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Instituto de Estudios Altoaragoneses Lastanosa
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MANUSCRITOS
 
Localización y reproducción del "rolde" de la cofradía oscense de San Vicente del Sepulcro y San Lorenzo de Loreto (siglos XIII al XVI)

El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha digitalizado y presentado públicamente un importante documento medieval relacionado con San Lorenzo y San Vicente, los dos patrones de Huesca, que hasta ahora se creía perdido.

Se trata del “Rolde” de la cofradía de San Vicente del Sepulcro y San Lorenzo de Loreto, un manuscrito en forma de libro de 22 por 17 centímetros, con ochenta páginas escritas en su mayor parte en pergamino, que contiene documentación de los siglos XIII al XVI.

Este manuscrito fue citado por Francisco Diego de Aynsa, en su historia de Huesca de 1619, y por el Padre Huesca a fines del siglo XVIII. Más tarde, sin embargo, se pierde todo rastro del mismo.

El “Rolde” ha sido adquirido por un coleccionista altoaragonés, quien generosamente lo cedió temporalmente al Instituto de Estudios Altoaragoneses para su fotografiado y digitalización. Esta reproducción digital garantiza la preservación futura y la difusión de este singular testimonio de la historia de Huesca.

 
El manuscrito documenta uno de los procesos más importantes que Huesca vivió en la Edad Media, tras la conquista de la Wasqa islámica en 1096: el nacimiento de iglesias, cofradías y tradiciones dedicadas a San Lorenzo y San Vicente, que acabaron convirtiéndose en los patrones de la ciudad. El “Rolde” testimonia, en este sentido, la existencia de dos cofradías diferenciadas en el siglo XIII (la de San Vicente por un lado y San Lorenzo de Loreto por otro), que acabaron unidas en una sola en la época bajomedieval, con el nombre de Cofradía de San Vicente del Sepulcro y San Lorenzo de Loreto.

El “Rolde” nos muestra asimismo, de manera magnífica, los cambios lingüísticos y en los soportes de la escritura que experimentaron las tierras oscenses a lo largo de la Edad Media. Los documentos más antiguos, del siglo XIII, está escritos en efecto en latín; los del siglo XV, en lengua romance aragonesa; y por fin, los más recientes, de comienzos del siglo XVI, nos hablan ya de un avanzado proceso de castellanización en buena parte de Aragón. En cuanto a los soportes de escritura, la mayor parte del manuscrito está escrito sobre pergamino, pero los documentos más recientes son ya de papel.

Este manuscrito recuperado tiene también importantes puntos de contacto con la figura de Vincencio Juan de Lastanosa. En el “Rolde” está transcrito el documento de 1288, que ya reprodujo Aynsa en su historia de la ciudad, por el que la cofradía de San Vicente cedía a la Orden del Santo Sepulcro las casas donde según la tradición había nacido San Vicente, para que hiciera en ellas una iglesia. Este es el origen de la iglesia de San Vicente del Sepulcro o San Vicente el Bajo, que a comienzos del siglo XVII pasó a los jesuitas; dicha iglesia, situada justo enfrente del palacio lastanosino, fue precisamente la que conocieron tanto Vincencio Juan de Lastanosa como Baltasar Gracián.

La documentación en latín de los siglos XIII y XIV de la cofradía de San Lorenzo de Loreto, con la que se cierrra el “Rolde”, es asimismo el complemento de otro “Rolde” de esta cofradía medieval, conservado actualmente en los archivos eclesiásticos de la ciudad. Este segundo “Rolde” formaba parte de las colecciones lastanosinas. Y si se ha conservado hasta hoy en Huesca es porque Vincencio Juan de Lastanosa lo donó en 1675 a la iglesia de San Lorenzo, de la que era prior su propio hijo, José Paulino Lastanosa (véase, sobre el mismo, Mª Dolores BARRIOS, “Rolde de la cofradía de San Lorenzo”, Signos II, Huesca, 1994, p. 352 y Damián IGUACÉN BORAU, La Basílica de San Lorenzo de Huesca, Huesca, 1969, p. 207 y ss.).

La presentación pública del “Rolde” de la cofradía de San Vicente del Sepulcro y San Lorenzo de Loreto abrió el ciclo de cuatro conferencias, titulado Encuentros con nuestra historia, que el Instituto de Estudios Altoaragoneses organizó en enero de 2008.



Reproducción de dos manuscritos del jesuita aragonés Jerónimo García (Real Academia de la Historia -Madrid-)


El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha obtenido una reproducción digital de dos manuscritos del jesuita Jerónimo García, conservados en la Real Academia de la Historia.

A Jerónimo García, quien según Félix Latassa nació en Ariza en 1580 y murió en el colegio jesuita de Calatayud hacia 1654, le unió con Vincencio Juan de Lastanosa su pasión común por el coleccionismo y el estudio de las monedas antiguas.

En su Museo de las medallas desconocidas españolas (Huesca, 1645, p. 70), Lastanosa se refiere a él de este modo, al comentar una moneda que le había dado el jesuita:

“esta medalla debemos a la liberalidad estudiosa del padre Jerónimo García de la Compañía de Jesús, cuya prudencia rigió los Colegios de Urgel, Calatayud y Huesca. Su erudición merece entre los anticuarios insigne lugar por lo mucho que suda en apurar el peso de los denarios, quinarios y otras monedas romanas y en averiguar el valor de los dineros jaqueses, y de este Tratado copié algunos fragmentos por ser la materia muy importante para este Reino”.

Este “Tratado” de Jerónimo García debió servir al mecenas oscense para escribir su segundo libro, también de tema numismático, titulado precisamente Tratado de la moneda jaquesa y de otras de oro y plata del Reino de Aragón (Zaragoza, 1681).

En la Real Academia de la Historia se conservan dos manuscritos de Jerónimo García, que ingresaron en ella, según parece, en los años posteriores a la expulsión de los jesuitas de España en 1767:
 
1. De ponderibus et mensuris (ms. 9-5794) -un volumen en 8º de 410 páginas-. Se inicia, no obstante, con un texto hasta cierto punto independiente, y especialmente interesante por su vinculación con Lastanosa: Medallas halladas en el territorio de la ciudad de Huesca. Recogidas por Vincencio Lastanosa, caballero infanzón ciudadano de dicha ciudad, y sacadas de entre sus antigüedades. Declaradas por el padre Jerónimo García de la Compañía de Jesús, Rector del Colegio de Calatayud.

En la portada de estas Medallas halladas en el territorio de la ciudad de Huesca figura un dibujo con el escudo de cuatro cuarteles que Vincencio Juan de Lastanosa utilizó en su juventud -véase otro ejemplo, de 1635, en Fernando GALTIER MARTÍ (Coordinador científico), El beato del abad Banzo del monasterio de San Andrés de Fanlo, un "Apocalipsis" aragonés recuperado : facsímil y estudios, Zaragoza, Caja Inmaculada, 2005, p. 89-. Al pie de dicho dibujo se lee “Iosephus Santolaria fecit Oscae anno 1631” (o quizá 1632). Este José Santolaria, a quien se deben probablemente los dibujos de monedas y medallas, acompañadas del epígrafe “Está en las antigüedades de Vincencio Lastanosa”, que componen este interesante manuscrito, es seguramente el mismo que compuso en 1628, también para el mecenas oscense, otro curioso texto: Alfabetos de que usaron diversas gentes, escritos y recopilados por José Santolaria para Vincencio Lastanosa de Huesca, año 1628 (la mención del mismo, en el Catálogo de la Biblioteca de Lastanosa -Biblioteca Real de Estocolmo, manuscrito U-379, f. 105r.-). Esta obra de Santolaria es quizá la que actualmente forma parte del manuscrito 6.334 de la Biblioteca Nacional (f. 85-90), con el título Caracteres de que usaron diversas gentes, escritos y recopilados por José Santolaria. Dedicados al señor Vincencio Lastanosa, infanzón.

Entre los dibujos incluidos en estas Medallas halladas destacan, justamente, dos medallas de bronce. De una de ellas, acompañada del epígrafe “Medallón griego hallado en Huesca el marzo de 1632. Está en las antiguedades de Vincencio Lastanosa”, se conocía ya otro dibujo, en un manuscrito perteneciente a Francisco Asín Remírez de Esparza conocido como Borrador de la declaración del medallón de Baco -véase Francisco J. ASÍN REMÍREZ DE ESPARZA, “Borrador de la declaración del medallón de Baco”, en Signos II, Huesca, 1994, p. 360 y Vincencio Juan de Lastanosa (1607-1681). La pasión de saber, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 306-307-. En este segundo dibujo el texto, muy similar, dice: “Medallón de bronce. Hállose en Huesca el marzo de 1631. Tiénele entre sus antiguallas D. Vincencio de Lastanosa”. La única diferencia, como podemos ver, está en la fecha del hallazgo: 1632 en el primer dibujo y 1631 en el segundo. Posiblemente, la solución correcta sea esta última, pues así coincidiría con el año, de lectura en todo caso incierta (1631 o 1632, pero más probablemente el primero), que figura en la portada junto al dibujo del escudo y el nombre de José Santolaria.

El otro dibujo, con el texto “Medalla griega. Está entre las antigüedades de Vincencio Lastanosa”, incluye anverso (un busto de Príamo) y reverso (una vista de Troya). De esta medalla poseíamos previamente una notable descripción escrita, debida a Juan Francisco Andrés de Uztarroz (Descripción del palacio y los jardines de Vincencio Juan de Lastanosa, ms. B-2424 de la Hispanic Society, f. 41r.):

“En el reverso de la medalla de Príamo, su rostro grave y barba larga parece que infunde respeto, se ve la ciudad de Troya, el muro aportillado y aquel monstruo de madera abortando griegos, el piadoso Eneas con Anquises su padre en los hombros, el Paladión y Ascanio su hijo en las manos y su esposa Creusa que se queda al salir de la puerta, representándose en la brevedad de una medalla con toda distinción mucho más de lo referido”.
 
2. España citerior antigua con sus siete conventos o audiencias, ilustrada con inscripciones, medallas o monedas de colonias y municipios de aquellos tiempos (ms. 9-5126) -volumen en 4º de 687 páginas-. Incluye una portada dibujada, con representaciones alegóricas de los siete conventos jurídicos en que se dividía la provincia Tarraconense en época romana, y de varios ríos hispanos. En la primera parte del manuscrito hay asimismo gran número de dibujos, en su mayoría toscos, de monedas romanas.

Al comienzo figura una carta de Jerónimo García a Vincencio Juan de Lastanosa, escrita desde Calatayud el 27 de octubre de 1631. Esta carta, de la que solo conocíamos hasta ahora un breve fragmento, es una de las ocho dirigidas por el jesuita a Lastanosa que extractó Félix Latassa y publicó Ricardo del Arco en La erudición aragonesa en el siglo XVII en torno a Lastanosa (Madrid, 1934, p. 128-132).

El manuscrito de la España citerior antigua recoge una singular referencia de Jerónimo García a Lastanosa, desconocida hasta ahora (p. 260):

“Don Vincencio Juan Lastanosa, caballero de la ciudad de Huesca, gran mecenas de los anticuarios de este siglo y benemérito de la venerable antigüedad y buenas letras, el cual desde los primeros años de su juventud, cuando abren otros los ojos para darse a entretenimientos de mozos, como son juegos, caza, galas y vestidos superfluos y otros gustos y gastos ajenos de la luz de Dios, de la hacienda y estado, el los abrió para recoger con sumo estudio y cuidado cosas antiguas, especialmente medallas de oro, plata y cobre de romanos (de las cuales sin duda tiene el día que esto escribo pasadas de dos mil, y todas han pasado por mis manos), no para tenerlas solamente guardadas en escritorios y escondidas, que ese fuera tesoro sin fruto ni provecho, sino para comunicarlas y dejarlas ver a otros que se quisieren valer de ellas para puntos de historia y otras curiosidades”.

Bibliografía: Carlos GARCÉS MANAU, “Reproducción de ocho manuscritos de Jerónimo García, Juan Francisco Andrés de Uztarroz y Diego Vincencio Vidania”, Argensola, nº 116, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2006.
 
 

Reproducción de un manuscrito de Juan Francisco Andrés de Uztarroz (Wellesley College -Estados Unidos-)

El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha recibido una reproducción, en formato digital, del manuscrito titulado Obras poeticas originales del Coronista del Reyno de Aragon Iuan Francisco Andres Ustaroz que se conserva en la biblioteca del Wellesley College, una prestigiosa institución educativa de alumnado femenino sita en Wellesley, no muy lejos de Boston, en el estado de Massachusetts (Estados Unidos).

El manuscrito, de 594 páginas con 138 poemas en total, se corresponde, con toda probabilidad, con el que Félix Latassa citó a fines del siglo XVIII, y que se creía perdido.

La gran mayoría de las composiciones pertenecen a Juan Francisco Andrés de Uztarroz; son además autógrafos suyos, y fueron escritas en los dos últimos años de su vida (1652-1653). Los autores de las demás son el canónigo oscense Manuel de Salinas (con cinco poemas), el carmelita descalzo Jerónimo de San José (tres), Juan Jaime Esporrín (un soneto) y Miguel Leonardo del Barrio y de Albión, nieto de Lupercio Leonardo de Argensola (dos composiciones). En los folios iniciales figura además una copia, realizada en 1762, de varios poemas del libro del Padre Murillo Excelencias de Zaragoza (Barcelona, 1617).

Entre las poesías de Juan Francisco Andrés de Uztarroz destacan las dedicadas a Catalina Teresa Lastanosa, hija del mecenas y coleccionista oscense, que se hizo monja carmelita descalza. Otros poemas notables de Andrés de Uztarroz son: una décima con este encabezamiento: El licenciado Lorenzo Agüesca envió a don Vincencio Juan de Lastanosa un esqueleto de lechuza, y en recompensa le envió otro de un buitre a 11 de octubre de 1652 (f. 24); los que versan sobre la epidemia de peste que asoló Huesca y Zaragoza en 1651-52 (f. 25, 109, 127 y 135); una composición Al río Isuela después de haber algunos meses que no traía agua, y haber manifestado su corriente a 21 de enero de 1653 (f. 231); o un singular Retrato interior del Doctor Juan Francisco Andrés, en 20 páginas (f. 245).

En el manuscrito figuran también tres escritos sobre objetos pertenecientes a las colecciones lastanosinas, que ya eran conocidos porque se encuentran también en el manuscrito B-2424 de la Hispanic Society. Son la Matraca de la piedra imán a las piedras preciosas (f. 137); y los poemas titulados En una ágata que tiene Don Vincencio Juan de Lastanosa en su Dactilotheca se ve grabado un cupidillo con alas, hiriendo un corazón con una flecha, y regando una palma con su sangre (f. 223) y A un Cupidillo grabado en una ágata que tiene Don Vincencio Juan de Lastanosa en su Dactilotheca. Está arrodillado hiriendo con una flecha un corazón que está ardiendo sobre un ara y sobre la cabeza del ciego dios una estrella (f. 225).

Bibliografía: Eunice Joiner GATES, “The "lost" manuscript of a collection of poems by Andrés de Uztarroz”, Publications of The Modern Language Association of America, 78/1, 1963, p. 50-59 -incluye un Apéndice con un índice detallado del contenido del manuscrito- y “Poetic compositions by Andrés de Uztarroz in honor of a novice”, Homage to John M. Hill in memoriam, 1968, p.19-44; Carlos GARCÉS MANAU, “Reproducción de ocho manuscritos de Jerónimo García, Juan Francisco Andrés de Uztarroz y Diego Vincencio Vidania”, Argensola, nº 116, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2006.
 


Reproducción de cinco manuscritos de Diego Vincencio Vidania (Universidad de Bonn -Alemania-)

El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha obtenido reproducciones en microfilm, que después han sido digitalizados, de cinco manuscritos del oscense Diego Vincencio Vidania (1644-1732) conservados en la Universidad de Bonn.

Vidania fue rector y catedrático de Derecho en la Universidad de Huesca, así como secretario del Ayuntamiento y de la propia Universidad. Estuvo muy vinculado a Vincencio Juan de Lastanosa, quien le inculcó “la inclinación a las buenas letras desde mis primeros años” y le dio “noticia y asistencia de los mejores libros y el cariño de oráculo y maestro” (la cita figura en el párrafo final de la Carta de Vidania a Lastanosa, de 36 páginas, que se encuentra en los prolegómenos de algunos ejemplares del Tratado de la moneda jaquesa de Vincencio Juan de Lastanosa –Zaragoza, 1681-). Fue con Vidania, durante los años en que éste ejerció como notario, con quien Lastanosa hizo testamento.

Tras enviudar, Diego Vincencio Vidania se hizo eclesiástico. Pasó el resto de su vida en Italia, donde fue Inquisidor en Sicilia y Capellán Mayor del Reino de Nápoles. Vidania llegó a ser una figura destacada de la vida cultural de Nápoles, donde falleció en 1732.

Los cinco manuscritos de Vidania llegados de Alemania, de una considerable extensión (suman en total unas 2.700 páginas), son los siguientes:
Anales de las Españas, desde el Diluvio hasta el felicísimo reinado del señor rey don Carlos Segundo, compuestos mientras era Inquisidor de Sicilia. Es un volumen en 4º de 433 páginas.

Anales del reinado de don Felipe III, rey de las Españas y Nuevo Mundo
. Esta historia del reinado de Felipe III (1598-1621), fechada en Nápoles en 1707, ocupa dos volúmenes en 4º con 913 páginas en total.

Y tres obras en latín: dos de carácter jurídico (Fasti legales –dos volúmenes en 4º con 912 páginas en total- y De Praefecto Urbi –un volumen en 4º de 383 páginas-) y una de teología (De abusu sacramentorum –un volumen en 4º de 112 páginas-).
De Vidania se conserva un sexto manuscrito sobre derecho, en castellano, que escribió en Barcelona en 1712. Se titula El derecho natural innato. Escríbelo para su uso (Real Academia de la Historia, ms. 9-5581) -véase Víctor TAU ANZOÁTEGUI, “Fragmento de una cultura jurídica desaparecida. Un manuscrito del español Vidania sobre Derecho Natural (1712)”, Quaderni Fiorentini per la storia del pensiero giuridico moderno, nº 24, Milán, 1995-. El Instituto de Estudios Altoaragoneses solicitará también una reproducción del mismo.

Bibliografía: Ángel LASAOSA, “Una crónica inédita de Felipe III y otros manuscritos españoles en la Biblioteca de la Universidad de Bonn (Alemania)”, Revista Bibliográfica y Documental, Madrid, 1951, p. 153-165 y Carlos GARCÉS MANAU, “Reproducción de ocho manuscritos de Jerónimo García, Juan Francisco Andrés de Uztarroz y Diego Vincencio Vidania”, Argensola, nº 116, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2006. Sobre Vidania, véase José Ignacio GÓMEZ ZORRAQUINO, Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las "tradiciones" (siglo XVII), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2007, p. 181-205; Juan VALLET DE GOYTISOLO, “Diego Vincencio de Vidania, un oscense grociano contemporáneo de Vico”, Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, nº 69, Madrid, 1992, pág. 287-299; y Carlos GARCÉS MANAU, “Diez cartas de Vincencio Juan de Lastanosa y Diego Vincencio Vidania a Athanasius Kircher, conservadas en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma”, Argensola, nº 115, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2005, p. 187-199.
 
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