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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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POLÍPTICO

 

El políptico Vincencio Juan de Lastanosa. Cuarto centenario, con textos breves y  una cronología general en los que se presentaban los aspectos principales de la figura del mecenas y coleccionista oscense, fue una de las primeras actividades de difusión que el Instituto de Estudios Altoaragoneses llevó a cabo en el marco del Proyecto Lastanosa. A continuación se reproduce, de forma íntegra, el contenido del políptico (el mismo puede verse también, en pdf, tal y como se editó originalmente).

 

VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA (1607-1681). CUARTO CENTENARIO. HUESCA 2007 UNA CIUDAD PARA LAS HUMANIDADES Y EL PENSAMIENTO


Hace cuatro siglos, obras de arte, libros, antigüedades y toda clase de objetos singulares afluían a la ciudad de Huesca desde los lugares más lejanos. De África vino un colmillo de elefante, ricamente decorado; de América, ídolos indios; de Asia, catanas tártaras o chinas. Libros impresos en treinta ciudades europeas, sin contar las españolas, engrosaban una biblioteca que guardaban retratos y efigies de Homero, Séneca y el dios Apolo y las nueve Musas. Grandes mapas de continentes, países y ciudades, impresos en Francia y Holanda. Instrumentos recién inventados, como el telescopio, que estaba revolucionando nuestra forma de ver el mundo. De Francia e Italia llegaron a tierras oscenses semillas de tulipanes y otras plantas, para ornamentar los jardines más fascinantes de la historia de la ciudad. No faltaban cuadros atribuidos a los pintores más célebres de Europa, como Tiziano, Durero, Caravaggio, Ribera, Tintoretto o Guido Reni. Las monedas, por miles, tanto antiguas como medievales. Se encontraban también en Huesca copias de grandes obras escultóricas de la Antigüedad, como el Laooconte, la estatua ecuestre de Marco Aurelio o los relieves de la columna Trajana. Al palacio del Coso, en fin, habían venido desde las montañas aragonesas huesos fósiles, que se atribuían a gigantes, procedentes del Moncayo y una estalactita y otras piedras sacadas de cuevas de las sierras oscenses.

Quien reunió en la Huesca del siglo XVII tan asombrosas colecciones fue Vincencio Juan de Lastanosa, uno de los personajes más destacados de la historia cultural de Aragón, el cuarto centenario de cuyo nacimiento se cumple en 2007. Lastanosa fue un apasionado coleccionista y mecenas, un hombre universal interesado en los más diversos campos del saber (historia, literatura, ciencia...). Desaparecidos hace ya tiempo el palacio y sus famosos jardines, y dispersadas su biblioteca y museo, el principal testimonio material que la ciudad de Huesca conserva de su figura lo constituyen la capilla y la cripta-panteón de la Catedral, uno de los más notables conjuntos de arte barroco aragonés. La documentación exhumada y revisada, incluidos textos hasta hace poco tenidos por auténticos, y los estudios recientes y en marcha sobre su vida, gustos, posesiones, actividades y entorno nos presentan con nitidez creciente las distintas y sugerentes facetas de este prohombre oscense, conocido en todo el mundo gracias a la obra literaria de Gracián.

El Instituto de Estudios Altoaragoneses, con la colaboración del Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Huesca, está desarrollando un amplio proyecto de investigación y difusión sobre Vincencio Juan de Lastanosa y la Huesca del siglo XVII, con motivo del cuarto centenario de su nacimiento.

Un coleccionista europeo

Un importante rasgo de la vida cultural en la Europa de los siglos XVI y XVII fue la formación de grandes colecciones de toda clase de objetos, verdaderos microcosmos que intentaban reunir un compendio lo más completo posible de las realizaciones humanas y naturales. Estas colecciones, conocidas como Cámaras de Maravillas o Gabinetes de Curiosidades, son uno de los orígenes de los museos modernos.

La colección de Vincencio Juan de Lastanosa se inscribe plenamente en este fenómeno europeo. Lastanosa, sin salir demasiado de Huesca, supo mantenerse en contacto con otros eruditos y coleccionistas de Europa. En Francia, por ejemplo, fueron especialmente estrechas sus relaciones con Francisco Filhol, un clérigo de Toulouse que había reunido un museo similar al suyo. En Italia, Lastanosa intercambió correspondencia con el célebre jesuita alemán Athanasius Kircher.

Como buen Gabinete de Curiosidades, el museo de Lastanosa lo abarcaba prácticamente todo. No obstante, hubo dos materias que interesaron especialmente al mecenas oscense: la numismática, tema sobre el que publicó dos libros, y la alquimia, sobre todo con fines medicinales. Las colecciones lastanosinas, como era frecuente en estos casos, se dispersaron tras su muerte, y hoy apenas queda nada de ellas en Huesca.

En los albores de la ciencia

En el siglo XVII, la época de la Revolución Científica, comenzaron a resquebrajarse las antiguas concepciones, vigentes desde hacía 2.000 años sobre la naturaleza y el ser humano. Unas concepciones que hablaban de un Universo pequeño, centrado en una Tierra inmóvil y con apenas 6.000 años de antigüedad, de acuerdo con los relatos bíblicos.

El telescopio, utilizado para observar los cielos por primera vez en el siglo XVII, fue uno de los principales apoyos de la Revolución Científica. Vincencio Juan de Lastanosa poseyó en Huesca al menos dos telescopios (“anteojos de larga vista”, los llama). En su museo había también otros instrumentos científicos, mapas, globos celestes y terrestres, fósiles y otros elementos naturales. Los intereses naturalistas de Lastanosa entroncan con los de otro gran altoaragonés del siglo XVIII, Félix de Azara, que curiosamente está enterrado junto a él en la cripta-panteón de la Catedral.

Los jardines y su laberinto

Tras el palacio de Vincencio Juan de Lastanosa se extendían unos amplísimos y singulares jardines. En su decoración destacaban los dioses clásicos: había puertas con representaciones de Júpiter y Juno y Vertumno y Flora y esculturas de Neptuno y Venus. No obstante, los dos elementos más destacados eran el estanque y el laberinto.

El estanque, de forma rectangular, alcanzaba los 1.000 metros cuadrados de superficie. Contaba con un embarcadero y una góndola que permitía llegar hasta el islote circular situado en su centro. En cuanto al laberinto, era vegetal. Estaba rodeado por una calle cubierta y terminaba en un curioso gabinete. La presencia de laberintos era común en los jardines europeos del Renacimiento y el Barroco.

Por una singular coincidencia histórica, el otro gran jardín de la historia de Huesca, el Parque Municipal Miguel Servet, construido a finales de los años 20 del siglo pasado, ocupa los mismos terrenos que los jardines de Lastanosa. De hecho, los límites de la parte antigua del Parque coinciden, en buena parte de su perímetro, con los de los jardines lastanosinos.

Baltasar Gracián y Salastano

El jesuita aragonés Baltasar Gracián (1601-1658), uno de los más grandes escritores del Siglo de Oro español, residió en Huesca, en dos largas estancias, entre 1636 y 1651. Pronto estableció una estrecha relación con Vincencio Juan de Lastanosa. Gracias a su mecenazgo se publicaron en la ciudad, por primera vez, varios de los libros de Gracián.

En su obra más famosa, El Criticón, Baltasar Gracián dedicó un capítulo a “Los prodigios de Salastano” (anagrama de Lastanosa). La presencia, tan destacada, de Vincencio Juan de Lastanosa en las obras de Gracián hizo que la figura del mecenas y coleccionista oscense fuera conocida desde antiguo internacionalmente.

El círculo lastanosino

Además de Gracián, Vincencio Juan de Lastanosa estuvo relacionado con otros escritores, artistas e intelectuales aragoneses. Entre ellos destacan el Conde de Guimerá, coleccionista y aficionado a la antigüedades como él; el pintor Jusepe Martínez; los cronistas de Aragón Juan Francisco Andrés de Uztarroz, que escribió la descripción más detallada que conservamos del palacio y los jardines lastanosinos, y Diego José Dormer; Ana Francisca Abarca de Bolea, monja y abadesa del convento de Casbas y autora de tres libros; los oscenses Manuel Salinas, poeta y canónigo de la catedral, Francisco de Artiga, a quien se deben los proyectos del pantano de Arguis y el edificio de la Universidad, y Diego Vincencio Vidania; o Juan Francisco Montemayor, que ejerció durante treinta años como jurista en América.

La Huesca del siglo XVII

Huesca, por entonces una ciudad de 5.000 ó 6.000 habitantes, vivió en el siglo XVII, la época de Lastanosa, uno de los periodos más brillantes de su historia desde el punto de vista cultural.

Huesca era una ciudad universitaria. Precisamente, fue la Universidad quien trajo la imprenta a la ciudad, en 1575. En el año 1619 se publicó la primera historia de Huesca, obra de Francisco Diego de Aynsa. Algunos de los monumentos más destacados de la ciudad pertenecen, justamente, al siglo XVII: la fachada del Ayuntamiento, la iglesia de San Lorenzo, la capilla y cripta de los Lastanosa y la capilla del Santo Cristo de los Milagros en la Catedral, el pantano de Arguis, la iglesia de santo Domingo y el edificio octogonal de la Universidad.

 

Cronología

Mediados del siglo XVI. Los Lastanosa, originarios de las riberas del Cinca (Pomar y Monzón), se establecen en la ciudad de Huesca.

1607.- Vincencio Juan de Lastanosa nace en Huesca el 25 de febrero de 1607.

1619.- Muere en Barcelona su padre, Juan Agustín Lastanosa. Su abuelo materno, Juan Baraiz y Vera, es el verdadero cabeza de familia.

1624-25.- Vincencio Juan de Lastanosa se educa en Barbastro con Francisco Antonio Fuser, canónigo de la catedral barbastrense.

1626.- Matrimonio con Catalina Gastón, que sólo tiene trece años.

1628.- Ve reconocida su infanzonía en la Real Audiencia de Aragón.

1631.- Su hermano Juan Orencio es Rector de la Universidad de Huesca.

1632.- Mueren su madre, Esperanza Baraiz y Vera, su abuelo Juan Baraiz y Vera y el hermano de éste, el canónigo Galacián Baraiz y Vera. Lastanosa queda dueño único de sus destinos.

1636-39.- Primera estancia de Baltasar Gracián en Huesca, durante la que se publica su primera obra, El Héroe.

1642.- Lastanosa es capitán de una de las compañías de Huesca que defienden los vados del Cinca frente a los franceses, durante la guerra de Cataluña.

1644.- Catalina Gastón muere de sobreparto a los 32 años. Tuvo 14 hijos en 13 embarazos.

1645.- Primer libro de numismática de Vincencio Juan de Lastanosa: Museo de las medallas desconocidas españolas, dedicado a las monedas ibéricas.

1645.- Lastanosa vende el señorío de Figueruelas.

1645.- Vincencio Juan de Lastanosa y su hermano Juan Orencio se hacen con los derechos de una capilla de la Catedral. En los veinte años siguientes convertirán dicha capilla y su cripta-panteón en un esplendido conjunto de arte barroco.

1646-1651.- Segunda estancia de Baltasar Gracián en Huesca, durante la que se publican El Discreto y El Politico (1646), Oráculo manual y arte de prudencia (1647) y Agudeza y arte de ingenio (en 1648 y 1649).

1651.- Lastanosa traslada los restos de su mujer y de sus antepasados desde la iglesia de Santo Domingo a la nueva cripta-panteón de la Catedral.

1651-52.- A diferencia de muchos oscenses, Vincencio Juan de Lastanosa permanece en Huesca durante la epidemia de peste que diezma la ciudad (murieron unas 1.400 personas, la cuarta parte de la población). Es entonces Lugarteniente del Justicia de Huesca y Regidor del Hospital.

1653.- Se publica la segunda parte de El Criticón de Baltasar Gracián. Uno de sus capítulos, “Los prodigios de Salastano”, está dedicado a Lastanosa.

1658.- Vincencio Juan de Lastanosa es el protagonista de las fiestas celebradas en Huesca por el nacimiento del Infante Felipe Próspero.

1658-1661.- El sacerdote y alquimista italiano Nadal Baronio reside en el palacio de Lastanosa, para quien prepara oro potable y otros remedios alquímicos.

1665.- Muere su hermano Juan Orencio, canónigo de la Catedral de Huesca.

1669.- Lastanosa conoce en Zaragoza a Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV y una de las principales figuras políticas de la España del siglo XVII, con el que mantendrá en los años siguientes relaciones de carácter cultural y político.

1671-72.- Lastanosa es Diputado del Reino de Aragón.

1675.- Vicente Antonio, el hijo y heredero de Lastanosa, se casa con Ana Francisca Montemayor.

1675-76.- Lastanosa es Prior de Jurados, el principal cargo del Concejo oscense junto al Justicia de Huesca.

1677.- Es nombrado Gentilhombre de la Casa del rey Carlos II.

1681.- Segundo libro de numismática de Lastanosa: Tratado de la moneda iaquesa y de otras de oro y plata del Reyno de Aragón.

1681.- Dona al Archivo del Reino, en Zaragoza, 1.100 monedas y documentos y manuscritos relacionados con Aragón.

1681.- Vincencio Juan de Lastanosa muere en Huesca el 18 de diciembre de 1681, a los 74 años de edad.

Fines del siglo XVII-comienzos del XVIII.- Los descendientes de Lastanosa construyen y decoran una capilla en la iglesia de Santo Domingo.

1894.- Es demolido el palacio de Vincencio Juan de Lastanosa. En su lugar se construyen los actuales edificios nº 27 y 29 del Coso Alto, en la esquina con la calle Miguel Servet.

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