestra, por otro lado, que Ricardo del Arco no consultó el manuscrito de la Biblioteca Nacional, ya que ello le hubiera sacado de inmediato de su error.
[7] El contenido del manuscrito ha sido reseñado en más de una ocasión: por José Sanz de Larrea, en carta escrita el 31 de julio de 1788 (Memorias literarias de Aragón de Félix Latassa, Tomo I -manuscrito n° 76 de la Biblioteca Pública de Huesca-, p. 297-300); por Ricardo del Arco, a partir de la copia de Latassa y de unos extractos hoy perdidos de Valentín Carderera, en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 192-197; y finalmente, por Antonio Rodríguez Moñino y María Brey Mariño, Catálogo de los manuscritos poéticos castellanos existentes en la Biblioteca de The Hispanic Society of America (siglos XV, XVI y XVII), 3 Vols., Nueva York, The Hispanic Society of America, 1965- 1966, Vol. I, LXVI (1965), p. 394-397.
[8] Memorias literarias de Aragón, Tomo I (Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito n° 76), p. 104 y 214. La transcripción del manuscrito que Félix Latassa llevó a cabo en 1789 ocupa 100 páginas. De los textos que componían el volumen, Latassa copió íntegramente estos cuatro: Habitación de las musas, recreo de los doctos, asilo de los virtuosos, de Vicente Antonio Lastanosa; las Descripciones en verso y en prosa del palacio y los jardines lastanosinos de Andrés de Uztarroz; y la Narración de lo que le pasó a Don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave.[9] Carderera, como hemos dicho, realizó un extracto de su contenido, hoy perdido. Ricardo del Arco, en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa, Madrid, 1934, p. 192-198, menciona este extracto, que por entonces se encontraba en la Biblioteca Pública de Huesca. Es a Valentín Carderera a quien debemos la noticia de que el manuscrito permaneció en Calatayud hasta mediados del siglo XIX y pasó luego a manos de Gallardo y Sancho Rayón.
[10] La publicación de la descripción en verso de Andrés de Uztarroz (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos de 20 de Junio y 5 y 20 de Julio de 1876, Madrid, Año VI, n° 12, 13 y 14) se hizo confrontando el texto manuscrito incluido en el volumen conservado en Nueva York con un ejemplar impreso, de la edición de Zaragoza de 1647, que también poseía Sancho Rayón, y que al parecer se encuentra asimismo en la biblioteca de la Hispanic Society.
[11] Catálogo de los manuscritos poéticos castellanos existentes en la Biblioteca de The Hispanic Society of America (siglos XV, XVI y XVII), 3 Vols., Nueva York, The Hispanic Society of America, 1965-1966, Vol. I, LXVI (1965), p. 394-397.
[12] “Tres poemas inéditos en torno a EI Discreto de Gracián", Alazet, Huesca, n° 3, 1991, p. 107-114.
[13] Carlos Garcés Manau, "Localizado un importante manuscrito de Lastanosa", Huesca, Diario del Altoaragón, 10-Noviembre-2002.
[14] Memorias literarias de Aragón de Félix Latassa, Tomo I (manuscrito n° 76 de la Biblioteca Pública de Huesca), p. 298.
[15] Memorias literarias de Aragón, Tomo I (manuscrito n° 76 de la Biblioteca Pública de Huesca), p. 130.
[16] La Campana de Huesca, n° 41, p. 2.
[17] La letra de la Descripción coincide asimismo con la del manuscrito n° 100 de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza, identificada también como suya ("de letra del Coronista Doctor Don Juan Francisco Andrés") por Félix Latassa. Véase Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Certamen poético que la Universidad de Zaragoza consagró al Arzobispo D, Pedro de Apaolaza en 1642, según el manuscrito E. 41-5.943 de la Biblioteca Rodríguez-Moñino/Brey (Introducción por Aurora Egido; Estudio codicológico, transcripción e índices por Ángel San Vicente), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1986, pág. XXXIII y XXXIV.
[18] La carta de Martín Miguel Navarro, en el tomo I de las Memorias literarias de Aragón de Latassa (manuscrito n° 76 de la Biblioteca Pública de Huesca, p. 12-13): "en la huerta de don José Lamata se halló el sepulcro que a Vuestra Merced han avisado (en el margen dice: sepulcro de gigante), y en él unos grandes huesos, que en tocándolos se deshacían, y dos dientes, que dio el [ilegible] a los padres de la Compañía, los cuales no he visto".
[19] "Don Vincencio Juan de Lastanosa. Apuntes bio-bibliográficos", Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 56, 1910, p. 389, nota 2.
[20] La erudición española en el siglo XVII y el Cronista de Aragón Andrés de Uztarroz, Madrid, 1950, Tomo I, p. 499-500. Para datar en 1647 la Descripción, Ricardo del Arco se basaba en una carta que Andrés de Uztarroz escribió el 17 de agosto de 1647 a su hermano Baltasar, en la que el cronista menciona como suya "la descripción de las curiosidades de don Vincencio Juan de Lastanosa". Del Arco interpretaba que Andrés de Uztarroz se refería a la Descripción en prosa. En mi opinión, a lo que alude el historiador zaragozano es seguramente a la Descripción en verso de las antigüedades y jardines de Lastanosa, que se publicó justamente el año 1647. Fermín Gil Encabo aceptaba, recientemente, la datación propuesta por Ricardo del Arco -"Lastanosa y Gracián: en torno a Salastano", Actas I Congreso Internacional "Baltasar Gracián: pensamiento y erudición" (Huesca, 23-26 de mayo de 2001), Huesca-Zaragoza, 2003, Vol. I, p. 22 (nota 8) y 23-.
[21] María Celia Fontana Calvo, "En torno a la cronología y los elementos del jardín de Lastanosa", Argensola, n° 115, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2005, p. 167-185. La capitulación de las obras del estanque, en AHPH, José Rasal, n° 1.571, f. 227-228.
[22] La Campana de Huesca, n° 41, 18-Noviembre-1894, p. 6 (donde falta, igual que en el manuscrito de la Hispanic Society, el número de palmos de la estatua de Hércules que presidía la torre del palacio) y n° 42, 2-Diciembre-1894, p. 6 (en la que está ausente, asimismo, el nombre del "famoso pintor" autor del cuadro de "Apolo con las nueve Musas con sus instrumentos músicos" que adornaba el salón de retratos). El resto de los "huecos en blanco" no puede ser comparado con la edición de Gota, ya que figuran en la parte de la Descripción que éste no llegó a publicar.
[23] En el texto, “Cancro”. Gota leyó, equivocadamente, “Trópico de Carnero”.
[24] Ricardo del Arco, al transcribir la copia de Latassa, omitió línea y media. El texto, en su edición de 1910 y 1934, quedó por ello así: “descubriendo por la parte que le corresponde el lugar por donde ha de salir el día siguiente”.
[25] En el texto, “brutescos”.
[26] Latassa leyó “vimantelado”. Sobreescrito en letra distinta, probablemente de Valentín Carderera, se encuentra la lectura correcta, “rematando”, que es la que editó del Arco.
[27] En el texto, “cornijas”.
[28] Latassa y del Arco: “demostrar”.
[29] Gota incluye en este párrafo lecturas diferentes, fruto seguramente de una transcripción deficiente: “rejas” por “roxas”, “encajes” por “escaques”, “Gouval” por “Gombal”; además, no copió “revestidas de brutescos” ni “o chevirón”.
[30] Latassa leyó correctamente “festón”, y así aparece en la edición de Ricardo del Arco de 1910. En 1934, sin embargo, figura como “cestón”. Para Gota, aún más extraño, “testón”.
[31] En Latassa y del Arco: “huroneándole” (sic).
[32] Latassa y del Arco: “ilustra”.
[33] En Gota: “estatura”
[34] En Latassa aparece, correctamente, “el angulo contrario”. Ricardo del Arco prefirió sin embargo editarlo como “el ángulo opuesto”.
[35] En Latassa y la edición de Ricardo del Arco de 1910: “Lucas de Sancta”; por el contrario, en Gota y la edición de 1934 de del Arco el nombre de este pintor aparece como “Lucas de Holanda”.
[36] Ricardo del Arco, en 1934: “Esparadino”.
[37] Gregorio Gota completa el nombre del pintor: “Luis de Vargas Sevillano”; a cambio, en su edición del texto no aparecen los nombres de Pertús ni de Vestart.
[38] En Gota, “miniatura”; para Ricardo del Arco, “signiatura”. 
[39] En Gota falta, por error: “en ocasión”.
[40] En Gota falta: “y ornato”.
[41] Para Gregorio Gota, “balustre”; en Ricardo del Arco: “balaustre”.
[42] Latassa y del Arco (edición de 1910): “en la una silla” (sic); para Ricardo del Arco, en 1934: “en la una arquilla”.
[43] Ricardo del Arco, en su edición de 1934: “frutos”.
[44] Latassa y del Arco: “los”.
[45] Latassa y del Arco: “con dos perspectivas firmes” (sic). La lectura correcta es, como hemos visto: “con dos perspectivas. Fórmase...”
[46] Ricardo del Arco: “una danza”.
[47] Latassa y del Arco: “seis”.
[48] Latassa y del Arco: “broncatulo”.
[49] Para Latassa, seguido por del Arco: “videndos” (sic). Gota, en una lectura carente igualmente de sentido: “redondos”.
[50] Latassa y del Arco: “formidolosas” (sic).
[51] Los “grandes ingenios” que celebraron esta urna o vasija fueron Francisco Latorre y Manuel Salinas. En el mismo manuscrito de la Hispanic Society (B-2424) del que forma parte la Descripción de Andrés de Uztarroz hay, en efecto, tres sonetos (f. 143-145) dedicados por ambos poetas a cantar “una bellísima jarra que tiene en su camarín don Vincencio Juan de Lastanosa de mano de Rafael de Urbino”, y en especial las culebras representadas en sus asas.
[52] Ricardo del Arco: “tabla”.
[53] En Gota no figura “vichas”.
[54] Gota: “marinas”.
[55] En el texto de la Hispanic Society se lee, en un claro error: “en la segunda orden”. Así también en Latassa, pero corregido por del Arco.
[56] Latassa y del Arco (edición de 1910): “olantes” (sic). En la edición de 1934, Ricardo del Arco omitió directamente la palabra, ante la falta de sentido de la lectura propuesta por Latassa.
[57] En Félix Latassa y Ricardo del Arco falta “Empresas”.
[58] Latassa y del Arco: “que enseña”.
[59] Latassa y del Arco: “tan veros”.
[60] Latassa y del Arco: “que merecen prender de sus racimos” (sic).
[61] En Gota falta “en bronce”.
[62] Para Gota: “judíos”.
[63] Latassa y del Arco: “sucesos” (sic).
[64] Latassa, Gota y del Arco: “animales”.
[65] Latassa y del Arco: “en vez de sus ángulos” (sic).
[66] Gota lo completa como “Luis de Vargas”.
[67] Latassa y del Arco: “en charoles” (sic).
[68] Gota: “el cuarto”.
[69] Gota: “buhos”.
[70] Ricardo del Arco, en la edición de 1934: “tramos”.
[71] En Gota: “correas”.
[72] En Félix Latassa y Ricardo del Arco falta “treinta de ancho”.
[73] Las inscripciones en latín de estos cinco retratos, por desgracia perdidos, estaban copiadas igualmente en las genealogías de su familia que Vincencio Juan de Lastanosa escribió en 1631 y 1651-52. La de 1631 no se conserva, pero contamos con un extracto de la misma, que incluye las inscripciones de los retratos, realizada en el siglo XVIII por Félix Latassa (Memorias literarias de Aragón, Tomo I, Biblioteca Pública de Huesca, manuscrito nº 76, p. 101-103). En cuanto a la de 1651-52, se encuentra en la Biblioteca Nacional (Genealogía de la Noble Casa de Lastanosa, manuscrito nº 22.609 –para las inscripciones, f. 108-112-). Gregorio Gota no incluyó la transcripción de las inscripciones de los retratos en su edición.
[74] En el texto, “soleniçan”.
[75] Del Arco, en la edición de 1910: “Busqueras”.
[76] Latassa y del Arco: “IIII”.
[77] Latassa y del Arco: “y su inscripción es:”.
[78] Para Ricardo del Arco: “Vir hic quidem”.
[79] En Latassa y del Arco: “dilectione”.
[80] “Nepotis” en la copia de Latassa de la genealogía perdida de 1631 (p. 102) y en la genealogía de 1651-52 (Biblioteca Nacional, manuscrito nº 22.609, f. 110).
[81] En el manuscrito de la Hispanic Society hay un hueco en blanco. La palabra “pronepos” sí aparece en la copia de Latassa de la genealogía de 1631 (p. 102) y en el manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional (f. 110).
[82] En Latassa aparece la lectura correcta, “duobusque”. Ricardo del Arco la editó, sin embargo, como “de quinque”.
[83] En el manuscrito de la Hispanic Society, sin embargo, no figura la inscripción.
[84] En Ricardo del Arco: “sala”.
[85] En Ricardo del Arco falta “postea”.
[86] Vincencio Juan de Lastanosa afirma en otras ocasiones que la fecha en que obtuvo su privilegio de infanzonía fue el 11 de marzo de 1628 –por ejemplo, en el manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional, f. 37v. y 269r.-. Véase también José Ignacio Gómez Zorraquino, Todo empezó bien. La familia del prócer Vincencio Juan de Lastanosa (siglos XVI-XVII), Zaragoza, 2004, p. 46 –nota 29-, donde se da una tercera fecha: 23 de marzo de 1628 (es la que figura en una copia del siglo XVIII de la ejecutoría de infanzonía de Vincencio Juan de Lastanosa, conservada en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza).
[87] En Latassa falta “de la vida”.
[88] En Ricardo del Arco faltan estas dos líneas de introducción al retrato de doña Catalina.
[89] En el texto de la Hispanic Society figura, por error, “1652”. Otra lectura errónea, a partir de la copia realizada por Latassa de la genealogía perdida de 1631, es la de Ricardo del Arco, donde aparece como fecha “28 Octobris 1625”. Tal y como atestigua el manuscrito 22.609 de la Biblioteca Nacional (f. 111), la fecha que figuraba en la inscripción de su retrato era “23 Octobris 1625”. Lo realmente sorprendente es que ésa no fue la fecha de las nupcias. Los capítulos matrimoniales de Vincencio Juan de Lastanosa y Catalina Gastón se validaron ante notario el 23 de diciembre de 1624; en cuanto a la misa nupcial, tuvo lugar en el señorío familiar de Figueruelas el 11 de enero de 1626 (véase José Ignacio Gómez Zorraquino,, Todo empezó bien. La familia del prócer Vincencio Juan de Lastanosa (siglos XVI-XVII), Zaragoza, 2004, p. 120).
[90] En Ricardo del Arco, a partir de la copia realizada por Latassa de la genealogía perdida de 1631: “suae”.
[91] En este punto reanuda Gregorio Gota la transcripción del texto.
[92] En del Arco falta “rebueltos”.
[93] Latassa y del Arco: “racimos”.
[94] Latassa y del Arco: “verdores”.
[95] Félix Latassa olvidó copiar “una chimenea que se sustenta”; la frase quedó, por tanto, así: “aquí se descubre sobre dos termas de estuco”. Ante su evidente falta de sentido, Ricardo del Arco optó por editar así el fragmento en cuestión : “...una pieza adornada de varios lienzos, paños de raz con verdores y boscajes que se descubren sobre dos termas de estuco”.
[96] En Ricardo del Arco: “aguas”. Latassa, en efecto, copió en primera instancia “aguas”; sin embargo, debió percatarse de su error y corrigió luego la palabra.
[97] Del Arco: “Colman”.
[98] Latassa y del Arco: “pavoneada”.
[99] En Gota falta “colgada de races”.
[100] Latassa y del Arco, en la edición de 1910: “habitación”, correctamente; sin embargo, en la de 1934: “habitaciones”.
[101] Gota: “embellecida”.
[102] Latassa y del Arco (edición de 1910): “y sobre los dos floreros dorados”.
[103] Para Latassa: “blenio”; en Ricardo del Arco: “blevio”.
[104] Gota: “rayo”; Latassa: “sugs” (sic); del Arco (edición de 1910): “sujetos”; del Arco (edición de 1934): “sago”.
[105] En Latassa: “que cree al caso” (sic).
[106] Para Gregorio Gota: “roces”.
[107] Latassa y del Arco (edición de 1910): “encuentros”.
[108] Latassa y del Arco (edición de 1910): “pavorades o moraslas” (sic); en Ricardo del Arco (edición de 1934): “pavonadas y doradas”. En Gota falta “o moradas”.
[109] En Latassa: “Ceujis y [en blanco]”. Para del Arco: “Ceujis” (1910); “Ceusis” (1934) –en ambos casos falta “y [en blanco]-”. En Gota: “Censis”
[110] En Ricardo del Arco: “llegó un paño real representando unas uvas” (sic).
[111] En Gota falta: “que temerosa de no ser triunfo de Cesar”.
[112] Del Arco (edición de 1934): “Navarro”
[113] Para Gregorio Gota: “Rocofull”.
[114] En Latassa y del Arco (edición de 1910): “elevados”.
[115] En Gota: “seda”; para Latassa y del Arco: “urrey”.
[116] Para Gota: “y miniatura”; en Latassa y del Arco: “inminatura”.
[117] Latassa y del Arco: “xeplatro” (sic).
[118] En Ricardo del Arco: “cerrajes”.
[119] En Gota: “y sobre el florero hay dos niños”.
[120] Para Gregorio Gota: “contenedor”
[121] Latassa y del Arco: “tratado”.
[122] En Gota “rara” en vez de “cansada”.
[123] Latassa y del Arco: “fulminar”.
[124] En Gota “mármol” en vez de “marfil”.
[125] En Latassa y del Arco falta “en el primero”.
[126] En Latassa y del Arco (edición de 1910): “sartada”; del Arco (1934): “ensartada”.
[127] En Latassa: “le nombra parte” (sic).
[128] En Gota : “curiosa”.
[129] En Félix Latassa: “por reusa” (sic).
[130] Latassa y del Arco: “descalabrado” (sic).
[131] En Gregorio Gota falta “de caray”. Para Latassa: “ceray” (sic); Ricardo del Arco lo editó como “cera y”.
[132] Para Latassa: “se carella” (sic); en Ricardo del Arco: “se enrolla”.
[133] En Gota falta “de caray”; para Ricardo del Arco: “de coral”.
[134] En Gota: “láminas”.
[135] Latassa y del Arco: “primavera”.
[136] Félix Latassa no leyó bien “en la mitad dellos” y lo transcribió con varias palabras carentes de sentido; del Arco, por esa razón, optó por no incluirlas, pasando de “bolutas” directamente a “fábulas”.
[137] En Latassa y del Arco (edición de 1910): “neutral”.
[138] En Gota falta “sobre un globo, y todo carga”.
[139] Latassa y del Arco (edición de 1910): “cubillos” (sic).
[140] Se trata, según parece, de un error de la descripción. Los cuatro balcones debían dar al oeste, y no al sur. Lo confirman los párrafos siguientes, en los que se dice que los balcones de la fachada tenían “correspondencia” con los de esta galería; y que en un caso se podía ver incluso, a través de una ventana (la que daba sobre la escalera principal), un balcón de la fachada y otro de la galería. En el ejemplar de la descripción que copió Gregorio Gota ponía también “mediodía”.
[141] En Ricardo del Arco falta “y lo alto dellas”.
[142] En Gota: “todas”.
[143] En Gota: “escalera”.
[144] En el manuscrito de la Hispanic Society: “vidros”.
[145] En Gota: “corte”.
[146] En Gota falta “la gala”.
[147] En Gota: “Lucas de Lauda”; del Arco (1910): “luces de Landa”.
[148] Aquí termina la edición del texto realizada en 1894 por Gregorio Gota
[149] Latassa y del Arco (1910): “en este y último balcón”; Ricardo del Arco (1934): “en este último balcón”.
[150] Latassa y del Arco: “de fachada” (sic).
[151] Latassa y del Arco (1910): “el catutiso” (sic); en Ricardo del Arco (1934): “el baño de Diana”.
[152] Latassa y del Arco: “proporcionándole”.
[153] Latassa y del Arco: “presta”.
[154] Latassa y del Arco: “...la antorcha que hay en este cuadro. El adorno de los demás, y...”.
[155] Latassa y del Arco (1910): “Candesio”; del Arco (1934): “Cambiaso”.
[156] En Ricardo del Arco: “fuego”.
[157] Latassa y del Arco: “en los lienzos”.
[158] Latassa y del Arco: “compañero”.
[159] Latassa y del Arco: “...de una vara: otra de la China...”.
[160] Latassa y del Arco (1910): “casas”; del Arco (1934): “cazas”.
[161] Latassa y del Arco: “cítara” (sic).
[162] En Ricardo del Arco: “los”.
[163] Latassa y del Arco: “como”.
[164] Latassa y del Arco: “sostener”.
[165] Latassa y del Arco: “cien”.
[166] Latassa y del Arco: “primera” en lugar de “pintura”.
[167] Latassa y del Arco: “acompañando”.
[168] En Latassa y del Arco falta: “que hace llegar a San”.
[169] En Ricardo del Arco: “florones”.
[170] Latassa y del Arco: “escalera”.
[171] En Latassa y del Arco: “y hay en ellas un clavicémbalo”, dando a entender, tal vez, que el instrumento estaba representado en una de las pinturas. Sin embargo, en el manuscrito de Nueva York se lee: “y ay en ella un clavicémbalo”, por lo que cabe deducir que esta habitación, que daba acceso a la Biblioteca, estaba presidida, efectivamente, por dicho instrumento.
[172] En Ricardo del Arco falta: “Tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco]”.
[173] En Latassa y del Arco: “de las” en lugar de “dos”.
[174] En Latassa y del Arco falta “grande”.
[175] Ricardo del Arco, en la edición de 1934: “y estampas de excelente iluminación”.
[176] En Ricardo del Arco: “En las aceras están interrumpidos los balcones”.
[177] Del Arco: “están en historia”.
[178] Latassa y del Arco: “carteles”.
[179] Latassa y del Arco: “...adornado de varios cuerpos de Geometría”.
[180] Latassa y del Arco: “vesperselio”.
[181] Latassa: “perpendulos”; en Ricardo del Arco: “péndulos”.
[182] En Ricardo del Arco: “calibres”.
[183] Latassa y del Arco: “librados”.
[184] En Ricardo del Arco: “treinta gavetas”.
[185] En Latassa y del Arco: “Emperadores”.
[186] Latassa y del Arco: “Pleito” (sic).
[187] En Ricardo del Arco falta: “de peso [en blanco]”.
[188] En Latassa: “inagrana” (sic); del Arco: “decía”.
[189] Latassa y del Arco: “...medalla de Pría mostróse grave...” (sic).
[190] Latassa y del Arco: “monstruo de Medea” (sic).
[191] En Ricardo del Arco falta esta referencia a Homero.
[192] En Latassa y del Arco falta “de la diosa Ceres, y por reverso una cabeza”, quedando, de esta forma: “En medalla de plata de Sicilia se ve la cabeza de caballo”.
[193] En del Arco: “sus”.
[194] Latassa y del Arco.(1910): “o cupidos” (sic).
[195] Latassa y del Arco: “los”.
[196] Ricardo del Arco (edición de 1910): “tenuas” (sic).
[197] Latassa y del Arco (1934): “telares”; en la edición de 1910, sin embargo: “talares”.
[198] Latassa y del Arco: “de este”.
[199] Latassa: “de nive” (sic); en Ricardo del Arco: “delibré”.
[200] Del Arco: "Gholiebhximi”.
[201] Latassa y del Arco: “...dado de verde. Un caratevés japonés...” (sic).
[202] En Ricardo del Arco: “electro”.
[203] Latassa y del Arco: “estatuas”
[204] En Latassa: “latitud”.
[205] En Ricardo del Arco falta: “de [en blanco] palmos de longitud y de altitud [en blanco]”.
[206] Latassa: “entrancos frutos” (sic). En del Arco (1910): “entramos frutos”; por fin, en la edición de 1934: “en ramos, frutos”.
[207] Latassa y del Arco: “resultan”.
[208] Latassa y del Arco: “los cuales en su disposición se refiere” (con lo que la frase deja de tener sentido).
[209] En del Arco falta “año [en blanco]”.
[210] Latassa y del Arco: “los ricos cuernos”.
[211] En Ricardo del Arco: “un risco de mar”.
[212] En Félix Latassa: “berregal”.
[213] En del Arco falta: “Tiene de largo [en blanco] palmos y de ancho [en blanco]”.
[214] Latassa y del Arco: “desconvienen”.
[215] Del Arco: “los efectos de obra de maestro”.
[216] En Ricardo del Arco falta: “en el año de [en blanco]”.
[217] Del Arco: “huída”.
[218] Latassa y del Arco: “desmedidos”.
[219] En Ricardo del Arco: “es estimada entre los embusteros y viejas vanas”.
[220] Latassa y del Arco: “...no se nombran. Así singularizan en esta relación”.
[221] En Latassa la palabra resulta ilegible (y en todo caso, carente de sentido). Para Ricardo del Arco, en 1910: “urudada”; y en la edición de 1934: “horadada”.
[222] Latassa y del Arco: “costilla”.
[223] Latassa y del Arco: “comparto” (sic).
[224] Latassa: “solas”; en Ricardo del Arco: “salas”.
[225] En Latassa también “de los chinas”; en Ricardo del Arco, sin embargo: “de los chinos”.
[226] Latassa y del Arco: “caperremes”.
[227] Latassa y del Arco: “para mantos”.
[228]Latassa y del Arco: “pues”.
[229]Latassa y del Arco: “murmullo”.
[230]Latassa y del Arco: “dos figuras de mujeres por el natural” (sic).
[231]Ricardo del Arco, en la edición de 1910: “Vertunia”; en 1934, por el contrario: “Vertumio”.
[232]Latassa y del Arco: “tienen”.
[233]Latassa y del Arco (edición de 1910): “meras”.
[234]Ricardo del Arco, en su edición de 1934: “impías”.
[235]Latassa y del Arco: “ennoblece”.
[236]Latassa y del Arco: “articulado”.
[237]Latassa y del Arco: “especialísima”.
[238]Latassa y del Arco: “enlazándose”.
[239]En Ricardo del Arco falta: “de [en blanco] palmos de diámetro”.
[240]Latassa y del Arco: “cerrados”.
[241]Latassa y del Arco: “mayor”.
[242]Al copiar el texto, Félix Latassa omitió una línea, siendo el resultado: “En su extremo hay una calle comun”. Ricardo del Arco reproduce el error.
[243]Latassa y del Arco: “piedras”.
[244]En Ricardo del Arco falta: “de [en blanco] palmos”.
[245]En Latassa falta “cerros”; en Ricardo del Arco no está la frase: “se descubren algunos cerros y otros arcos”.
[246]Latassa y del Arco: “vivientes”.
[247]Latassa y del Arco (en la edición de 1910): “conserva”; en 1934, Ricardo del Arco: “observa”.
[248]Latassa y del Arco: “álamo”.
[249]Latassa y del Arco: “violaren la fatiga de las que aquel peso que sustentan” (sic).
[250]Latassa y del Arco: “tenor”.
[251]En el manuscrito de la Hispanic Society figuran aquí las palabras “sin que falte”, pero están tachadas. Félix Latassa las incluyó en su transcripción. Están presentes igualmente en las dos ediciones de Ricardo del Arco, en esta forma: “sin que falte nada”.
[252]En Latassa y del Arco: “Y aqui la fin”.

 

 
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